<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-2287872261746214684</id><updated>2011-10-19T09:41:48.401-07:00</updated><title type='text'>La luz menguante</title><subtitle type='html'>El Glosario de la Luz Menguante: http://glosariomenguante.blogspot.com ;)</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://luzmenguante.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luzmenguante.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Xavier Liras Garau</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>61</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2287872261746214684.post-256372725630596891</id><published>2010-02-19T13:00:00.000-08:00</published><updated>2010-02-28T13:06:08.602-08:00</updated><title type='text'>Capítulo 10: El Viaje (en proceso)</title><content type='html'>Ichiro temblaba. La emoción había hecho presa de ella desde que aquel ancestral rito había dado comienzo, algo de lo que solamente había leído. Y soñado. &lt;br /&gt;Hanuil, Elrick y ella se hallaban sentados en la cámara principal de una pequeña pirámide construída justo encima del Portal, el cual era invisible. La forma piramidal era perfecta para canalizar las espirales mágicas que conectaban un mundo con el otro, y era la única forma de viajar con éxito, sin riesgo alguno. Además, la construcción estaba hecha de una piedra especial denominada Yuke, la única roca capaz de filtrarse entre los dos mundos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a pesar de todo, Ichiro, en medio de aquella oscuridad casi total, se sentía nerviosa e insegura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la cámara de piedra no existía ninguna decoración, y solamente el débil resplandor que provenía de la abertura que daba al exterior de la pirámide a través de un túnel, iluminaba la oscuridad, con timidez.&lt;br /&gt;¿Qué hacían sentados ahí, en el interior de una pirámide oscura y fría? Ella se había imaginado un rito muy diferente a aquel: todos dándose la mano y bailando y cantando fórmulas de Contacto para así poder viajar al Otro Lado.&lt;br /&gt;Viendo cómo Hanuil y Elrick se mantenían quietos y serenos como rocas, la feérica empezó a escrutar el silencio, en busca de algún ruído que le indicara el comienzo del Viaje, pero lo único que pudo discernir de aquel espeso silencio fue un rumor lejano, muy lejano, como el que produce una cáscada pero más grave. ¿Acaso habían empezado a obrar el rito, colocándose todos alrededor de la pirámide?&lt;br /&gt;Sin embargo los conjuros, hasta dónde ella sabía, no producían ningún ruído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿También lo escuchais? - preguntó ella con un susurro que, dentro de aquella cámara, sonó como un grito - Ese rumor apagado...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elrick, el cual tenía los ojos cerrados desde hacía unos minutos, los abrió lentamente y esbozó una misteriosa sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Espirales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un escalofrío mezcla de emoción y de desconcierto recorrió la espalda de la Viajera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Es...Espirales? - tartamudeó Ichiro, con sus ojos de miel abiertos como dos flores en primavera - ¿Y...y cómo haremos para...?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Ves? - Hanuil puso los ojos en blanco, arreglándose la cola que se había hecho para recoger sus largos y rubios cabellos - Ya te lo advertí, Elrick. Las mujeres són incapaces de concentrarse y no digamos Ichiro. Siempre pensando y pensando...en las musarañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La joven frunció el ceño y sintió sus mejillas encenderse, echándole una retadora mirada al rubio Viajero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pues las mujeres al menos pensamos, no como vosotros, que sois todos unos necios!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Basta! - Elrick les atravesó as ambos con su fría y oscura mirada - ¡No quiero escucharos más! Y tú, Ichiro - relajó su forma de hablar, componiendo un rostro de infinita paciencia - concéntrate un poco, anda. Són las espirales las que nos agarran, y no nosotros a ellas. Parece mentira que estés tan cegada por los cuentitos humanos que ya te hayas olvidado que la magia de nuestro mundo fluye sin necesidad de conjuros ni ritos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pe...pero cómo hago para concentrarme? - se rascó la cabeza, dubitativa. De hecho, ni siquiera conocía el significado de aquella palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hanuil suspiró, profundamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Simplemente centra tus pensamientos en algo concreto - se encogió de hombros - por ejemplo, el ruído de las Espirales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro asintió, algo confundida, y guardó silencio. Al cabo de poco tiempo volvió a escuchar aquel rumor lejano y contínuo. Hizo un titánico esfuerzo y trató de eliminar el resto de los pensamientos y sentimientos que la asaltaban en cada instante. Entonces, poco a poco, aquel rumor empezó a crecer en intensidad y dentro de él comenzó a distinguir una amplia sucesión de notas armónicas que resonaban tras aquel rumor, unos sonidos parecidos al que producen las cuerdas de un Violonchello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, entonces, empezó a tener sensaciones extrañas, que jamás había experimentado: su cuerpo se le puso extremadamente rígido, como una piedra, y empezó a notar cómo las vibraciones musicales le producían pequeños y placenteros calambres por todo su cuerpo, dependiendo si la vibración era más grave o más aguda. La cámara de la pirámide primero se contrajo hasta tener la sensación que solamente ella cabía ahí dentro. Luego se expandió, de una forma parecida a cuando uno lanza una piedra al mar, produciendo una onda expansiva en el agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Flotaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los muros habían desaparecido y ahora se encontraba rodeada por un profundo y oscuro océano de dimensiones gigantescas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y las sintió, todas a su alrededor y en su interior: espirales vibrando cada una con diferentes sonidos y formas. A Hanuil y a Elrick no les veía, pero los sentía con más intensidad y precisión que en persona: cada uno se había fundido o unido a una de las espirales, y ya ambos se alejaban con rapidez de ella a través de aquel océano de negritud insondable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡No! ¡No podían dejarla ahí sóla! ¡No podían irse sin ella! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Necesitaba concentrarse, tranquilizarse. Cerró los ojos y trató de averiguar la forma de unirse a una de la miríada de espirales que llenaban el espacio, pero no había manera, y la gran cantidad de sonidos y vibraciones empezaba a hacerla enloquecer.&lt;br /&gt;Decidió, como último recurso, dejarse llevar, olvidarse del miedo que en aquellos momentos sentía, fluir con todo lo que la rodeaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces, comprendió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía que escuchar denbtro de ella, puesto que ahora mismo ella YA era una Espiral. Y así escuchó un sonido muy familiar que brotaba desde su interior. No hizo falta comprobarlo ni verlo: aquella ERA su vibración. Sintió una gran calidez en su pecho, una alegría rebosante como un jardín con miles de fuentes desbordantes del agua más pura que jamás hubiera imaginado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fín partió con gran velocidad hacia adelante, fluyendo dentro de su Espiral y fue en aquellos momentos cuando pudo ver como aquella sucesión caótica de espirales confluían en una Espiral gigantesca que las abarcaba a todas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces, comprendió algo que, no obstante, siempre había intuído: ambos mundos eran el mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2287872261746214684-256372725630596891?l=luzmenguante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luzmenguante.blogspot.com/feeds/256372725630596891/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2287872261746214684&amp;postID=256372725630596891' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/256372725630596891'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/256372725630596891'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luzmenguante.blogspot.com/2010/02/capitulo-10-la-partida-en-proceso.html' title='Capítulo 10: El Viaje (en proceso)'/><author><name>Xavier Liras Garau</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2287872261746214684.post-4711083027662778526</id><published>2010-01-20T12:30:00.000-08:00</published><updated>2010-02-19T13:09:02.493-08:00</updated><title type='text'>Capítulo 9: El Viajero: La Aurora de Hanuil</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;span&gt;-Aurora...¿Dónde me has llevado?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;Se encontraban sentados en la arena de una gran playa y, a sus espaldas, se alzaba una gran extensión de bosques. Ante ellos, la inmensidad del mar levemente iluminado por la tenue luz de la aurora que precede al amanecer. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;La muchacha sonrió, enormemente satisfecha, y se abalanzó sobre él, abrazándole con gran efusividad.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;-¡Bienvenido a mi mundo, al mundo que he estado creando para nosotros dos durante todos estos años! - alzó entonces su cabeza hacia el cielo teñido de un rosa casi imperceptible entre grandes trazos de oscuridad, iluminada por las estrellas - ¿Ves esta aurora? La creé de tal forma que fuera eterna, para que siempre te acuerdes de mí cada vez que mires al cielo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;-Es preciosa... - el Viajero parpadeó, entre desconcertado y maravillado con lo que veía - No sé qué decir. No sé cómo compensarte por tanto trabajo que has hecho, pensando en mí - se ruborizó un poco y la besó en los labios, mirándola con sus ojos azules e interrogativos y apartándole sus largos cabellos de color canela de su rostro.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;Aurora le miró de arriba a abajo, divertida, y luego se separó de él y fue hacia la orilla para bañarse los pies, dándole así la espalda a Hanuil.&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;-Quiero saberlo todo sobre tí, esa es mi condición - se giró hacia él con las manos tras la espalda y le guiñó un ojo, sonriente, tirándole un beso al aire.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;-¿Y qué me harás si no lo hago? - replicó él, con unos ojos retadores y una pícara sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;La muchacha se acercó hacia él y se arrodilló en la arena, colocando sus manos sobre sus propios muslos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;-Solamente yo sé el conjuro que nos lleva de vuelta a Folmendäl. Si no lo haces, nos quedaremos aquí los dos juntos para siempre, hasta que quieras contármelo, claro está. Y hasta que... - apartó la mirada y se ruborizó - Me hagas un contrato mágico de Retorno, de Retorno Breve.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;Hanuil frunció el ceño.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;-¿Me has traído aquí...para hacerme chantaje? Se trata de una broma de una chiquilla inmadura como tú seguramente. ¿Verdad?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;-No es ninguna broma, Hanuil - se acercó más a él y le tumbó en la arena, colocando la palma de su mano sobre su pecho y le besó, echándose sobre él y rodeándole la cintura con sus piernas, impidiéndole así moverse. Luego sonrió, maliciosa - Antes decías que no te conozco, pero en verdad eres tú quien me conoce peor. Me has subestimado. ¿Recuerdas el dragón pintado en mi trapo? &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;-¡Aurora! ¡Explícame qué juego perverso es este! - trató de desembarazarse de ella, pero no pudo - ¿Qué te he hecho yo para que me trates así? Hasta ahora te he tratado de diferente forma que a las demás muchachas. Y como sigas así, eso va a cambiar chiquilla. Y sí, recuerdo aquel dragón. ¿Por qué?&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;-Porque así soy yo, querido. Cuando hallo mi tesoro lo consigo, sea de la forma que sea.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;Su rostro había cambiado como de la noche a la mañana, y ahora su rasgada mirada era fiera y temible. Había caído en la trampa de aquella araña sin escrúpulos la cual le estaba usando como uno de sus juguetes preferidos. No, aún no se lo podía creer. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;-Aurora, te juro que volveré y que te contaré todo mi pasado para que así me conozcas mejor, pero deja de hacer idioteces. Como sigas así me voy a enfadar, y te aseguro que no querrás verme enfadado - por fín consiguió desembarazarse de ella, empujándola contra su voluntad al suelo, y levantándose de ahí tremendamente mareado - Creía que no eras como las demás chiquillas de tu edad. Pero se ve que me equivocaba.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;La muchacha empezó a sollozar, su rostro contra la arena.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;-Yo...yo no quiero sufrir más. No era mi intención...encerrarte aquí - alzó su rostro, el cual había vuelto a experimentar un tremendo cambio y ahora parecía el de una niña desamparada. Se enjuagó las lágrimas con su blusa y prosiguió, aún en el suelo y de cuclillas, enseñando sus muslos desnudos - Ponte en mi lugar. Eres Viajero. ¿Qué debo esperar, 10, quizá 20 años más? ¡No podría soportarlo!&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;Hanuil suspiró profundamente y su enfado se evaporó como el rocío en una soleada mañana. Se sentó tras ella y la rodeó con sus brazos, enterrando su rostro en su hombro.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;-Estás siendo muy egoísta, Aurora. Ser Viajero es mi vida. Pero no siempre estoy fuera, y...te juro que cuando vuelva al Mundo Feérico, te vendré siempre a ver. ¿De acuerdo? - le acarició lentamente las caderas y sonrió, con dulzura - Pero no quiero verte triste, ni tampoco como una niña caprichosa. Eso no es lo que me hizo enamorarme de tí.&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;Aurora, lejos de calmarse, siguió llorando de forma aún más desconsolada y se levantó, apartándose de su abrazo. Le miró, repleta de ira.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;-¡¿Eso les dices a todas con las que te acuestas, bastardo?! ¡Sé de tus aventuras, y no creo una palabra de lo que dices! ¡Seguirás llevando esa vida que llevas, y te va a dar igual lo que yo sienta! - le agarró por la camisa con fuerza - ¿Cómo crees que me sentía cada vez que te veía con esas mujeres, en Folmendäl, a cada cual distinta? ¡Los Viajeros sois todos unos golfos, unos mujeriegos!&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;-No eres la más indicada para hablar, señorita casada con el noble de turno. ¿Gritaste mucho cuando te quitaron la virginidad? - se dirigió hacia ella con una sonrisa torcida, caminando con grandes zancadas por la arena - ¿O es que tu marido no te toca y por eso estás actuando como una adolescente desesperada por una buena sacudida?&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;La aludida alzó su pequeña mano y le pegó un fuerte bofetón en la mejilla al Viajero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No tienes ningún derecho a hablarle así a la hija del Señor de Folmendäl!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;Hanuil, entonces, la agarró por los hombros y la miró con fiereza, sintiendo cómo su mejilla izquierda le ardía de forma muy intensa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Jamás perteneceré a tu mundo, puesto que cada uno de nosotros ya posee uno. Conténtate con el que tienes, y deja de comportarte como una cría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aurora desvió la mirada, sus mejillas visiblemente enrojecidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Jamás pensé que fueras tan poco romántico. Me has decepcionado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hanuil se quedó de piedra al escuchar aquellas palabras. ¿Qué demonios quería decir con aquello? ¿Se estaba haciendo la víctima, después de aquel secuestro que había sufrido en toda regla?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Poco romántico? ¡Pero tú qué sabrás de mí si nos acabamos de conocer! - no, no podía creerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La joven le miró con desprecio, soltando un bufido repleto de desprecio y mirándole con una extraña y nueva indiferencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Primero de todo, y por tu bien, quítame las manos de encima - dijo, con gran frialdad. Hanuil lo hizo, sin acordarse ya que seguía agarrándola por los hombros - Bien, pues muy sencillo. Ambos sabemos que los feéricos no necesitamos de palabras innecesarias para expresar nuestros sentimientos. ¿O es que ya estás perdiendo facultades de tanto andar con humanos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hanuil sintió hervir su sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Me acabas de secuestrar y ahora encima pretendes mantener una posición dominante! ¡No me lo puedo creer!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aurora se llevó una mano a la frente y se dirigió hacia las aguas para bañarse los pies. Sintió un alivio inmenso y, paradójicamente, cuando más aliviada se sentía, más nervioso y desconcertado se encontraba el Viajero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Ves? Ya hablas como uno de ellos. Esa actitud humana de querer conocer a la otra persona hasta que ambos acaban hartos el uno del otro y se termina el misterio. Sí, mi abuela me contó historias de cuando aún solían viajar con frecuencia al Otro Lado, y siempre me advirtió: jamás te enamores de un humano, pues solamente buscan apagar tu esencia feérica, o lo que es lo mismo, tu magia, tus sueños. Y tu ante mis ojos eres uno de ellos - se giró hacia él y se encogió de hombros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡¿A qué viene ese cambio repentino de actitud?! - el Viajero se rascó la nuca, totalmente desconcertado y sorpredido - Hace unos momentos estabas loca por mí y ahora me sueltas todas estas historias sin sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mentía. Algo de sentido sí que tenían. ¿Cuantas veces no le había sucedido lo mismo que había relatado Aurora? Miríadas de veces. Quizá por eso siempre huía de las relaciones sentimentales, pero...¿Qué había de malo en divertirse y no querer atarse a nadie? ¿Qué sentido tenía comprometerse siendo un Viajero? Y, en verdad, no concebía estar con alguien sin tratar de conocerle lo mejor posible, antes de dar un paso tan radical cómo ella había pretendido...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿En verdad se estaba convirtiendo en un humano huraño y desconfiado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hanuil - la muchacha se acercó a él contorneando de forma sensual sus voluptuosas caderas, las cuales se intuían bajo su fino vestido blanco que brillaba levemente con la ténue luz del alba. Al fín, se detuvo a pocos centímetros de sus labios y lo miró con intensidad durante unos instantes, en silencio. El Viajero tragó saliva. ¿Qué pretendía ahora? - Quiero hacer el amor contigo, aquí y ahora. Y trataré que esta vez no vuelvas a huir, como tantas veces ya habrás hecho. En otras palabras - sonrió, pícara - Me gustaría devolverte un poco de tu yo feérico, porque aún y con todo, te sigo amando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En contra de su voluntad, el Viajero sintió como una gran cantidad de sangre se le agolpaba en su rostro, sin remedio, y fue incapaz de disimularlo. Observó sus preciosas facciones, una mezcla entre inocencia misteriosa y de sabiduría algo maliciosa que brillaba en sus ojos y el deseo dentro de él empezó a crecer como la marea bajo el influjo de la Luna, y la Luna era ella, pero ella era sin duda...su cara oculta. Le besó, lentamente, y sintió el calor de sus labios contra los suyos y el corazón acelerándose en el pecho. Quería decir algo, pero en aquellos momentos no sentía la necesidad de hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La entendía, sin palabras, una sensación que no sentía desde hacía tanto tiempo que ni siquiera lo recordaba. ¿Qué había de malo en entregarse sin reservas a otra persona, sin atenerse a explicación alguna? ¿No era aquello, acaso, el amor verdadero?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La abrazó y la atrajo hacia ella, con suavidad y ambos sonrieron, como si estuvieran perfectamente sincronizados el uno con el otro, como si sus dos mundos se hubieran superpuestos el uno sobre el otro, mezclándose, ávidos de compartirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aurora, yo...tenías razón...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ssshht - le puso un dedo en los labios y abrió su sonrisa, divertida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se revolcaron sobre la arena y empezaron a reirse a carcajadas, mientras rodaban por el suelo como dos niños y de repente a Hanuil le entraron unas ganas totalmente salvajes de tomarla ahí mismo, de hacer participar su cuerpo con el de su amada. Sí, era su amada, y ahora lo entendía, sin decir nada.&lt;br /&gt;No le importaba nada más que aquel primitivo impulso que ya les impulsaba a desvestirse con rapidez y a besarse con una pasión desenfrenada. No, no era Viajero, era Hanuil, simple y llanamente, un Hanuil que se había perdido en un laberinto oscuro hacía ya mucho, mucho tiempo. Su lado feérico reencontrado, consumado con aquella unión. ¡Había sido tan necio, tan egoísta! Ya lo entendía: ella solamente había pretendido sacarle de su vida mediocre, de su deambular sin meta alguna, entregado a placeres superfluos, que se marchitaban con una sola palabra que intentaba definir algo que no era.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo se había detenido, y el universo entero se había reducido a ella y a él, ambos unidos mediante caricias, jadeos, risas y besos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Aurora! ¡Pe...pero qué significa esto!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y todo terminó como había empezado: de forma inesperada. Ambos se giraron, alarmados, hacia el orígen de aquella voz repleta de sorpresa e incredulidad. Se trataba de Kirin, el barbudo padre de Aurora, el cual se hallaba petrificado ante aquella escena con los ojos tan abiertos que parecía que, de un momento a otro, le saldrían de sus órbitas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aurora empezó a tartamudear sin saber qué responder y Hanuil, sencillamente, no se creía lo que estaba ocurriendo. ¡¿Cómo demonios había llegado el padre de Aurora hasta allí, si se suponía que ella era la única creadora de la piedra?!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No...no es lo que piensa. Se estaba ahogando y...ehm... - bajo la cabeza, sin atreverse a mirar a los ojos del anciano - Le estaba haciendo boca a boca...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rostro de Kirin se transformó en una careta carmesí de la cual de un momento a otro iba a empezar a desprender un humito blanco. Apretó los puños y luego dejó caer de su mano derecha una piedra transparente que cayó, grácilmente, sobre la arena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡S...sí! - por fín pudo replicar Aurora, frotándose las manos con gran nerviosismo - Papá, es cierto, casi me ahogo y Hanuil me ha salvado, deberías estarle agr...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Calla! - gritó Kirin, con los dientes apretados - ¡Como no os vistais ahora mismo, en 10 segundos, os envío a ambos a Espiral de una patada en el culo! ¡Viajeros del diablo! - añadió, agarrando de nuevo su piedra transparente y metiéndosela en el bolsillo. Acto seguido, desapareció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2287872261746214684-4711083027662778526?l=luzmenguante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luzmenguante.blogspot.com/feeds/4711083027662778526/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2287872261746214684&amp;postID=4711083027662778526' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/4711083027662778526'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/4711083027662778526'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luzmenguante.blogspot.com/2010/01/capitulo-9-la-aurora-de-hanuil-en.html' title='Capítulo 9: El Viajero: La Aurora de Hanuil'/><author><name>Xavier Liras Garau</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2287872261746214684.post-2468883601411528637</id><published>2009-12-24T13:42:00.000-08:00</published><updated>2010-03-22T14:34:57.633-07:00</updated><title type='text'>Capítulo 14. Final: Ocaso.</title><content type='html'>&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Apreciado Nuán,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Confinados, apresados en nuestra propia tierra por mis antiguos hermanos, la Órden de Húlen ahora se halla literalmente secuestrada por la Órden de Wail. Como desgraciadamente ya sabes, unos años atrás los Lamat destruyeron casi todas las casas de Taürion matando también a los que habitaban en ellas. Pocos logramos escapar aquella noche, de aquellos terroríficos y enormes monstruos, y aún celebro con todo el júbilo de mi corazón que lograras huir para empezar una nueva vida, mi querido Nuán, a pesar de haber tenido la desgracia de no poderte apenas conocer. Pocos de nuestros hermanos sobrevivieron e incluso nuestro Jefe fue asesinado con una crueldad extrema por uno de aquellos abominables seres. Una decena de nosotros pudimos confinarnos en una Morada provisional gracias a mis conocimientos en este campo de la magia (nuestra antigua Morada estaba demasiado lejos para escondernos a tiempo de los Lamat), pero el conjuro, que normalmente necesita de más archimagos especializados, casi acabó con mi vida. Pero, al menos, aún seguimos con vida, a pesar de lo amarga y dolorosa que resulta ésta para nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando los Lamat hubieron abandonado Taürion, dejando un reguero de sangre y de dolor tras ellos, salimos prestos de la Morada que yo había creado y conseguimos curar a algunos heridos y rescatar a las pocas familias que habían quedado con vida pero atrapadas entre o bajo los escombros de las casas. ¡Es imposible describir, para mí, la tristeza que emanaba de todos nosotros aquella noche! Si no te había enviado una carta durante todos estos años es porque está absolutamente prohibido enviar correo fuera de las fronteras de Taürion, que ahora está controlada con mano de hierro por Wail, al igual que muchas otras aldeas, ciudades y Órdenes. Me las he arreglado para poder saltarme el control mágico que mantienen sobre el envío de correspondencia, aunque han estado apunto de descubrirme. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ellos, la Órden de Wail, entraron en Taürion justo cuando tratábamos de reconstruir la aldea y yo estaba creando murallas mágicas de protección alrededor de la aldea para ganar tiempo si los Lamat volvían a atacar. Se apoderaron de todo: de las casas, de los bienes de sus habitantes y del ganado que había sobrevivido al ataque de los Lamat. Su excusa: protegernos a todos de los Lamat. Según ellos, són los únicos capacitados para proteger Espiral contra los feéricos oscuros. Pero solamente es una excusa. Obviamente se han aprovechado de esta confusión para apoderarse de toda Espiral, algo que jamás hubiera esperado de mi antigua Órden, a pesar de lo poderosa e influyente que siempre ha sido durante estos últimos 700 años.&lt;br /&gt;Nos obligaron a deshacernos de nuestros hábitos, y ahora tenemos que vestir sus hábitos esmeralda y jurar lealtad a su Órden en contra de nuestra voluntad. Tampoco está permitido tocar música, cantar y reunirnos entre nosotros como antaño. Pero, en secreto y cada vez que podemos, nos seguimos reuniendo en aquella Morada secreta que creé durante el ataque de los feéricos oscuros. La represión es muy dura: los soldados de Wail han convertido a los habitantes de Taürion en esclavos y les obligan a trabajar mientras se mantienen ociosos en un pequeño castillo que han construído en el centro de la aldea. Las violaciones, las torturas e incluso las penas de muerte, están a la orden del día. Todos tienen la sensación que sobrevivimos al ataque de unos lobos, para caer en las garras de otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no solamente te envío esta carta para contarte las penurias que nos están sucediendo, sinó porque tenemos un plan que, aunque es desesperado y con mucha seguridad fracase, ya es la última esperanza que nos queda, el único camino que podemos recorrer para escapar de este infierno: mediante correspondencia mágica (perdona si esa carta con alas te ha asustado, entrando por tu ventana, pero era la única forma de guardar el secreto que merece esta misión). También he podido enviar cartas parecidas a ésta a otros miembros de Órdenes secuestradas por Wail para llevar a cabo lo que hemos pensado: la reunión de todos los miembros supervivientes en las sombrías Cuevas de Türa para así crear una nueva Órden. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que es arriesgado, pero es uno de los pocos parajes dónde Wail no se ha atrevido a meter su garra y, debido a la ausencia de humanos en la inhóspita región, tampoco los Lamat són una amenaza allí. He propuesto a los demás jefes de las Órdenes tu nombre para encabezar esa nueva Órden, de nombre todavía pendiente de confirmar, pues se discutiría en esa reunión. Es la única vía con la que contamos, por el momento. Nos encontraremos dentro de 3 días, al alba a la entrada de las Cuevas, pues la urgencia es máxima: de cada vez la presencia de Lamat es mayor en Espiral, y la Órden de Wail se ha apoderado de casi todos los caminos y accesos de este Mundo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuanto más esperemos, más difícil será sortear estos obstáculos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún no acabo de comprender la dimensión de todo esto, pero todos tenemos sospechas y, creo, entre todos podremos llegar a una comprensión mayor de toda esta guerra que nos está abocando, quizá, a una Tercera Caída o quizá a algo mayor que va más allá de mi conocimiento. Pero no todo són malas notícias, Nuán. Quizá Varmal aún conserva su esencia, a pesar que no se sabe apenas nada de ellos desde que Agros murió. Su papel, tanto como el nuestro, puede ser determinante si actuamos con discreción y con sabiduría, pero aún es pronto para aventurarse: no confío demasiado en la actual mujer de Lothan, un buen hombre, pero me temo que influenciable. Como ya sabrás, esta mujer era la mano derecha de Melack, el líder de la facción contraria al infame Agros. Pero de eso ya tendremos tiempo de hablar, no precipitemos acontecimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de todo, amigo Nuán, no todo són malas notícias: Mirta, amiga tuya y miembro de Varmal, finalmente no murió, aunque su conjuro casi acaba con ella. Conseguimos rescatarla de entre la destrucción, justo después que huyeras obligado por el ataque de los Lamat. No debes culparte por haberla dejado atrás, pues incluso nosotros no fuimos capaces de notar su pulso cuando la encontramos. Pero el destino quiso que reviviera, milagrosamente, quizá gracias a su gran fortaleza interior, y ahora está junto a nosotros y desea ayudarnos con una hipotética alianza con Varmal Verdadero. También tiene muchas ganas de verte...¡Siempre está hablando de tí, de los viajes que realizasteis juntos cuando tocabais en vuestra banda de músicos errantes! Sus historias nos alivian el corazón y nos dan algo de luz en medio de todas estas tinieblas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora mismo volverán los soldados de Wail a inspeccionar mi casa, como siempre hacen, y quizá también me vuelvan a amenazar y a pegar porque para sus ojos soy un traidor a su Órden. Me quieren tener intimidado, pues conocen de mi poder, a pesar de mi vejez y del poco tiempo que seguramente me queda en este mundo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Sol se está poniendo en el horizonte, tras las murallas de piedra que Ellos han levantado, y el Ocaso está teñido por la sangre de miles, de millones de vidas inocentes y ahora nos debemos a ellas para seguir luchando, y, si es necesario, para sacrificarnos por ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que la luz de la sabiduría guíe tu camino, Yne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hyunde, 2 de Diciembre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Taürion.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nota: Junto a esta carta, una flor verde te adjunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2287872261746214684-2468883601411528637?l=luzmenguante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luzmenguante.blogspot.com/feeds/2468883601411528637/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2287872261746214684&amp;postID=2468883601411528637' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/2468883601411528637'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/2468883601411528637'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luzmenguante.blogspot.com/2009/12/capitulo-14-final-ocaso.html' title='Capítulo 14. Final: Ocaso.'/><author><name>Xavier Liras Garau</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2287872261746214684.post-953710789387189928</id><published>2009-12-17T13:40:00.000-08:00</published><updated>2010-03-22T14:23:26.507-07:00</updated><title type='text'>Capítulo 13: Misterios del norte</title><content type='html'>-No deja de sorprenderme que un desconocido confiara en vosotros... - dijo Anie, bebiendo un sorbo de su pinta de cerveza que tenía ante ella y mirando a Lúne con ojos extrañados y las cejas enarcadas. Dejó de nuevo el vaso sobre la mesa y apoyó sus manos sobre sus mejillas, interesada en todas aquello que le había contado el joven de Varmal, fiel a su promesa - ¿Y todo pasa por hablar con Nuán? ¿Qué garantías tienes de encontrar algo ahí, si él solamente ha escrito sobre leyendas que hay en la zona? - no entendía realmente hacia dónde quería llegar el joven, pero en el fondo sentía una secreta fascinación con todo lo que tenía que ver con secretos y misterios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne dió una calada a su pipa y se acomodó en su silla. Observó el sitio que había elegido Nuán para hablar con ambos y sonrió con algo de ironía: se trataba de una tosca posada situada en los muelles de Firya y, en aquellas horas (justo acababa de ponerse el Sol) aquel antro se había empezado a llenar de marineros, algunos de ellos de aspecto siniestro y vociferantes, bebiendo grandes tragos de licor mientras piropeaban a una camarera que se paseaba de arriba a abajo de la estancia sin ninguna expresión aparente en su rostro. Otros, simplemente, comían o bebían con tranquilidad después de un duro día de trabajo en alta mar. Seguramente había por ahí algunos piratas y cazarecompensas. Recordó que, en su pueblo natal, ese tipo de esbirros solían también frecuentar las tabernas en busca de nuevos tripulantes que quisieran enrolarse en una arriesgada pero fructuosa aventura dedicada al saqueo.&lt;br /&gt;Nuán le había dicho que se verían precisamente justo al ponerse el Sol en aquella posada llamada "El Rincón del Mar" y, observando la cantidad de grandes peces disecados colgando de las paredes, las pinturas de barcos navegando en mares rugientes, muestras de nudos marineros y el penetrante olor a pescado fresco que brotaba desde la cocina, no era difícil imaginarse el por qué de aquel nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Lúne? ¿Me has escuchado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Efectivamente, se había quedado pensando en las musarañas. Dió un brinco, como recién despertado de un profundo sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh, perdona, de repente me puse a pensar por qué precisamente Nuán quiere reunirse con nosotros aquí - se encogió de hombros y sonrió - Nunca imaginé que nuestro antiguo director frecuentara esas tabernas de mala muerte - agregó, observando a un hediondo marinero bajando las escaleras que llevaban a las habitaciones de la posada con una jovencita que, a tenor de cómo iba vestida y de su exagerado maquillaje, se trataba de una prostituta - Pues sinceramente no tengo garantía alguna, pero tampoco la tienen los que creen que infiltrándose en la Órden de Wail van a conseguir averiguar qué es lo que está ocurriendo en Espiral, como ya te expliqué antes. Además, entre tu y yo - se combó hacia adelante apoyando sus brazos en la mesa y susurró - no confío demasiado en esta secta de Ciriol. ¿Por qué confiar en gente que nos viene odiando siglos atrás y no en personas íntegras como Nuán?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anie puso los ojos en blanco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Puede que Nuán lo sea pero...¿Y qué me dices de este tal Solfka? ¿No decías que también pertenece al Concilio? - murmuró, emulando a su compañero y mirando a ambos lados por si había alguien escuchando. Sabía de sobras que en Firya era preferible no hablar de la Orden, tan apreciada allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez Lúne iba a contestar siguiendo aquel código de secretismo que ambos habían adoptado, la puerta de la posada se abrió y apareció, justo a la hora acordada, Nuán vestido con una de aquellas túnicas de color azul que tanto le gustaban forrada con un forro de lana para protegerse del frío. Le bastó pasear su mirada unos pocos instantes por la atestada posada para, al fín, reparar en los dos jóvenes que se hallaban sentados ante una pequeña mesa en un rincón de la estancia. La primera en reparar en él fue Anie, sentada de tal forma que podía ver la desgastada puerta de madera frente a ella. No obstante, tras él la puerta volvió a abrirse y, mientras Nuán ya se dirigía hacia ellos con el rostro sonriente y tranquilo (¿Cómo podía mantener siempre aquella tranquilidad de espíritu con todo lo que había sucedido?), apareció para tremenda sorpresa de Anie aquella joven feérica de cabellos azules que les había acompañado hacia Firya. ¿Qué hacia con Nuán aquella chica? Alzó las cejas y avisó al joven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahí vienen - espetó, sonriendo ya a Nuán y asintiendo con la cabeza a modo de saludo - Ha venido la feérica aquella de los cabellos azules, la que fue contigo a Ciriol junto con los otros viajeros. Creía que ellos se dirigían hacia otro camino. ¿Por qué habrá venido?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Ichiro! El joven se giró con rapidez y se sobresaltó sobremanera al verla, sin fijar sus ojos en ningún momento en Nuán, pues todo a su alrededor había desaparecido excepto ella. Sus miradas se encontraron y ambos desviaron sus miradas, como si de nuevo un muro extraño e invisible se hubiera levantado ante ellos. Había deseado verla por última vez antes de que ambos se separaban, pero resultaba muy doloroso, demasiado. Pero no quería olvidarla, jamás. El amor que sentía por la feérica era mucho más poderoso que el desasosiego que le producía el separarse quizá para siempre jamás...De hecho, ella ya le había comentado que si desobedecía a Elrick y no era leal a la orden de Viajeros, sería expulsada de ella. Que no tenía más remedio que irse con ellos. Eso, recordaba, le había enfurecido tanto que se había marchado de su habitación sin darle una contestación. Pero...¿Y si había cambiado de idea?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos se sentaron en dos sillas que les proporcionó la inmutable camarera, alrededor de la mesa, y Nuán, abriendo su sonrisa, agarró las manos de los dos jóvenes, con fuerza y visiblemente emocionado. Lúne se vió forzado a devolverle aquella sincera sonrisa, aunque sus pensamientos estuvieran vagando en otra parte tratando que su corazón se acallara, por fín. Ichiro se hallaba mirando por la ventana apoyando su mano en la mejilla, y parecía molesta por algo. ¿Quizá viéndoles juntos a Anie y a él había creído lo que no era?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Estoy encantado que hayais querido compartir conmigo vuestras inquietudes! ¡Y más viniendo de Solfka, uno de mis mejores amigos! - exclamó Nuán, dirigiéndose sobretodo a él y a la feérica con sus ojos castaños brillantes y vivos como barro encendido. Se amasó la barba con insistencia mientras pedía para él un vaso se agua - Antes de adentrarnos en el tema...Ichiro, ¿Vas a tomar algo? La camarera se impacienta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La feérica no contestó y siguió contemplando los muelles nevados con la mirada perdida. Nuán frunció un poco el ceño sin perder su sonrisa y luego miró a Lúne y le hizo una leve seña girando los ojos hacia ella como diciéndole: "Anda, dile algo, que parece molesta contigo". Sin duda, Nuán tenía una mirada muy expresiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ichiro... - murmuró Lúne, con la voz algo quebrada, sintiéndose culpable por no haber contado con ella, a pesar que ella misma le había asegurado que no podría acompañarle en su aventura - Yo...solamente es una amiga. Además tu ya me dijiste que...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya lo sé - contestó, sin apartar su mirada de la ventana empañada por el hielo y el vaho del penetrante viento helado que soplaba fuera - Quizá esperaba, ilusa de mí, que me vendrías a buscar a pesar de todo. Pero se ve que tus planes són más importantes que según qué personas - lo miró, por fín, con sus ojos de color miel llenos de desprecio. El joven de Varmal bajó los ojos, sin saber qué responder. &lt;br /&gt;Anie se sentía incómoda con el ambiente creado entre aquellos dos. Ahora lo comprendía todo, todo lo que había pasado entre Lúne y Yume aquellas últimas semanas: él y la feérica estaban saliendo juntos. No se lo terminaba de creer...¿Qué podía ver en aquel ser soberbio y frío que no viera en otros chicos más apuestos y amables? En fín, el amor era ciego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Acaso creías, Ichiro, que me iba a quedar con los brazos cruzados mientras decidías separarte de mí, después de haberme prometido que seguiríamos juntos? - replicó él, visiblemente ofendido por la reacción de la feérica, queriéndole hacer sentirse culpable.&lt;br /&gt;Ahora fue Ichiro quien no contestó a aquello y volvió a girarse hacia la ventana con los brazos cruzados, haciendo morritos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuán soltó una cristalina carcajada ante la riña entre los dos jóvenes que duró un buen rato, hasta que se atragantó y tuvo que beber unos sorbos de su vaso de agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pero bueno, Anie, mira lo que tenemos aquí! - se giró hacia ella y la muchacha, al ver el rostro fingidamente asustado del profesor, no pudo más que secundar sus risas - ¡Parecen un matrimonio! Me pregunto, cuando en el pasado eran más frecuentes las uniones entre humanos y feéricos, si estos últimos acabaron cerrando los portales por este tipo de disputas - se encogió de hombros, sin abandonar su sonrisa - Ahora no es momento de discusiones que no llevan a ningún lado. Ichiro vino en mi busca porque también había hablado con Solfka, eso es todo. Y ahora tenemos que centrarnos en lo realmente importante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La feérica y el humano se miraron de reojo y luego, posando sus miradas sobre la mesa, enrojecieron ligeramente, permaneciendo en silencio. Anie, entonces, aprovechó aquella oportunidad para hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lúne ya me ha hablado sobre la conversación que Ichiro y él tuvieron con Solfka, pero sigo excéptica en cuanto a todo esto que tienen planeado hacer, o tiene...en este caso - observó a Ichiro pero aquella aún parecía ajena a la conversación, enfrascada en una disputa silenciosa con Lúne, así que su mirada se focalizó de nuevo en el profesor - Solamente se basa en leyendas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rostro alegre de Nuán adquirió, entonces, unos tintes algo melancólicos con su mirada errática hacia el techo y sus ojos brillando, como si recordara algunas cosas maravillosas que ocurrieron hacía mucho tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Solfka sabe tan bien como yo que no se trata de simples leyendas - murmuró, con un tono algo sombrío lleno de hermetismo - Cuando aún habitaba en Taürion escribí un libro sobre mis viajes a través de aquellas montañas, en los tiempos cuando yo todavía era un músico bohemio y viajero sin mayores preocupaciones que conseguir una cama, algo de comida y compañía femenina a mi lado, sobretodo en las frías noches de invierno - suspiró, y esbozó una sonrisa - Cuando ya hube publicado el libro, una neblinosa y fría mañana de Primavera me visitó un extraño personaje encapuchado que decía llamarse Solfka y pertenecer a la enigmática y para muchos en Espiral inexistente orden de Ciriol. ¡Aún recuerdo la cara de sorpresa que puse! Os juro que no sabía si dejarle entrar o cerrar la puerta en sus narices, pues al principio creí que era un estafador...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y cómo pudo escapar de los cercos mágicos de Ciriol para venir hasta a tí? - le interrumpió Ichiro, por fín, ya recuperada del enfado con Lúne. Sus ojos ya habían recuperado su luz repleta de curiosidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y es más... - murmuró también Lúne, con sus ojos grises entrecerrados y también tratando de olvidar la riña que había tenido con ella - ¿Cómo consiguió localizarte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oh, calma, a eso iba! - bebió un sorbo de agua y prosiguió. En aquella ocasión cerró los ojos, como si así le fuera más fácil visualizar las escenas del pasado - Estaba muy interesado sobre todo lo que había escrito, pues según me contaba, jocoso, lo único que unía a Ciriol con el resto de Espiral era la absoluta ignorancia sobre las misteriosas leyendas de Ilmaren, considerándolas todos como invenciones de pueblos aislados de las montañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y qué tienen de especial estas leyendas? - preguntó Anie, impaciente - Conozco algunas de ellas, sobretodo contadas por mi abuela y por mi madre. Pero no recuerdo que tuvieran nada de especial. Recuerdo que tenían un regusto feérico, como el resto de leyendas en Espiral...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Disiento - replicó Nuán, justo en el momento que Lúne abría la boca para contestar - Precisamente Solfka quiso que hablarais conmigo porque algunas cosas que observé en las montañas de Ilmaren nunca las escribí, más que nada, porque en aquel tiempo nadie me hubiera creído. Preferí quedármelas para mí, hasta que alguien estuviera preparado para escucharlas. Y ahora creo que es el momento para contároslas - justo en aquel momento, un hombre empezó a tocar un laud junto al fuego encendido en la chimenea de la posada. Era una canción lenta y melancólica que hablaba sobre viajes alrededor de los mares. Los 2 humanos y la feérica le miraban con los ojos abiertos como platos, dispuestos a escucharle - Una noche, mientras los músicos de mi compañía y yo dormíamos sobre la paja, en un establo a las afueras de un pueblo de Ilmaren, fuí despertado a mitad de la noche por ruídos apagados de ramas crujiendo, que parecían provenir del bosque que se alzaba cerca del establo, a los pies de una alta montaña. Me levanté, algo alarmado, y fuí a inspeccionar los lindes de aquel bosque, solamente iluminados por la débil luz de la Luna menguante. Hacía frío, mucho frío... - hizo una larga pausa, y así pudieron escuchar al bardo cantar con una voz llena de dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Navegaba ciego&lt;br /&gt;aunque de día fuera&lt;br /&gt;atado al palo mayor&lt;br /&gt;para no sucumbir&lt;br /&gt;al deseo de un comienzo&lt;br /&gt;inesperado&lt;br /&gt;lleno de olvido&lt;br /&gt;y de nuevas decepciones"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;/span&gt;Mientras me acercaba al linde de la floresta, más audibles se hacían los incesantes ruídos de algo que se movía entre los matorrales de forma intermitente. También empecé a escuchar unos susurros que parecían camuflarse con el viento - Nuán seguía teniendo los ojos cerrados, pero acompañaba la historia con gestos de sus manos - Estaba realmente asustado, pero una fuerza me impulsaba a seguir hacia adelante y cuanto más me acercaba, más cosas extrañas ocurrían a mi alrededor: sombras que me rodeaban: caras sonrientes y alargadas que provenían del bosque como si me dieran una macabra bienvenida que volaban arriba y abajo. Era aterrador, pero no podía detenerme - abrió sus ojos aterrorizados para fijarlos en cada uno de los presentes en la mesa. Se estremecieron - Aquellos extraños espíritus desaparecieron y el aire se aclaró bajo las estrellas. Y un brazo desnudo, que parecía del de una mujer, apareció tras el tronco de un árbol que se hallaba ante mí, yo estando apunto de entrar en el bosque. Todo estaba cubierto por tinieblas menos aquel brazo, que parecía resplandecer con una luz propia provinente de una fuente desconocida. Tenía el puño cerrado - hizo el ademán - y poco a poco fue abriendo la mano hasta tenerla extendida del todo, invitándome a darle la mano. Y no dudé, no pensé un solo segundo si aquello estaba bien o mal, si aquello era razonable o peligroso: corrí hacia aquella mano y se la di, entusiasmado. Entonces, creí que tiraría de mí, guiándome así por el bosque y arrastrándome hacia un olvido que estaba anhelando, pues mi mente ya no me pertenecía. Pero permaneció en su sitio, sin soltarme - Nuán suspiró, pasándose una mano por el rostro y, de repente, viéndose visiblemente cansado - Perdí la consciencia y tuve la extraña e increible sensación que mi alma abandonaba mi cuerpo internándose dentro, muy dentro del sombrío bosque. Corría y corría, en busca de aquel ser que me había prestado su mano, loco de desesperación, como si me fuera la vida en ello. Y aquí y allá, empecé a vislumbrar, a lo lejos y entre las ramas, claros iluminados por hogueras y sombras alargadas moviéndose de forma frenética conformando círculos. ¿Acaso estaba soñando, o realmente estaba viajando en otra dimensión, sobrevolando un extraño bosque sin mi propio cuerpo? ¿Dónde estaba aquella muchacha de la cual solamente había visto su brazo, que me había invitado a entrar? - bebió otro sorbo de agua y sonrió, al observar cómo sus interlocutores parecían contener la respiración, rogándole que siguiera su relato con miradas ansiosas. De repente, se sintió como un anciano que les contaba un cuento a sus nietos. Abrió aún más su sonrisa - Bien, vayamos al grano - cruzó sus piernas y se amasó de nuevo la barba - En aquel misterioso sueño, el tiempo era flexible. Me explico: a veces era de día, a veces de noche y en otras ocasiones amanecía y atardecía, y eso en cuestión de segundos, y cada vez me hallaba en sitios diferentes. Aquellos claros iluminados por hogueras desaparecían con un simple parpadeo, y de repente me hallaba sobrevolando cascadas, ríos y fuentes cristalinas, y también a veces me hallaba pasando entre arcadas llenas de vegetación que llevaban hacia unas cavernas vacías pero llenas de colores y presencias invisibles. Y, he aquí la parte más importante de mi historia: me encontraba explorando una cueva llena de pequeñas salas, cada una de las cuales aguardándome con más presencias invisibles que podía sentir perfectamente, pero no verlas, y entonces, en una de ellas, por fín encontré a la muchacha que me había ofrecido su mano: estaba bañándose en un estanque natural, en el centro de la estancia creada por la naturaleza, su desnudez bañada por los rayos del Sol teñidos de la esmeralda de las hojas del bosque, puesto que un gran agujero abierto en la estancia daba directamente al bosque que había dejado minutos antes, que ya me parecían años. Me sonrió, su cabellera era rubia y larguísima y flotaba sobre el agua transparente del estanque y con sus ojos celestes me sonrió sin mover los labios, sin pronunciar una palabra...¿Cómo supe que era ella? Lo supe, y no sé cómo. Volvió a alargarme una mano, invitándome a que me uniera a ella y me zambullí sin pensarlo en el estanque, sintiendo el agua manar por todo mi cuerpo a pesar de haberlo dejado atrás, sin conocimiento, en el linde del bosque. Me acarició el rostro con sus manos, y me besó el pecho con dulzura, y sentí cómo mi alma flotaba, se regocijaba de tal manera que ya no quería volver al mundo de dónde venía. Acercó sus labios a mi oído y me susurró:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Entraste sin miedo en Gäul, con el corazón de un niño, sin pretender encontrar. Solamente aquel que conserva la inocencia, el dón de creer, puede caminar por nuestros senderos sin principio ni final. Un sabio vendrá del Oeste, y entonces el destino empezará a allanarse aún ciego por el odio. Y desde el odio y la muerte, llegará un nuevo viento perfumado: y así a Gaül, nuevos soñadores se encaminarán sin pretender encontrar...y encontrarán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;Me besó en los labios y aquella vez me sonrió de verdad, con alegría, como si, diciendo aquello, se hubiera quitado un peso de encima. Luego, desde dentro del agua, sacó una diadema de madera con extraños símbolos grabados en ella de color azul y me la colocó suavemente sobre mi cabeza, sí, a pesar de no tener mi cuerpo conmigo - Ichiro y Lúne, ya habiendo olvidado del todo su riña de hacía unos minutos, ya se daban la mano bajo la mesa, mirándose de vez en cuando de reojo, emocionados, y Anie tenía los ojos abiertos y brillantes como el de una niña pequeña - Y, por última vez, me dijo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Dásela a aquellos que, en los tiempos más difíciles, sean capaces de entender lo que hay ahí escrito. E irán más allá de las montañas, más allá...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Se produjo un nuevo silencio, observando todos cómo Nuán había vuelto a cerrar los ojos y su voz aterciopelada y melancólica se escuchaba más profundamente que todos los gritos de los marineros, que el bardo que ahora cantaba estridentes canciones, que las risas picarescas de los piratas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y todo fue un sueño, finalmente? - preguntó una ansiosa Ichiro, con la cabeza descansando sobre el hombro de Lúne, el cual le acariciaba los cabellos azules con ternura, aún escuchando las enigmáticas palabras del profesor en su interior. Lúne y Anie se limitaron a esperar que Nuán contestara a aquella pregunta, pero aquel permaneció en silencio con los ojos aún cerrados. Contrastando con la tensión del momento, se escuchaban las risas y los aplausos de los marineros y la pervertida poesía del juglar, que ahora tocaba un rápido reel con una mandolina mientras guiñaba un ojo a las muchachas que reían entre dientes en las mesas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;span style="font-style: italic;"&gt;A la hija de Orbei&lt;br /&gt;le gusta vestirse de seda.&lt;br /&gt;¡Pero más le gusta mi flauta&lt;br /&gt;que no es de hierro&lt;br /&gt;ni de madera!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;La hija de Orbei&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;detesta mi música&lt;br /&gt;mis modales.&lt;br /&gt;¡Pero bien que le gusta&lt;br /&gt;que le rasgue sus cuerdas&lt;br /&gt;gritando a raudales!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;-Perdona Ichiro...¿Decías algo? - preguntó Nuán, simulando no haberla escuchado y luego se echó a reir - &lt;/span&gt;&lt;span&gt;¡Ya nos ha estropeado la magia este maldito bastardo!&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;Todos se echaron a reir en medio de aquel momento tan surrealista, en el qué habían pasado de conocer una de las historias más misteriosas que jamás hubieran escuchado, a unirse a las palmadas de todos los parroquianos que seguían vitoreando y gritando ante las fantásticas ocurrencias del bardo sobre sus supuestas aventuras amorosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No te vas a librar, Nuán. Ahora mismo nos cuentas este final, que nos has dejado en ascuas... - espetó Lúne, encendiendo su pipa y sonriendo de medio lado, empezando a sentir cómo la cerveza le subía a la cabeza poco a poco después de la segunda pinta - ¿Quién diablos es Orbei?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuán y todos los que escucharon la pregunta, formulada en esta ocasión con voz bastante fuerte debido ya a la deshinibición que producía el alcohol, estallaron en una carcajada unánime y uno de los marineros que parecía un pirata por sus indumentarias ajadas, sus numerosas cicatrices y la presencia de un cuchillo clavado sobre la mesa repleta de ron derramado se giró hacia él con el rostro congestionado por la borrachera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Niño! ¡Debería apalearte por no saberlo! ¿En qué mundo vives? - sus compañeros se unieron a las carcajadas y el marinero prosiguió - ¡Orbei es el jefe de la puta Orden de Wail, y su hija como ya has visto se lo traga todo menos la sopita que le da su mami!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más carcajadas y Lúne se sonrojó un poco al empezar a ser objeto de todas las burlas por no haberse sabido el nombre del hombre más odiado ahora mismo en Firya. Pero luego empezó a reirse de sí mismo y pronto le dejaron en paz. Ichiro le abrazó, riendo también a carcajada limpia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pobrecito! ¡Yo tampoco lo sabía!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero tu eres feérica... - replicó él, dándole un beso en los labios y simulando estar decepcionado y triste por haber quedado en ridículo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, míralo por el otro lado - espetó Anie, la cual seguía más interesada en seguir escuchando el resto de la historia que en toda aquella retahíla de estrofas picantes y de bardos fantasmas. Aún así, esbozó una sonrisa burlesca y le guiñó un ojo - Ahora todo el Colegio cree que eres feérico. Así te puedes excusar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Bueno, bueno! - exclamó el joven de Varmal, cruzando los brazos y simulando estar enfadado con el resto de los presentes - ¿Por dónde íbamos, profesor Nuán?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oh! - Nuán carraspeó, justo después de soltar una carcajada aún recordando lo sucedido antes - Tienes razón, este juglar nos desvió del tema que estábamos tratando - apuró el agua que le quedaba en el vaso y prosiguió - Contestando a la pregunta de Ichiro, sobre si todo fue un sueño: al día siguiente desperté en los lindes del bosque tumbado en la hierba y con un insoportable dolor de cabeza. Al principio creí que, efectivamente, todo se había tratado de un extraño sueño, inducido por el cansancio acumulado durante nuestra gira por los pueblos de Ilmaren: íbamos de pueblo en pueblo como músicos ambulantes y apenas teníamos tiempo de descansar. Pero entonces vino uno de mis compañeros y, al verme, se echó a reir. Aún recuerdo sus palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-"¿Dónde diablos has conseguido esta diadema de madera? ¿Te fuiste de borrachera al pueblo y después de acostarte con una zorrita le robaste su diadema? ¡Eres un monstruo!"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El profesor sonrió con los ojos mirando hacia ningún sitio y siguió con su relato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Con asombro me palpé la cabeza y, efectivamente, llevaba una diadema puesta en la cabeza y me la quité, observándola de cerca, esperando poderle enseñar los extraños símbolos azules que estaban escritos sobre ella y así poderle contar el resto de la historia para que me creyeran. Pero no, ya no había nada escrito sobre ella. Los símbolos habían desaparecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso con magia es posible, pero... - Anie frunció el ceño, pensativa - Tiene que obrarse un contraconjuro para hacer desaparecer inscripciones o eso es lo que nos enseñaron en clase. Es muy extraño...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En el mundo feérico eso sí es posible - respondió Ichiro, que se había quedado anonadada ante aquella historia - Con un solo pensamiento o sentimiento, la magia puede aparecer o desaparecer. Pero esto no es el Mundo Feérico...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y por qué una diadema? ¿Qué simboliza esto? - se unió Lúne a la invasión de preguntas - ¿Y qué se supone que quería decir con aquello:  &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;y así a Gaül, nuevos soñadores se encaminarán sin pretender encontrar...y encontrarán&lt;/span&gt;&lt;span&gt;? ¿A quien se refiere, a nosotros? ¿A los que lleven la diadema?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuán se encogió de hombros y parpadeó, dubitativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo de la diadema sigue siendo un misterio para mí, pero he llegado a suponer que para volver a entrar en Gaül la diadema tiene que volver a mostrar las inscripciones azules en ella. Tengo ese presentimiento - suspiró, enjuagándose el sudor que inundaba su frente, de tanto pensar - ¿Cómo hacerlo para que vuelvan a aparecer? Busqué y rebusqué en muchas bibliotecas, en todo tipo de leyendas, cuentos e historias, y también en libros de conjuros y de objetos mágicos pero no encontré absolutamente nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anie seguía muy excéptica con todo aquello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No me jodas que se trata de otra historia típica de los "Elegidos" tan manida en las leyendas...Porque según estoy entendiendo, se supone que nosotros somos ellos y ahora viene la parte en qué nos das la diadema. ¿Verdad? - dijo, con algo de ironía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh, Anie, eso es muy relativo... - Nuán esbozó una sonrisa, mirándola con sus ojos luminosos - ¿Cómo puede saber uno si es un Elegido o el mero producto del Azar? Lo importante es actuar como el corazón dicte y no pensar en esoterismos inútiles. Y sí, os daré la diadema puesto que, aunque quizá sea una simple ilusión, es lo único que tenemos para proseguir y tener esperanzas. ¿No crees? - Justo dicho aquello, el profesor rebuscó en su jergón y sacó una simple diadema tallada en madera oscura y la colocó sobre la mesa con un ruído sordo. Algunos marineros se giraron para observarla, pero al ver que se trataba de un objeto tan común, prosiguieron sus acaloradas conversaciones alzadas de tono - Y ya me estoy imaginando la siguiente pregunta: ¿Por qué nosotros y no otros? - se encogió nuevamente de hombros y sonrió - Es muy sencillo: Solfka, por alguna razón que desconozco, confió en Ichiro y en Lúne para esta misión y él es uno de mis mejores amigos. Os aseguro que alguna razón importante tendrá para quereros enviar a Ilmaren, puesto que tras su personalidad afable y sencilla, se esconde uno de los hombres más sabios que jamás he conocido. Por otro lado, cuanta más gente quiera emprender esta aventura, mejor, y sobretodo si se trata de soñadores, de personas que aún conservan la fe en lo desconocido, en un más allá y en un otro lado invisible pero existente. Y Anie me parece perfecta para ello también, ella y Yume, y algunos más - abarcó con sus manos a toda la posada, como si allí se hallara más gente dispuesta a emprender el viaje con ellos - Abrid vuestros corazones a soñadores llenos de coraje como vosotros, a los incomprendidos, a los inconformistas, a los que aún conservan su inocencia y su capacidad de asombrarse, y estoy seguro que Gaül os abrirá los brazos con una calurosa bienvenida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro había cogido cuidadosamente la diadema y la acariciaba con suavidad, totalmente abstraída en sus pensamientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Iré - dijo finalmente la feérica, levantando la vista y sonriendo, llena de alegría - Me da igual si me expulsan de los Viajeros, me da igual si tengo un tiempo limitado para volver a mi Mundo, pero siento que eso es lo correcto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne la abrazó con fuerza y la besó, feliz de escuchar aquellas palabras, y Anie sonrió ante aquella escena. De verdad se querían, y así era la vida, y a su amiga Yume le había tocado sufrir un amor que, aquella vez, no le había correspondido. Quizá a ella, algún día, le pasaría lo mismo. Aún albergaba muchas dudas sobre aquella alocada e irracional aventura, pero algo le decía que aquella sería, para ella, una oportunidad única, que no podría perderse por nada del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo también iré, con Lúne e Ichiro...y trataré de convencer a Yume - Nuán sonrió, satisfecho y visiblemente emocionado, sus ojos resplandeciendo hasta el punto que parecía como si estuviera a punto de llorar de felicidad y acarició los cabellos castaños de la joven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sabéis la alegría que me habéis dado esta noche - los miró a todos, de uno en uno - a pesar de toda esa oscuridad que se cierne sobre nosotros. Siento como si, por fín, alguien confiara en mis palabras, en mis historias. No sabéis lo importante qué es eso para mí. Mañana debéis partir, pues la guerra se acerca. Partiréis junto con los Viajeros bajo los túneles de la Escuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Aún sigues estando segura, Ichiro? - preguntó Lúne, acariciando sus mejillas con cariño - Ser Viajera era la ilusión de tu vida...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La feérica agarró su mano y se la llevó hacia su regazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Tan segura como que te amo! - exclamó, ante las sonrisas cómplices de Anie y Nuán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2287872261746214684-953710789387189928?l=luzmenguante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luzmenguante.blogspot.com/feeds/953710789387189928/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2287872261746214684&amp;postID=953710789387189928' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/953710789387189928'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/953710789387189928'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luzmenguante.blogspot.com/2009/12/capitulo-13-brotes-en-el-desierto-en.html' title='Capítulo 13: Misterios del norte'/><author><name>Xavier Liras Garau</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2287872261746214684.post-2744500154437980990</id><published>2009-11-06T14:32:00.000-08:00</published><updated>2010-03-22T10:41:44.089-07:00</updated><title type='text'>Capítulo 12: Preludio</title><content type='html'>La guerrera empuñaba una larga espada cabalgando sobre un caballo sin silla ni bridas. Se abrieron las puertas de la muralla y salió, ella sola junto a unos pocos más, ante un millar de enemigos. Hinchó sus pulmones y lanzó un grito rabioso. Estaba harta, harta de esperar tras los muros de la vergüenza, tras hombres corruptos y cobardes. Miró a su derecha y de nuevo a su izquierda y no vió a nadie, absolutamente a nadie. ¡Todos habían caído! Los caballeros enemigos se abalanzaron sobre ella, como aves de presa ávidas de sangre en sus capas verdosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sonrisas perversas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y empezó a recordar, a acordarse de todo lo que dejaba atrás: la música, Yume y los pocos pero nuevos amigos que estaba haciendo, con lo solitaria que siempre había sido. Luchar...¿Para morir? ¿De verdad valía la pena arriesgar todas sus esperanzas en una batalla ya perdida de antemano? Empezaron a escurrírsele las lágrimas por sus mejillas y el terror se apoderó de su corazón, sintiendo como las saetas, lanzas y flechas estaban apunto de atravesarla sin remedio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y escuchó un gritó tras la montaña que se alzaba a su izquierda. Y pronto los vió, sus figuras recortadas por un rojo atardecer. Sus negros caballeros, armaduras de acero engalanadas con azabache y capas oscuras con el maldito símbolo de Varmal. Lúne...Lúne estaba a la cabeza, empuñando una enorme espada de color escarlata. Y a su lado observó a un Agros sonriente, victorioso, su yelmo con la forma de una serpiente.&lt;br /&gt;Y descendieron como una oleada, precipitándose contra los enemigos. Aquellos decidieron volver su atención a los atacantes pero ya era demasiado tarde: todos cayeron bajo su yugo. Anie se sintió feliz por sentirse viva de nuevo, y se culpó por sentir también agradecimiento...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡No, jamás! ¡Ellos habían destrozado sus vidas! ¡Y Lúne también!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Avanzó con su caballo hacia el este, tratando de huir de aquella escena. Quería estar sola. No quería ver a nadie. Quería empezar de nuevo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Dónde estaba Yume? Se había quedado dentro de la ciudad, eso era seguro. Más, tenía un mal presentimiento. Bajó del caballo, presa de un pánico repentino y, sin más dilación, empezó a rebuscar entre los numerosos cadáveres de los enemigos. Y la vió. Muerta, con el escudo de Wail sobre ella. Se arrodilló sobre ella, desesperada, y trató de reanimarla con golpes en el pecho, llorando desconsolada. ¡No podía ser! ¡No era posible!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Anie! ¡Anie, despierta dormilona!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrió los ojos en medio de un chillido que la asustó a ella misma. Se llevó la mano en el pecho, su corazón bombeando como un jinete desbocado. Como un jinete...Sí, se alegraba de haber despertado. Quizá llevaba demasiados días entrenando muchas horas con la espada y había empezado a obsesionarse con la guerra. Tenía que distraerse, no podía seguir así.&lt;br /&gt;Observó a su compañera de habitación, una joven de tez morena que la miraba con rostro preocupado y ya con la mochila de clase preparada y vestida para la ocasión con una sencilla blusa roja de encaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Perdona Katya, tuve una pesadilla. ¿Qué tiempo es? - se quitó las legañas con ambas manos y se sentó sobre la cama, bostezando con fuerza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La joven observó el reloj de Sol situado sobre la ventana y se rascó la nuca, algo sonriente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Chica, faltan 10 minutos para empezar la clase. Como no sepas algún sortilegio para vestirte con un chasquido de dedos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mierda!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue tal la embestida de Anie hacia el armario que justo al saltar de la cama cayó de bruces al suelo. Sí, tenía que dejarse de batallitas o sinó la expulsarían - pensó, mientras se palpaba la dolorida frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se había peinado y había cogido lo primero que había encontrado en su ropero. Ni siquiera había tratado de disimular el fuerte golpe que se había dado contra la frente al tratar de llegar al armario. Se palpó los pantalones un momento para asegurarse bien si se había llevado dinero para comprarse el desayuno para después y notó, en seguida, que se había puesto los pantalones al revés. ¡Menudo día de mierda! Aquellos despistes eran más propios de Yume que de ella. ¿Qué diablos le estaba pasando? Aquel día solamente tocaría el violoncello y luego se olvidaría del resto, lo juraba.&lt;br /&gt;Llegó por fín, atropellada y puntual, al jardín del colegio de Firya después de haber corrido todo el camino. A pesar de todo el entrenamiento que llevaba a sus espaldas, le faltaba el aliento y tuvo que pararse un momento a descansar en un banco agarrándose el costado con una mano temblorosa. Escuchó unos pasos lentos yendo hacia ella desde detrás, apagados, como si no quisiera hacer ruído a toda costa. Se giró, entonces, alarmada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era Lúne, el cual se enjuagaba la frente llena de sudor, con rostro de preocupación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Perdona que te moleste Anie - resopló, mirando a todos lados - ¿Has visto gente esperándome o vigilándome por aquí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anie se sobresaltó ante la presencia del joven. Media hora antes había soñado que la salvaba junto al abominable Agros. Estuvo tentada en irse de ahí y dejarlo con la palabra en la boca pero solamente había sido un sueño. No quería ser tan niña. Aún así, sus ojos se empequeñecieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué mosca te ha picado? ¿Te acosan las colegialas ahora?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No exactamente. Es una historia algo larga de contar - sonrió, distraído - Oh, no...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la puerta empezaron a salir una gran cantidad de alumnos, todos sonrientes y alegres, y con los rostros casi tan brillantes como el Sol que resplandecía sobre los rojizos tejados de Firya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Seguramente se ha suspendido la primera clase - Anie suspiró, satisfecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rostro de joven de Varmal, sin embargo, se había transformado en una mueca cercana al terror. Al cabo de pocos segundos, una multitud ya se hallaba rodeándolo por todos los lados, casi todo jovencitas adolescentes que susurraban con grandes carcajadas entre ellas mientras le observaban descaradamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Lúne! - gritó una de ellas, exaltada y emocionada ante su presencia - ¡Por favor, enséñanos algo del Mundo Feérico!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Verdad que es un chico muy misterioso? ¿Deben ser así todos los feéricos? - le comentaba en voz baja una a otra, tapándose la boca y ahogando una sonrisita pícara - Dicen que han venido a Firya unos cuantos como él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La verdad, yo me los imaginaba más etereos. Es demasiado...humano...¿No?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anie sonrió torciendo los labios, mirándole de reojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Así que era eso. ¿Eh? Acoso escolar. Yo casi diría que sexual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven la miró con ojos de pedirle una ayuda suplicante, alzando las cejas, pero ella lo ignoró completamente. Le dió la espalda y se dirigió hacia el interior de la escuela, para preparar su siguiente clase. ¿Qué diablos habría hecho para que creyeran que era un ser feérico? Sacudió la cabeza, meditabunda, mientras cruzaba la arcada de la entrada. ¡Qué chico tan raro! ¿Y si la habían visto con aquella feérica que les había acompañado en su viaje hacia Firya? pensó, rascándose la barbilla mientras subía las escaleras de piedra que rodeaban el edificio para ir a las distintas aulas. No, aquellas cosas no eran para ella. Le importaba la vida de Lúne menos que una piedra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anie rasgaba el violoncello con suavidad, los ojos entrecerrados y cuidadosamente posados sobre la partitura que tenía enfrente suya. Aquella pieza le agradaba especialmente, una melodía que parecía que acariciara con cuidado el ambiente que la rodeaba transformándolo todo en otra realidad muy distinta y sutil. Sonreía débilmente, moviendo la cabeza léntamente al ritmo de la música, de un lado a otro.&lt;br /&gt;A pesar de la gran concentración que mantenía, junto a una guitarra, un contrabajo y a un violín a los que acompañaba, por el rabillo del ojo observó, con sorpresa, como de repente empezaba a nevar en el exterior. Su sonrisa se prolongó un poco más mientras recordaba como, desde pequeña, siempre le había encantado la nieve. Recordó aquellos inviernos, en la playa nevada, jugando con su hermanita. Cuánto la echaba de menos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Anie! - una palmada del profesor que, en aquellos momentos, actuaba como director del cuarteto de cuerda, silenció a los músicos - ¿La espada te ha hecho olvidar cómo pasar de una tonalidad a otra?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La joven se sobresaltó, como despertada de una sesión de hipnosis y dejó caer, accidentalmente, el arco del instrumento al suelo. Se sonrojó, ligeramente, y se rascó la nuca, sin saber que responder y mirando al suelo.&lt;br /&gt;Evan, el cual se encargaba de tocar la guitarra, la miró con ojos llenos de sospecha y sonrió, maliciosamente. Entonces, rasgueó su instrumento de nuevo trazando 4 sencillos acordes de una canción romántica muy conocida en Firya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Oh, deja que la nieve&lt;br /&gt;se derrita bajo la Luna&lt;br /&gt;que refleja los cabellos&lt;br /&gt;rojizos como una hoguera&lt;br /&gt;incandescente&lt;br /&gt;de mi enamorado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;-&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¡Evan! ¡No toques sin mi consentimiento! - espetó el profesor, ahogando una carcajada.&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;-&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¡Iros todos a la mierda! - gritó la muchacha, lanzándole al guitarrista el arco del violoncello a la cabeza y yéndose del aula tras dar un sonoro portazo tras ella el cual apagó las carcajadas de Evan. ¿De verdad existía un mundo sin tal cantidad de idiotas? Ya lo dudaba mucho. ¿Decía que estaba distraída con la espada? ¡Pues demostraría que no, que para nada estaba equivocado. ¡Dentro de poco la necesitarían cuando el enemigo cayera sobre ellos!&lt;br /&gt;Apretó los puños y se dirigió a la sala de entrenamiento, con el rostro congestionado de la ira que sentía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezó a luchar incansablemente contra "el muñeco danzarín", que era así cómo le llamaban al homúnculo de madera ataviado con una espada y un escudo y accionado por unos elásticos que le hacían moverse hacia todos lados según dónde se le atacara. Con su espada de madera y su escudo del mismo material, la joven parecía ejecutar una danza bélica alrededor del muñeco, mientras lo golpeaba con su arma en todos lados y con unos ágiles saltos evitaba que le impactara con su espada. Se estaba imaginando, con plena satisfacción, que la cabeza sin rostro del muñeco era en realidad la cabeza de Evan, quizá por eso casi todos sus golpes se dirigían hacia aquella dirección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Maldito soberbio de mierda!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomó carrerilla, decidida a darle el toque de gracia, y se precipitó hacia adelante corriendo y formando un gran arco sobre su cabeza con su espada, blandiéndola con sus dos manos. Saltó ante el estático muñeco y fue tal el impacto que recibió la cabeza de madera que su espada se astilló con un golpe sordo y la brutal fuerza que había depositado sobre ella la recibió de un duro golpe de escudo del "muñeco danzarín" en su hombro, lanzándola hacia un lado. Tuvo la terrible sensación que le habían arrancado el brazo literalmente y empezó a sollozar en el suelo, silenciosamente. ¡Tonta, más que tonta! Y después decía de los demás...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Anie...¿Te encuentras bien?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alzó los ojos, esperando que alguien, de nuevo, se riera de ella, humillándola de nuevo. De todas formas, aquel no era su día. Se levantó, renqueante, y se frotó sus llorosos ojos para ver mejor quien tenía delante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Lúne! ¿Qué...haces aquí? - trató de recuperar su compostura y frunció el ceño, empequeñeciendo sus ojos y taladrándole con la mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven se encogió de hombros y se dirigió hacia la estantería dónde se hallaban almacenadas las distintas espadas de entrenamiento. Blandió una y se plantó delante del muñeco, poniéndose en guardia de forma elegante con el puño izquierdo apoyado en la cadera y dirigiendo la punta de su espada hacia adelante, colocando su cuerpo de lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues lo mismo que tú, supongo - replicó, con un tono de voz seco y tajante. En su mirada se podía entrever una gran preocupación y, a la vez, una ira latente que empezó a crecer cuando empezó a dar rápidas y huracanadas estocadas al ya vapuleado muñeco de madera.&lt;br /&gt;Anie no quería reconocerlo ante él, pero sentía como su hombro le ardía de una forma casi insoportable. No obstante, para tratar de desentumizar los músculos, empezó a entrenar estocadas con su brazo derecho en el aire como si ante ella se encontrara un enemigo invisible.&lt;br /&gt;Al cabo de unos momentos, no obstante, un fuerte ruído a su derecha le llamó la atención y detuvo su lucha imaginaria. La imagen que vió, si no hubiera sido por el ambiente enrarecido que existía en el ambiente, era bastante cómica: la cabeza del muñeco rodando en el suelo y Lúne sentado sobre el pavimento, apoyando ambas manos en su rodilla con su rostro cargado de dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Te encuentras bien, Lúne?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos se miraron interrogantes y, precisamente, lo que le hizo gracia a Anie es que el joven le mirara como si no supiera lo que estaba pasando. De repente, empezó a reirse sin poder parar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Lo siento! Creo que ahora estamos empatados. Veo que tampoco hoy es tu día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ni mucho menos - el joven se levantó y cojeó acercándose un poco hacia ella. Luego apoyó la espada de madera en el suelo y suspiró, enjuagándose el sudor con la manga de su oscura camisa de mosquetero - Me acaban de dar dos notícias excelentes - dijo, con sarcasmo - Firya está rodeada por los Lamat por un lado, y por la Orden de Wail por el otro. Acabo de hablar con la alcaldesa y, a pesar de repetirme hasta la saciedad que la magia de Ciriol es la más segura de Espiral, la he visto más que preocupada - miró hacia otro lado, pensativo y preocupado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vaya... - Anie sintió como un escalofrío de desasosiego cruzaba toda su espalda de arriba a abajo - Entonces antes de lo previsto va a llegar la guerra a esta ciudad. Parece que un destino funesto no deja de perseguirnos desde que dejamos Fortaleza - lo miró y, por primera vez, ambos sintieron compartir un mismo sentimiento, aunque fuera triste y doloroso - Estoy harta de ser zarandeada de un lado a otro, si te soy sincera. Ya no sé qué hacer...Sé que quiero luchar, pero quiero saber hacia dónde nos lleva todo esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne se acercó más hacia ella y, contra todo pronóstico, el joven posó sus dos grandes y estilizadas manos sobre los hombros de la joven. Esta abrió los ojos, sorprendida. ¿Qué estaba tratando de hacer? Se sonrojó un poco, pero le aguantó su oscura y penetrante mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Anie, después del entrenamiento quiero que vengas conmigo para hablar con Nuán. Tengo el presentimiento que eres la única que podrás entender lo que pretendo hacer - sonrió, débilmente - Sé que suena muy extraño, pero quizá la clave de todo lo que nos preguntamos reside en lo que él nos pueda revelar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sé qué decir, estoy...muy extrañada - sintió unas ganas irreprimibles de golpearle ante el atrevimiento de haberle puesto sus manos en los hombros, con lo que ella odiaba aquello, pero su sincera mirada y sus palabras repletas de honestidad impidieron que cometiera aquella acción - ¿Por qué yo? Aquí hay gato encerrado, ¿verdad? Algo que tú sabes y yo no sé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se separó de él y lo miró de nuevo con los ojos entrecerrados, como un gato desconfiado a punto de atacar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te lo contaré en el momento propicio, Anie. Ahora ya no hay tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No - respondió, torciendo una sonrisa la joven, blandiendo otra espada de madera que había ido a buscar de la estantería - Te retaré a un combate y, si gano, me lo tendrás que contar todo, de principio a fín, listillo. Conmigo no funciona tu misterio y tu vocecilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ojos de Lúne brillaron, en lo que parecía una mirada divertida e interesada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Acepto - replicó, poniéndose de nuevo en guardia y esbozando una media sonrisa, con la espada también vuelta hacia ella - Si yo gano, harás lo que yo diga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Acepto. ¡En guardia!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera en atacar fue Anie, lanzando una estocada sorpresa dirigida a las costillas del joven corriendo hacia él y saltando de lado, cubriéndose al mismo tiempo, su cuerpo dando una ágil voltereta en el aire. Lyr tuvo que arriesgar y atajar la estocada lanzándose al suelo y, apoyando una mano en el piso, alzó la espada chocando ambas en un golpe sordo. Luego saltó hacia atrás esquivando por muy poco una segunda estocada que, sin darle casi tiempo de reacción, le había llegado tras su espalda. Sonrió, gratamente sorprendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vaya - resopló, poniéndose de luego en guardia - Eres una espadachina excelente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Deja de halagarme y sigue luchando - replicó ella, con una mueca de desagrado y agarrando con las dos manos su arma. Desencantada observó como Lúne no daba ninguna muestra de quererla atacar - Si tratas de cansarme para luego contratacar, esa es una técnica ya demasiado manida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven de Varmal frunció algo el ceño y, como un súbito y rugiente viento, se precipitó corriendo sobre ella lanzando espadazos a diestro y siniestro, mientras Anie, ágil como un pájaro, esquivaba todos sus golpes y retrocedía hacia la puerta de entrada a la sala de entrenamiento. "Tengo que revertir el ataque" - pensaba, notando ya casi su espalda sobre la puerta, entre dos frentes - "O sinó este mequetrefe me atrapará en su trampa". Trató de darse la vuelta, para de nuevo poner tierra de por medio con el joven, pero éste parecía haberle adivinado las intenciones y con inteligentes fintas le impidió cualquier salida posible hacia el centro de la sala con su propio cuerpo. Anie trató de golpearle el pecho con una patada, pero Lúne, muy atento, agarro su pie con gran fuerza y la volteó, haciéndole caer literalmente sobre la puerta, abriéndose ésta en un gran estruendo. La muchacha, que había caído con todo su peso al suelo del pasillo, esquivó el golpe de gracia que él le propinaba desde arriba hacia su pelvis rodando en el suelo y poniéndose de nuevo en guardia, frente a él. Se palpó rápidamente el costado dónde sentía un agudo dolor y sonrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya hacía puesto tierra de por medio, aunque hubiera sido de aquella manera tan aparatosa. Lúne también sonreía y volvió a su posición propia de mosquetero, con su pierna izquierda y su espada dirigidas hacia la muchacha y el puño sobre su costado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahora mismo hay dos opciones: dejarlo para seguir luchando en un lugar más propicio, o destrozar el colegio al paso que vamos. Tú eliges. A mí tanto me da.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quieres una respuesta clara y sin segundas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por supuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anie bufó y se dirigió hacia él caminando, manteniendo la espada con la punta mirando hacia el suelo. Lúne alzó una ceja y la observó de arriba a abajo con sus ojos grises y expresivos. Un cambio muy profundo había obrado en ella. Empezando por sus ojos: ahora eran tercos y algo felinos, sus cabellos oscuros y caídos en bucles andaban sueltos sobre sus hombros sin ningún complejo. Llevaba puestos unos negros leggins de espadachín que quizá había agarrado del armario de la sala de entrenamiento, unas botas altas de cuero, unos pantalones de seda a rayas blancas y negras que le llegaba a las rodillas y una sencilla camisa también de espadachín toda de cuero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía ante él a una guerrera, y no ya a una niña. Pero...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estaba considerándolo - se detuvo a unos pasos de él y cruzando los brazos sobre su pecho - Pero viendo este análisis que me estás haciendo con esos ojos de suficiencia infinita, como si lo supieras todo de mí, he cambiado de opinión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con un potente sprint se abalanzó sobre la pared que se situaba a la derecha de Lúne, se dió impulso con su pie derecho y, dando una voltereta en el aire, apareció en el otro lado del joven, como por arte de magia. En un desesperado intento de atajar el inesperado ataque de Anie, el joven lo atajó con su arma, pero la fuerza de aquella le hizo trastabillar y le obligó a rodar por el suelo atajando más ataques de aquella, mientras trataba de encontrar algún hueco dónde poder maniobrar bien para levantarse y contraatacar, antes de ser llevado...hacia las escaleras y de espaldas a ellas. ¡No! ¡No podía volver a llamar la atención!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;---------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Jaja! Deberías haberle visto la cara a esa chica. De veras que no tenía desperdicio. ¡Se enfadó por una simple canción! Imagínate si llego a gastarle una broma más pesada...¡Igual mi cabeza habría acabado sobre una pica! - Evan llevaba consigo su guitarra guardada en su estuche de cuero colgando de su espalda y sonreía con rostro falsamente sorprendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lily sonrió con ironía, envuelta en uno de sus caros y recargados vestidos, enseñando aquel día un generoso escote que volvía las miradas a muchos de los presentes que en aquellos momentos volvían a sus clases después de aquella súbita interrupción de las clases.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No pocas veces me dan ganas de hacer esto mismo contigo, Evan. Yo disfruto más con las caras de angustia de Lúne. ¿No quería intimidad? ¡Pues, por bocazas, ahora todo el colegio va tras él! - sonrió, tapándose la boca con su mano finamente enguantado con guantes de seda - Bueno, bardo gandul, me voy a clase. Nos vemos luego a la hora de siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oh, Niero, Su'ma! (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Oh, Adios, belleza)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Niero - torció la boca la joven, mientras se despedía con un ademán de la mano - Pero viniendo de tí no sé si considerarlo un piropo, sabiendo dónde se posan siempre tus ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evan se encogió de hombros y sonrió, de forma picaresca, haciendo intención de dirigirse hacia las escaleras que llevaban a los corredores de su curso de letras y música, pero unos fuertes golpes provinentes de las escaleras más elevadas de todo el colegio (las que llevaban a las salas de armas y de entrenamiento) hizo que todos los alumnos se detuvieran en seco y trataran de averiguar con sus sorprendidas miradas qué era lo que estaba sucediendo ahí arriba. Al cabo de pocos segundos alguien empezó a pronunciar el nombre de Lúne y todos los presentes, uno a uno, le reconocieron luchando junto a una joven al parecer igual de habilidosa con la espada que él.&lt;br /&gt;Tal y como se esperaba, muchas jóvenes empezaron a murmurar entre ellas, quedándose al principio heladas por las estocadas de ambos jóvenes, pero luego emocionadas al saber que el feérico era además de misterioso, un guerrero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya puedes ir retirando lo que dijiste sobre una pica y una cabeza de tu vocabulario irónico, Evan - Lily le guiñó un ojo mientras observaba las piruetas que realizaban ambos sobre las escaleras de tal forma que a veces parecía que se precipitarían hacia abajo. Los presentes habían empezado a vitorear y a aplaudir a ambos combatientes animando, sobretodo las chicas, al supuesto joven feérico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quieren espectáculo? - resopló Lúne, harto de ser el centro de atención desde que les hubiera hecho creer a aquellos 3 metomentodo que era feérico - Pues lo tendrán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ajá - replicó una sudorosa Anie que no paraba de atacar a su adversario con todas sus fuerzas disponibles - Se ve que es la única cosa que sabes hacer. Todo, menos luchar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho aquello, el joven de Varmal, sin previo aviso, subió de un salto sobre la baranda de un rellano de las escaleras y se quedó haciendo equilibrio y dando estocadas, a la vez. Abajo se escuchó un rugido entre asustado y entusiasmado. Dando saltos sobre la peligrosa baranda iba esquivando las estocadas de la joven, hasta que, de una fuerte patada en el pecho, lanzó a Anie hacia la pared de enfrente, chocando contra ella y quedándose dolorida en el suelo y llevándose ambas manos a la espalda, con la cara desencajada. Lúne abrió los ojos, sorprendido: Había jugado sucio, no era propio de él una patada así, a destiempo, y menos en un entrenamiento. Fue hacia ella, preocupado por si Anie se habría fracturado algo y se arrodilló junto a ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Perdona, no fue honorable lo que hice. ¿Te encuentras bien?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La chica lo miró con los ojos brillantes, que denotaban que, efectivamente, estaba mejor de lo que él creía y, en menos de un segundo, sintió el duro golpe de la madera sobre su cabeza. Cayó al suelo, semi-inconsciente, y cuando quiso levantarse la bota de la muchacha se encontraba sobre su pecho, impidiéndole moverse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-He ganado - espetó ella, silbando disimuladamente y sonriendo - Yo también sé usar mis trucos, querido Lúne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elrick observaba, desde el gran ventanal del salón para invitados, cómo la nieve caía lentamente sobre las sucias y laberínticas callejuelas de Firya mientras, aquí y allá, aparecían grupos de soldados ataviados con capas de color púrpura y empuñando lanzas y espadas. Aquella sombría e invernal tarde no existía el constante y alegre ajetreo y la vitalidad tan propia de la ciudad, más al contrario: las gentes paseaban con el rostro grave, agrupándose entre ellos mientras señalaban con sus dedos a los pelotones de infantería y a los arqueros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se avecinaba la guerra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hacía siglos que no teníamos necesidad de desplegar tropas - dijo la alcaldesa tras él, como si hubiera adivinado sus pensamientos - La gente está asustada y no entiende esta situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elrick cruzó sus musculosos brazos sobre el pecho y suspiró, sus ojos clavados en el brumoso horizonte que se perfilaba sobre el grisáceo océano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esta guerra - espetó el feérico, con la voz ronca - es el final de un ciclo y el principio de otro. Sus consecuencias, sin embargo, són imprevisibles - se giró hacia la alcaldesa apoyando su espalda contra el ventanal. La alcaldesa presentaba un rostro severo y sombrío y unas grandes ojeras bajo sus ojos verdes que denotaban un gran cansancio. La mujer había dejado de lado sus obligaciones en aquellos delicados momentos para reunirse con los 3 feéricos viajeros y ahora se hallaba en aquel sencillo pero bonito salón en dónde, entre otras cosas, se alzaba una pulida mesa de madera en el centro, rodeada por cómodas sillas ricamente tapizadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dejemos ahora de lado este penoso tema y centrémonos en vuestra misión - replicó la mujer, de nuevo, repasando con su mirada al resto de los presentes: Hanuil e Ichiro - Necesitaréis un mapa detallado que os permita salir de Firya sin ser advertidos por el enemigo, aparte también de unas ropas más...adecuadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hanuil se encogió de hombros, sonriendo con sarcasmo y acomodándose en su silla tapizada con motivos vegetales y florales de colores vivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tiene razón alcaldesa, gracias por haber venido - dirigió su mirada hacia Elrick - Respecto al plan, sigo preguntándome, Elrick, por qué debemos infiltrarnos en Wail, y más aún, por qué deberían confiar en nosotros, unos desconocidos que tratamos de descubrir el escondite de su Jefe verdadero - arqueó las cejas, incrédulo - No es que desapruebe la recomendación del Concilio de Ciriol, pero creo que estamos dando palos de ciego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro, la cual sentía una gran congoja en el pecho y un vacío que la devoraba por dentro, asintió, en silencio. Elrick se sentó en una de las adornadas sillas y se dirigió a los dos otros feéricos, arqueando su cuerpo hacia ellos y manteniendo la serenidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Debido a las circunstancias actuales, internarse en el interior de Wail, teniendo éstos desplegados a casi todas sus tropas fuera de sus tierras, es lo más sensato que se puede llevar a cabo - Hanuil le devolvió una mirada interrogativa y prosiguió -Aunque suene extraño, ahora mismo es el único lugar seguro hacia dónde podemos dirigirnos para tratar de averiguar el origen de todo este caos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y las montañas de Ilmaren? - Ichiro por fín rompió su silencio y su dulce y aflautada voz acarició con su calidez las frías y tapizadas paredes del salón con motivos legendarios y mitológicos, casi todos del mundo feérico - Solfka nos dijo a mí y a Lúne que Nuán conoce cosas de aquella región que podrían darnos muchas respuestas. Creo que deberíamos hablar con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su corazón se aceleró al recordar que, al día siguiente, si partía con sus compañeros, quizá no volvería a ver al joven de Varmal. Elrick se frotó su calva tatuada ahora recubierta de sudor, y no precisamente por el calor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Otra vez con lo mismo, Ichiro? Ya lo hemos hablado miles de veces antes de tener esta charla - observó a la alcaldesa, que en aquel momento se hallaba de pie ante el ventanal, con el ceño fruncido, observando cómo se había puesto a nevar sobre la ciudad, de nuevo - Lúne es libre de hacer lo que quiera, pero no podemos arriesgarlo todo por un puñado de leyendas infundadas. Si seguimos por ahí, vamos a terminar con la paciencia de la alcaldesa, que ha venido sacrificando un tiempo precioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cada uno es libre de hacer lo que quiera con su vida, tú mismo lo has dicho - intervino Hanuil, cruzando las piernas y visiblemente enfadado con Elrick y componiendo una mueca de disgusto - Sinceramente, es más fiable un puñado de leyendas que esa locura que tratamos de cometer. Yo por mi parte no estoy plenamente dispuesto a emprender esta aventura si no disponemos de más información.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La alcaldesa, que observaba ahora a Elrick por el rabillo del ojo y veía cómo su rostro iba enrojeciendo paulativamente y estaba a punto de perder los nervios de acero que poseía, decidió acercarse a todos ellos y, sobre la mesa que se hallaba en el centro del salón, ante todos ellos, depositó un pergamino que había extraído desde dentro de su chaqueta entallada y lo extendió sobre la superficie de madera.&lt;br /&gt;Se trataba de un detallado mapa de Firya y de la región circundante a ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Acercaos, por favor, y haced el favor de no pelear en estos momentos tan delicados. Hay que empezar a tomar decisiones rápidas. No siempre dispondremos de toda la información - alzó los ojos y miró con reprobación a Hanuil y a Ichiro, luego prosiguió, señalando el mapa - Sea cual sea la decisión que toméis, es preciso primero saber cómo salir de esta ciudad de la forma más inadvertida posible - su dedo ascendió hasta un punto del mapa que marcaba una construcción que les resultaba muy familiar. Estaba en el lenguaje de Ciriol, pero al estar situado sobre una colina que dominaba la ciudad, dentro del área directamente dominada por la Orden, se pudieron ya hacer una idea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿La Escuela de Firya? - Ichiro abrió los ojos, sorprendida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí. Bajo la Escuela existe una red de túneles construída por el primer rector de la Escuela. El Tunel del Oeste va a parar al bosque de Síberet, fuera ya de las murallas y a salvo. Es un bosque muy espeso y traicionero, pero mejor perderse antes que caer en manos de los Lamat o de la Orden de Wail, ¿Verdad? - la alcaldesa sonrió de forma algo maliciosa, rebuscando de nuevo en su chaqueta y sacando otro pergamino. Sin duda, ya lo había previsto todo. Extendió el nuevo pergamino sobre el anterior y resultó ser, precisamente, el mapa de los subterraneos y de los túneles situados bajo la Escuela - Este pergamino mañana os puede salvar la vida - les guiñó un ojo, ya más serena, y con un lápiz dibujó una X sobre el túnel que debían coger - Una vez en el bosque dirigíos más hacia el Norte y, si no os perdéis, encontraréis una aldea dónde, al menos, poder descansar una noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elrick, con una leve inclinación de la cabeza, le agradeció a la alcaldesa el gesto de enseñarles el camino más seguro para salir de Firya en momentos tan delicados como aquel y se guardó el pergamino en uno de los bolsillos interiores de su chaqueta. Hanuil se levantó y se dirigió hacia la alcaldesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Habéis sido muy amable en perder el tiempo con unos viajeros andrajosos y perdidos como nosotros - Elrick le propinó una mirada reprobatoria, pero Hanuil sonrió, impasible - No sé cómo podremos devolverle todo lo que está haciendo por nosotros. Me considero en deuda con usted y con su ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La alcaldesa sonrió, débilmente, mirándole con ojos distraídos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Agradézcanlo al consejo de Ciriol, que són los que realmente velan por nosotros. Por mi parte - sonrió ahora algo más abiertamente, abarcando con sus brazos a todos los presentes - Era lo mínimo que podía hacer. Toda ayuda es bienvenida, y más si proviene del mundo feérico. Estoy segura que encontraréis el modo de ayudarnos y devolvernos el favor, por eso estoy tranquila.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los tres inclinaron la cabeza e Ichiro, sin más dilación, se apresuró en dirigirse hacia la puerta de salida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo siento, tengo que irme urgentemente. Necesito despedirme de alguien - espetó, sonrojada por la poca educación que había tenido para con la alcaldesa. Ella, sin embargo, pareció comprenderlo perfectamente a tenor del cambio que se obró en su rostro, volviéndose algo alegre y divertido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No te preocupes Ichiro. Adelante. Ésta es tu casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Gracias! - se inclinó haciendo una torpe reverencia para luego desaparecer tras la puerta, corriendo. Necesitaba ir a ver a Nuán urgentemente, para así poder unirse a Lúne en su aventura. No, no permitiría que Elrick se la llevara forzada de Firya. Si ambos caminos eran inciertos, el camino del corazón era el que quería seguir. Y aquel era el que transcurría junto a Lúne.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2287872261746214684-2744500154437980990?l=luzmenguante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luzmenguante.blogspot.com/feeds/2744500154437980990/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2287872261746214684&amp;postID=2744500154437980990' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/2744500154437980990'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/2744500154437980990'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luzmenguante.blogspot.com/2009/11/capitulo-12-evasion-in-processoh-yeah.html' title='Capítulo 12: Preludio'/><author><name>Xavier Liras Garau</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2287872261746214684.post-7392187596555215048</id><published>2009-10-18T12:19:00.000-07:00</published><updated>2010-03-22T09:08:37.126-07:00</updated><title type='text'>Capítulo 11: Ensoñación</title><content type='html'>Al día siguiente la lluvia seguía cayendo intermitentemente sobre la portuaria ciudad de Firya, las aves trinando nerviosas en los árboles buscando ahí sus refugios. Para algunas aulas ya habían terminado las clases por aquel día, así que muchos de ellos se dirigían o bien a casa o bien a la gran biblioteca situada al oeste del recinto, todos andando por los cobertizos que rodeaban todos los edificios de la escuela para evitar mojarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de tantos alumnos que recorrían los atestados cobertizos era Lily, una muchacha alta con un cuerpo muy voluptuoso para su edad. Sus anchas caderas y sus grandes pechos contrastaban visiblemente con el resto de chicas de la escuela, casi todas rondando los 16 años. Iba siempre vestida con una gran exquisitez debido a su alto rango social (era hija de una familia de comerciantes ricos de la ciudad). Llevaba siempre vestidos largos ricamente adornados con joyas y broches de oro y plata, calzas y zapatos altos de charol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel día vestía de color negro y púrpura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajo el vestido dejaba entrever una blusa blanca inteligentemente desabrochada para dejar entrever una gran joya carmesí engarzada en un collar, brillando en su pecho.&lt;br /&gt;Era de piel tostada y sus facciones eran felinas, cosa que solía ahuyentar a cualquier hombre que se acercara a ella. Sus ojos, de hecho, parecían los de un gato: eran de color dorado y muy penetrantes, y sus negros cabellos estaban finamente peinados en bucles y cubiertos por una casi invisible rejilla plateada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Andaba con cierta altivez y con gran velocidad, haciendo resonar sus tacones con un amplio eco alrededor suyo, haciendo que su presencia fuera siempre advertida por todos la que la rodeaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero a ella, sinceramente, no le importaba en absoluto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajo su brazo enguantado por un guantalete blanco llevaba una pila de libros de Encantamientos Mágicos, su asignatura preferida, y se dirigía sin vacilar hacia la biblioteca para terminar de preparar una receta mágica para luego llevarla a la práctica en la clase de Prácticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ey, Lily! - una voz masculina se alzó sobre todas las demás - ¡Con este paso marcial vas a terminar destruyendo la Escuela!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lily se detuvo y, conociendo perfectamente aquel tono de voz, ya se puso en guardia, con los brazos en jarras. Sí, era ni más ni menos que Evan, el cual se hallaba sentado en un banco del cobertizo. El muchacho se mesó su barba de tres días mirándola de arriba a abajo, con aquellos ojos verdes claros y escrutadores que la ponían histérica. Luego, empezó a rizarse uno de sus cortos mechones de color plateado que le caían caóticamente sobre el rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya sé que nunca tienes nada que hacer, Evan, pero yo sí estoy muy ocupada - dijo, con su orgulloso y seco tono de voz la joven - ¿Qué quieres?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estoy aquí sentado esperando que salga Lloyd, así que pensé que tú también querrías esperarle junto a ese precioso sonido de la lluvia fluyendo entre los árboles - dijo, encogiéndose de hombros y colocándose bien su boina azul la cual llevaba pegada una pluma rojiza. Iba vestido con unos estrechos y ajustados pantalones negros y una camisa con motivos florales azules y grises. Siempre iba vestido de una forma muy llamativa y extraña. Lily suspiró, negando con la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pff...Siempre con tu verborrea, Evan. Los filósofos, los poetas y los musicos sois unos cansinos. Siempre repetís las mismas frases hechas. Pero en fín... - se sentó a su lado y cruzó con delicadeza sus cubiertas piernas. Al levantarse algo la falda, aparecieron sus medias negras con florituras granate dibujadas en ellas - Hoy estoy muerta de asco con este tiempo, y encima hoy tuvimos un sustituto muy malo en clases de magia. Me vendrán bien unas cuantas risas, supongo. Aunque sea rodeada de dos tarados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Así me gusta, ricachona! - replicó Evan, con las manos tras la nuca y sonriente - Que te unas al reverso oscuro de los bizarros de la escuela. Aunque bueno, tú también lo eres, a tu manera. ¿Qué tal tu nueva clase?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lily se quitó con un movimiento brusco sus dos guantaletes blancos pues sus brazos, debido a la alta humedad, empezaban a sudar de forma alarmante. Los puso a su lado y suspiró, visiblemente cansada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Un auténtico aburrimiento. La misma historia de siempre: el grupo de los aduladores al profesor; el grupo de las hormonas desesperadas; el grupo de las niñas histéricas; el grupo de los callados...Y encima este año hay 3 nuevos alumnos, de la expedición esa que huyó de Fortaleza. ¿Y a que no adivinas quien está ahí? - sus ojos resplandecieron como inundados en un enigma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No me digas que vas a clase con... - el joven alzó una ceja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Efectivamente. Lúne va a mi clase. Y es un auténtico antisocial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Como tú, entonces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo no llego a esos extremos - respondió ella, mirándolo de reojo y con el mentón levantado - Al menos uso mi voz, pocas veces, pero la uso. De él aún no he escuchado ninguna palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Se cuentan cosas extrañas de él. ¿Escuchaste esos rumores que le vinculaban con Agros? - Evan entrecerró los ojos, como si estuviera indagando en un misterio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso són chorradas. A la gente le encanta alimentar rumores. No está bien hablar de alguien sin conocerle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras ellos, la lluvia había cesado concediendo una tregua a la ciudad. Unos claros se habían empezado a abrir por el norte, dejando entrever unos rayos de sol que caían oblícuamente sobre los rojizos tejados de la brumosa ciudad. Ante ellos seguían pasando los vociferantes alumnos que parecían haber notado el repentino cambio de la atmósfera alegrándoles un poco el corazón. Empezaron a escucharse risas y conversaciones ya más subidas de tono. Algunas de ellas iban dirigidas a Lily, y no eran precisamente buenas, refiriéndose a sus trajes y a su apariencia engreída y orgullosa. Pero ella ya había aprendido a convivir con aquellos susurros tras su espalda.&lt;br /&gt;Tras aquella muchedumbre, ambos entrevieron a un joven menudo y con la mirada perdida en sus pensamientos. Llevaba grandes gafas montadas, sus cabellos pelirrojos recogidos en una larga cola. En su espalda llevaba un hatillo por el que sobresalían una ingente cantidad de libros que le hacían andar casi como un jorobado. Lily sonrió, divertida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Lloyd! ¡Aquí!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pareció no escucharla y siguió andando con rapidez, como una pequeña ratita de biblioteca perdida entre la muchedumbre. Evan, sin hacerse esperar, se levantó y se dirigió hacia él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Bu! - le zarandeó desde atrás - ¡Sordo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Joder, que susto Evan! - el joven iba vestido con una desfasada toga grisácea y unos pantalones anchos y desgastados del mismo color. Sus grandes ojos lilas augmentados por las gafas parpadearon varias veces y se dirigieron tras el joven, directamente hacia Lily - ¡Hola Lily! ¡Me emociona saber que me habéis esperado! Lo siento, es que acababa de salir de clase de astronomía y estaba...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí - Lily se levantó y le imitó, encorvándose ligeramente hacia el suelo y agravando su voz - "Estaba pensando en la supernova descubierta recientemente y haciendo los cálculos de tiempo y espacio pertinentes..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evan estalló en carcajadas, mientras que Lloyd la miraba con ojos rencorosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues no. Estaba pensando en la relación de reciprocidad entre dos estrellas hermanas, listilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Un día te va a estallar la cabeza, pequeñín - Evan le dió unas palmaditas en la mejilla a Lloyd - Deja de pensar en tanta estrella, que un día te las van a hacer ver de otra forma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lily ya estaba harta de estar en la escuela e hizo un ademán de marcharse, dejando atrás a aquellos dos extraños chicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, yo me voy a la biblioteca. Ya me diréis si esta noche quedamos para ir al descampado, que yo tengo cosas que hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oh sí! - Evan se acercó a ella e hizo una burlesca reverencia, como si se tratara de una dama de alta alcurnia (aunque en verdad, lo era) - Si a vuesa merced le parece conveniente, a las 11 de la noche en el descampado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lily puso los ojos en blanco y suspiró, mirándolo como diciendo: "¿Qué hago yendo con esos dos perturbados?"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahí estaré, par de idiotas. Hasta esta noche - se volvió hacia el camino que antes había estado tomando y volvió a andar de aquella sonora y altiva manera que tanto la caracterizaba, alejándose de aquellos dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sé cómo decirle a Elrick que me quiero quedar contigo, Lúne, pero lo haré. Te lo prometo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne e Ichiro, los cuales venían de cenar juntos, habían decidido dar una vuelta por los cuidados bosques que rodeaban la ciudad por la zona sur. Los caminos estaban todos iluminados con lámparas de color plateado que colgaban de algunos de los árboles dispersos aquí y allá, y se hallaba todo repleto de indicaciones. Sin duda, era un lugar perfecto para pasear en un sitio tranquilo y pacífico sin perderse. La tierra del bosque olía a lluvia reciente y ya los búhos y las aves nocturnas hacían acto de presencia entre los árboles. Ambos se daban la mano, caminando con lentitud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me hicieron prometer que, al convertirme en Viajera, siempre viajaríamos por todo juntos, pasara lo que pasara - siguió hablando la feérica, con el rostro algo preocupado - Pero no sé por qué Elrick se empeña en seguir los consejos de esos sabios de Ciriol. Yo... - miró al joven de Varmal, con la mirada brillante y alegre - creo más en Solfka y en tí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne despreocupado y sereno, algo poco común en él. Los bosques siempre conseguían aquel efecto en él. Sentía como si su consciencia se expandiera con el aroma de los árboles y de las flores nocturnas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo jamás voy a tratar de convencerte para que te quedes - Ichiro le miró con sorpresa después de aquellas palabras, pero el joven le acarició la mejilla, sonriente - Obviamente, me encantaría que me acompañaras. Sin embargo, ten en cuenta una cosa - observó el cielo poblado de estrellas, un cielo limpio y cristalino después del paso de la lluvia - Me encaminaré hacia lo desconocido, solamente guiado por rumores. Puede que tras las montañas no haya nada más que desiertos. Puede que los sabios de Ciriol tengan razón. Piensa en ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo no sabría decirte por qué - Ichiro le acariciaba la mano mientras hablaba con su dulce voz - pero tengo la sensación que el camino escogido por Elrick es demasiado...evidente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-De momento no sabemos más que unos pocos detalles. Aún tengo que hablar con Nuán y, luego, quizá podrás tomar una decisión. Aunque Nuán no parece muy interesado... - hizo una mueca de impaciencia - Pero seguramente Elrick elegirá el mejor camino posible. Es un hombre muy inteligente y sabe lo que hace.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un agradable silencio se instaló entre ellos mientras andaban por el bosque, los suaves susurros de las hojas mecidas por el viento nocturno. Los grillos y los búhos eran los únicos testigos, junto con los faroles, del tranquilo paseo de los dos jóvenes.&lt;br /&gt;El joven se giró momentaneamente, para observarla con sus intensos ojos grises. Ichiro notó la fuerte energía de su mirada sobre su rostro y se giró hacia él, con sus ojos muy abiertos irradiando una luz ámbar mezclada con el color plateado de las lámparas circundantes. Lúne se sonrojó ligeramente y sonrió, manteniendo la mirada de nuevo hacia adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué adorable!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La feérica lo abrazó por detrás con fuerza, casi haciendo trastabillar al humano. El sonrojo de Lúne fue en augmento hasta transformar su rostro en una hoguera bien alimentada. Nunca jamás se había sentido tan incómodo y tan feliz a la vez al observar a una chica. Era un sentimiento muy extraño que le daba la sensación de hacerle flotar y de ser capaz de hacer cualquier cosa y de ir a cualquier parte que pudiera pensar o soñar. Pero era más que eso. Era...inexplicable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sabes? - prosiguió la feérica, abrazada al joven mientras andaba - Es curioso que lo diga una feérica, y creo que te hará...mucha gracia - sonrió, observando las estrellas - Pero me siento como en un cuento de hadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne la miró, con una sonrisa sorprendida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pero si eres un hada! Yo soy quien debería decir eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Elrick me prohibió hacerlo en Espiral, pero... - se paró en seco, separándose un poco de él, sus dos manos tras la espalda y una mirada coqueta. Sacó la lengua, llena de picardía - Te voy a enseñar algo...¡Pero no se lo digas al gruñón!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El humano se rascó sus cabellos oscuros y frunció algo el ceño sin perder su leve sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh...adelante. Te prometo que no se lo diré a nadie...Te confieso que me estás dando algo de miedo - bromeó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La feérica alargó su mano derecha, la cual, no sabía si por una ilusión óptica, pero brillaba con un apagado color azulado recorriendo las lineas de la palma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dame la mano de nuevo - susurró ella, con un rostro lleno de confianza y de un extraño poder que emanaba de sus ojos, un poder latente e invisible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne obedeció, agarrando su mano algo dubitativo. Ichiro cerró los ojos y perdió su cálida y tierna sonrisa. Suspiró, profundamente, y fue ahí cuando el joven se dió cuenta que no andaba errado respecto a la mano de la feérica. Aquel color azulado, casi invisible, empezó a rodear a Ichiro en una especie de aura azulada en movimiento que parecía un fuego crepitante. Sentía un intenso calor en su mano y rápidamente notó que aquel calor reconfortante se expandía por todo su cuerpo, liberándole de algo que no sabía explicar bien. Se miró a él mismo y a su alrededor se había formado, de la nada, un aura de un verde muy intenso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qu...Qué ocur...?! - masculló, algo nervioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Calma - abrió los ojos, y el iris se había acristalado, como un prisma, resaltando aún más la belleza de la feérica. Resplandecían como dos enormes zafiros. De repente, sus ojos, por arte de magia, habían cambiado de color. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era increíble...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni siquiera se dió cuenta cuando empezó a levitar pues, estando en el suelo, ya sentía su cuerpo frágil como una pluma. Miró hacia abajo y de repente ya se encontraban a varios palmos por encima del suelo, flotando y ascendiendo con lentitud hacia las copas de los viejos y altos árboles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Es...estamos volando! ¡Ichiro! ¿¡Cómo...?!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Shhht... - se abrazó a él y, por fín, sonrió, sin ya tener que hacer esfuerzos para concentrarse - He invocado magia del mundo feérico. Quería mostrarte...un pedazo de mi mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ascendían y ascendían, como dos hojas arrastradas por un viento, en ese caso, un viento mágico que los rodeaba por completo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y esa aura verde que me rodea? ¿Por qué no es como la tuya? - preguntó Lúne, parpadeando, repleto de confusión, mientras se agarraba a la feérica con fuerza, como si se viera en el suelo, de un momento a otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cada uno de nosotros tiene un aura diferente. Eso es lo que nos une a humanos y feéricos - dijo con visible alegría y besándole en los labios, sintiendo el joven la energía de la feérica fluir a través de su boca, lo cual le hizo temblar de placer - No somos tan diferentes. Es lo que en Ciriol denominan Sén. ¿Recuerdas? Piensa en algo que te gustaría hacer conmigo, ahora - añadió, resolutiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bailar contigo entre las ramas de los árboles, bajo las estrellas - replicó él, sin pensar, recordando algunas leyendas de enamorados que hacían lo mismo, en el Mundo Feérico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Me encanta esta idea! Eso es...de la leyenda de Briac y Lória, ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lyr asintió, mirándola a los ojos y recuperando la confianza perdida debido a la anómala situación en qué se encontraban, ya a la altura de algunas de las copas más altas del bosque iluminado por las lámparas plateadas. De hecho, aquello parecía un inmenso océano de plata que se agitaba con el viento. A lo lejos, las parpadeantes y débiles luces de Firya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y nosotros crearemos nuestra propia leyenda. ¿Qué te parece?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro lo soltó, agarrándolo sólo de una mano, y sus mejillas se colorearon de rojo, los ojos brillantes de excitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Me parece fantástico! Y ahora...¡Déjate llevar! ¡No temas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne hizo lo que la feérica le pedía, cerrando los ojos y sintiendo cómo fluía con fuerza su propia aura alrededor de su cuerpo y el agradable hormigueo que le producía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-"Quiero sentirme libre, por una vez en mi vida. Libre, y lleno de amor. ¡Y quiero bailar, reir!" - pensó, sintiendo como su cuerpo respondía al instante a sus pensamientos y empezaba a volar entre las ramas de los árboles junto con la feérica.&lt;br /&gt;Ambos empezaron a bailar en círculos, dándose las manos, el perfume de las acacias y los fresnos llenándoles por completo los corazones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía la sensación que, en la lejanía, como proviniendo de un mundo que no era el suyo, podía escuchar una apagada y alegre canción de voces femeninas cantando al unísono. Ambos reían, se besaban, daban saltos sobre las últimas y más altas copas de los árboles y ascendían de nuevo para abrazarse sobre la marea forestal, bajo ellos, y sobre ellos una media-luna bañándolo todo con su melancólica y hechizante luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ellos dos, juntos, eran el verdadero Cuento de Hadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los tres jóvenes se hallaban sentados ante una pequeña hoguera encendida sobre las pocas ramas secas que habían sido capaces de recoger del bosque, aún empapado por la reciente lluvia. Habían dispuesto unas mantas en el suelo para no mojarse los traseros con la hierba encharcada. &lt;br /&gt;Lily había traído a escondidas, de su lujosa casa, un grande y estilizado candelabro para iluminarles en la oscuridad. Era negro y tenía una forma retorcida, recordando a las ramas de un viejo y fantasmagórico árbol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evan estaba tocando la guitarra, con la misma indumentaria que había traído a clase solo que con un sombrero distinto: era rojo, lo llevaba de lado y con una pluma azul sobre él meciéndose ligeramente con el viento. Se hallaba sentado solo, a un lado de la hoguera, ante Lloyd y Lily. Ambos escuchaban atentamente, concentrados, lo que estaba relatando Evan en aquel momento junto con una bonita melodía de guitarra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Conseguís infiltraros con éxito en la Fiesta de la Primavera, vestidos con unas bonitas túnicas color turquesa. Veis muchos vendedores en puestos, vociferantes, a uno y otro lado, y una música de timbales y de flautas resonando de fondo. Al fín, veis a un hombre que os hace señas sentado en el suelo. Lleva una larga barba y tiene una serie de objetos destinados a la adivinación. Está todo repleto de gente con vestiduras igual que las vuestras, pero solamente se ha fijado en vosotros. ¿Qué hacéis? - preguntó, mirándolos con una sonrisa enigmática.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lily y Lloyd se miraron ambos, interrogantes, empuñando con fuerza sus dados. Aquel juego de rol estaba basado en la Orden de Féntar escondiéndose aún en la clandestinidad, durante los turbulentos y agitados años en el Mundo Ordinario durante los cuales estuvieron organizándose. Una época llena de guerras y de traición, las más bajas pasiones de los hombres saliendo a la luz. El objetivo principal del juego se trataba de ir captando adeptos y de ir potenciando la magia mediante la adquisición de libros de conjuros, escondidos por todo el mundo. Se llamaba "El Inicio del Retorno" y era, sin lugar a dudas, el juego favorito de todos ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lily, para aquellas ocasiones, siempre se vestía con algo mucho más cómodo que los caros vestidos con la que iba ataviada en los días de clase. Llevaba puesta una cómoda blusa granate manga larga y una falda del mismo color y lisa, sin ningún adorno. No es que la apasionara vestir de una forma tan poco elegante, es que, de todas formas, a aquellas horas no hacía falta presumir ante nadie, y menos durante un juego de rol. Además, aquello le servía para relajarse y dejar a un lado sus preocupaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No creo que sea buena idea hablar con extraños, y menos ahora - susurró Lily, con el ceño fruncido, pensando en alguna salida a aquello - Debemos ser cautos. Recordemos que estamos infiltrados en una fiesta de un Reino que se halla en guerra. Si nos delatan, nos ejecutarán, por alquimistas y herejes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lloyd se quitó sus grandes gafas para limpiarlas con un trapo y suspiró, con la mirada fija en la hoguera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No hace falta decirle quienes somos, podemos inventarnos nombres falsos - espetó, encogiéndose de hombros y jugueteando con los dados entre sus manos - Por algo debe ser que nos ha llamado sólo a nosotros. Y si nos ha reconocido, igual ya es demasiado tarde. No hay nada que perder y puede que quiera decirnos algo de importancia...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lily negó con la cabeza y sonrió, con ironía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Vamos a ver, cabeza hueca! Acabamos de entrar en la fiesta y ya quieres que nos delaten. ¿Es eso? ¿Y no sería más inteligente de nuestra parte seguir caminando y escuchar, con disimulo, posibles conversaciones interesantes entre cortesanos y nobles? Tenemos un largo camino por recorrer y no podemos perder el tiempo hablando con mendigos - se apartó de delante de sus ojos sus cuidados y oscuros cabellos. Su piel morena relucía bajo la luz de la Luna mientras Lloyd la miraba con sus grandes ojos morados tras sus gafas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bien, entonces decido separarme de tí - contestó el menudo y enclenque joven, resolutivo - Yo me quedaré hablando con el apestoso mendigo - pronunció aquellas últimas palabras con algo de sarcasmo - Y si consigo buena información no te la pienso comunicar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lily se limitó a sonreir y a asentir con la cabeza, mientras Evan se ponía a tocar de nuevo la guitarra y a relatar la separación de ambos miembros de la Orden de Féntar ahora reconvertidos en nobles de un Reino en guerra y en plenas fiestas nacionales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero algo sucedió ante los ojos de Evan mientras éste relataba los acontecimientos acompañado por su instrumento. Dejó de tocar la guitarra y sus ojos se empequeñecieron, extrañados y sobresaltados, como si estuviera tratando de entrever alguna cosa muy lejana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué són aquellas dos cosas que están sobrevolando los árboles, ahí, a lo lejos? - preguntó, señalando con un dedo y haciendo que ambos compañeros se giraran también. En efecto, con gran velocidad, veían como dos objetos de color verde y azul se entrelazaban y flotaban como si se trataran de dos luciérnagas. Si eran dos luciérnagas, eran las más grandes que había visto en su vida. De repente, le vinieron ganas de salir de ahí. No le gustaban los insectos. Para nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lloyd se levantó, agitado y tocándose las gafas, como si eso le permitiera ver mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues yo no veo nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué vas a ver, cegato? No me ves ni a mí - Lily sí los veía, y bien claro. No, aquello no eran dos insectos, precisamente. No sabía qué eran, pero era algo muy, muy extraño. De hecho, volaban de una forma muy consciente, como si supieran en todo momento lo que estaban haciendo - Vamos a ver qué es eso y saldremos de dudas. Van deprisa, pero a veces se detienen sobre los árboles, juntándose.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No creo que sea una buena idea... - se levantó Evan del suelo, dejando la guitarra a un lado - ¿Y si se trata de monstruos parecidos a los Lamat? Igual han conseguido flanquear la magia de Firya...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lily lo miró con gran desprecio y empezó a encaminarse hacia allí, levantando algo su falda para no manchársela de barro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Para el rol sois muy valientes, pero para la vida real sois dos cobardes - gritó, mientras se alejaba de ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era realmente difícil conseguir acercarse a aquellas dos figuras pues a veces desaparecían en el interior del bosque y les perdía la pista. Tuvo que empezar a correr por el interior de la floresta, sin seguir los caminos, y empezó a lastimarse las piernas con algunos espinos sueltos. Pero de alguna forma, aquello la atraía y tenía que descubrir de qué se trataba. No podía permitir que aquellos dos mentecatos se rieran de ella por haber vuelto con las manos vacías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y por fín observó cómo aquellas dos formas coloreadas se quedaban quietos durante un tiempo sobre uno de los árboles, a poca distancia de ahí. Aún así, solamente podía ver una especie de auras muy juntas, pegadas la una a la otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-"Bien" - se dijó, corriendo con sigilo entre los árboles - "¡Esta vez no escaparéis!"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acercó más y más, y aquellas dos formas que al principio le parecían vagas y borrosas empezaron a coger forma humana. ¿¡Eran dos personas con poderes mágicos!? No podía ser. No existía forma humana de crear magia a partir de la nada y allí que ella supiera no existía ninguna Morada dónde la magia pudiera realizarse sin ningún problema ni atadura. Tenía que ser un efecto óptico, sus ojos seguro que la estaban engañando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lily se escabulló detrás de un árbol cercano a aquel y, aguantando la respiración, se asomó por detrás del tronco, y lo que vió casi la hizo trastabillar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne y una chica de cabellos azules, que jamás había visto en Firya, estaban flotando a poca distancia de una de las ramas y se estaban besando con pasión, ahí mismo, envueltos por aquellas extrañísimas auras. Las manos escurridizas de ambos amantes se acariciaban por todo el cuerpo y, poco a poco, se iban desnudando paulativamente. Lily notó como el calor le inundaba el rostro y, sin querer, retrocediendo un paso hacia atrás, pisó una rama quebradiza, produciendo un ruído más que evidente en el tranquilo silencio de aquella noche. Lúne e Ichiro dejaron lo que estaban haciendo y sus auras desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos, cayendo ambos sobre una rama baja del árbol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Hay alguien ahí? - musitó Lúne, con voz de gran sospecha - Seguro que es un mirón de esos que disfrutan de ver esas escenas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo siento Lúne - susurró Ichiro, acariciándole el brazo y poniéndose de nuevo la blusa que el joven le había quitado en un arrebato de deseo. Lo mismo hacía el joven, que se había puesto de nuevo la camisa - Si nos ven así, tendremos problemas. Y yo he sido la culpable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No te preocupes por eso, Ichiro, ha sido maravilloso - la miró, con ojos tiernos - Vamos a echar un vistazo tras aquel árbol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lily empezó a sentir temblores en sus miembros y siguió aguantando la respiración, notando como su frente se llenaba de sudor. ¿Qué iban a pensar de ella? ¡Ella no era ninguna pervertida! Tan sólo había tenido curiosidad, eso era todo. ¿Y a qué se refería aquella chica diciendo que si les veían así tendrían problemas? ¿Acaso...eran feéricos? No, eso era imposible. O bueno, ya no sabía qué pensar. Lo único que quería era que se la tragara la tierra y que no la vieran, por nada del mundo.&lt;br /&gt;Entonces, oyó un cuchillo que se desenvainaba. ¡Oh, por Firya! Un terror inmenso empezó a apoderarse de la opulenta chica. Si se ponía a correr quedaría en evidencia que había hecho algo malo, pero si se quedaba ahí...¡Un cuchillo! ¿La iba a matar? Se habían oído muchos rumores de Lúne, y no eran todos precisamente buenos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ajá, aquí tenemos a la ratita que nos espiaba - el joven de Varmal volvió a envainar su cuchillo en una pequeña vaina que le colgaba de un lado del pantalón - ¿Qué? ¿Te lo pasabas bien? - se puso a reir, un poco nervioso. Seguramente era una jovencita que había sentido curiosidad, pero no estaría mal asustarla un poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y vosotros? ¿Qué hacíais ahí con esas auras tan extrañas? - decidió contraatacar Lily, recuperando algo de su orgullo y cruzando los brazos, mirándolos de forma acusadora - Vi dos luces a lo lejos y quise averiguar qué eran, eso es todo. No tenéis derecho a realizar prácticas extrañas en una ciudad que no es la vuestra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que todo ha sido un malentendido - dijo Ichiro, reconciliadora - Solamente estábamos jugando en el árbol, pasándolo bien y... - no supo cómo terminar la frase, colapsada por la vergüenza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne apoyó una mano en el tronco y miró a Lily, desafiante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo que hagamos o dejemos de hacer no es de tu incumbencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la aludida estaba abriendo la boca, algo insegura de lo que iba a replicar (la mirada grisácea, intensa y helada del joven la hacía sentirse muy nerviosa) unas voces se alzaron desde los lindes del ya lejano claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Lily! ¡No te vayas en medio de una partida de rol, aguafiestas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Te has ido porque sabes que elegiste mal no hablando con el vagabundo! ¡Lo sé! - Lloyd estaba convencido que así era, pues con su corta vista no había logrado ver aquellas luces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La joven se dirigió hacia la dirección desde dónde provenían las voces y contestó de nuevo con plena confianza en su voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Corred! ¡Venid aquí! ¡He encontrado 2 feéricos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro se agarró al brazo de Lúne, temerosa y sorprendida por aquella situación que se había creado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vámonos, Lúne - susurró, sintiéndose muy culpable - No quiero causarte más problemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él sonrió con tranquilidad y la atrajo hacia sí sin moverse un ápice del sitio dónde estaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Al contrario, Ichiro - espetó con un tono grave y calmado - Esto se está poniendo muy interesante - sus ojos brillaban de forma maquiavélica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de poco tiempo, los dos compañeros llegaron, resoplando, al lugar dónde ellos se hallaban. Lloyd, acostumbrado a una vida sedentaria y sepultado por el peso de la sabiduría de los libros, se tuvo que sentar en el suelo, agarrándose el costado con fuerza. Evan, que llevaba ahora su estilizada gorrita apretada con ambas manos en su cabeza para que no se le cayera, observó la escena con infinita curiosidad.&lt;br /&gt;Nunca había visto el rostro de Lúne, pero no parecía diferenciarse del de un joven humano corriente con mirada algo arrogante y presuntuosa. La chica, que se hallaba a su lado agarrada a él, era tan bonita que casi le deslumbraba, por lo cual su corazón se aceleró, sin remedio, al observar sus enormes ojos color ámbar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues yo no sé dónde les ves el aspecto feérico, Lily - dijo él con toda rotundidad. Luego se acercó unos pasos hacia la pareja y simuló una cortés reverencia de saludo - Me llamo Evan, un placer conoceros. Perdonadle - señaló a Lloyd con el dedo, el cual aún se hallaba sentado en el suelo y respirando con dificultad - Él se llama Lloyd, es muy listo, a veces demasiado, pero de pocas palabras. Además, si trata de hablar ahora se quedará en el sitio - añadió, sonriente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El placer es nuestro - Ichiro, inesperadamente, se erigió como portavoz de la pareja con su dulce y delicada voz - Mi nombre es Ichiro y este es mi novio, Lúne - le besó, con dulzura, y una sonrisa alegre. A Lúne se le ruborizó el rostro inevitablemente al escuchar la palabra "novio" saliendo de los labios de la feérica y una secreta alegría le invadió el pecho - Y ahora, si sois tan amables, debemos partir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Un momento! - espetó Lily, sus ojos felinos resplandeciendo, fieros, bajo la Luna - Estoy harta de tanto secretismo y de tanta soberbia - puso los brazos en jarras y estrechó aún más sus ojos - Os hemos acogido excepcionalmente en la aislada y pacífica ciudad de Firya para que escapéis de la guerra. Creo, pues, que merecemos una explicación sobre vuestras verdaderas intenciones. Y, sobretodo, por lo que acaba de suceder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La reacción más lógica y acorde con el carácter de Lúne hubiera sido contestarle de forma airosa y dejar a aquellos 3 metomentodo atrás y con la palabra en la boca. Sin embargo, en vez de eso, esbozó una torcida sonrisa. Respiró profundamente, controlando su enfado, y se colocó las manos en el cinturón de cuero, hinchando el pecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En primer lugar - empezó, con una voz calmada y amistosa - tenemos el beneplácito y el apoyo de vuestra alcaldesa, así que no tenemos por qué explicarles nada a 3 desconocidos que deambulan por el bosque en busca de un buen sitio para jugar a rol, escondiéndose de los demás. En segundo lugar - repasó a sus 3 interlocutores con una mirada intensa y haciendo creer que era algo desconfiada - Nos han asignado unas misiones a nosotros, no a vosotros. Me pregunto por qué os interesa tanto de repente conocer la vida privada de unos desconocidos, sobretodo a tí, ricachona entrometida - se acercó a ella y le clavó sus ojos oscuros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No...no hay derecho que un extranjero venga aquí con esos delirios de grandeza! ¡La guerra no es culpa nuestra, es culpa vuestra, del resto de Espiral! - Lily no esperaba que Lúne se mostrara tan seguro de sí mismo en una tierra que no era la suya y se sentía algo desarmada. Sus mejillas habían enrojecido ligeramente: odiaba sentirse menospreciada y tratada como una niña pequeña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh, vamos Lily! - Evan mantenía su sonrisa alegre y dspreocupada, y la observaba con algo de sarcasmo - Reconoce que te encanta el Mundo Feérico y deseas conocer a todos estos seres. Lo demás són solamente excusas - miró a Iciro y le guiñó un ojo, poniendo la feérica cara de circunstancias y sin saber cómo reaccionar ante aquello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lily le miró con rabia contenida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Siempre tienes que hablar de más! - miraba hacia un lado, sin poder aguantar más la mirada divertida de Lúne - ¿Y qué más da si me gusta el Mundo Feérico? ¡Y a tí te gusta no hacer nada en todo el día! - cerró los ojos y alzó la barbilla, tratando de recuperar su dignidad perdida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh, perdóname - Evan se quitó el sombrero y le hizo una reverencia a Ichiro, trazando unos armoniosos círculos con él en el aire - Ciertos tipos de belleza arrebatan la poca razón que aún se balancea, peligrosamente, en el corazón del poeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro sonrió confundida y halagada, sin saber qué decir, mientras Lily fulminaba a su amigo con la mirada. ¿Qué les pasaba a aquellos humanos? Eran gente muy extraña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ven Ichiro - espetó Lúne, echándole una mirada poco amistosa a Evan - Quiero decirte un par de cosas sin que estos tres desgraciados me escuchen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh...de acuerdo - la feérica alzó las cejas, algo sorprendida, y se vió arrastrada por él tras él árbol, con gran rapidez. El joven acercó sus labios a su oído y empezó a susurrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Demos la vuelta a todo, Ichiro. Ya estoy harto de esconderme de todo y todos - esbozó una sonrisa divertida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo? - lo miró extrañada, alzando la voz - ¿Qué quieres decir?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Sshhht! - se llevó un dedo en los labios y prosiguió, acercándo de nuevo su boca a la oreja de la feérica - ¿Te importaría volver a repetir aquel hechizo? Esta vez en su presencia - su sonrisa se intensificó, volviéndose algo traviesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero Lúne... - Ichiro no comprendía nada, susurrando ya al oído del humano - ¿Por qué deberíamos hacer esto? No me digas que... - alzó una ceja y lo miró, reprobativa - ¿Quien te has creído que soy? ¿Una proveedora de magia feérica? - puso los brazos en jarras y giró la cabeza hacia otro lado, enojada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Venga, vamos Ichiro - se encogió de hombros y le acarició las mejillas con dulzura con sus dedos - De todas formas ya nos han visto. No tenemos nada que perder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Está bien, pero no te acostumbres. Estudié en mi escuela que si un hechizo feérico se usa varias veces en un humano, este puede quedar un poco impregnado de magia feérica. Y las consecuencias - entornó los ojos, visiblemente preocupada - són imprevisibles. ¿Estás seguro?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El humano la agarró de la mano y sonrió, lleno de confianza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sé cuales són las consecuencias, y no me importa. Será el último favor que te pediré, no te preocupes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, entonces hagamos uno sencillito - Ichiro le guiñó un ojo y, por fín, ambos se dirigieron a los 3 compañeros de clase, de los cuales Evan ya estaba tras ellos tratando de escuchar lo que se susurraban, sin éxito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin decir una sola palabra, Ichiro cerró los ojos y, sin esfuerzo aparente, sus azulados cabellos empezaron a brillar levemente flotando con un viento invisible que parecía aparecer de la nada. Los pliegues de su vestido también empezaron a flotar y su piel parecía estar volviéndose oscura por momentos, apagada, pero más bella que nunca.&lt;br /&gt;Al principio Lúne solamente pudo sentir las suaves vibraciones que acariciaban su mano derecha agarrada a la de la feérica, pero pronto empezó a sentir como aquel invisible viento mágico le sacudía de pies a cabeza. Sintió un intenso cosquilleo por todo el cuerpo y tuvo una sensación idéntica a cuando, unos meses atrás, había viajado al Mundo Feérico por primera vez.&lt;br /&gt;No sabía explicar exactamente cómo se sentía, pues solamente aquellos que han viajado alguna vez al Otro Lado saben exactamente qué les ocurre, aunque sus palabras no alcancen a poder transmitirlo. Era algo muy, muy agradable, y sentía cómo si su alma se hubiera desligado de su cuerpo de forma suave y paulatina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrió los ojos y no pudo dar crédito a lo que veía en aquellos momentos. Se encontraba junto con la feérica, dándose ambos la mano, sobre un alto puente plateado que colgaba entre unos árboles gigantes. Miró a su alrededor y vió algunos seres con los cabellos azules paseando con tranquilidad sobre los numerosos puentes iluminados por luces que flotaban, incandescentes, sobre ellos, de diferentes colores según en el árbol en qué estaban. Las que les rodeaban a ellos eran de color morado, esferas del tamaño de pequeñas frutas, como si fueran grandes luciérnagas durmientes.&lt;br /&gt;Acto seguido se observó su propio cuerpo y lo que vió aún le sorprendió más: era transparente, como si su cuerpo fuera una leve brisa que flotaba en aquel sitio y, aún así, podía oler el arrebatador perfume de flores nocturnas y observar como, bajo aquellos enormes árboles, flotaba una especie de marea verde y transparente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ichiro... - susurró él, con la voz entrecortada - ¿Dó...dónde estamos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La feérica le observó, alegre y sin ningún síntoma de preocupación en su rostro. De hecho, parecía feliz, muy feliz a su lado. Sus ojos de color ámbar, a pesar de ser transparentes, parecían concentrar una cantidad de magia de inimaginable poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estamos en mi pueblo, Lúne - su voz sonaba más melancólica y lejana que de costumbre - No te preocupes, nadie nos puede ver, puesto que aparecemos como una niebla ante ellos - hizo una pausa y acarició la mano del humano - ¿Te gusta? Este es mi mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lágrimas empezaron a escurrirse por las mejillas del joven, mientras observaba las preciosas casas de mármol que se alzaban alrededor de aquella plaza repleta de mosaicos de colores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me encanta, me siento...como en casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ensoñación, sin embargo, desapareció tan rápido como había parecido, dándole a Lúne la sensación como si le estuvieran arrancando violentamente de un sueño en el que habría querido quedarse para siempre. Se encontró de pie, justo en el sitio dónde había estado, y parpadeó varias veces para asegurarse que aquel fantástico lugar desde dónde la feérica procedía había desaparecido. Se sentía muy agitado, nervioso, y también muy abatido y con una gran sensación de impotencia, aunque no sabía por qué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien le palpó el antebrazó haciando que volviera por fín a la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Lúne! - Ichiro esbozaba una media sonrisa, encogida de hombros - ¡Aquellos se han marchado! ¡Corriendo! - se tapó la boca, ahogando una carcajada - ¡Deberías haber visto la cara de la chica! ¡Era el terror personificado!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El humano recobró la sonrisa, sacudiendo ligeramente la cabeza, pues ésta ahora le dolía, y mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya verás qué resultados más inmediatos vamos a obtener de esto - le guiñó un ojo, abrazándola y acariciándole los azulados cabellos - Va a ser muy divertido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2287872261746214684-7392187596555215048?l=luzmenguante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luzmenguante.blogspot.com/feeds/7392187596555215048/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2287872261746214684&amp;postID=7392187596555215048' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/7392187596555215048'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/7392187596555215048'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luzmenguante.blogspot.com/2009/10/capitulo-11-secretos-en-proceso.html' title='Capítulo 11: Ensoñación'/><author><name>Xavier Liras Garau</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2287872261746214684.post-2838471155127918326</id><published>2009-10-13T13:10:00.000-07:00</published><updated>2010-03-22T06:05:19.347-07:00</updated><title type='text'>Capítulo 10: Un silencioso amanecer</title><content type='html'>-¡Anie!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La joven, que se hallaba arrebatada contra la pared y golpeando con impaciencia el suelo con uno de sus zapatos de charol, se giró reconociendo de inmediato la voz que la llamaba. Suspiró, repleta de paciencia y observándola de arriba a abajo con sus ojos rasgados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yume volvía a hacérsele tarde y la haría llegar tarde a clase también a ella. Tardaba siempre lo indecible para vestirse y arreglarse, al contrario de Anie, la cual se contentaba con mojarse el pelo con rapidez, peinarse sus cortos cabellos castaños por encima y vestirse con lo primero que encontraba en su nuevo armario de la Residencia. Llevaba puestos unos pantalones anchos y negros y un jersei a rayas de color azul y negro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yume, al contrario, era el contraste perfecto. Salió de la Residencia vestida a la última moda de Firya (ya se había encargado el día anterior de ir de compras y había sido un infierno para Anie). Ahora llevaba sus bonitos y dorados cabellos trenzados que le llegaban hasta la mitad de su espalda. Llevaba puesta una pintoresca falda de colores que parecía estar hecha de trapos superpuestos, unas calzas blancas acompañadas con zapatos de charol rojos y una blusa también roja decorada con flores blancas alrededor de sus torneados pechos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus ojos azulados volvían a ser aquellos que había conocido Anie antes de toda la tragedia: vivos, inquietos y cálidos. Anie sonrió al verla tan animada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque no era para menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne había vuelto de Ciriol y aquel mismo día iba a incorporarse a las clases, que ya hacía varios días habían empezado. Sin duda, se la veía muy bella y radiante, sus mejillas ligeramente sonrojadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Lista para un nuevo día? - preguntó Yume, después de darle a su amiga dos enérgicos besos en las mejillas - ¡Arg! ¡Estoy histérica! - la agarró del brazo, con fuerza - ¡Anie! ¡Que hoy vuelve ÉL!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oye! ¡A mí no me metas en tus líos! Ya sé que estás emocionada por la vuelta de tu principito, pero por las mañanas nada de gritos ni de gestos de niñita enamorada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Jo... - Yume apretó el paso para ponerse a la altura de Anie, andando por una de las estrechas y animadas callejuelas de Firya y dirigiéndose hacia la enorme universidad de la ciudad - ¡No me digas que no te lo pasas en grande ahí! ¡Seguro que ya hay alguien que te gusta! - dicho aquello se puso a dar saltitos. Su amiga no tardó en fijarse que la mitad de los chicos que pasaban a su lado se fijaban en ella y se hablaban en susurros, mientras reían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anie resopló nuevamente y esbozó una sonrisa, mirándola de soslayo: volvía a ser la Yume plasta de siempre y la que se ponía a bailar y a hacerse notar por todo dónde iban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Acabamos de empezar. Estoy más preocupada por los estudios, sinceramente - se encogió de hombros - Hay que ponerse al día con los demás, pues nos llevan un mes de ventaja. Llevo también mucho tiempo sin tocar el cello. Ya habrá tiempo para... - puso los ojos en blanco - esas cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anie nunca había tenido éxito con los chicos, aunque Yume siempre le insistía que si se arreglaba más y se cuidaba su aspecto, los tendría a todos a sus pies con un simple chasquido de dedos. Pero aquello poco le importaba. No es que no le gustaran los chicos, al contrario. Pero todos le parecían estúpidos y simples como cazuelas vacías. Su amiga era muy diferente. A los pocos días ya se habían metido en el bolsillo a todos los jóvenes de la clase y a algunas chicas. Otras la evitaban siempre, celosas de su popularidad. Pero aquello aún parecía divertirla más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo me ves, Anie? - preguntó Yume, con rostro preocupado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Arrebatadora - replicó ella, con voz seca - No te preocupes tanto, anda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de cercionarse qué clase habían asignado a Lúne, Yume entró en el aula con el corazón en un puño. ¡Solamente 4 horas le separaban de su reencuentro con él!&lt;br /&gt;La última clase era la de Historia de Espiral, su asignatura más odiada después de Cálculo. Se la pasó mirando por la ventana la bella estampa que ofrecía Firya desde la colina dónde estaba ubicado el complejo universitario. Una caótica disposición de casas con los techos de color rojizo se extendía hasta llegar al mar. Sobre las colinas, unos bosquecillos brillaban con la ténue luz del Sol de principios de Invierno. Allá abajo, en el centro de la ciudad, se estaba celebrando el Mercado, repleto de vendedoras y vendedores que ofrecían sus productos gritando a mansalva. Los juglares, mientras tanto, deleitaban a los numerosos transeuntes y trabajadores que copaban las estrechas calles y las placitas. Nunca se hubiera imaginado que le gustara tanto aquello. No quería recordar, quería recuperar su vida, el tiempo que le habían robado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sonrió, al pensar que aquel día recuperaría del todo su alegría y su felicidad. Sin embargo, ante el profesor, su cara aparecía con una sonrisa embobada dirigida hacia las escasas nubes que flotaban en el cielo. Sus ojos se hallaban perdidos, reconcentrados en sus pensamientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Yume! ¡Yume! - espetó el profesor, airado - ¡Te estoy haciendo una pregunta!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La joven salió del estupor, como si hubiera despertado de un sueño, y observó al profesor de forma desconcertada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eh...dígame.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué año los Lamat atacaron por primera vez Espiral?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eh...espere...lo tengo en la punta de la lengua... - en realidad no había escuchado nada de lo que le había preguntado - El...¡El año pasado!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los compañeros de clase rieron a carcajadas y ella se sonrojó ligeramente. Pero aquel día solamente tenía ganas de sonreir y se unió a la risa general.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A mí no me hace gracia, Yume. No creo que te rías tanto cuando saques el 0 que me espero de tí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La joven se encogió de hombros y le guiñó un ojo al resto de la clase. Los chicos cambiaron su semblante, sonriéndole y, algunos de ellos, suspirando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne aún se hallaba mareado por la larga travesía en barco y, encima, había tenido que aguantar otra vez un primer día en una Escuela desconocida. Había entrado en clase y, tal y como venía haciendo desde siempre, se había sentado en el pupitre de atrás, contemplando y analizando al resto de la gente sin interés aparente. Para rematarlo todo, él era el único alumno nuevo en aquellos momentos de toda la escuela y, por tanto, no dejaban de mirarle y de hablar de él a sus espaldas. Se había limitado a tomar unos cuantos apuntes con desgana, a escuchar a los varios profesores que les llenaban la cabeza de sermones sobre las diferentes asignaturas y a presentarse ante ellos con extrema frialdad, sin mencionar de dónde venía ni cuáles eran sus intenciones al acabar los estudios, pues aquel era el año previo a los Estudios Especializados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía preocupaciones mucho más grandes en su mente, sin duda alguna. Ya había tratado de entablar una conversación con Nuán (el cual había entrado en la escuela como nuevo profesor de una nueva asignatura en la escuela: Sociedades Feéricas. Al saber de la estancia en Firya de un hombre famoso y sabio como él, la misma directora del centro se lo propuso) justo una hora antes de empezar las clases, pero aquel le había dicho que reposara y que ya hablarían mañana. ¡Otro día! ¿Qué pretendía? ¿Cómo se podía mantener tan sereno rodeados de guerra como estaban? ¿Acaso ya se debía conformar con sentirse a salvo en Firya?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se hallaba sentado en un banco cerca de la salida, justo debajo de un cerezo que, debido a la estación, estaba perdiendo poco a poco sus hojas, lo cual era un espectáculo precioso. Las hojas rosadas caían suavemente alrededor del banco, formando una bonita alfombra de aquel color. De hecho, la escuela se hallaba rodeada de cerezos y ciruelos. Observó cómo los jóvenes y las jovencitas pasaban a su lado riendo, gritando y hablando. Algunos de ellos le observaban con extrañeza y seguían haciendo comentarios en voz baja. Seguramente, muchos habrían escuchado los rumores que le atañían. Cuando alguno de ellos le miraba y él mantenía posados sus ojos sobre él, se la apartaba, con rapidez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Le tendrían miedo? Si era así, no le importaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel día iba vestido con una elegante casaca azul con botones y remaches con forma de espiral plateados, y pantalones y calzas negras junto con unas botas altas del mismo color. También se había puesto un pequeño sombrero con una pluma negra encima, que solía usar en Fortaleza para sus clases de esgrima. No solía ser partidario de vestirse de aquellas maneras, pero aquella mañana a Ichiro le había encantado verle así y le había rogado que se acostumbrara a vestir mejor. ¡Maldición! Pero le había prometido que se verían en la plaza de Firya 2 horas después de clase, para dar un paseo. Tenían que hablar de algunas cosas importantes, muy importantes. Y además, anhelaba estar en su compañía, besar sus labios, verla sonreir...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imbuído en sus pensamientos y esbozando una sonrisa pensando en la feérica, no se percató que la persona que estaba esperando se acercaba corriendo hacia él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Lúne! ¡Lúne!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven se giró, súbitamente, como despertado de una bella ensoñación, y entonces la vió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era ella, más bella que nunca, con ojos llenos de emoción y con una sonrisa que era el símbolo de la felicidad más absoluta. Solamente habían pasado unos días, pero en ella volvía a reconocer a la Yume con la que había estado saliendo en Fortaleza. ¡Había cambiado tanto! Se alegraba mucho por ella, excepto por tener que confesarle aquello. Y, ahora más que nunca, sentía un miedo aterrador en decirle la verdad. Él no tenía derecho a interferir en su recuperada felicidad. Pero tenía que hacerlo por Ichiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ho...hola Yume!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La joven se tiró, literalmente, sobre él, sentándose sobre sus rodillas y, sin tiempo de reaccionar, recibió un intenso beso en los labios y un abrazo paralizador. En seguida, se levantó y se separó de ella, lleno de confusión y agarrándose al banco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ala! ¿Y eso a qué viene, Lúne? ¿No te ha gustado verme de nuevo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-S...sí, claro que me ha gustado - esbozó una sonrisa, sintiéndose más falso y mentiroso que nunca - Es que he venido muy cansado. Han sido días de muchas preocupaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yume le agarró ambas manos y sonrió, tranquilizadora. Notó que algunos jóvenes que aún salían de la escuela le miraban con desprecio y envidia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Para eso estoy yo, Lúne, para animarte y estar contigo cuando más lo necesites - fue a darle otro beso en los labios pero él se apartó y le dió la mejilla - Pero...¡Lúne! ¿Qué haces?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rostro de Yume se oscureció un poco y frunció el ceño, extrañada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yume...yo...necesito tiempo - en aquellos momentos sabía que no se vería con coraje de decirle toda la verdad, algo que aún le hirió más - Han pasado...algunas cosas. Pero no quiero que esto te entristezca. Creo que... - hizo un esfuerzo, al observar que los ojos de la chica empezaban a refulgir con una mezcla de rabia y tristeza - lo nuestro no puede funcionar. Además, estoy muy implicado en toda esta guerra, más de lo que crees.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Tonterías! - gritó Yume, pellizcándole una mejilla, y tratando de recuperar su sonrisa - Estás confundido por el viaje, eso es todo. Necesitas a tu lado a una chica que te comprenda y te saque de tu burbujita - añadió, con un tono algo agresivo y mirándole de arriba a abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Ya la tengo" - pensó Lyr, suspirando y tratando en vano de decirle lo que sentía de verdad - "Pero...sería injusto decírtelo tan deprisa. No puedo permitir que vuelvas al infierno del que viniste"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te lo digo en serio, Yume - cruzó los brazos y decidió pasar al ataque, mirándola con sus expresivos e intensos ojos grises - Te ví en Fortaleza con otro joven, y estabais a punto de follar - decidió ser lo más incisivo posible - Así que no me mires con esa cara. Lo has pasado muy mal, pero yo también he perdido a mis padres y, encima, te ví a tí de esa forma. Y para más inri, estoy metido en toda esta mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las lágrimas empezaron a resbalar por las mejillas de la joven, las cuales estaban rojas como una ventosa puesta de Sol. Se separó de él y le miró con sus ojos abiertos como platos y empañados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Eso...eso quedó en el pasado, Lúne! ¡¿Por qué me vienes con esas ahora?! ¡¿Qué pasa?! - le agarró de la casaca, con fuerza - ¡Te has enamorado de otra! ¿Verdad? ¡Eres un sinvergüenza, un cretino y un mentiroso! - le dió una bofetada en la mejilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Lúne empezó a arderle el pecho, lleno de ira, sintiendo un intenso cosquilleo en su mejilla izquierda. Yume no se merecía aquello, pero también estaba siendo muy egoísta y muy niña. Y odiaba aquello. Agarró sus brazos y tiró hacia abajo, quizá con demasiada fuerza, haciendo que la chica cayera de rodillas al suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tú no eres la única que ha sufrido. Trata de entender un poco a los demás - dijo, frío como el hielo, a pesar de que la velocidad intensa de su corazón indicaba lo contrario - He tratado de hablarlo con tranquilidad, pero tú aún eres una niña. Si querías saber por qué quiero cortar, ahí tienes la respuesta, con tus propias acciones. Adiós.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se dió la vuelta y se fue, con paso rápido, dejando atrás a la muchacha que ya había roto a llorar desconsoladamente, con sus manos en el rostro. Lyr solamente quería irse de ahí. En cierta medida sí, se sentía un completo sinvergüenza. Había dejado a una chica llorando y ni siquiera la había ayudado a levantarse. Y encima le había sacado algo del pasado que no venía a cuento. Pero...¿Qué otra cosa podía hacer?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuanto antes le odiara, mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro ya empezaba a sentirse un poco impaciente, a pesar que ella no era una persona nerviosa. Hacía ya 10 minutos que Lúne debería estar ahí, en la plaza de Firya, y solamente pensar que empezaba a ponerse el Sol y los comerciantes se afanaban en recoger sus tenderetes callejeros, le invadía una gran inquietud. Se había levantado un poco de frío y a lo lejos empezaban a escucharse rumores de tormenta. El ambiente estaba electrificado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentada sobre el pedestal de una enorme estatua equestre dedicada a Féntar, jugueteaba con las bolitas blancas que colgaban de su rosada falda. Solamente había visto a Yume en contadas ocasiones, pero era una joven muy bella y coqueta, y sin duda sabía vestir muy bien. Era el tipo de chica que atrae a los hombres como un imán, con una especie de magnetismo inexplicable y Lúne le había comentado que aquella misma tarde cortaría con ella. Pero...¿Y si...?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, no podía desconfiar de él, además, sabía que no querría hacer daño a Yume, escondiéndole sus sentimientos por más tiempo. Ella nunca había sido celosa, o eso al menos creía. Se observó sus medias azules y blancas a rallas, sus zapatos rosados y la blusa color miel que dejaba entrever un poquito de escote. No se lo había dicho a Lyr, pero aquella misma tarde había ido de compras para hacerse con algunos bonitos vestidos, que bien falta le hacían. En el Mundo Feérico la vestimenta estaba relegada a un lejano segundo plano, pero en los mundos humanos la gama de coloridos y diferentes vestidos era un calidoscopio que le llegaba a marear. Nunca se había preocupado por aquellos detalles, ni tampoco en peinarse cuidadosamente los cabellos.&lt;br /&gt;Se descubrió a sí misma pensando como una frívola adolescente de Espiral. "¡Maldita sea!" - pensó y suspiró, derrotada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno - susurró, para sus adentros - Un día es un día. Espero al menos que le guste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No me gusta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Lúne se había deslizado por la parte de detrás de la estatua y la había pillado totalmente desprevenida! El rubor de sus mejillas empezó a intensificarse. Lo miró, torciendo una ceja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lu...¡Lúne! ¿Cómo osas asustar así a una chica indefensa? - espetó, levantándose de improviso y planchándose con rapidez su ropa - Eres un cotilla... - lo miró, con recelo, sus ojos melosos empequeñecidos y simulando enfado - ¿De veras no te gusta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El humano la agarró cuidadosamente por la cintura y le acarició los labios con el dedo índice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Quería decir que "gustar" se queda corto...Me encanta - la besó con ternura, atrayéndola hacia su cálido pecho - Lo siento por llegar un poco tarde. La conversación con Yume se alargó innecesariamente y luego tuve que volver a la Residencia para dejar todos los libros - añadió, con un tono de voz tranquilo y sosegado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro ladeó levemente la cabeza, simulando despreocupación sin dejar de mirar a aquellos bonitos ojos grises.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Al final...¿Cómo fue?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mirada de Lyr varió ligeramente y pareció querer mirar el horizonte con melancolía, apartando su mirada de ella. Sin embargo, sonreía con tranquilidad, como si se hubiera quitado un peso de encima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hemos cortado. Eso es todo. Ya no tenemos por qué escondernos, Ichiro - le devolvió la mirada y ella, con un impulso que venció a sus pensamientos, le abrazó por el cuello y le besó. Después, su rostro se ensombreció, sin poderlo evitar. Desvió su mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Siento...haber interferido entre vosotros dos. No...no lo hice a propósito - susurró, con la voz cortada - ¡Sé que muchas chicas en Espiral dicen eso para...quedar bien! Pero...pero es verdad, yo...lo siento...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo importante ahora somos nosotros, esta tarde es nuestra. ¿De acuerdo? No debes pedir perdón de nada. Hay cosas en la vida que són inevitables, para mal...o para bien - le dió un pellizquito en la cadera y le guiñó un ojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Sí! - Ichiro recuperó la sonrisa y le agarró de la mano. La tormenta, poco a poco, se aproximaba, pero aquello ya era lo de menos. Nada podría impedir que estuvieran juntos, fueran rayos, tsunamis o aludes de nieve - ¡Vamos a dónde está aquel grupo de gente! - señaló una gran multitud, al otro lado de la plaza, que rodeaba a algo o alguien que no podían ver - ¡Ardo en curiosidad!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Será algún juglar. ¿No prefieres ir a pasear al lado del mar? - la miró, poniendo los ojos en blanco. Los juglares solían ser unos auténticos bandidos. Nunca había confiado en ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro tiró de su brazo con insistencia y, al notar que se resistía y que no podía arrastrarle, empezó a entrarle una risa descontrolada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No seas tímido! ¡Vamos! - trataba de contener las carcajadas sin éxito - Por favor... - dejó de tirar y se acercó a él abriendo los ojos exageradamente y haciendo morritos. Lyr se sonrojó ligeramente y suspiró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Está bien...pero sólo un ratito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Jeje, lo sabía, tienes tu corazoncito - le sacó la lengua y esta vez sí se dejó arrastrar por ella hacia la multitud. Lúne la miró de arriba a abajo, pues ella iba delante suyo. Nunca la había visto vestida a la moda humana. Los vestidos de los viajeros eran muy sobrios, pero aquel día ella estaba realmente arrebatadora. Con los largos vestidos que solía llevar no había podido observar su cuerpo con todo detalle, pero por primera vez veía todas las curvas. Un fuerte calor descendió desde su pecho hacia abajo. "Maldito pervertido" - pensó - "Empiezas a parecerte a Hanuil".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegaron por fín junto a aquella marabunta y, efectivamente, todos coreaban diferentes canciones de todo lo largo y lo ancho de Espiral. Algunos de ellos, la mayoría los típicos hombres obesos de taberna, estaban en un estado ebrio muy avanzado, jarras de cerveza en mano.&lt;br /&gt;En el centro se hallaba una figura muy familiar para Lúne, el cual había asistido a muchos recitales cuando era pequeño. Era sin lugar a dudas un juglar errante, de los que abundaban en Espiral: sombrero verde con pluma azul, una desgastada y vieja túnica también de color esmeralda, pantalones anchos de rayas azules y blancas y unos llamativos y puntiagudos zapatos rojos con cascabeles. Observando su alargada nariz roja y sus movimientos, pudo saber perfectamente en qué estado se hallaba aquel músico. Aún así, tocaba el laud más que bien pese a su voz ronca debido quizá a muchas copitas de ron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro, entusiasmada, empezó a dar palmas junto al resto del público mientras miraba de reojo a Lyr.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡¿Te la sabes?! - gritó, en medio de la enfervecida muchedumbre - ¡Es increible! ¡Es como las leyendas que he leído! - casi lloraba de la emoción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Claro que me la sé. Es una vieja canción campesina del oeste - el joven miembro de Varmal, a pesar de su inicial negación para ir a ver el espectáculo, esbozaba una sonrisa, rememorando viejos tiempos - Se llama "La pastorcilla solitaria".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ovejas de día&lt;br /&gt;y una pinta de cerveza&lt;br /&gt;sobre la paja del establo&lt;br /&gt;suspiraba&lt;br /&gt;suspiraba la pobre&lt;br /&gt;pastorcilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una noche&lt;br /&gt;borracha perdida&lt;br /&gt;salió al bosque&lt;br /&gt;y un oso la raptó&lt;br /&gt;un oso se la llevó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Días después&lt;br /&gt;la família del oso&lt;br /&gt;recibió una extraña&lt;br /&gt;carta:&lt;br /&gt;"2.000 monedas&lt;br /&gt;o les envío&lt;br /&gt;la cabeza de su hijo"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y con aquel rescate&lt;br /&gt;la pastorcilla&lt;br /&gt;se hizo condesa&lt;br /&gt;en un palacio lejano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y cuando se pone el Sol&lt;br /&gt;los aldeanos cuentan historias:&lt;br /&gt;de niños-oso&lt;br /&gt;que pululan libres&lt;br /&gt;en los bosques.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Ichiro se tuvo que secar las lágrimas con un pañuelo, de tanto reir. ¡Era la canción más divertida que había escuchado en toda su vida!&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Aplaudió con fervor. Lúne también se unió a los aplausos, pero de forma más desapasionada. Era una canción muy popular.&lt;br /&gt;El juglar borracho paró de tocar el laud, supuestamente para descansar, aunque en verdad lo hacía para pasearse entre los presentes con su pandereta vuelta del revés, recaudando las pocas monedas que le daban. El músico, una vez hubo recogido el dinero, dando las gracias con profundas y exageradísimas reverencias, volvió a sentarse sobre su taburete. Sin embargo en vez de seguir tocando, empezó a escrutar a los presentes con una mirada brillante y perdida en alcohol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueeenio, buenio...Auorra nnneshesito&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;unn vuoluntiario...sino...me negio a 'antar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo el mundo estalló de nuevo en carcajadas al escuchar las palabras entrecortadas del juglar. Ichiro, sin pensarlo un sólo momento, agarró el brazo de la casaca azul de Lúne y tiró de ella con fuerza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Lúne! ¡Sal a cantar, por favor! - trató de componer de nuevo una mirada adorable y brillante con sus irresistibles y enormes ojos ámbar, pero Lúne, aquella vez, pareció no caer en la trampa&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;/span&gt;¿Estás loca? - sonrió Lúne, amagando una carcajada burlesca y apretando con suavidad los carrillos de la feérica con una mano - ¿Y por qué no vas tú?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Do dengo uena oz - replicó ella, con los carrilos apretados. Una vez se libró de sus manos, siguió empujando al humano hacia adelante - ¡Anímate, anda!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Parieche que eshte moichiacho se va a 'nimar! - el juglar, que no se veía claro ni a sí mismo, creyó ver que Lúne trataba de acercarse al escenario sin observar que en aquellos momentos estaba siendo empujado por su chica. Se acercó dando saltos hacia dónde se hallaba Lúne, el cual ya estaba fulminando a la feérica con su mirada. Ella apretó sus dos manos, emocionada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ánimo, Lúne, lo vas a hacer fenomenal!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La venganza se sirve fría, Ichiro - sonrió, maliciosamente, mientras todos los presentes empezaban a aplaudirle con una gran ovación, más para que siguiera el espectáculo que por él. El juglar se abrazó a él y le enseñó sus asquerosos dientes amarillentos, no sin antes eruptar en su cara con un no demasiado agradable olor a ron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cionoshes lllaa...canshiioon... - se puso a pensar, con ojos vidriosos, mientras volvía a sentarse al taburete y a empuñar su viejo laud - "¿Ll...la vidda puedie ser maravishosha?"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En pocos lugares se permite cantarla - respondió Lúne, el cual se sentía totalmente abrumado por el gentío que le observaba desde todos los ángulos. No solía ponerse nervioso, pero en aquel momento sentía su corazón latir con una fuerza inconmensurable - Por supuesto que la conozco. La cantaré y luego me voy. ¿Entendido?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Shi claro, joven - volvió a sonreir con aquellos dientes mellados - Vamos pues.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El juglar empezó a tocar, de forma grácil, la lenta y bonita melodía que servía de introducción a la canción. Por la expresión de los rostros de la gente, no se la sabía casi nadie. Eso, contra pronóstico, divirtió a Lúne, el cual empezó a sentirse con ganas de estrenar su voz después de tanto tiempo sin cantar. Carraspeó, justo cuando llegaban los acordes que indicaban la entrada de su voz. Se puso una mano en el pecho y cerró los ojos. La recordaba bien. ¡Vaya si la recordaba! Sólo permitían cantarla en Varmal, y se ve que también en Firya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;span style="font-style: italic;"&gt;La vida puede ser maravillosa&lt;br /&gt;vayas dónde vayas&lt;br /&gt;jugar con el destino podrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajo un árbol ancestral&lt;br /&gt;copas de Lera&lt;br /&gt;y magia flotando&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;en derredor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Manjares y furcias&lt;/span&gt;,&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;ensalzaremos nuestra gloria&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;con humildad&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;rodeados de riqueza.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos escuchaban, embelesados, la dulce y aflautada voz de Lúne.&lt;br /&gt;Ichiro se había quedado muda, con el pecho estallándole desde dentro.&lt;br /&gt;En el parón instrumental, Lúne miró hacia el cielo, observando las primeras estrellas de la noche aparecer en el cielo azul oscuro, escuchando los truenos cada vez más cercanos. Luego, retomó la canción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;La vida puede ser maravillosa&lt;br /&gt;entre bardos, condesas&lt;br /&gt;y cortesanas.&lt;br /&gt;¡Benditos sean los escotes&lt;br /&gt;y los libros sagrados!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego miraremos a otro lado&lt;br /&gt;señalando a otros&lt;br /&gt;para seguir en nuestro camino&lt;br /&gt;el más bello e iluminado&lt;br /&gt;sin mácula que declarar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida puede ser maravillosa&lt;br /&gt;si se tiene dinero&lt;br /&gt;para en una Orden entrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;Lyr&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;, &lt;/span&gt;&lt;span&gt;por vez primera en su vida, se encontraba totalmente inmerso en un auténtico baño de multitudes. Todos le aplaudieron fervorosamente e inmediatamente ya le estaban pidiendo que cantara otra canción más. Esbozó una tímida sonrisa de agradecimiento junto con un gesto de negación con su cabeza, y volvió junto a la feérica, la cual le miraba como si el joven se hubiera convertido en un extraño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Es increible, Lúne! ¿Cómo...cómo es que no me lo habías dicho nunca? - le abrazó, mirándole con una mezcla de extrañeza y alegría - ¡Tienes una voz maravillosa!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, no será para tanto - sonrió Lúne, encogiéndose de hombros - ¿Vamos a ver la puesta de Sol?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oh! ¡Está bien! ¡Vayamos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven de Varmal se sentía extrañamente ligero, con ganas de gritar a los cuatro vientos. Agarró a Ichiro entre sus brazos, por sorpresa, y, levantándola del suelo, empezó a dar volteretas. Una vez volvió a dejarla en el suelo, Ichiro estaba roja de tanto reir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Ves? Por mucho que disimules, te ha gustado que te aplaudieran - le guiñó un ojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne se limitó a sonreir y a cogerla de la mano. Si, en verdad no había estado nada mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y para esto has venido a mi apartamento, para decirme que te sientes traicionada?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anie estaba ya vestida con un sencillo pijama de rallas rojas y blancas, y escuchaba paciéntemente los lloros y los gritos de Yume sentada en una destartalada silla y con las piernas cruzadas. Movía hacia adelante y hacia atrás su pie derecho, tratando de contenerse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Me ha estado traicionando! ¡Me ha engañado! - la rubia dió un golpe sordo contra la mesa de madera que separaba a ambas amigas, sobre la cual reposaban un montón de libros y dos tacitas de te - ¡Me he vestido como una ramera por él, me doy vergüenza!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nunca te había visto así, Yume, tranquilízate un poco, anda - Anie dió un sorbo de te y lo dejó reposar de nuevo sobre la mesa, con toda la calma que pudo reunir. Prosiguió - Bueno, ahora ya estais en paz. ¿No? Tu también me viniste a llorar un día, diciéndome que le habías engañado con otro. Además, tú siempre vas vestida así - Anie cogió un libro que rezaba "Encantamientos" y empezó a hojearlo, como si estuviera dejando zanjado el tema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pero como puedes ser tan fría! - Yume se arqueó hacia ella y se dió un puñetazo sobre la palma de su mano - ¡Claro! Tu también estás coladita por él. Es eso. ¿Verdad? Por eso le defiendes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anie alzó sus rasgados y escrutadores ojos castaño del libro y la observó con una mirada brillante llena de burla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Claro, Yume. He estado tirándomelo en secreto desde que os conocisteis. Yume, deja de ser tan niña, anda - volvió a hojear el libro, indiferente - Yo también he tenido problemas con algún chico y nunca me he puesto de esta manera. Me pregunto si Lúne te lo reprochó alguna vez, cuando nos sacó, junto con Nuán, de Fortaleza y nos salvó el pellejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Ves? Antes le odiabas y ahora se te caen las babas, Anie. Deja de fingir - Yume sonrió y se sentó en otra silla junto a su amiga, echándole una intensa mirada - Si fueras tú la que me ha quitado a Lyr, no me enfadaría, te lo juro Anie. Pero confiésalo, anda. Y no me vengas con esas, que tú eres una solterona desde que te conocí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Anie volvió a alzar su mirada, aquella ya no tenía nada de burlesco ni de calmado. Ya empezaba a sentirse harta. La fulminó con sus ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sigas por ahí, Yume. Lúne nunca me ha interesado ni me interesa. Solamente estoy tratando de ver las cosas con perspectiva - cerró el libro y suspiró, profundamente - No es momento de obsesionarse por estas cosas, estamos en medio de una guerra, no sé si lo has olvidado. Además, sé que casi todos los chicos de la escuela van detrás tuya. En este sentido, no te puedes quejar - sonrió amargamente - Es cierto, nunca tuve éxito con los chicos. Pero los pocos con los que estuve, no lo he ido diciendo por ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Me estás llamando presumida, acaso? - la miró con los ojos entornados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por supuesto que sí. Eres muy presumida y en eso rádica parte de tu encanto - replicó la interpelada, con una sonrisa torcida - ¿Podemos cambiar ya de tema?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yume frunció el ceño y se llevó las manos a la cabeza, sintiéndose derrotada y frágil como una rosa en Invierno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No me rendiré, Anie, eso tenlo por seguro - dijo, con un hilillo de voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No me esperaba menos de tí - Anie abrazó a su amiga, ahora con una dulce sonrisa en su rostro, acariciándole la espalda con cuidado - Ahora trata de distraerte con otras cosas. El tiempo es más sabio de lo que crees y no me gusta verte así - Yume había roto a llorar - Ya está, ya pasó. Tu sabes que todo lo que te propones, siempre que pienses en positivo, lo logras. Quiero a mi Yume de siempre. Sonriente y feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yume la miró con una sonrisa en los labios, sin que su torrente de lágrimas cesara de brotar de sus bonitos ojos claros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Gracias por aguantarme, Anie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Venga va, no te me pongas sentimental - se separó de ella y se levantó, dirigiéndose hacia el armario que compartía con otras chicas de la Residencia. Lo abrió y escogió dos pequeñas espadas de madera y volvió de nuevo a su sitio, con una sonrisa un tanto maliciosa. Yume se quedó perpleja, limpiándose las lágrimas con un pañuelo de seda rojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué haces con esas espadas de entrenamiento? - preguntó, aún sollozando un poco - ¿Ahora te ha dado por ser guerrera?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh, no exactamente - dejó la espada sobre las piernas de la rubia y se puso a observar la suya, con detenimiento - Digamos que he empezado a atender a clases de lucha con espada. Nunca se sabe cuándo te van a servir, y más en estos tiempos. Una mujer tiene que saber defenderse. Ah y también te recomiendo asistir a clases de encantamientos y contra-encantamientos - la miró con una seriedad llena de disciplina, como si se tratara de una profesora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yume la miró de arriba a abajo, aún sorprendida por lo que le estaba diciendo su mejor amiga. Luego, sin poder resistirse, empezó a reirse con fuerza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Anie! ¡Yo no sirvo para estas cosas! Prefiero dedicarme a la danza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues si no quieres aprender, te tendré que enseñar yo. Si alguien te ataca y mueres, al menos no me pesará la consciencia, porque te habrás defendido con un par de ovarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué malvada eres! - gritó Yume, dándole un suave bofetón en el brazo con su puño - Te repito que yo estoy hecha de otra forma. Me gustan las cosas más...digamos... - pensó cómo lo podía decir para no enojar a su amiga - sutiles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anie se levantó espada en mano y, delante suya, la retó con el arma de madera dirigiéndose hacia ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Querías decir que no soy suficientemente femenina! ¿Verdad? - espetó, con un tono de voz simulando enfado y con el ceño fruncido - ¡Levántate! Ahora vas a saber lo que es bueno. Coge tu espada. Voy a enseñarte, debilucha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oye! ¡No me digas eso! - se levantó, empuñando la espada con una mano, como si estuviera sosteniendo un palo - ¡Ahora verás!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yume dió un torpe y lento paso hacia adelante y, trazando una curva en el aire, le dirigió un espadazo directo a la pierna derecha de su amiga. Pero ésta, con facilidad, lo esquivó y, con un rápido giro, la agarró con suavidad pero con firmeza desde atrás por el abdomen con su mano libre, y rápidamente le colocó la espada en el cuello. Lo había hecho todo con una facilidad pasmosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tienes dos opciones - dijo Anie, sonriendo con sarcasmo - La primera es morir; y la segunda...¡Que me devuelvas los libros que te dejé el año pasado y aún no te has molestado en leer, ladrona!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, sí, te los devolveré, Anie. ¡Suéltame, te lo suplico!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡De rodillas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ehm...Anie...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muchacha dejó libre a su amiga y soltó la espada al suelo, empezando a reirse a carcajadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Yume! Vamos a ver...mira cómo lo hago yo. Ponte en guardia, así, con las dos manos blandiendo la espada hacia arriba, recto, y adelantando tu pie izquierdo hacia adelante, quedándote de lado. ¡Así! ¿Ves? Eso sirve para esquivar mejor los golpes del enemigo en caso de que él ataque primero. Él tendrá menos espacio dónde golpearte, y tú más libertad de movimiento. ¡No! Aguanta la espada más arriba - era un espectáculo digno de ver: una delgada jovencita vestida con un pijama de rayas, dando lecciones a una presumida chica vestida a la última moda de Firya - ¡Así es! Ahora voy a hacer el ademán de atacarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh, no, otra vez no Anie...he pasado un miedo... - tragó saliva, sus dos manos agarrando la espada como si le fuera la vida en ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tranquila. Ahora te estoy enseñando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuera, a través de la ventana de madera, empezaron a caer las primeras gotas de lluvia y a escucharse con más claridad los truenos de la tormenta que empezaba a pasearse sobre la ciudad. Pronto, la llovizna se convirtió en un auténtico aguacero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que me tendría que ir ya, Anie, recuerda que vivo en otro edificio de la Residencia. ¡Voy a empaparme toda! Este vestido me costó una fortuna...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te dejaré marchar si me prometes que asistirás, al menos, a una clase de entrenamiento - se acercó a ella con ojos amenazantes y apuntándola de nuevo con la espada. Yume tiró la espada al suelo y se apresuró a abandonar el apartamento, justo en el momento que llegaban las otras chicas que compartían vivienda con Anie, empapadas y caladas hasta los huesos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Te lo prometo, Anie! - sonrió, guiñándole un ojo y abriendo la puerta con rapidez - ¡Gracias por todo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A ver si has aprendido con esto el espíritu guerrero que te falta, jovencita - simuló la voz de un hombre de armas experimentado, poniendo los brazos en jarras e hinchando el pecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí - replicó Yume, antes de cerrar la puerta - ¡Pero das miedo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2287872261746214684-2838471155127918326?l=luzmenguante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luzmenguante.blogspot.com/feeds/2838471155127918326/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2287872261746214684&amp;postID=2838471155127918326' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/2838471155127918326'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/2838471155127918326'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luzmenguante.blogspot.com/2009/10/capitulo-10-un-silencioso-amanecer-en.html' title='Capítulo 10: Un silencioso amanecer'/><author><name>Xavier Liras Garau</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2287872261746214684.post-6552854472107606096</id><published>2009-10-01T07:59:00.000-07:00</published><updated>2010-03-22T05:17:42.746-07:00</updated><title type='text'>Capítulo 9: El camino de Lúne</title><content type='html'>-¿No se suponía que volvíamos al Palacio? - se atrevió a preguntar Ichiro en un susurro, en medio de aquel sepulcral silencio que se había instalado alrededor de aquel roble gigantesco. El árbol se hallaba justo en el centro de aquel enorme jardín, corazón de Ciriol, y era tan alto que la copa desaparecía entre las bajas nubes amenazantes de lluvia que cubrían el valle, y tan ancho que solamente podían rodearlo por completo unas 20 personas adultas.&lt;br /&gt;¿Cuántos años debía tener aquel árbol? Se preguntaba Ichiro. Y solamente de pensarlo le entraba un escalofrío que le recorría todo el cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elrick se limitó a mirarle a los ojos y hacerle un ademán con el dedo en la boca, para que guardara silencio, y siguió observando con aquella mirada desapasionada que le caracterizaba cómo los sacerdotes del Palacio se congregaban alrededor del árbol, dándose las manos y murmurando unos extraños versos. Lúne se hallaba al lado de la feérica con sus ojos entrecerrados y grisáceos clavados en aquellos individuos ataviados con togas blancas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de unos minutos de  oraciones, justo en la base del tronco, una luz azulada dibujó el contorno de una gran compuerta de unos 3 metros de alto por 2 de ancho. Lentamente fue abriéndose hacia dentro e instantes después apareció desde la oscuridad un individuo con un aspecto sumamente extraño. Era menudo, encorvado e iba ataviado con unos harapos verdosos que le colgaban por todo el cuerpo pero, cuando uno se fijaba mejor, veía que no eran harapos, sinó grandes cantidades de musgo que parecían surgir de su propio ser. Llevaba un bastón para andar y su cara aparecía cubierta por una máscara de aquella extraña ave presente en los Almacenes de Ciriol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El círculo de sacerdotes se abrió mientras aquel enigmático personaje iba avanzando lentamente hacia afuera, creando finalmente un círculo alrededor suyo e inclinando su cabeza ante su presencia. Todos menos Kerrion, el sumo sacerdote, que mantenía su mirada firme hacia la figura renqueante que ya se hallaba en el centro del círculo, sin pestañear.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Dónde está el joven? - siseó con lentitud el extraño, con un tono de voz que recordaba a cuando una rama cruje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne se prometió a sí mismo que aquella sería la última concesión que les haría a los sacerdotes de Ciriol puesto que ya había puesto en demasiadas dificultades a Elrick y a Ichiro. Tenía que hacer un último sacrificio y luego, de vuelta a Firya...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Soy yo, Lúne de Guibush - replicó, con tono orgulloso y altivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El individuo se acercó renqueante hacia dónde el joven se hallaba, ante la atenta mirada del copioso grupo de sacerdotes y de los 3 Viajeros. A medida que se iba acercando, un fuerte y desagradable olor a raíces podridas se impuso al resto de fragancias, hasta el punto que Lúne sintió como le entraban nauseas. Pero se sobrepuso a ello, una vez la menuda y encorvada figura enmascarada se hallaba justo ante él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Veo mejor que nadie y soy ciego. Y en tí veo un suspiro del Sén, en tí y en cada uno de nosotros - susurró, como si estuviera hablando desde un pasado muy remoto - Y los suspiros cambian a cada instante, aún cuando su esencia siempre queda intacta - alargó su mano hacia el pecho del joven sin llegar a tocarlo, y en el cuerpo del joven se produjo un escalofrío. El anciano se combó hacia atrás y alzó su cabeza enmascarada hacia el cielo ya poblado por algunas estrellas.&lt;br /&gt;Empezó a emitir sonidos extraños y confusos. Lúne esbozó una sonrisa ante el descontento de los sacerdotes. ¿Por qué toda aquella comedia? Seguramente habría ingerido una droga y ahora trataba de entrar en trance a través de una mezcla entre el efecto del narcótico y la concentración. Aquello no tenía nada de mágico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquello era otra cosa y tenía ganas de que se acabara pronto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No soportaba estar ante aquel viejo lunático un segundo más, el cual empezaba a hacer extraños gestos con las manos y a murmurar palabras inconexas. Observó a Ichiro de reojo, la cual le miraba también a él con ojos tristes, quizá por el distanciamiento que se había producido entre ellos, desde lo de Hánuil...Tenía ganas de abrazarla, de llevársela a un lugar a salvo de todo, dónde poder llevar una vida excitante y repleta de aventuras, pero con un hogar sin guerra al que volver. ¿Y Yume? Él la había traicionado, después de haberle dado esperanzas, después de haberse acostado con ella aquella noche en Firya. Se sentía un miserable. Tenía ganas de estar sólo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quería tiempo para pensar. Quería buscar un camino suyo, solamente suyo. Tenía que volver y hablar con Nuán, cuanto antes. "Más allá de las montañas de Ilmaren se halla el secreto" había dicho Solfka. El libro de Nuán también dejaba entrever algo parecido, con leyendas de seres extraños en la región. Todo le sonaba a un cuento de hadas difícil de creer. ¿Por qué Nuán no había mencionado nada sobre aquello, desde que le conocía y, sobretodo, desde que habían tenido que huir de la Fortaleza? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Lyr! ¿No has escuchado lo que te ha dicho el Señor del Bosque? - Kerrion, el sumo sacerdote, se hallaba ante él en vez de aquel pintoresco personaje de antes. Sin duda, sus pensamientos le habían abstraído durante unos minutos de la realidad que le rodeaba - ¿No has sentido nada?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué se suponía que debía sentir? - preguntó Lúne, encogiéndose de hombros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El Señor ha dicho que no tienes nada especial y que, sin embargo, tienes un Sén de un color que él jamás había sentido. Él pensaba que ya no existían, que se habían extinguido siglos atrás - Lúne observó el tronco del gigantesco roble, y no advirtió nada anormal en él. La compuerta mágica había desaparecido - Jamás el Señor ha sido incapaz de entrar en la consciencia de un ser humano, y así ha sucedido hoy. Pero, como siempre, lo ha aceptado con total serenidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era increíble. No había notado que aquel anciano se hubiera marchado. ¿Tan pensativo había estado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-De alguna manera - prosiguió el sumo sacerdote - sí has entrado en trance, pues es evidente que no te acuerdas de sus palabras ni de su partida. Has estado en trance y solamente has podido observar tus pensamientos - asintió, resignado, ante la evidencia de no haber podido desentrañar el misterio del supuesto poder del joven, y se mesó su larga barba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿A qué te refieres con el color de mi Sén? - preguntó el joven, irritado e impaciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El Sén no puede explicarse - espetó Kerrion, con el rostro grave y retraído - Fluye en todo el Universo, y va más allá del concepto de Universo, pues este concepto es humano. Los seres humanos y los seres feéricos tenemos unos colores que fluyen en nuestro interior, dependiendo de la naturaleza de nuestra alma, que constituye un suspiro de Sén. Los hay más comunes, y los hay más extraños. Pero el tuyo solamente se ha observado contadas veces y, para que lo comprendas, tienes el mismo color de Sén que Féntar, el mítico hombre que inició el Retorno a Espiral. ¿Si eso tiene importancia? No estoy seguro. Poco sabemos aún al respecto. Lo que me extraña...es que el Señor no ha visto un poder especial en tu interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne había estado escuchando aquello con gran excepticismo. Nunca había creído en supersticiones, en linajes especiales ni en poderes inexplicables. Ya no soportaba por más tiempo que estuvieran analizándole constantemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Todo esto que me estás explicando - replicó, con un tono de voz sarcástico - no són más que creencias religiosas que me importan bien poco. Creía que habíamos venido para buscar consejo, no para que indagara en mi interior un pseudo-mago que vive aislado en el interior de un roble. Me importa un rábano de qué color es mi alma, con todo el respeto hacia vuestras creencias - sin duda, Solfka había tenido razón: "Yo ya cometí el error de no ser valiente y de no saber seguir mi camino. Me niego que esto suceda con vosotros". Sonrió, satisfecho, y miró a ambos lados del consejo, como si estuviera buscando a alguien - ¿No falta nadie en vuestro consejo? - se limitó a preguntar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ojos del sumo-sacerdote brillaron con la luz oscura de la ira, por primera vez desde que lo había conocido. Unos susurros y cuchicheos se alzaron entre los sacerdotes. Kerrion se dirigió hacia el centro del círculo y con un ademán de sus manos, mandó que se impusiera el silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mañana se celebrará el último consejo por la mañana, y por la tarde los Viajeros y Lúne volverán a Firya. El ritual ha concluído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella noche iban a hospedarse en el mismo Palacio, en unos sencillos pero coquetos dormitorios con una gran balconada central que miraba al inmenso patio en dónde habían estado andando aquella misma mañana en dirección a la Torre. En realidad muchas de las dependencias que rodeaban a la Torre servían para la instrucción de los estudiantes de Ciriol, así que por los pasillos los niños y las niñas, vestidos todos con togas celestes (las del aprendizaje integral), no podían evitar mirarles con curiosidad y a veces tratar de entablar convesaciones chapurreando el Idioma Común. No estaban acostumbrados a recibir visitas, ni mucho menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne se hallaba sentado ante el balcón, en una sencilla silla de mimbre, observando las suaves y armoniosas formas del techo del complejo circular, que recordaba a las olas del mar. Uno de los sacerdotes se había sentado en el puente y estaba tocando una triste tonada con una pequeña flauta rudimentaria, quizá tan pensativo como él, aunque seguramente con preocupaciones muy dispares ocupando sus mentes. La tonada empezaba de una forma suave, cadencial, como si se tratara de una melancólica nana. Pero poco a poco, la tonada iba creciendo en intensidad hasta llegar a un estribillo que era más un lamento que el suspiro fugaz de un recuerdo. Le dieron ganas de cantar, como cuando pertenecía al coro de su escuela, mucho antes de que su familia se trasladara a Fortaleza. Siempre le había gustado mucho cantar, pero...¿Cuando tendría tiempo para mirar por él mismo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escuchó unos pasos que se aproximaban a él y, en un momento, una presencia se hallaba junto a él, asomada al balcón y observando seguramente al improvisado flautista que había cercenado el silencio que antes reinaba en todo el recinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era Hanuil, su cabellera rubia cayendo en bucles por su espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No ha parecido sorprenderte la decisión del Consejo - dijo el feérico, con un tono de voz distante impropio de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne se mantuvo en silencio, aún molesto con la actitud que había tenido para con él aquella misma mañana. No recordaba haber hablado nunca seriamente con él antes de aquella pelea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Solfka, ¿Verdad? - prosiguió Hanuil, el cual ya se había sentado junto al joven humano en otra silla de mimbre, cruzando las piernas y con sus ojos azules observando el cielo nocturno - Es un hombre extraño. Yo también le conocí - se incorporó unos segundos, cogiendo algo que había a su lado. Se oyó como vertía un líquido dentro de dos recipientes: eran dos vasos de vino. Le ofreció uno a Lúne, ante su sorpresa - No suelo hacerlo - dijo, con una sonrisa amistosa el rubio - pero te pido perdón por haberte juzgado sin conocerte. Tomémonos un vino juntos bajo las estrellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Gracias - espetó el humano, tomando el vaso de vino con delicadeza mientras seguía escuchando el melancólico trino de la flauta. Todas las estancias del Palacio estaban ya iluminadas con débiles y mágicas velas de color púrpura las cuales, a la vez, teñían tímidamente las oscuras losas del patio de aquel color. Unos lejanos grillos se alzaban como si fueran el coro del flautista - No tiene importancia. Al fín y el cabo, el mundo de los humanos está a punto de cambiar para siempre ya sea para bien, o para mal. Las pequeñas disputas suenan ridículas al lado de todo esto - dió un sorbo a la copa y sonrió, tímidamente - Y pronto nos separaremos, también. Tal y como me dijo Solfka, los Viajeros debéis ir a la Órden de Wail e infiltraros ahí, para tratar de descubrir al verdadero Jefe de la Orden. Yo en cambio, seré retenido en Firya, bajo protección. Una cárcel al aire libre, hablando en plata - añadió, con una sonrisa sarcástica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ciriol nunca da consejos en vano, por eso cuando no pueden darlo, no lo dan. Y éste ha sido tu caso - el feérico removía el vino dentro de la copa, observándolo, mientras hablaba - Pero gracias a ellos ahora tenemos una hoja de ruta y sabemos cual puede ser el mejor camino. Más vale una vela en la oscuridad que nada. Y, sin duda, Wail está tramando algo muy gordo. Con la muerte de Agros, no terminó la gran invasión de los Lamat. Hay alguien que los está atrayendo, de eso estoy convencido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Quizá a la muerte de Agros alguien le sucedió - los ojos de Lúne relampaguearon - Y quisiera pensar que la facción de Varmal que luchó contra él, sigue su camino de forma clandestina. Pero...albergo pocas esperanzas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y conoces cómo funciona esta facción? ¿Sus ideales y objetivos? - Hanuil le sondeó con su mirada azulada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente se acordó de Melack, del tabernero que realmente había resultado ser un archimago que conocía desde el principio las oscuras intenciones de Agros. Éste había llamado a los Lamat, de eso no cabía duda, y también le había estado manipulando. Pero...¿Por qué? ¿De verdad si seguía los consejos de Solfka hallaría la respuesta? ¿Por qué les había confinado a todos en una Fortaleza? ¿Fue él también el autor de las matanzas que sucedieron alrededor de Espiral? ¿Y por qué Melack había atacado justo el mismo día de su investidura como miembro de Varmal? ¿Qué había pretendido con ello?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se llevó las manos a la cabeza, confuso, y con ganas de olvidarlo todo. Bebió otro sorbo de vino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Se hacen llamar Varmal Verdadero, pero aparte de su oposición contra el abuso de poder de Agros, no sé nada más. Demasiadas preguntas y casi ninguna respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Varmal Verdadero... - se quedó pensativo, el feérico - Nunca dejará de sorprenderme la facilidad que tenéis los humanos en dividiros. En el Mundo Feérico los únicos que estamos separados del resto, somos, precisamente, nosotros, los Viajeros - compuso una sonrisa irónica - Pero ya no me importa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne alzó una ceja, extrañado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo más lógico es que os vieran como Héroes. Hay que tener mucho valor para viajar a Espiral en estos tiempos - sentenció el humano, oteando la oscuridad con sus ojos grisaceos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Héroes? - preguntó, riendo, Hanuil - Este concepto no existe en el Mundo de las Hadas. Ni ningún otro de estos conceptos tan subjetivos que tenéis aquí. Mezclarse con humanos ahora, es sinónimo de debilidad y de decadencia. No es considerado "malo", pero prefieren apartarnos de los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne le miró fijamente, retirándose sus largos y oscuros cabellos de delante de su rostro. Hacía un poco de viento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entonces, ¿Por qué os empeñais en abandonar vuestro Mundo, un lugar dónde no hay guerras ni decadencia, un lugar dónde la magia fluye por todos lados y los individuos són más libres y felices?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Verás, Lúne - el feérico se levantó y volvió a asomarse, con rapidez, por el balcón, como si las palabras que iba a pronunciar necesitaran de esa acción - Cada uno de nosotros tenemos una razón diferente para convertirnos en Viajeros.&lt;br /&gt;Yo no huyo de mi mundo. Lo amo y lo odio a partes iguales, pero no huyo de él - sus ojos brillaban con una extraña aura morada producida por las antorchas encendidas en los recintos de enfrente, al otro lado de la plaza - También creo que has leído demasiada literatura feérica pues, ni somos más libres ni más felices que cualquier ser humano. Desde que los portales están casi todos cerrados, nos estamos apagando y desvaneciendo, como una débil vela ante un viento huracanado de autocomplacencia. Nuestro deber, desde hace miles de años, siempre fue el mantener la armonía entre Espiral y el mundo Feérico, pues ambos se colapsan el uno sin el otro. Espiral necesita de nuestra magia y de nuestra armonía, y el mundo feérico necesita de vuestra fuerza y de vuestro afán de superación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne, que siempre había considerado que lo ideal hubiera sido nacer en el Mundo Feérico, no podía aceptar aquello que estaba oyendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero si vosotros nos creasteis, es evidente pensar que no nos necesitáis para sobrevivir - el humano también se levantó y se situó al lado del feérico, esta vez fumándose su pipa. Hacía tanto tiempo que no fumaba en pipa...El humo exhalado desaparecía en el aire perfumado de Ciriol, como si fueran fantasmas huidizos - Vosotros nos enseñasteis todas las artes, las ciencias y la civilización. Somos nosotros los que os lo debemos todo. Y os lo hemos pagado con guerras, caos y sufrimiento - dijo, con un tono de voz ácido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bebe más vino anda, me jode verte siempre abatido, Lúne - replicó el feérico, divertido, echándole más líquido rojizo a su copa - Hay que olvidar lo pasado, y construir el futuro a través del presente. Lo que hayan hecho los demás humanos con Espiral no debería ser de tu incumbencia. Tú tienes tus ideales. La pregunta es: ¿Los quieres llevar a la práctica, sean cuales sean?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne se quedó callado ante aquella pregunta tan comprometida. ¿Cuáles eran sus ideales, su visión del Mundo? Siempre se había quejado de lo que le rodeaba, pero nunca había ideado una solución para todo ello, más allá de querer marcharse a vivir al mundo feérico algún día. Y aquello, sabía él, era imposible. Agarró su copa de vino y se la bebió entera, de un trago. El calor empezó a subir por su rostro, y la angustia comenzó a aminorar dentro de su corazón. Rió, con algo de tristeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tienes razón, siempre estoy deprimido, Hanuil - el feérico se apresuró en verterle más vino, con una sonrisa amistosa - Pienso demasiado, y aún no tengo claro qué es lo que debo hacer. Debo...dirigirme tras las montañas de Ilmaren. Eso es lo único que sé. Y nadie me detendrá. No dejaré que nadie se entrometa, esta vez no - el orgullo volvió a crecer dentro de él, junto con el estado de relajación y de euforia que le traía el leve efecto del vino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entonces ya tienes un punto de partida. Ya sabes cual es el camino y lo que venga después dependerá de tí mismo. No busques más. Retén esa senda y encamínate por ella. Y no, no pienses más - Hanuil también apuró su copa de vino de un trago. Le dió unas cariñosas palmadas al hombro del humano - Además tienes a Ichiro. Las mujeres nos alegran el corazón y són capaces de elevarnos sobre cualquier obstáculo, aunque éste sea más alto que la torre más alta de los 3 mundos - alzó las cejas y le guiñó un ojo, lo cual hizo enrojecer levemente al humano - Por cierto, mañana tendría que intentar apurar mi tiempo con la marinera, antes de marcharme - sus ojos le chispearon, maliciosamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marcharse...Pronto se separarían. Hasta aquel momento no había querido hablar con nadie acerca de sus sentimientos, pero en aquellos momentos se sentía ligero, tenía ganas de confensarle a alguien lo que le estaba matando por dentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A Ichiro... - suspiró, con ambas manos apoyadas en sus mejillas y tratando de retener sus lágrimas - Dentro de poco no la volveré a ver. Y quizá sea para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La amas, ¿Verdad? - Hanuil le abrazó por la espalda y le miró muy de cerca con una mirada enigmática, lo cual hizo que Lúne aún se sintiera más indefenso con sus sentimientos. Sin embargo, de repente, le habían entrado ganas de reir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me resulta extraño, pues la conozco desde hace tan poco tiempo...Pero...sí, la amo...con locura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Jajajaja! - Hanuil le atrajó hacia él abrazándole aún con más fuerza y desordenándole los cabellos. Lúne, al principio algo sorprendido por aquella repentina reacción, también se echó a reir aún con su rostro ardiéndole mezcla del vino y de la vergüenza - ¡Hay que amar con locura, hay que enloquecer por el cuerpo de una mujer!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh, y que lo digas. Tengo unas ganas de abrazarla, de besarla, de...¡Jaja, en serio Hanuil, no quiero que se marche! Y no puedo hacer nada...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Claro que puedes, Lúne! - le agarró de los hombros y lo miró con esa seriedad sagrada de borracho a borracho - Si de verdad la amas, harás cualquier cosa para que no se marche. Prescinde de cualquier otra cosa. ¡Recuérdalo, Lúne! Tienes el camino y tu princesa. ¿Qué más necesitas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Solamente necesito que los pensamientos oscuros desaparezcan - replicó, con una sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso está hecho - vertió más vino en la copa del humano. Ya ni siquiera prestaban atención al flautista, el cual seguía tocando la misma y monótona melodía del principio. El feérico alzó la copa, seguido por Lyr - ¡Por los sueños y las bellas mujeres!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Y por el Consejo ese de mierda, de sabios aburridos! ¡Se lo merecen, por aguantarnos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos se combaron hacia atrás, y se unieron en un coro de carcajadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un rayo de Sol cruzó la habitación consiguiendo cruzar el estrecho umbral de las dos cortinas blanquecinas que se movían con brusquedad, a causa de un viento bastante fuerte. En Ciriol los fuertes vientos eran muy comunes. Lúne abrió los ojos lentamente, sintiendo, con rapidez, un severo dolor de cabeza y un embotamiento que se le extendía por todo el rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía una resaca de 3.000 demonios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oía respirar compasadamente a alguien a su lado, con lo cual, alarmado, se giró bruscamente hacia su izquierda y sus peores temores se hicieron realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era Hanuil. El rubio feérico se hallaba durmiendo a pierna suelta boca arriba, con un hilo de saliva cayéndole de sus labios de piñón. A los pies de la cama se hallaban dos botellas de vino totalmente vacías y alrededor de la habitación podían verse los desperfectos causados por una borrachera nocturna entre dos jóvenes: una mesita de noche tirada en el suelo, unos papeles con muchos garabatos ininteligibles, un lápiz roto por la mitad y un vaso hecho añicos. ¿Qué diantres había ocurrido? ¡¿Habían enloquecido?! Intentó hacer memoria y recordó algunas cosas que prefería no contar a nadie.&lt;br /&gt;Horrorizado, recordó que Hanuil le había enseñado a besar bien, justo cuando ya empezaban a ir muy ebrios y se dedicaban a hablar sobre mujeres y amores no correspondidos. ¡Se habían besado! Se limpió los labios con fuerza, asqueado, y compuso una mueca repleta de resignación y enfado. Debían haberlos oído todo el Palacio, pues también se acordaba que habían empezado a escribir y luego vociferar poemas y a cantar canciones picantes que se acordaban de sus distintos pueblos. El humano se sentó de espaldas al feérico, sobre la cama, y se puso las manos sobre la cabeza. Necesitaba beber agua con urgencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buenos días, cariñito mío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mano pequeña y suave le acarició la espalda. Lyr sintió un escalofrío y, automáticamente, se levantó y se giró hacia él, indignado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Déjate de bromas, Hanuil! ¡¿Qué coño hicimos ayer?!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tengo un resacón que no me aguanto - contestó el feérico, masajeándose las sienes - Pues nada, terminamos gritando y cantando como dos adolescentes en celo. Hacía tiempo que no me emborrachaba de esta forma. Fue divertido - se encogió de hombros y se levantó de la cama. Estaba desnudo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vístete al menos. ¿Ves para qué ha servido venir a Ciriol? - empezó a sonreir de forma irónica - Me ha servido para que 4 viejos me digan que no saben quien soy y para acostarme con un tío. Menuda maravilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Joder, necesito un café. ¿Tú no, Lúne?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por supuesto. Aunque creía que los feéricos no bebíais de esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La costumbre. He viajado tanto por Espiral y por Ordinario que terminé siendo adicto, y más con una resaca encima. Al menos espero que ahora sepas besar mejor... - se acercó a él y le acarició una mejilla. Lúne se echó hacia atrás y suspiró, dándose una palmada en la frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si, encima recuérdamelo. Ichiro durmiendo plácidamente en la habitación contigua, y yo besándome con un feérico. ¿Alguien da más?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Golpearon a la puerta, sonoramente. A Lúne casi se le salió el corazón del pecho. ¡Mierda! ¡No podían verles así! Él tan solo llevaba unos calzoncillos y su camisa para dormir, pero el feérico iba totalmente desnudo y se paseaba de un lado a otro de la habitación, como si nada. Tan sólo se puso unos calzoncillos que, por cierto, llevaban unos corazoncitos pintados, y abrió la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era Elrick, con su expresión rocosa de siempre, con la única diferencia de unas ojeras que casi le llegaban al suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Os debería matar aquí mismo por no dejarme dormir en toda la noche - espetó, seco y con cara de pocos amigos - Pero hay prisa y debemos marcharnos en seguida. Nos vemos directamente en el Puerto, dentro de 1 hora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y se fue dando un sonoro portazo. Hanuil empezó a reirse a carcajada limpia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y seguro que había venido a Ciriol para, como dice él, "encontrar la paz interior" - le imitó, con una voz grave - Y se encontró con dos borrachos ávidos de vida, de batallas y de amores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh sí, cuanta razón tienes - replicó Lyr, con sarcasmo, mientras se vestía con rapidez y trataba de peinar sus abundantes y oscuros cabellos delante de un espejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando ya estuvieron vestidos y habían intentado arreglarse lo mejor que podían y habían hecho ya los hatillos con ropa y comida de viaje (las ojeras era lo único que no podía esconderse), abrieron la puerta y se internaron por los bonitos pasillos de las dependencias estudiantiles, decoradas todas con mosaicos que representaban los colores de cada una de las especialidades, representadas a su vez por animales. Por ejemplo, el color rojo estaba representado con un dragón rampante. A ambos lados del pasillo, se abrían unas puertas que posiblemente llevaban a las clases. En aquellos momentos, por suerte, los niños se encontraban dentro. Lúne suspiró, aliviado de que no les vieran así.&lt;br /&gt;Sin embargo, justo cuando enfilaban las blancas escaleras de caracol que llevaban directamente a la plaza central, se oyó un sonoro ruído de una puerta abriéndose y unos pequeños y rápidos pasos dirigiéndose hacia ellos.&lt;br /&gt;Se giraron para ver quien era, y Lúne, al comprobarlo, se quedó con la boca abierta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante ellos se hallaba un resoplante Neru, el hijo de Solfka, con los ojos emocionados y sonriente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eh...¡Hola! ¡Yo muy feliz ver a tú! - le tiró de la camisa verde y desgastada que se había puesto Lyr (se había negado ponerse de nuevo su toga de Varmal) - Yo querer despedir de tú. Padre mucho trabajo. Yo ver a tú por ventana y... - de repente, el niño no supo cómo decir lo que quería decir en un idioma extraño para él y unas lágrimas asomaron por sus ojos - Eh...Eh...¡Halet! Ynä mariolen íos. Firya hy Ynä, trus lomme - dijo aquello entre lágrimas. A Lyr le resultó comprensible solamente una palabra: "Ynä", usada por todas las órdenes de Espiral para referirse a los miembros de esta. Significaba "Hermanos". ¿Qué habría querido decir? - Yo...sentir mucho. Común lengua, yo ser malo aún. Eh...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne se arrodilló en el suelo y le abrazó, atrayéndole hacia sí. También le vinieron ganas de llorar, pero por la repentina ternura que sentía por aquel niño. Le revolvió sus cabellos castaños y sonrió, pellizcándole la nariz con dulzura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ynä...hermanos. ¿Verdad? ¡Halet!...¿Cuidado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El niño asintió, con un brillo esperanzado en sus ojos húmedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hermanos Ciriol...no buenos - se limitó a afirmar el niño, en voz baja y mirando hacia todos los lados, como si en cualquier momento pudieran descubrirle - Firya y Ciriol...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Claro, Firya pertenece a Ciriol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Sí! - el niño volvió a recuperar la sonrisa, al observar que Lúne trataba de comprender lo que había dicho en su idioma - Yo...regalo padre y...de yo...para tú, para...Ichiro, también. ¿Dónde, ella?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como si la hubiera invocado con sus palabras, Ichiro apareció al fondo del pasillo caminando enérgicamente hacia ellos y con el rostro cansado y serio. Sus ojos de color miel estaban entrecerrados y se notaba que tampoco había dormido bien. Incluso parecía haberse puesto lo primero que había cogido de su hatillo, sin pensar: una falda larga de color granate y una camisa larga y grisácea junto con unas sandalias también grises. No iba bien vestida pero, aún así, el corazón de Lúne se aceleró: estaba preciosa y, se notaba, enfadada con él. Pasó junto a ellos sin decirles nada, sus cabellos azules casi rozándole y una dulce fragancia de flores la seguía como si ella misma fuera una de ellas. Parecía no haber advertido a Neru, el cual se hallaba de espaldas a ella. Pero él sí advirtió a la feérica, al instante, justo cuando pasó por su lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ichiro! - gritó, con un agudo tono de voz - ¡Por favor!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La feérica se detuvo y se giró, mirándole al principio con ojos extrañados. Pero en un instante lo reconoció y su semblante pareció cambiar por completo. Sonrió, totalmente sorprendida, y corrió hacia él, abrazándole.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Neru! ¡Me alegro mucho de verte! ¿Qué haces aquí? - le miró, también revolviéndole el pelo con cariño. Sin embargo, en ningún momento se giró para mirar ni a Hanuil ni a Lúne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo...despedir y triste...regalo para tú, para Lúne... - miró a ambos, sin entender por qué parecía que ahora no se conocían de nada. No sabía cómo decir en aquel idioma si se habían peleado o qué sucedía entre ellos para que parecieran dos extraños. Le vino una frase a la cabeza, pero no sabía si sería la apropiada. Después de pensarlo un rato, les miró de nuevo - Lúne, Ichiro...¿Ya no amor?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh, no te preocupes Neru - dijo Lyr, rascándose la cabeza y evitando hablar de aquellas cosas con el niño - Estamos bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro miraba hacia el suelo, sin saber qué decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No, mentira! - gritó el niño, visiblemente enfadado - ¡Lyr, Ichiro...amor!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agarró la mano de Lyr y la de Ichiro, y, con una fuerza que no se habrían imaginado de un niño, las unió en un sólo instante. Ambos se quedaron de piedra. No sabían cómo reaccionar. De hecho...¿Por qué se habían peleado, realmente? Se miraron durante unos instantes, avergonzados, y apartaron las miradas para observar al niño que, de pronto, había empezado a revolver dentro de sus bolsillos. Finalmente, sacó dos pequeñas estatuas de arcilla. Una estaba hecha con una fineza asombrosa: representaba a dos amantes abrazados y mirando a lo lejos, sonriendo, con las palmas de sus manos sobre la frente. La otra seguramente estaba hecha por K'nol: se trataba de un monstruo alado hecho de forma muy irregular y, sobre él, se hallaban dos individuos abrazados y un niño montado sobre ellos. Todos sonrientes. Estaba mal hecho, pero tenía mucha gracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Primera estatua: Ichiro, Lúne...esperanza, sueño, juntos; segunda estatua... - se puso a reir sin poder terminar aquella frase, con una risa contagiosa que hizo sonreir al humano y a la feérica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fondo, un hombre vestido con una túnica roja empezó a llamarlo a gritos, muy enfadado, en su lengua. Seguramente le estaba diciendo que tenía que volver a clase cuanto antes. Neru le contestó, con un tono de voz entre aburrido y harto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Volver a ver! ¿Sí? ¡Yo visitar Firya! ¡Ir mucho!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Claro que sí, Neru, nos volveremos a ver - respondieron ambos, al unísono, como si se hubieran puesto de acuerdo. Se miraron de nuevo, y se echaron a reir, rompiendo el hielo que había estado creciendo, sin saberlo, entre ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El niño volvió a clase corriendo, despidiéndose de ellos con grandes ademanes con las manos y feliz por haber conseguido verles de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne e Ichiro, sin querer, se encontraron abrazados el uno al otro, viendo como se alejaba el hijo de Solfka. Se miraron y sonrieron, tímidamente. Hanuil lo miraba todo arramblado a la pared, como un espectador que está viendo una película romántica, también con una sonrisa en la boca, algo más burlesca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin decirse nada, el humano y la feérica se besaron, sonriendo, tremendamente felices y aliviados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Bravo! ¡Bravísimo! ¡Aprendiste bien de mis clases de beso! - aplaudió Hanuil, desde la pared.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo? - la feérica no podía creer lo que le estaba diciendo Hanuil. ¿Clases de beso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Déjalo - replicó Lyr, asesinando con su mirada al feérico - Es la resaca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Me solía contar mi madre que, justo en el momento que nací, un rayo cayó por la chimenea de casa y luego salió por ella, con forma de bola de fuego. El trueno nos dejó momentáneamente sordos, a todos. En vez de ponerme a llorar, me quedé callado, mientras mi padre corría en busca de agua para apagar el fuego. Siempre pensé que, desde el principio, el Mundo no quería que yo naciera y así, envió un rayo para hacerme desaparecer. Esto permaneció en mi subconsciente durante mucho tiempo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Crecí en un pequeño pueblo montañoso, siendo un niño distante y callado. Los otros niños me observaban con rabia, puesto que yo siempre les miraba con desprecio. Y la verdad, no me importaba. Me quedaba largas tardes en casa leyendo libros sobre el mundo feérico, observando a mi padre pintar y escuchando historias sobre hadas que me contaba mi abuelo, junto al fuego. Aún recuerdo que por las noches me encantaba quedarme media hora tumbado en la cama, imaginándome como un trobador de un reino de hadas, o también como un guerrero legendario que combatía a los Lamat.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De cada vez estaba más y más alejado de mi propio mundo. Empecé a volverme de cada vez más huraño y soberbio, y, ya en mi adolescencia, buscaba sin cesar libros dónde se narraran historias de viajes al Mundo Feérico. Empecé a obsesionarme con ello y a pensar que realmente había nacido en el sitio equivocado. Incluso dejé de hablarme con mis padres y con mis abuelos. Dejé de hablarme con todos y mi desconfianza era ya tan grande, que me negaba incluso a ir a la Escuela. Cada día que pasaba sabía que tenía que irme lejos, que aquel era mi destino, pero no sabía dónde y me asustaba pensar en la soledad, en un mundo dónde tendría que forjar mi propia identidad. Dos sentimientos encontrados que me herían hasta lo más profundo de mi corazón. Mis padres, desesperados por mi comportamiento y viendo que no había mejoría, decidieron dejarlo todo atrás y cambiarnos de casa hacia los dominios de la orden de Varmal, hacia una ciudad llamada Surä. Además, mis padres creían que allí tendrían más trabajo que en un pueblo solitario de las montañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y fue un acierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún recuerdo como si fuera ayer, mi primer día en una de las Escuelas de Varmal. Entré con cara de pocos amigos, esperándome, como siempre, una fría bienvenida por parte de mis compañeros y de los profesores. Me senté en una mesa al final del todo y me crucé de brazos, totalmente apático, hasta que me llegó el turno de presentarme ante todos ellos. El profesor al instante me preguntó qué quería ser y hacer con mi vida, y, sin vacilar, le contesté: "Quiero ser un duende". Me acuerdo aún de las carcajadas de mis compañeros y de la sonrisa divertida de aquel profesor. Todos creyeron que había gastado una broma y aplaudieron mi supuesta ocurrencia y fue allí cuando sentí que por fín había encontrado mi lugar. Me sentí en paz conmigo mismo y, al cabo de unos meses, ya había hecho unos cuantos amigos con los que inventaba historias y cantaba antiguas canciones que aparecían en libros de leyendas. ¡Nos inventábamos el ritmo y las melodías!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empecé a especializarme en canto y en leyendas del mundo feérico. Mis padres estaban alegres al verme tan concentrado en mis tareas y mi abuelo, el cual murió al año siguiente, se sentaba muchas veces a escucharme cantar aquellas canciones que había inventado con mis amigos. Aún albergaba muchas dudas y miedos en mi interior, pero tenía la certeza de que, si seguía progresando en mis estudios, algún día conseguiría cortar las marañas que me impedían saber dónde empezaba mi propio camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces sucedió, como una maldición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los Lamat atacaron la ciudad como una jauría de perros hambrientos. A pesar de todo tuvimos suerte, pues nuestra casa estaba situada en las afueras y los guardias tuvieron tiempo de evacuarnos y de indicarnos hacia dónde teníamos que encaminarnos para estar a salvo. ¿Pero mis amigos? ¿La vida que había empezado a forjar por mí mismo? ¿Dónde evacuarían todo esto? Los perdí para siempre, seguramente muertos mientras dormían. No sentí miedo en ningún momento. Lo único que sentí fue resignación y rabia. Dentro de mi ser quería convertirme en un soldado, en un maestro de la espada, para matar a aquellos Lamat que habían arrebatado mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Fortaleza mi vida volvió a dar un brusco cambio. Empecé a tener ideas revolucionarias, a investigar quienes eran realmente los Lamat y sus oscuros motivos. Empecé a interesarme por la historia de Espiral, desde las primeras Órdenes, pasando por el retorno de Fentar y terminando en todas las acusaciones que pesaban sobre Varmal respecto a sus costumbres relajadas y a sus supuestas prácticas de magia negra. Estudié todas las Órdenes, sus prácticas y toda su historia. Me obsesioné en conocer la verdad de aquel misterioso ataque que me había arrebatado mis amigos y mis sueños. Me pasaba horas y horas yendo de la biblioteca al campo de entrenamiento, en dónde me preparaba para ser soldado y volví a desconfiar de cualquier persona que se me acercaba a mi lado. Empecé a frecuentar la Cabaña del Vigía y a emborracharme con parroquianos que tenían ideas parecidas a las mías, acusando al resto de órdenes por alejarse del Mundo Feérico por el afán de poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces Agros me atrajo hacia él y obró un conjuro para tenerme atado a sus designios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y cuales eran sus posibles intenciones?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún siguen los Lamat pululando por Espiral y él ya está muerto. Tiene que haber mucha más gente implicada. ¿La completa destrucción de las órdenes para volver a organizar a la humanidad de una forma más armoniosa? No, aquello era demasiado retorcido. Miles y miles de vidas perdidas no podían justificar aquella meta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muerte de mis dos mejores amigos de Fortaleza, saber que yo les asesiné por culpa de Agros. Eso aún pesa en mi consciencia. Eso hizo que mi vida se hiciera añicos y que, hasta ahora, haya estado caminando a ciegas, apático, como si tuviera que expiar todos mis pecados con mi muerte, sin que ésta me importara. Siempre les recordaré, y siempre querré pensar que, finalmente, solamente fue un espejismo y aún siguen vivos en algún lugar de este Mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora escribo estas lineas dirigiéndome a Firya en barco y, acordándome de mi pasado, ahora sé que, en contra de lo que he estado pensando últimamente, de cada vez estoy más y más cerca de mi propio camino. Es tortuoso, oscuro y a veces solitario, pero tengo el valor y el coraje de afrontarlo. Porque ahora sí sé cual es mi ideal, y sé por quien quiero luchar. Por mis padres, que quizá aún estén vivos en alguna parte, por Nuán, Yume, Anie, por los Viajeros y por Ichiro, que se halla junto a mí, durmiendo con una sonrisa en los labios. El amor te hace ver la vida de otra forma. Aprendes a sonreir con más facilidad. A abrir tu corazón y a desterrar la desconfianza y el temor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿He engañado a Yume? Sí, y creo que jamás podré perdonarme por ello. Pero...¿Tenía otra elección?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no pienso en aquel rayo, no pienso en seguir huyendo de este Mundo. Aún creo que necesito visitar de nuevo el País de las Hadas, tal y como hice aquella vez en Fortaleza. Mantengo ese sueño de fantasía, repleto de magia, que no ha hecho más que crecer a medida que trato de reconciliarme con mi propio Mundo. Esté dónde esté, el camino empieza a serme revelado.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Lyr de Guibrush.&lt;br /&gt;Barco Ciriol-Firya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2287872261746214684-6552854472107606096?l=luzmenguante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luzmenguante.blogspot.com/feeds/6552854472107606096/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2287872261746214684&amp;postID=6552854472107606096' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/6552854472107606096'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/6552854472107606096'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luzmenguante.blogspot.com/2009/10/capitulo-9-el-ritual.html' title='Capítulo 9: El camino de Lúne'/><author><name>Xavier Liras Garau</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2287872261746214684.post-6419272398073547296</id><published>2009-08-29T07:26:00.000-07:00</published><updated>2010-03-21T15:23:25.609-07:00</updated><title type='text'>Capítulo 8: Lluvia.</title><content type='html'>-Elrick - murmuró Lyr con el ceño fruncido - ¿Por qué has decidido aplazar el Concilio para mañana? Ya sé que al final todo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hoy ya habéis hecho el ridículo suficiente. No se os ha expulsado porque me conocen y me consideran casi como uno de ellos. Sinó, ya estaríais de vuelta en un barco - contestó el enorme feérico, con frialdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaban los dos en una barca, sobre el pequeño lago situado en el gran jardín de Ciriol. Desde ahí, entre los árboles, se podían entrever, ya casi en las tinieblas de la noche, teñidas de un ténue rojo, las terrazas del Palacio. Elrick remaba con tranquilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hanuil no debería haber dicho estas cosas de mí - protestó el joven humano, observando cómo unos individuos vestidos con togas blancas se paseaban, en grupo, por las orillas del lago - Siento que mi reacción fuera desproporcionada, pero parece haberlo hecho aposta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya he hablado con Hanuil, no te preocupes - Elrick le miró de reojo y esbozó una sonrisa a medias - No sabía que tuvieras tan mal genio. En estos tiempos, uno debe saber contenerse. Sé que a veces resulta casi imposible, pero ahí radica la diferencia entre ganar o perder. Y quien pierde los nervios, tiene las de perder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El oscuro cielo estaba totalmente encapotado y un trueno resonó, lejano, más allá de aquel valle. Al principio fueron unas pocas gotas las que cayeron sobre los dos, pero al cabo de poco tiempo, se había desatado una fina y desagradable lluvia. Resonaron más truenos y los rayos empezaron a hacerse visibles, muy lejanos aún.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Llevaba mucho tiempo sin perder los nervios, aguantando - respondió Lúne, apretujándose contra una esquina de la barca y haciendo una mueca de estar molesto por aquella repentina lluvia - Os agradezco que me salvarais la vida aquel día - añadió, sonriendo levemente - pero hasta ahora me habéis arrastrado dónde habéis querido. Y yo ya estoy harto de esto. No voy a consentir que sigais tratándome, tanto vosotros como ellos, como un simple objeto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elrick, una vez se encontraron en el centro del lago, alzó los remos y los introdujo en la barca, a un lado. Estaban ambos repletos de algas de color rojizo. El feérico se sentó junto al joven y suspiró, aliviado. Le encantaba la lluvia y como limpiaba y regeneraba el mundo que los rodeaba. En el mundo feérico también era así, aunque allí no había tantas cosas que regenerar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hace ya muchísimos años, en mi Mundo... - sus ojos negros destilaban algo de melancolía. Hizo una pausa para rascarse su cabeza calva y tatuada y prosiguió - Cuando era pequeño fui siempre diferente a los demás. Pero no por ser más inteligente o más despierto. Simplemente, el mundo se me hacía pequeño en el pueblo dónde vivía. Sentía fascinación por los humanos, y tenía mucha curiosidad por conocerles en persona. En aquel tiempo ya prácticamente no quedaban Portales, pero existían algunos más que ahora. Junto a mi pueblo permanecía abierto uno de ellos, pero raras veces nadie lo cruzaba excepto... - miró al humano, como esperando que respondiera por él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Los Viajeros - murmuró el joven, que ahora tenía todos sus largos cabellos negros empapados y pegados en la espalda y las mejillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Exacto. Y yo decidí convertirme en uno de ellos, justo cuando se sabía que estaban en clara decadencia, a punto de desaparecer. Imagínate cómo se tomaron esto todos los que me rodeaban - sonrió, con amargura - Así, acabé abandonando mi casa, harto que cada día me echaran en cara que estaba loco y que no estaba actuando de forma correcta. Lo mismo acabaron haciendo Hanuil e Ichiro. Quizá por eso a veces actuamos de una forma un tanto extraña. Y tu también, Lúne. Sin querer, hemos estado recorriendo unas estrechas y laberínticas sendas que desembocaban en el mismo camino. No somos tan diferentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven humano se levantó y se sentó sobre el borde de la barca, dejando que la lluvia le empapase hasta el último rincón de su cuerpo. Ichiro...había abandonado a su familia también. Fue escuchar el nombre de la feérica y sus mejillas parecieron enrojecer de forma casi imperceptible. ¿Y si era él quien se estaba comportando como un crío? Había pasado un infierno, pero no había pensado que los demás también habían sufrido sus propios infiernos. Se quedó en silencio, sin saber qué responder, y con la sensación de querer llorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elrick se levantó y se puso a su lado. Le pasó su pesada mano sobre el hombro y sonrió con dulzura, de una forma que el joven aún no le había visto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nosotros estamos aquí para ayudarte, Lúne, y te prometo que no volveré a interferir en tus deseos. Creo que todos hemos sido un poco egoístas, y nosotros no tenemos potestad para decirle a un humano qué hacer en su propio mundo - Lúne tenía deseos de quitarse la mano del feérico del hombro, pero al oirle hablar con aquella paz y aquella tranquilidad, decidió mirarle sin ningún rencor y escucharle en silencio - Y te daré un sólo consejo: no escuches todo lo que el Consejo te diga, pues ellos han estado apartados del mundo durante demasiado tiempo como para hacer todo lo que ellos digan. Sin embargo, són unos buenos aliados en la sombra. Y saben muchísimas cosas. A veces, demasiadas - puntualizó, observando como la niebla empezaba a cubrir el jardín que los rodeaba y que la lluvia estaba cesando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A pesar de haber sido víctima de la guerra y haber sido una persona manipulada por el enemigo, Elrick, yo aún estoy perdido. ¿Por qué esta guerra? ¿Qué está ocurriendo en Espiral? ¿Por qué la amenaza está oculta? - las preguntas iban fluyendo desde su interior, vaciándole, como si se estuviera liberando de una gran carga que había estado soportando hasta aquel momento quizá por orgullo, o por desconfianza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo no tengo esa respuesta - Elrick dió unos pasos en la barca y se colocó en proa, con los brazos cruzados, observando la niebla que ya rodeaba el lago por completo, dando la sensación que estaban en un lugar sin tiempo y aislado del resto del mundo - Pero alguien está usando a los Lamat, de eso estoy convencido. Nunca había visto un número tan elevado de ellos en Espiral, desde que soy Viajero. Los Lamat son seres feéricos corruptos por la sed de sangre humana. En nuestro Mundo los tenemos aislados, pero siempre se las ingenian para abrir portales por ellos mismos. Són muy poderosos - hablaba con un tono de voz airoso - pero su poder crece cuando la armonía en Espiral se rompe de algún modo. Y la Orden de Wail sólo ha hecho empeorar las cosas, según lo que vi aquel día que os atacaron mientras huíais de Fortaleza. Temo que se esté acercando la Tercera Caída y el mundo feérico no está haciendo nada para que esto no ocurra. Lo que me extraña - frunció el ceño - es que Agros tuviera poder sobre ellos. Jamás un humano había podido controlar a los Lamat, y de hecho, dudo mucho que él fuera directamente dueño de lo que hacía. Quizá detrás de él hay otro individuo, escondido en la oscuridad. Pero solamente són conjeturas, Lúne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Quizá nos lo merezcamos - dijo el muchacho, con un murmullo - al fín y al cabo, los seres humanos siempre acabamos peleando entre nosotros - miró al feérico con los ojos brillantes - Pero yo, Elrick, a pesar de todo, necesito saber que aún existe una esperanza, aunque sea mínima y remota, de elevar este Mundo a su antigua armonía. El problema es que no sé por dónde empezar, y tampoco soy el más apropiado para pensar así - bajó la mirada - Yo, que lo único que he hecho ha sido errar de un sitio a otro sin una meta ni un destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Hablaste con Solfska?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella pregunta le devolvió los pies a tierra, o, mejor dicho, sobre la barca. ¿Cómo sabía que habían hablado con él? Y, por cierto, ¿Dónde se había metido Solfska? ¿No era él del Consejo? Al principio creyó apropiado no contárselo a nadie, pero ya estaba harto de tener que llevar cargas y secretos dentró de sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, ayer Ichiro y yo nos reunimos con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elrick sonrió con la mirada alejada de allí, como si estuviera recordando algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entonces, si algo os dijo, confiad en sus palabras. Es uno de los hombres más sabios que jamás he conocido. Lo único malo es que casi siempre rehuye de la conversación con gentes de fuera - el rostro del feérico se agravó y miró a Lúne con ojos penetrantes - Pero cuando habla solamente dice verdades. Y si os eligió para deciros algo, es que ya os esperaba desde hacía mucho tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne asintió, sintiendo cómo su alma se había limpiado por completo, como si la lluvia hubiera borrado las huellas del miedo en un sólo instante. La niebla nocturna se estaba disipando, y las estrellas empezaban a aparecer en el cielo, reflectándose en el lago como niños perdidos que encuentran por fín su casa entre las tinieblas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2287872261746214684-6419272398073547296?l=luzmenguante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luzmenguante.blogspot.com/feeds/6419272398073547296/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2287872261746214684&amp;postID=6419272398073547296' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/6419272398073547296'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/6419272398073547296'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luzmenguante.blogspot.com/2009/08/capitulo-8-lluvia.html' title='Capítulo 8: Lluvia.'/><author><name>Xavier Liras Garau</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2287872261746214684.post-4423332553786748268</id><published>2009-05-19T13:37:00.000-07:00</published><updated>2010-03-21T15:11:40.977-07:00</updated><title type='text'>La Resistencia. Capítulo 7. El Concilio. Primera parte.</title><content type='html'>-¡Anda, mira! ¡Ahí vienen estos dos! - exclamó Hanuil con una sonrisa burlesca dibujada en sus labios - ¡Ja, ja, Elrick, se dan la mano! ¡Mis sospechas eran ciertas entonces! Ya sé lo que estuvieron haciendo anoche... - se abrazó a él mismo y gimió - Ahhh...el fulgor de la juventud...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elrick arrugó la frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esto no es de tu incumbencia. Además, mira quien fue a hablar, el que casi consigue que nos expulsen de Folmëndal por un lío de faldas - gruñó saludando a la joven pareja con un frío ademán de la cabeza. Hanuil, que tenía previsto bromear con aquel asunto ante Ichiro y Lúne, se mantuvo en silencio y miró hacia otro lado. Elrick era el único ser de los Tres Mundos capaz de producir aquel efecto en él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Hola chicos! - espetó una Ichiro radiante, con un vestidito color magenta con tirantes iluminado por el Sol crepuscular, cuya luz parecía bailar con las sombras que proyectaban los gigantescos árboles que rodeaban el Palacio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Palacio trataba de un complejo circular de grandes dimensiones. Éste se extendía a lo largo de un inmenso claro abierto en el bosque situado en el centro de Ciriol. Era blanco como el marfil y alto, comprendiendo unas escaleras que llevaban a diferentes niveles separados unos de otros, cada uno de ellos coronado por una terraza repleta de flores de distintos colores. Una tenía flores rojas, otra azules, la de más arriba violetas...&lt;br /&gt;Los pequeños edificios que conformaban el complejo estaban unidos solamente por un altísimo techo ondulado que recordaba a las olas del mar. En el centro del complejo se hallaba una gruesa torre que se alzaba, majestuosa, sobre todos los edificios circundantes, poblada de ventanas también de diferentes colores cada una. La última ventana, la que estaba situada más alta, era transparente y brillaba con el color rojo intenso del Sol poniente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para acceder al interior y poder así llegar a la Torre había que cruzar una gran puerta situada a ras de suelo pintada con exquisitos dibujos de delfines y ballenas.&lt;br /&gt;Los Viajeros y Lúne se hallaban justo ante ella esperando que, a la hora que se había convenido, la abrieran desde dentro. Desde las terrazas se escuchaban, apagados, una suerte de salmos y coros, apenas audibles. De hecho, se escuchaban mejor los lejanos trinos de las aves que se apresuraban para encontrar refugio en los árboles y así pasar la noche.&lt;br /&gt;Lúne jamás había visto un Palacio tan extraño en toda su vida. Sus ojos se paseaban desde las escaleras hasta las terrazas situadas en cada uno de aquellos diminutos edificios que parecían "colgar" uno sobre otro formando una especie de puzzle, hasta que la armónica disposición del techo ondulado le hacía tener una extraña sensación de paz algo convulsa, desterrando cualquier otro pensamiento sombrío que hubiera albergado antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creía que solamente en el Mundo Feérico podían observarse maravillas como aquella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué deben tener tantas terrazas? - preguntó Ichiro, también fascinada por aquella compleja construcción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Digamos que cada uno de estos pequeños edificios, cada nivel del complejo, tiene una personalidad distinta, encarnada por una ciencia en concreto - susurró Hanuil, respirando con una sonrisa alegre y calmada el viento perfumado de las flores y de los árboles que habían dejado atrás y ahora les rodeaban - Aquí estudian todos los niños de la Orden. Por ejemplo - señaló con la palma de la mano extendida - aquella terraza con flores rojas y violetas es la destinada a los muchachos y muchachas a los que se les ha revelado su propia magia durante el Rito de Iniciación. Ahí aprenden a perfeccionarla mediante meditación y concentración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro asintió, boquiabierta y apretando con fuerza la mano de Lúne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Justo cuando Hanuil había terminado de hablar, las compuertas se abrieron con lentitud, coincidiendo con que los contornos de los dibujos de delfines y ballenas se iluminaban con una cegadora luz roja. Un rayo de aquel Sol moribundo impactaba directamente en la puerta, para luego revelar el oscuro pasillo que se internaba hacia el centro del Palacio.&lt;br /&gt;El pasadizo, de una roca tan blanca como las paredes exteriores del edificio,  desembocaba en un enorme patio con losas negras como el azabache, las cuales contrastaban con el resto del Palacio. Rodeando aquel patio, a diferentes alturas (7, en concreto), se alzaban unos pasillos descubiertos que se interconectaban mediante unas escaleras de caracol blancas. A lo largo de los pasillos, se abrían decenas de puertas, cada una con dibujos distintos que desde ahí no podían apreciar. Sin duda, cada uno de aquellos pasillos conectaba con cada uno de aquellos edificios que habían visto desde el exterior, pero desde aquel patio daba la sensación que solamente se trataba de uno solo, rodeando con forma circular a la torre. Parecía algo hecho con magia.&lt;br /&gt;De hecho, ante ellos, imponente, se alzaba la enorme torre cuyas ventanas proyectaban sus diversos colores sobre el resto del Complejo, como un arco iris disperso. Era una visión increible. La presencia de tantas escaleras de caracol a lo largo de todo el interior del Complejo, hacía pensar en una blanca y redondeada cabellera repleta de rizos del mismo color.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el centro del patio se hallaba un estanque rodeado de grandes piedras redondas, en medio del cual pasaba por encima un pequeño puente también del color de la perla. Sobre él y recostados contra las barandas, de pie, un hombre y una mujer observaban a los visitantes con una seriedad y un silencio casi solemnes. Iban ataviados con túnicas blancas y un cinturón de cuero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez los tuvieron cerca, ya sobre el puente, les sonrieron con modestia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bienvenidos al Palacio de Ciriol, humildes viajeros. Esta es vuestra Casa - dijeron ambos a la vez con voz aterciopelada, como si fuera una frase estudiada - Por favor... - añadieron, haciéndoles ademán de seguirles hacia una abertura que se internaba dentro de la Torre, sin puertas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y eso hicieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezaron a subir lentamente por las empinadas y estrechas escaleras que trepaban por el interior del enorme edificio, rodeándolo por dentro de forma circular. Lúne e Ichiro no podían disimular el estupor y la fascinación que les provocaba el hecho que cada uno de los tramos que llevaba a un nivel concreto de la torre estuviera poblado por antorchas de un color diferente cada vez. Supieron en seguida que aquel era el mismo color que tenían las ventanas exteriores y esto fue confirmado cuando, en el primer nivel cuya ventana era azulada, se encontraron con una cortina azul que se movía por una suave brisa. En ella estaba escrito en negro un extraño símbolo y desde dentro de la habitación un humo casi invisible flotaba con un agradable perfume de alguna flor.&lt;br /&gt;Y, efectivamente, cada tramo de escaleras y cada nivel de la Torre estaba encarnado con un color distinto, un símbolo distinto y también con un perfume de diferente aroma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esto es una maravilla... - susurró Ichiro la cual, a pesar de tratar de hacer sonar su voz lo más floja posible, no pudo evitar que resonara como un grito en medio de aquel casi sagrado silencio que reinaba en el edificio. Su rostro enrojeció y Hanuil, observando aquella reacción, sonrió de forma algo burlesca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cada uno de estos niveles, con permiso de nuestros dos anfitriones y guías - el joven feérico hizo una leve reverencia hacia los dos individuos que les precedían - está reservado a cada uno de los nobles saberes de Ciriol, pero estos ya no són estudiantes como en el Complejo. Estos ejercen. Los nobles saberes són 7, el orden no tiene nada que ver, pues todas tienen la misma importancia: Agua (azul), que comprende la marinería y los conocimientos relacionados con el mar; Tierra (verde), que comprende el estudio de la medicina y la herbolaria - hizo una pausa, divirtiéndose por el eco engrandecido que provocaban sus palabras mientras ascendían envueltos por antorchas de luz carmesí. Prosiguió con su explicación, haciéndose una coleta de su cabellera rubia - Los que se convierten en especialistas del saber del Fuego (rojo), se dedican a la magia de Resistencia para Ciriol. Se diría que es el "ejército" de la Orden, aunque sólo se dedican a labores defensivas. Después también está Aire (amarillo), dedicados a las Artes como la música, la pintura y la escritura; Luna (violeta), dedicados a mantener la Armonía entre todos los habitantes de Ciriol; Sol (naranja), dedicados al estudio de la Naturaleza y la Astronomía; y Lluvia (gris), encargados del Comercio y el Trabajo - arrugó un momento el entrecejo para meditar algo y prosiguió - Y por último está el último nivel, que no tiene color propio. Se trata de los sabios de la Orden que abarcan diéstramente las 7 artes antes mencionadas junto con el Sacerdocio - respiró profundamente, como aliviándose de haber terminado con aquella charla aclaratoria de las funciones de cada noble saber - Y ni qué decir tiene que el aroma que desprende cada una de esas cámaras constituye el de una flor del color correspondiente con el arte que simboliza. El silencio se debe a dos razones: la gente de Ciriol es así, no dada a hablar a gritos, y también porque estas habitaciones están casi siempre vacías. Solamente se reúnen para llegar a acuerdos puntuales y decisiones importantes. Suelen hacer su trabajo en sus propias casas y, cuando se les necesita, los mismos habitantes visitan sus casas. Es su deber no negarse jamás a una petición que abarque su campo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fín llegaron al último nivel de la Torre, después de flanquear la última zona de antorchas de fuego esmeralda. En aquel último tramo, el cual estaba sumido en la más absoluta penumbra, los anfitriones encendieron unos extraños y diminutos candiles de forma ovalada y que resplandecía con una ténue luz blanca. Parecía ser que las llevaban consigo, dentro de la túnica, preparados para prenderlos en el único sitio sin luz de toda la construcción.&lt;br /&gt;Entraron entonces por una abertura sin cortinas y una pequeña habitación se extendió ante ellos, una habitación cubierta de tinieblas, tímidamente vencidas por una hoguera que se alzaba en el centro. Emitía una suave y agradable luz blanquecina y transparente. Nacía de forma espontánea (daba esa sensación), flotando a medio metro sobre el suelo. Alrededor de ella, dispuestos en un círculo casi perfecto, se hallaba un grupo de hombres y mujeres ataviados con los mismos ropajes que los dos individuos que les habían guiado hacia allá: túnicas blancas y cinturón de cuero.&lt;br /&gt;Lúne e Ichiro observaban estupefactos la presencia de un ventanal en el otro extremo de la cámara, un ventanal totalmente oscuro y opaco, como si al otro lado fuera de noche, una noche sin estrellas. Luego centraron sus miradas justo tras la hoguera, cuya transparencia les permitía ver la silueta entera de Kerrion, el anciano de barba blanca y rala que les había dado la bienvenida a Ciriol el día anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por favor - el anciano, que parecía oficiar el concilio, les indicó un espacio vacío en el círculo creado alrededor de la hoguera con un ademán de la mano, una mano arrugada pero firme. Su rostro estaba sereno y no reflejaba ninguna emoción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sentaron, entonces, como ellos, entrecruzando las piernas y en silencio, un silencio y una calma que, al cabo de unos pocos minutos, casi consiguieron acabar con la paciencia de Lúne. Cuando ya le estaban invadiendo unas ganas irresistibles de gritar, escuchó el quejumbroso tono de voz del anciano. Contuvo sus pensamientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bienvenidos al primer Concilio celebrado después de la Segunda Caída - el hombre bebió de un vaso que tenía a su lado para aclararse la garganta y prosiguió, con el mismo aplomo - Antes de nada, aclarar que dos acontecimientos nos han hecho plantear esta histórica reunión: que Elrick, bien conocido aquí y buen amigo, nos pidiera expresamente la convocatoria de dicho Concilio; y una visita inexperada - carraspeó y sonrió de forma enigmática. Lúne e Ichiro se miraron, interrogativos - En Ciriol nunca olvidamos que, hace casi 2500 años, con la ayuda de los Viajeros pudimos escapar de las tinieblas de Espiral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En efecto - sentenció una mujer de voz serena y grave - Los feéricos, a pesar de habernos desoído justo antes del Exilio, siempre fueron nuestros hermanos y, en el Retorno, su ayuda fue encomiable. Les debemos además nuestra cultura, nuestra lengua y nuestra forma de vida, en definitiva. Por eso estamos siempre dispuestos a ayudaros, a pesar que la finalidad sea salvaguardar una tierra, Espiral, repleta de humanos envilecidos por la envidia y el afán de poder - hizo una breve mueca despectiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elrick hizo una breve reverencia con la cabeza y paseó su fría y cortante mirada por cada uno de los presentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-He viajado durante décadas a lo ancho y largo de Espiral y del Mundo Ordinario - el fornido Viajero frunció el ceño y esbozó una sonrisa sarcástica - Si Espiral está repleto de salvajes, el mundo ordinario lo está de monstruos - clavó su mirada de hielo en los ojos del anciano, pequeños y brillantes, sin aún entreverse expresión alguna en ellos - Comprendo por historia que aquí en Ciriol os importe una mierda el resto de vuestra raza, pero coincidiréis conmigo que esta vez no estamos ante otra enésima guerra contra los Lamat, no estamos ante otro cierre de Portales, ante otra Caída ni ante otra expulsión. Este muchacho, este hombre - se giró hacia Lúne - ha &lt;br /&gt;sido testigo y víctima de cosas tan abominables que removerían la consciencia del más desalmado de los hombres. Esta no es una guerra corriente. Esta guerra nos conscierne, esta vez, a todos. A todos los Mundos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un nuevo y espeso silencio se adueñó de la cámara, siendo solamente audible el suave y monótono sonido de viento en movimiento provocado por la hoguera flotante. Otro hombre, situado a la derecha del anciano, fue el encargado de adornar aquella fría habitación con palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Elrick, agradecemos siempre tu sinceridad. Tus visitas nos colman a todos de alegría y són como un fuerte viento feérico que nos sacude durante unos días. Lo mismo digo del joven Hanuil - su voz era ronca y cálida, aunque algo cansada - Pero tú sabes, como nosotros, que es la primera vez que dejamos a entrar a un humano que no pertenece a la Orden. Ya antes que tú intervinieras en todo ese asunto, estábamos siguiendo los acontecimientos muy de cerca, alrededor de Fortaleza, e investigando lo que ocurría en el seno de la orden de Varmal. Agros nos llamó la atención usando a un joven, a Lúne, como canalizador de su poder. Lo cual aún nos supone un enigma - hizo una pausa y miró de soslayo a un agitado Lúne, que a duras penas podía ya aguantar sin contestar - ¿Cuál era su objetivo? Al principio creímos quien controlaba a los Lamat era Agros. Y, en verdad, su forma de actuar, en general, nos llevaba hacia esa dirección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Haz el favor de ir al grano, Kerrion - a Hanuil no le gustaban los misterios a la hora de hablar. Prefería las cosas claras - Si en verdad conocéis algo más que nosotros sobre el orígen de esta maldita guerra, deberíais iluminarnos con vuestra sabiduría sin rodeos. El tiempo apremia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habiendo escuchado al joven feérico, un murmullo de desaprobación se extendió entre todos los miembros del consejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Las cosas a su debido tiempo, mi querido Hanuil. Entendemos que tienes un espíritu inquieto y fogoso, pero esas cosas no funcionan así en Ciriol. Habéis venido a por consejo y a por información, así que te pedimos que seas respetuoso con el pueblo que te ha acogido por unos días. Primero debemos conocer algunas cosas, sobretodo de Lúne, que por eso se encuentra hoy aquí entre nosotros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lúne, ¿Serías tan amable de explicarnos qué pasó entre Agros y tú en Fortaleza? - fue esta vez una mujer quien intervino, con una voz suave y calmada - Sentimos preguntarte tan a la ligera, pero es un caso muy extraño el tuyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo siento - respondió Lúne, sintiendo en él todas las miradas de los presentes - Pero tengo derecho a no responder a esta pregunta. Solamente diré que Agros me manipuló, pero desconozco las causas. Eso es todo - luego se dirigió a los Viajeros - Y no ayuda que me hayan traído aquí en contra de mi voluntad. Estos dos - señaló a Elrick y Hanuil - han llegado a Espiral creyéndose dueños de ella, cuando no tienen ni idea de lo que están pasando. Yo, en cambio, he perdido a mis seres queridos en una guerra y conseguí huir con unos pocos de ahí. Yo seguiré mi propio camino, y no tengo nada más que decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Veis? - Hanuil rió por lo bajo - No sabe nada. Estais perdiendo el tiempo con un don nadie que cree ser el salvador de su Mundo sin haber hecho aún nada. Nosotros le hemos salvado de la muerte y nos lo está pagando con estas palabras. ¿Qué se puede esperar de un humano? Al fín y al cabo, todos són iguales, mirando solamente por sus propios intereses - hizo una pausa y sonrió con sorna, mirando a Lúne con ojos sarcásticos, repletos de burla - Y, encima, manipulable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne notó como la sangre se le agolpaba en las sienes, como el redoble de un tambor rápido y desesperado en sus golpes. Apretó los puños y le miró con el ceño fruncido y los ojos centelleantes, en silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oh, y encima se enfada! - Hanuil se rió a carcajadas - ¡Venga ya, si eres un idiota! ¡Tendrías que estar agradecido por estar aquí, y no enseñarme los dientes!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne sintió como la sangre se agolpaba, sin remedio, sobre sus ojos, cegándole por completo y ya no pudo contenerse más.&lt;br /&gt;Se levantó con gran rapidez, se dirigió hacia dónde estaba sentado el feérico y le propinó un brutal puñetazo en la nariz, dejándolo tumbado en el suelo al instante. Hanuil, sorprendido, se palpó la nariz ensangrentada, en medio de las caras desencajadas de todos los presentes y, acto seguido, se levantó y, de una fuerte patada, tiró al suelo al joven humano, y empezó a darle fuertes puñetazos en el abdomen, mientras Lúne trataba de desprenderse del feérico en vano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Hanuil! ¡Hanuil! - Ichiro se levantó y trató de empujarle hacia atrás, también en vano - ¡Déjale en paz, por favor! - empezó a llorar, desesperada - ¡Elrick! ¡Detenlos! ¡Lo va a matar!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elrick, antes de que la feérica dijera esto, ya se había levantado y, sin pestañear, agarró a Hanuil por sus rubios cabellos y lo tiró al suelo sin contemplaciones. Luego lo agarró por la camisa y le escupió en la cara. Sus ojos eran aterradores. Daban miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo estabas buscando. ¿Verdad? Querías que Lúne perdiera los estribos - le dió un puñetazo en la nariz, rompiéndosela ya del todo, y Hanuil gritó de dolor - ¡Fuera de mi vista! ¡Fuera del Consejo o te juro que no vas a poder caminar en mucho tiempo! - Hanuil trató de protestar, pero el fuerte feérico le propinó una patada en la barriga que lo dejó doblado sobre sí mismo - ¡He dicho que largo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rubio feérico, sin pensarlo dos veces, abandonó el Concilio con una mano tapando su nariz repleta de sangre. Un momento después, Elrick se dirigió a Lúne y a Ichiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vosotros dos, venid conmigo - luego dirigió su mirada al Consejo - Perdonad, mis nobles señores, creo que por hoy ya está bien - hizo una reverencia - Dejad que hable con ellos antes de expulsarles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kerrion aceptó a regañadientes, haciendo un ademán para que se fueran de allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez abajo, Elrick agarró a Lúne por la espalda, visíblemente enfadado. A lo lejos, Hanuil se había sentado sobre una roca, de espaldas a ellos, bajo un árbol, con la cara enrojecida y un reguero de sangre cayéndole de la nariz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ichiro, en una hora estaremos de vuelta. Necesito hablar con Lúne a solas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro asintió, comprensiva, aunque sus ojos seguían llorosos y llenos de preocupación por el joven humano. Hizo ademán de darle un beso, pero Lúne giró la cara y de sus labios aparecieron unas palabras. Creyó escuchar un leve "Lo siento".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2287872261746214684-4423332553786748268?l=luzmenguante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luzmenguante.blogspot.com/feeds/4423332553786748268/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2287872261746214684&amp;postID=4423332553786748268' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/4423332553786748268'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/4423332553786748268'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luzmenguante.blogspot.com/2009/05/la-resistencia-capitulo-7-el-concilio.html' title='La Resistencia. Capítulo 7. El Concilio. Primera parte.'/><author><name>Xavier Liras Garau</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2287872261746214684.post-3658613090956232842</id><published>2009-05-06T14:04:00.000-07:00</published><updated>2010-03-21T12:20:30.061-07:00</updated><title type='text'>La Resistencia. Capítulo 6: El secreto de Nuán</title><content type='html'>&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Canto de golondrinas y gaviotas. El océano, las olas rompiendo contra el gigantesco tronco de un árbol. Perfume de flores y su dulce aroma.&lt;br /&gt;A su lado, una piel serena, suave y tibia como una mañana de Mayo.&lt;br /&gt;En un mar de esmeraldas y lapizlászulis: una piedra de azabache; y su corazón alegre, bombeando ante el misterio y su poderosa presencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solamente algo la inquieta: alguien observándola con odio y rencor sobre las ramas más bajas del Gran Árbol que se alza solitario sobre los mares.&lt;br /&gt;Tiene miedo y, de repente, se siente culpable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rompe a llorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muchacha, poco a poco, abre sus ojos llorosos, unos ojos que parecen destilar ríos de miel.&lt;br /&gt;Y lo ve a él, unos ojos grises abiertos, preocupados, y unos cabellos negros cayendo en oscuras cascadas sobre sus hombros.&lt;br /&gt;Oh...sólo era un sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sonríe...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...Y lo único que permanece de aquel sueño es su corazón acelerado y una ciega alegría brotando desde su pecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;---------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me despertó el canto de las golondrinas y, al mirarte, empezaste a llorar y a gritar unos nombres extraños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne e Ichiro estaban tumbados en la cama de juncos. Después de hablarle, el muchacho le acariciaba una mano, con suavidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El azabache, besado por la Luna Negra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella le sonrió y le besó en los labios, haciendo que el semblante del joven enrojeciera con ardor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Fueran los nombres que fueran, ahora solamente me importa que estés a mi lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven humano dibujó un corazón con su dedo índice en los labios de la feérica y la besó, atrayéndola hacia sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Siempre leí en las historias que cuando un humano y un feérico se enamoran, se desencadena el Caos - la miró a los ojos, con una media sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Quizá el Caos solamente se derrote con más Caos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los labios de Ichiro se habían abierto con cierta timidez para replicar al joven, sin embargo no había llegado a pronunciar una sola palabra. No, aquella voz provenía de la ventana, y era una voz que ya habían oído antes.&lt;br /&gt;Ambos miraron hacia aquella dirección y entonces, asomado a la ventana, vieron a un sonriente Solfka, sus ojos negros fulgurantes y su piel cetrina brillando al Sol. Desde aquel momento, los rostros de ambos jóvenes se transformaron en dos erupciones volcánicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se separaron, brúscamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué...qué demonios haces aquí? - fue lo único que los labios temblorosos de Lúne alcanzaron a mascullar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Siento interrumpir esta preciosa escena, pero llevo media hora tocando a la puerta sin obtener respuesta. Y claro, ya me había asustado - les guiñó un ojo - No sé si Ichiro te contó, querido Lúne, que esta es mi casa y, por supuesto, ahora es la vuestra - hizo una profunda reverencia - Mis invitados són mi familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El miembro de Varmal miró tórbamente a la feérica, la cual se rascaba la nuca sin saber qué decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh, ya veo - prosiguió Solfka - se le olvidó decírtelo. Es comprensible - compuso una expresión grave atenuada por una sonrisa algo burlona - Cuando mi hijo te trajo a casa estabas más pálido que un muerto - su semblante se agravó unos momentos - Ahora en serio. Necesito hablar con vosotros largo y tendido. El tema a tratar reviste de una importancia vital. Os espero en la sala principal, parejita de gorrioncitos - sonrió de nuevo, maliciosamente, y desapareció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro se incorporó, arrodillándose, y se compuso el pelo tan bien como pudo. Miró a Lúne, avergonzada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo siento...Ayer pasaron tantas cosas que yo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven negó con la cabeza y suspiró profundamente con los ojos clavados en el suelo. Sus mejillas aún estaban considerablemente enrojecidas y ahora, además, estaba haciendo una mueca bastante cómica, torciendo la boca, como queriendo decir: ¡Menuda paciencia hay que tener!&lt;br /&gt;Ichiro no pudo soportarlo más y, antes de que pudiera decirle nada, le abrazó, estallando en carcajadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo siento...jajaja...no debería reirme pero tu cara es tan...¡Jajaja!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne también se vió contagiado por su risa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La próxima vez te asesino. Mira que como este hombre sea el cotilla del pueblo y sepan que tu y yo... - se tiró encima de ella y empezó a hacerle cosquillas. Ella se revolvió y también lo tiró al suelo. Entonces, empezaron a rodar, entre grandes carcajadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;---------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Vino?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oh! Insisto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las estilizadas copas con forma de mujer desnuda se llenaron con un licor espeso y oscuro, el cual tenía un fuerte aroma afrutado. Los tres se hallaban sentados ante una mesa de madera tosca, justo ante un enorme ventanal abierto a unas terrazas con olivares que desembocaban desde gran altura hacia la inmensidad del océano. El Sol de la mañana penetraba a través de unas cortinas anaranjadas. En ellas había unos dibujos de hombres y mujeres de piel oscura danzando, pintados de forma muy minimalista.&lt;br /&gt;Alrededor de aquella mesa se alzaban pequeños estantes de madera negra repletos de estatuillas talladas en alabastro, todas de mujeres danzando y tocando instrumentos, todas en diferentes poses. Cada una de ellas, sin embargo, tenían algo en común: en su pequeña frente tenían engarzada una piedrecita, una joya amarilla. Todas en conjunto brillaban por efecto del Sol, el cual se escurría a través del mar, y los olivares, alumbrando la habitación con un color dorado muy intenso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne dió un sorbo a su copa de vino y notó un calor intenso ascendiendo desde su estómago hacia sus mejillas y, finalmente, hacia sus sienes. Los dos jóvenes alternaban sus alucinadas miradas entre aquellas enigmáticas estatuas y los olivos besados por el mar.&lt;br /&gt;Fue Solfka de nuevo el encargado de romper el agradable silencio engalanado por el canto de las gaviotas, de los mirlos y de las lejanas olas del mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Seguramente os estaréis preguntando cómo es posible que desde aquí podamos ver este paisaje - hizo una pausa y dió un sorbo de su copa, sonriendo con calma - Id a descorrer las cortinas, si queréis averiguarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El miembro de Varmal titubeó ante lo que les pedía aquel hombre, pero Ichiro no se lo había pensado dos veces, como era habitual en ella, y ya estaba descorriendo la cortina con lentitud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A medida que la cortina se iba echando a un lado, iba apareciendo un callejón empedrado como el que habían visto desde su habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡In...increible!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne también se había sorprendido, a tenor de sus ojos extremadamente abiertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-De verdad que me sorprende con cuánta creatividad usais la magia en Ciriol - murmuró para sí Lúne, dando otro sorbo a su copa, observando con fascinación como Ichiro volvía a correr la cortina y, de nuevo, los olivares y el océano se dibujaban en ellas.&lt;br /&gt;Ichiro volvió a sentarse en la rústica silla, contemplando aún con admiración la cortina meciéndose con el viento. Aún siendo aquello una ilusión, el perfume marino mezclado con el de las flores que crecían entre los olivos embargaba el pequeño salón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solfka sonrió, de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La magia fluye con la realidad. Puedes enmascararla, embellecerla e incluso moldearla. Pero la realidad siempre acaba predominando. La magia - dió un sorbo más de su vaso con forma de musa - es una bendición de la realidad que hay que usar con respeto a su eterno fluir - rió y sacudió la cabeza, como dándose cuenta, de repente, de algo - Perdonad, estos discursitos aburridos prueban que me estoy volviendo viejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero la realidad es muy relativa...-susurró Lúne, observando con extrañeza, sus ojos muy abiertos, las estatuas enjoyadas que se arremolinaban a su alrededor - Con la magia se puede cambiar cualquier cosa que se desee. Luego cada uno la usa para hacer el bien, o para hacer el mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En efecto, pero usarla de este modo solamente conlleva a la Destrucción. Y así es como se ha usado desde hace milenios en el resto de Espiral. Ir en contra de la corriente mágica conlleva a la venganza de la realidad subyacente.  El bien y el mal...algo tan humano, tan bélico. Y la guerra solamente trae dolor y destierro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro silencio se extendió entre ellos, y Lúne, a pesar de querer contestarle a Solfka que las guerras, por desgracia, eran inevitables y que la raza humana en este sentido estaba condenada, prefirió callar y escuchar las lejanas olas del mar. Ichiro pensaba en las palabras que había pronunciado aquel hombre.&lt;br /&gt;¿La realidad? Jamás había entendido aquel término. En su mundo, al contrario que el humano, no existían las palabras "real" e "imaginario". Las había leído en novelas del Mundo Ordinario, pero jamás había conseguido descifrar su significado. Tampoco comprendía cómo podía separarse la magia en algo concreto, en una sola palabra, ni cómo podía divirse todo en "bueno" y "malo". Si algo le fascinaba de los humanos era la tendencia que tenían en simplificar el mundo que los rodeaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sintiendo que su mente iba a estallar, centró su atención en aquellas bellas estatuas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No quisiera ser metomentodo pero...estas estatuas...¿Por qué todas llevan engarzadas una joya dorada en la frente? ¿Y por qué tantas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne la fulminó con la mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Siempre igual, Ichiro. Digo yo que Solfka tiene derecho a tener sus secretos - se cruzó de brazos - ¿Y tú por qué llevas siempre estos vestiditos de una sola pieza?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Eh! ¡Oye! ¡A tí qué te importa! - se sulfuró la muchacha, allanándose el vestido y enrojeciendo paulatinamente - ¿Y tú por qué estás siempre con un humor de perros? - añadió, dándole al joven un suave pero firme capón en la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ay! ¡Aparte de metomentodo, bestiaja! - se palpó la cabeza y la pellizcó en un brazo, haciendo que la joven saltara de la silla como un resorte - ¡Así que a los demás sí pero a tí no! ¿Eh? - la observó con una sonrisa irónica mientras Solfka, de repente, estallaba en carcajadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oh, pero si no es ningún secreto, o al menos aquí, en Ciriol! Ichiro, ¿deseas saberlo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La feérica juntó las palmas de las manos y sonrió, feliz, arrugando la nariz y sus ojos ambar brillantes de emoción, todo ello alternándolo con esporádicas miradas burlescas hacia Lúne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oh si, te lo ruego!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por supuesto, pero antes... - el hombre se acomodó en la silla y se cruzó de piernas, moviendo con suavidad el contenido de la copa - me tenéis que hacer un pequeño favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne miró hacia otro lado y suspiró, encogiéndose de hombros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh, sí...¡Pídenos lo que quieras! - le apremió ella, ansiosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bien - Solfka se arqueó hacia ellos - Vamos a ver, mis pequeños gorrioncillos. No hace falta que finjais más, no al menos delante de mí. Ya os vi antes, abrazados, bien apretaditos - sonrió maliciosamente, como cuando les observó desde la ventana - Daros la mano, mis jóvenes amantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos jóvenes se miraron un instante y, acto seguido, apartaron la mirada hacia el suelo con sus rostros congestionados por la vergüenza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eh...es que...verás...aquello no era lo que tú te piensas... - comenzó Ichiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No...de hecho solo somos eso: amigos. Fue un momento... - carraspeó Lyr - ...de debilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solfka volvió a echarse hacia atrás y abrió aún más su sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es la primera vez que veo a dos amigos besándose en los labios y diciendo cosas como... - imitó la voz cristalina de Ichiro - "Fueran los nombres que fueran, ahora solamente me importa que estés a mi lado...".&lt;br /&gt;Parpadeaba con una pose femenina muy exagerada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro se levantó, indignada y sintiendo sus mejillas más calientes que una caldera ardiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oye, serás mezquino...! ¡Nos estuviste espiando!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne apoyó la mano en su mejilla y suspiró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mirad! ¡Ya estoy harto de tanta comedia!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solfka se levantó de su silla y, agarrando de repente las manos de ambos jóvenes, los juntó a la fuerza y las entrecruzó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pero quien te has creído que eres! - exclamó Lúne, con los ojos desorbitantes de rabia y de vergüenza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En Ciriol estoy harto de ver gente que esconde sus sentimientos. ¡Dadme un maldito respiro y sed sinceros con lo que sentís! - dió un puñetazo sobre la mesa y los miró repleto de rabia - ¡Demostrad de una jodida vez que os queréis y no os avergonceis por ello! ¡No hay nada más bonito en esta vida que el amor! ¡Hay que estar orgulloso de demostrarlo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne e Ichiro se miraron y volvieron a clavar sus miradas al suelo, sin saber qué decir, pero no separaron sus manos, más al contrario, acercaron sus sillas y permanecieron juntos ante la inquisitiva mirada de aquel excéntrico hombre. El amor...aquel término -pensó Ichiro- ¿Cómo podía resumirse todo lo que significaba eso en una sola palabra? Sin embargo, el escucharla hacía que se le erizara la piel. Miró un momento a Lúne y le sonrió. El muchacho le devolvió la sonrisa, acariciándole la palma de la mano con los dedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Bien! ¡Bien! ¡Así me gusta! Habéis cumplido el trato, ahora me toca a mí contaros todo lo concerniente a las estatuas. ¿Os habéis creído que me he enfadado? - Solfka entrecruzó los dedos de ambas manos sobre la mesa y sonrió de forma radiante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues sí, no te negaré que tu actitud fue grosera y maleducada - espetó Lúne con una media sonrisa - Pero bien, en parte tienes razón. No tenemos nada que esconder, al contrario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo la verdad es que sí tenía ganas de...demostrarlo un poco - admitió Ichiro, mientras le acariciaba la mejilla a Lúne con el reverso de su mano libre - pero es que todo fue muy confuso y Lúne es un poco...seco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El muchacho volvió a fruncir el ceño, rehuyendo la mirada de todos, y Solfka, de nuevo, estalló en carcajadas, aquella vez muy ruidosas y alegres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Al escuchar estas cosas, me encantaría volver a ser joven y fogoso como vosotros. Pero los años pasan y debemos aceptarlos como el ciclo de la vida - ladeó la cabeza y observó las estatuas, analizándolas, como si no fueran suyas - Bien, esas estatuas...Es curioso, hacía tiempo que no reparaba en ellas de esta forma. Es increible cómo, con la costumbre, cosas que antes para tí eran extraordinarias, terminan formando parte de tí mismo y de todo lo que te rodea. Se trata de la rutina, al fín y al cabo - entrecerró los ojos y arrugó la frente como si estuviera recordando algo - En Ciriol cada casa le rinde culto no a una deidad, como sí hacen la mayoría de humanos, sino a unos espíritus que están relacionados con las emociones y nuestra forma de ser. Cuando cumplimos los 8 años pasamos por un ritual bastante complejo en el bosque de Róleac, y allí terminamos por descubrir de qué color vemos el mundo, y qué símbolos se relacionan con nuestra alma. Yo, por ejemplo, en mi ritual soñé en una muchacha desnuda que tocaba el laud a la orilla del mar. Llevaba una diadema con una piedra de oro engarzada - hizo una pausa y terminó de beber lo que quedaba de vino de su copa - Al ponerse el Sol, aquella doncella se ponía a danzar. Aún recuerdo que estuve años, muchos años enamorado de ella, cosa no muy recomendable, pues en este sueño nos vemos a nosotros mismos, y no a otro ser distinto - sonrió de forma melancólica y prosiguió - Entonces, a partir de este sueño inducido, tú mismo moldeas tu propia magia a partir de los sentimientos que te provocó aquella visión.&lt;br /&gt;Así que, resumiéndolo todo, en Ciriol cada persona rinde culto a un espíritu diferente y cada uno tiene su propia forma de ver la magia. Es difícil de entender para alguien externo, pero esa es la forma más sencilla que tengo de explicarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y esas estatuas las hiciste tú mismo? - Ichiro ni siquiera parpadeaba escuchando aquella historia que le parecía todo un cuento de hadas, aunque suene paradójico decirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por supuesto, esas estatuas las moldeé y las creé todas en el mismo bosque que os dije, justo al llegar a la mayoría de edad. Pero no os he traído aquí para hablaros de las tradiciones de Ciriol, precisamente - el rostro de Solfka cambió de expresión y, de un bolsillo, sacó un cajoncito de madera y lo colocó sobre la mesa. Lúne le obsevó con detenimiento, ambas cejas alzadas: aquella historia no parecía real, parecía de cuento de hadas, feérica y, sin embargo...veía a Ichiro igual o más sorprendida que él - Os he traído aquí para hablar de un conocido tuyo, Lúne. Concretamente, de Nuán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El muchacho de Varmal, por enésima vez, observó a Solfka con los ojos como platos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿De Nuán? - frunció el ceño, descolocado - ¿Y tú de qué conoces a Nuán?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre abrió la cajita que había depositado sobre la mesita y agarró de ella una pipa larga y tosca. Luego cogió una bolsita rellena de una substancia blanquecina y depositó un montoncito en la estrecha boquilla de la pipa, en silencio. Con un simple chasquido de los dedos la encendió y, a la primera bocanada, Lúne percibió un penetrante olor a Líquido de Cristal Ancestral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En el resto de Espiral os lo bebéis, aquí se fuma - espetó, con una sonrisa divertida en los labios. Alzó los ojos hacia el techo, pensativo - Nuán, ¿eh? Leíste aquel libro, lo sé. Ichiro también conoce la historia - dió otra calada a la pipa y un humo azulado se extendió por toda la sala.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Acaso nos espiaste? Algo me decía que no eres de fiar, y ahora sé que estaba en lo cierto - el muchacho lo miró con una mirada algo desconfiada, pero Solfka se la mantuvo, sereno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Este libro lo conozco desde antes que tú nacieras, Lúne. Yo mismo lo introduje en el barco con el que vinisteis, la noche antes que partiera hacia el puerto de Firya, en vuestra búsqueda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y qué tengo que ver yo con todo esto? - el joven se estaba poniendo nervioso y se rizaba los cabellos con rapidez, tratando de averiguar qué intenciones se escondían en la profundidad oscura y brillante de los ojos del hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pocos libros de Espiral entran en Ciriol a través del puerto de Firya, muy pocos. Más que nada porque no está permitido - compuso una sonrisa irónica - La educación en Ciriol se compone de estudios compartidos en Firya y en la Morada de la Orden, o sea, la ciudad de Ciriol. En mis últimos años de estudio en Firya me leí este libro, el cual estaba escondido en lo más alto de un viejo estante, y me pareció tan interesante que me lo llevé a la Morada a escondidas, saltándome todos los controles mágicos - se encogió de hombros y sus ojos brillaron con más intensidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y entonces fuiste tan generoso - Lúne pronunció esta última palabra con énfasis muy sarcástico - que quisiste compartir una de tus lecturas favoritas con nosotros. ¡Gracias, de verdad!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro le dió un codazo al joven y lo miró con enfado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué desconfías tanto? ¿No podríais al menos escuchar lo que nos quiere decir?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne suspiró y mantuvo silencio, entornando los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No lo culpes, Ichiro. Al fín y al cabo soy un desconocido. Lúne proviene de una guerra dónde ha perdido seres queridos y en Espiral, querida, la traición es casi una religión. Lúne tiene algo que lo hace distinto y no es magia, inteligencia ni nada extraordinario. Va más allá de todo esto y no sabría decirte qué es - luego dirigió su mirada hacia Ichiro - Lo mismo sucede contigo. Una jovencita e inocente feérica que, un buen día, huye de su bello mundo y se lanza de cabeza hacia un mundo destrozado por la guerra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro silencio se extendió por la sala, pero un silencio tenso, espeso. Lyr e Ichiro se miraban extrañados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Como es que tengo la sensación de que lo sabes todo sobre nosotros? - preguntó una temblorosa Ichiro, apretándose con fuerza hacia el cuerpo de Lúne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esto tiene un sencilla explicación: soy miembro del consejo de Ciriol y ahí se ha hablado mucho, últimamente, de Espiral, algo que no es muy frecuente que digamos. Se habla de la guerra, de Agros, de los Lamat, de Lúne, de los Viajeros...Algo me dice que esta guerra no es como las demás - dió otra calada a su pipa oteando el horizonte oceánico, como si quisiera traspasarlo con la mirada - Mañana os van a convocar en el Concilio, os aconsejarán y os advertirán sobre muchas cosas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡¿En un Concilio?! - le interrumpió Lúne, alzando la voz, indignado - No quiero volver a ser la comparsa de nadie, nunca más. Nos aconsejará gente que jamás ha salido de su burbuja mágica, sabios que teorizan sobre lo que no han visto ni vivido. ¿Verdad? ¡Ya lo veo venir!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo en esto estoy de acuerdo con Lúne - añadió Ichiro, abrazándolo por la espalda - Él tiene derecho a elegir su camino, todos lo tenemos. Yo tampoco dejaría que decidieran por mí...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solfka prorrumpió en una carcajada y arqueó su cuerpo hacia ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mirad - alzó los brazos, como queriendo abarcar toda la sala entera - Esta casa tiene un escudo mágico impenetrable. Mi magia tiene muchos defectos, pero es perfecta para este tipo de encantamientos. Lo que os voy a decir ahora va en contra de las normas del Consejo - se acercó más a ellos y su rostró se agravó considerablemente - en el Concilio van a hacerte una especie de Rito, Lúne, para averiguar por qué Agros te utilizó para sus designios, para saber quien eres y qué poder oculto escondes. Luego planean enviar a Lúne a Firya para que esté a salvo, en un colegio de allá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿A salvo de quien? - Lúne se levantó, desafiante, apretando los puños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A salvo de la Orden de Wail.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y para qué me querría la Orden de Wail? - preguntó, cansado de ser siempre el centro de todas las contiendas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Según el Consejo, la Orden de Wail tiene a un archimago escondido en las sombras, que es realmente quien controla toda Espiral y, de paso, también a los Lamat. Incluso se rumorea que pudiera ser alguien con sangre feérica. ¿Las causas del secuestro? Hacer lo mismo que hizo Agros con Lúne: manipularlo. Aún así, las sondas mágicas enviadas hacia la Órden de Wail no són lo suficientemente fiables como para llegar a ninguna conclusión. Y, por eso, os enviarán a los Viajeros para que os infiltréis en la Órden para así averiguar las intenciones de su jefe en la sombra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Yo no quiero ser enviada por nadie! - estalló la feérica, con el rostro congestionado por la rabia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y yo estoy aquí para impedirlo - Solfka entrecruzó sus manos bajo la barbilla - Id a hablar con Nuán, eso es todo. Yo no os diré lo que tenéis que hacer, no os daré consejos ni advertencias, para eso están los otros, pero sí es posible que tras las montañas de Ilmaren encontréis la respuesta a muchas preguntas. Sé que Nuán conoce muchas más cosas que las que cuenta en su viejo libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne estuvo observando largo rato la expresión serena y despreocupada del hombre encargado del Almacén de Ciriol. Él, al notar que no dejaba de mirarle, le devolvió la mirada sonriendo con elegancia. Los ojos del chico normalmente fríos y de expresión ausente brillaban ahora como si albergaran un fuego interior. Ichiro tenía ganas de llorar. Todo aquello le confundía, le llenaba de dudas, de miedo y de incertidumbre. ¡No! ¡Ahora ya no quería separarse de él! ¡Nadie le obligaría a irse con el resto, por muy Viajera que fuera! Los Viajeros no obedecían las órdenes de nadie, eran libres como el viento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fín Lúne habló, y sus palabras la rescataron de su naufragio interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No soy un hombre de primeras impresiones, Solfka, y creo que eso ya lo sabes. Pero... - ladeó la cabeza y, por primera vez desde que entraran en el pequeño salón, sonrió con dulzura - me equivoqué y caí en el error que más odio en este Mundo: prejuzgar a alguien. Algo me dice que tienes buenas intenciones y todos estos riesgos que te estás tomando para ayudarnos... - le tendió una mano, abriendo su sonrisa - Gracias por todo, Solfka. Tendré en cuenta tus palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre suspiró, más relajado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sois más interesantes y especiales de lo que creía. Yo ya cometí el error de no ser valiente y de no saber seguir mi camino. Me niego que esto suceda con vosotros - dió una manotada sobre la mesa y, acto seguido, les tendió a ambos la larga pipa que estaba fumando - En señal de mi amistad, compartamos esta pipa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos jóvenes le dieron unas caladas a la pipa, sonrieron, satisfechos y, finalmente, se besaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las dudas, la incertidumbre y los miedos dentro de Ichiro desaparecieron, como la marea que vuelve a reflotar una barca encallada en la arena.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2287872261746214684-3658613090956232842?l=luzmenguante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luzmenguante.blogspot.com/feeds/3658613090956232842/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2287872261746214684&amp;postID=3658613090956232842' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/3658613090956232842'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/3658613090956232842'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luzmenguante.blogspot.com/2009/05/la-resistencia-capitulo-6-el-concilio.html' title='La Resistencia. Capítulo 6: El secreto de Nuán'/><author><name>Xavier Liras Garau</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2287872261746214684.post-5496280779797144802</id><published>2009-03-06T17:49:00.001-08:00</published><updated>2010-03-21T11:30:25.714-07:00</updated><title type='text'>La Resistencia. Capítulo 5: Ciriol (parte 2)</title><content type='html'>Un hombre alto y delgado de barba blanca y rala acompañaba a los viajeros por el interior de un enorme y cuidado jardín compuesto por infinidad de especies de árboles tanto de hoja caduca como de hoja perenne. Bajo sus pies se extendía una manta de hojas secas y el incesante baile de las hojas muertas se arremolinaba sobre sus cabezas. Entre las ramas de la vegetación, los rayos de sol matutinos se internaban suavemente, jugando con el dulce trino de los pájaros y de los diversos aromas que emitían las flores que se extendían en los pequeños claros junto a unos estanques con grandes peces de colores. Unos puentes de color anaranjado los vadeaban, permitiendo que los caminantes pudieran proseguir su marcha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre uno de aquellos puentes se hallaban todos ahora, expectantes ante la aparente serenidad de aquel hombre ataviado con una especie de túnica blanca y ancha con grandes mangas y atada con un cinturón de cuero gastado. Aquel silencio no parecía sorprender a ninguno de los presentes, pero sí inquietaba tanto a Lúne como a Ichiro, los cuales ya empezaban a tamborilear con sus dedos, como si se hubieran puesto de acuerdo, sobre la baranda de piedra.&lt;br /&gt;El anciano había extraído un saquito de uno de sus bolsillos y ahora se dedicaba con ceremonía y cierta pasividad a dar de comer a los peces que saltaban hambrientos sobre las cristalinas aguas del estanque. Entre los grandes árboles podía entreverse una especie de terraza baja con barandas de madera que parecía ser la antesala de un templo de formas serpenteantes y curvas, también construido en madera.&lt;br /&gt;Pero realmente Lúne no estaba de humor para contemplar la sutil belleza de todo lo que le rodeaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fín, el hombre de la barba blanca habló, con una voz aterciopelada y grave, una voz que parecía nacer del propio ambiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bien, así que me habéis traído al famoso Lúne. ¿A propósito de qué? - el anciano se guardó de nuevo el saquito con comida para peces y le dirigió una mirada curiosa y amable al joven miembro de Varmal, el cual se la mantuvo, reposando en ellos sus grandes ojos grises, ahora cubiertos de malestar y de cierto nerviosismo. No le gustaba ni los gestos ni el rostro de aquel hombre. Unos ojos pequeños y azules que brillaban de forma extraña, rematados por una nariz afilada y un mentón severo, todo sazonado con arrugas, sobretodo en las mejillas.&lt;br /&gt;Al cabo de poco tiempo, giró su cabeza con tranquilidad y se dirigió entonces a Elrick, el cual se hallaba a su lado, observando los reflejos del Sol en el estanque - Elrick, como invitado de honor que eres para nuestra orden, ya deberías saber que aquí poco o nada nos importan las luchas del resto de Espiral. Habla, amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elrick se apoyó en la baranda de piedra y lo miró con frialdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Simplemente estamos aquí porque es el único lugar dónde podíamos estar a salvo, mi estimado Kerrion, toda espiral está repleta de Lamat y de los perros de Wail. - el hombretón calvo se apretó los nudillos con una mano sin cesar de mirar a su interlocutor - Además, hay ciertos elementos en esta guerra que se diferencian bastante de una típica guerra entre Órdenes o Reinos, como ya sucedió en la Primera Caída. Y esto tú lo sabes mejor que yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No es la primera ni la última vez que los Lamat tratan de asolar Espiral, Elrick. Eso viene sucediendo desde hace miles de años. Y te aseguro que en esto no queremos entrar. Nunca hemos tenido nada que ver con ello, y también llevamos miles de años igual. ¿O quieres que te recuerde las famosas Matanzas a miembros de Ciriol? - su voz había cambiado ligeramente de tonalidad, y había mudado a una algo más grave y severa, aunque no violenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elrick seguía con su petreo rostro tan impasible como siempre, intuyéndose en él un ligerísimo ceño fruncido. Pero aquello superó a Hanuil, el cual después de escuchar a Kerrion, a efectos de su nerviosismo se había desligado su coleta y ahora sus cabellos corrían libremente por sus hombros y espalda, como serpientes doradas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entonces, a ver si lo entiendo. ¿Por qué diablos nos dejais venir aquí si no tenéis intención de colaborar? ¿Para decirnos que vuestro amado reino autista y enfermo se va a mantener al margen? ¿Eso es todo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El anciano lo miró con serenidad, con una leve sonrisa, sus cabellos largos y blancos como la nieve mecidos por el viento perfumado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Siento curiosidad y eso, mi querido Hanuil, es algo que no sentí jamás por Espiral. De momento, eso os debería bastar como respuesta - le guiñó un ojo conciliador abriendo un poco más su sonrisa y le dio unas suaves palmadas en la mejilla del joven rubio - Y ahora pasead por las preciosas callejuelas y jardines de Ciriol y volved al Palacio a la puesta de Sol. ¿De acuerdo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hanuil enrojeció ligeramente y asintió sin mediar palabra. Ichiro y Lún se miraron extrañados pero aliviados por fín de un peso que se había asentado en sus corazones desde que pisaran el puente hasta aquel momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Menos mal que nos hemos librado de aquel anciano, Lúne. ¿No notaste que había mucha tensión en el ambiente? Casi se podía palpar con la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, Ichiro. Aquella vez que me miró fijamente como queriendo indagar en mis pensamientos, estuve apunto de decirle a ver si tenía algún problema conmigo. Como si nunca hubiera visto a un joven normal y corriente... - bufó el joven, combándose sus cabellos oscuros removidos por el fuerte viento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro en verdad, hacía muchísimo tiempo, quizá desde que saliera de Húgaldic, que no sonreía de aquella manera tan dulce y abierta. Envuelta en un vestido azul claro, el calmo viento que soplaba en aquellas callejuelas soleadas le hacía levantar ligeramente la falda y entonces ambos se reían a carcajadas, sobretodo Lúne, que siempre hacía ademán de observar bajo ella para que pensara que tenía intenciones reales de ello. El joven también sentía su corazón ligero y constantemente llenaba sus pulmones de aquel viento perfumado de flores y de hierba mojada que cubría el empedrado de las calles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Cómo vuelvas a aprovecharte del viento para tratar de mirar ahí abajo, te...! En fín, que le vamos a hacer. Si uno es cerdo, lo es toda la vida - bufó Ichiro, mirando hacia otro lado con los ojos cerrados y haciendo creer que estaba enfadada.&lt;br /&gt;El joven miembro de Varmal no dijo nada, y siguió caminando con la mirada hacia adelante, a veces cerrando los ojos y dejándose llevar por el murmullo de los pájaros, los gritos alegres de los niños persiguiéndose y jugando, las tonadas de los músicos que se congregaban en pequeñas placitas, las animadas conversaciones de mujeres ajetreadas y de estudiantes comentando sus conocimientos o riéndose de cualquier otra cosa...o eso imaginaba, pues no entendía nada de lo que decían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente, al abrir sus grisáceos ojos, observó un pintoresco cartel que colgaba sobre una gran puerta de madera, sobre la cual había dibujada una extraña criatura alada que tenía una cabeza emplumada y verde con un prominente pico anaranjado. Su cuerpo recordaba al de un murciélago, con pico, pero de un color rojo muy vivo. No es que fuera un animal excesivamente bello, y más con el pico abierto en señal amenazante. El cartel estaba escrito en un idioma incomprensible, en letras góticas de diferentes colores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué crees que deben vender ahí dentro? - preguntó el joven - Solamente se ve una puerta, no hay ni escaparates ni nada por el estilo. Solamente una pared.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No lo sé - replicó la feérica, parpadeando varias veces con sus largas pestañas, guardianas de sus bellos ojos ámbar - ¿Y si entramos a echar un vistazo? ¿Vamos? - añadió, agarrando del brazo al joven y arrastrándolo hacia la entrada sin ningún pudor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es...está bien. ¡Diablos! ¿Y si me niego?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bah, es una broma - le soltó el brazo y, a un palmo de su cuerpo (pues de su rostro era imposible debido a la escasa estatura de la joven), sonrió con más dulzura de la acostumbrada en sus sonrisas, más si cabe - ¿Entramos? No tenemos nada que perder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Claro que sí, yo también tengo ganas - el chico le guiñó un ojo y la siguió hacia la puerta, la cual carecía de cerrojo y de manecilla. Ichiro tocó unas cuantas veces con el puño en la puerta de madera pero, después de insistir unos minutos, no parecía que nadie estuviera dispuesto a abrirles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidieron, al cabo de un rato, desistir en su intento, resignados a seguir andando por aquella calle rodeada por edificios de mármol bajos, de distintos colores y casi todos con escaleras del mismo material para acceder a ellos. Todos parecían seguir aquel patrón menos el que tenían ante ellos, hecho de piedra tosca, sencilla.&lt;br /&gt;Ambos se miraron y se encogieron de hombros, dispuestos ya a abandonar aquel lugar, cuando, justo en aquel momento, una manita tiro de la falda de Ichiro. Ella, al principio, se alarmó y se giró presta hacia el individuo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No era más que un niño pelirrojo, vestido con una pequeña túnica color turquesa. Era menudo, aunque en verdad era casi tan alto como Ichiro y llevaba sus cabellos rojizos recogidos en una coleta trenzada. Llevaba los brazos en jarras y los miraba entre extrañado y alegre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eh...vosotros ser no de aquí - dijo, arrastrando las palabras, con un fuerte acento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parecía que, más allá de aquellas escasas palabras, a tenor de los gestos que hacía con manos y cabeza hacia la puerta, tenía pocos conocimientos del único idioma predominante tanto en Espiral como en el Mundo Feérico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Puerta - espetó Ichiro, señalándosela con el dedo índice. El niño asintió con una sonrisa más calmada y dió unos pasos decididos hacia ella. Lúne se rascaba los cabellos dubitativo, sin apartar la mirada del niño, el cual terminaba de colocar su pequeña frente sobre la madera de la puerta de forma harto extraña y mascullando unas palabras ininteligibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y en vuestro mundo no os enseñan todas las lenguas? - le dijo el joven miembro de Varmal a Ichiro, interrogativo, con una ceja alzada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La joven sonrió, algo melancólica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Los feéricos no lo sabemos todo, Lúne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven observó como el viento suave de la mañana mecía los cabellos azulados de la feérica, sus bellos ojos perdidos en algún lugar que, sin duda, se hallaba muy lejos de allí. Jamás la había visto de aquel modo: aquel rostro inexpresivo, y, a la vez, repleto de sentimientos no confesados. Estaba seguro que él alguna vez también había tenido aquella misma cara, mucho tiempo atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no, ella era diferente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué ocurre, Lúne? ¿Se me ha posado algún insecto en la nariz? - sonrió, divertida, arrugando la nariz de forma cómica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, perdona - se sonrojó, a pesar de sus negativas a hacerlo. De poco servía. Carraspeó - Solamente pensaba que...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente, la puerta cedió, abriéndose desde dentro hacia fuera con un reniego apagado. El niño los miró, con gran excitación y una capa de sudor invadiendo su frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Entrar!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos jóvenes se miraron, sorprendidos, y al observar cómo el niño desaparecía en la oscuridad, se apresuraron en seguirle, no fuera que aquel portal de excéntrica magia volviera a impedirles el paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un estrecho pasadizo se internaba hacia el interior, un pasadizo solamente iluminado por pequeñas luces carmesíes, incandescentes, que flotaban irregularmente aquí y allá. A ambos lados del pasadizo, se alzaban en hileras regulares grandes puertas que parecían selladas también por magia, a tenor de unos dibujos arcanos de animales que se podían entrever en ellas.&lt;br /&gt;Olía a humedad, y el eco de sus pasos se alzaba como único y profundo sonido en aquel ambiente cavernario. Los cortos y rápidos pasos del niño pronto desaparecieron ante ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne fruncía el ceño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahora viene cuando unos esbirros nos apuñalan por la espalda para luego vender nuestros órganos en el mercado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro rió entre dientes, a su lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aún estás a tiempo de volver sobre tus pasos, ¿Eh, mi valiente caballero?. Yo seguiré mi camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven bufó, esbozando una sonrisa ante el tono de broma de la feérica, y siguió adentrándose hacia lo desconocido, sin mediar palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de un buen rato, justo cuando el joven volvía a preguntarse qué diablos hacían allí y si aquel pasadizo era una trampa, vieron que ante ellos el pasillo se ensanchaba un poco y desembocaba en una apertura que daba a una ancha cámara. Una vez llegaron ahí, no es que pudieran ver mucho más, sinó una penumbra que flotaba en el interior y más luces carmesíes iluminando unas grandes columnas con forma de hoja de palma, pintadas de color verde y azul, muy pintorescas. Allí hacía frío, mucho frío, y no había más decoración que aquellas columnas, todas sin embargo en perfecto estado, contrastando con la austeridad del resto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En medio de la cámara se encontraba el niño, con una sonrisa aún más abierta y moviéndose nervioso de un lado al otro, impaciente por algo desconocido por ambos jóvenes, que ahora lo miraban aún más extrañados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Venir! ¡Venir! ¡Losa! ¡Magia!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vaya...como nos estén echando una trampa, te haré trocitos Ichiro. No sabía que los feéricos fuerais tan...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro le dió un golpe con la mano abierta en el pecho y echó la cabeza hacia atrás, bufando con fuerza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oh venga, Lúne! ¿Dónde está este espíritu aventurero? Ambos nos podríamos defender - miró de reojo el arco colgando de su espalda y su carcaj. ¡Vamos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne miró con recelo el rostro de felicidad del niño y se adentró en la penumbra, bajo los tenues rayos rojizos de las luces incandescentes, sobre dónde se hallaba el niño. Ichiro hizo lo mismo, pero no con desgana, sinó dando unos pequeños saltos de alegría. Sí, ella y el niño eran iguales, allí el único aguafiestas era él pero le habían pasado tantas cosas desde que empezara la guerra...No debía fiarse, pero ya estaba allí, y ya no había marcha atrás.&lt;br /&gt;Se fijó en el niño, borrando aquellos pensamientos, y le habló con los ojos empequeñecidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué quieres de nosotros?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El niño ladeó la cabeza, interrogativo, y lo miró con sus ojitos castaños. Tenía un rostro adorable, nariz respingona y algunas pecas en sus sonrosadas mejillas, y no parecía albergar maldad alguna. Pero había aprendido a no fiarse de nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Guiar! ¡Nunca guiar a nadie! ¡Extranjeros! ¡Amigos nuevos, no de Ciriol!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Dónde aprendiste nuestro idioma?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Escuela! ¡Mi entender bien, no hablar casi! ¡Mejorar creo! ¡Aprender para Firya ir, algún día!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh bien, guíanos entonces - se rindió el joven, encogiéndose de hombros y encomendándose a...oh, se había olvidado que no creía en los dioses. Se encomendó entonces a su desaparecida família.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La losa sobre la que estaban tenía el mismo tipo de inscripciones que habían podido observar en la roca que los marineros de Ciriol habían sacado de dentro del mar. Dicho de otro modo: runas totalmente ininteligibles. Tenían que confiar ciegamente en un niño de unos 8 años, lo cual no era una situación muy agradable, no al menos para el joven Varmálico. Ichiro, en cambio, parecía deseosa de consumar el viaje mágico e incluso había empezado a preguntarle al niño por su nombre, sus aficiones y su lugar de residencia. Esa muchacha...no tenía remedio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Repetir con yo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra vez aquella serie de palabras suaves, fáciles de recordar y de pronunciar, mientras los tres apoyaban sus manos en la losa, de cuclillas.&lt;br /&gt;Y de nuevo un viento huracanado levantándolos del suelo y haciéndolos rodar en el aire, como si fueran hojas en el viento, hojas secas de Otoño. &lt;br /&gt;Y cayeron, como ya había ocurrido anteriormente, como tres piedras sobre un suelo embaldosado, al aire libre, pero esta vez se trataba de una terraza rodeada por columnas con la misma forma y color que las anteriores pero quebradas y en mal estado, una terraza sobre un risco que dominaba toda la pequeña ciudad, aún muy por encima incluso que las murallas.&lt;br /&gt;No recordaba haber visto aquella montaña, sin duda era una creación mágica, era aquel una especie de Morada.&lt;br /&gt;Ambos se levantaron y, venciendo el mareo inicial, observaron maravillados como la ciudad se perdía entre la bruma, los jardines del centro meciéndose con una suave brisa y centenares de pájaros cantores sobrevolando las casas llenas de flores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué maravilla! Eso es precioso, jamás había visto nada igual...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Ichiro le brillaban los ojos de emoción. Sin duda, le gustaba vivir sus sentimientos, expresarlos, era increible como cambiaba de humor, cómo sonreía con aquella naturalidad.&lt;br /&gt;Lúne abrió la boca para contestar, tratando de situarse en el espacio y de contemplar aquella joya de ciudad que se aparecía ante ellos.&lt;br /&gt;Pero no pudo, una voz se alzó sobre aquella extraña armonía. Los dos jóvenes se giraron, y vieron cómo un hombre de mediana edad, alto y robusto, cabellos oscuros y rizados y de piel cetrina se acercaba al niño, sonriente, y se colocaba de cuclillas, acariciándole los cabellos. El hombre había surgido tras una esquina que daba la vuelta al risco, hacia otra supuesta terraza, o quizá hubiera surgido gracias a la magia. Quien sabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de hablar con él en el idioma de Ciriol, se dirigió hacia ellos sin extrañarse en absoluto de su presencia, lo cual no dejaba de ser surrealista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Bienvenidos al Almacén de Ciriol! Podéis sentiros como en vuestra propia casa, aunque aquí en verdad no vivimos. Ese pequeño que os ha acompañado se llama Neru, es mi hijo, y cuando no va a la escuela me ayuda con mi trabajo. Le habéis caído bien, sin duda, a pesar de no haber visto en su vida a alguien de fuera de Ciriol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre se dirigió de nuevo a Neru, le pellizcó una mejilla y le volvió a hablar en su idioma. Con gran regocijo, el niño desapareció por la esquina que daba la vuelta al risco, corriendo y cantando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me llamo Solfka, y sé quienes sois vosotros y a qué habéis venido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne inmediatamente se puso en guardia, su rostro oscureciéndose ante su presencia. Pero la primera en contestar fue Ichiro, la cual parecía mantener una gran serenidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si conoces los motivos, espero que nos entiendas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo no me mezclo en los asuntos de Espiral - replicó rápidamente el hombre, dirigiendo su mirada al horizonte cubierto de niebla, una niebla que poco a poco iba disipándose en pos de un radiante Sol - Pero me temo que en este caso todo es diferente. Una gran amenaza se cierne sobre todos, y no poca esperanza nos ha dado vuestra visita. O al menos a mí, y a mi hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y eso por qué? ¿Acaso no somos como los demás, insinúas? - Lúne no había podido contenerse replicando con voz fría y desconfiada, los brazos cruzados. No le gustaba en exceso aquella situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Precisamente porque sois como los demás. Aunque eso es pronto para entenderlo. Ni yo mismo aún puedo prever los acontecimientos - hizo una pausa y sonrió de forma misteriosa, con una media sonrisa. Luego, abrió las palmas de las manos - Bien, yo no soy el más indicado para deciros qué camino debéis tomar. Ni yo ni nadie. Pero sin duda vosotros dos... - arrugó la frente unos segundos, pero luego pareció de nuevo contenerse y desechar una idea que le surcaba la mente - Oh, vamos, no es el momento de ponernos serios ni de pensar en el futuro. Venid conmigo, Neru quiere que le acompañeis para un reparto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne alzó una ceja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Seguidme, y veréis de qué se trata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dieron la vuelta a la esquina, bordeando aquel profundo abismo que iba a morir sobre las casas que desde aquella altura se veían pequeñas e insignificantes y, ante ellos, apareció una enorme terraza sobre la cual descansaban cuatro gigantescas aves como la que habían visto pintada en la puerta. Al lado de cada una se hallaban apilados unos grandes sacos repletos hasta arriba y cerrados con nudos. Tres de los animales ya estaban ocupados por dos mujeres y un hombre que las sujetaban por las riendas con semblantes serios y concentrados, oteando el horizonte y esperando algo, quizá una orden. Los dos jóvenes jamás habían visto unas aves tan inmensas y tan extrañas en sus vidas.&lt;br /&gt;Neru acariciaba las plumas rojas del lomo de la única ave no montada mientras le daba de comer unas hierbas con su otra mano. Sonreía, satisfecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Venir!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lyr levantó una ceja, dubitativo, posando su mirada en Solfka.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué significa todo esto? - preguntó, friamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-He pensado que os iría bien conocer las tradiciones de nuestro pueblo - el hombre se encogió de hombros, sonriendo quedamente, y acto seguido hizo un ademán con la mano y, en un abrir y cerrar de ojos, los 3 jinetes ordenaron a las bestias aladas recoger los grandes sacos y echarse a volar hacia la ciudad con grandes aleteos - En tiempos oscuros siempre es recomendable hacer un paréntesis y disfrutar un poco de las pocas oportunidades de ocio que se os brindan. ¿No os parece? - añadió, guiñándoles un ojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Venir con mi! ¡Volar! - el niño tiraba de la manga a los dos jóvenes, alternativamente, dando saltos, impaciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne se cruzó de brazos y alzó una ceja, taciturno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ni hablar. Yo no me subo a esto, y menos en manos de alguien que no entiende mi idioma. No hemos venido a volar, hemos venido a hablar sobre la Guerra. O eso espero - hizo una pausa y dió unos pasos hacia la baranda que separaba la terraza del abismo. Posó las manos en ella y suspiró - En esos momentos ya deben estar hablando a nuestras espaldas esos amigos tuyos, Ichiro, asignándome algún rol en este juego sin estar presente. Aquí perdemos el tiempo - se giró, sus ojos severos y helados - Volvamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te equivocas, mi querido Lúne, el consejo de Ciriol no se reúne hasta que el Sol no se esconde tras las murallas - dió unos pasos hacia el joven hasta que se colocó ante él, a muy poca distancia. Sonrió, misteriosamente - Quien sabe. Quizá necesitéis estar solos, en algún lugar dónde no se os espera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven abrió la boca para responder con un semblante teñido de desprecio, pero la cristalina voz de Ichiro se alzó como una alegre canción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Vamos Lúne, volemos! ¡Seguro que así podemos conocer mejor la ciudad!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven suspiró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya te he dicho que no estamos aquí para...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, sí, no estamos aquí para disfrutar. ¡Te repites más que el ajo! ¿A que si, Neru?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Eh? - el niño la miró, sin entender la expresión. El padre, entonces, se la tradujo en su idioma con una media sonrisa - ¡Ah! ¡Sí! ¡Lúne, aburrido!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Eh! ¡Que tu no me conoces! - se quejó el joven, molesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al expresar aquella frase, el semblante de Lúne enrojeció totalmente, pues tanto Ichiro como el padre del niño habían roto a carcajadas. Sí, efectivamente, aquella frase no había sido muy afortunada...y más dirigida a un niño. ¿Quien le había mandado ir tras aquella loca de Ichiro, la cual no tenía ni la más mínima idea de la guerra y que creía que todo eran aventuras, misterios y risas? ¿Qué diablos hacía allí en vez de estar reclamando explicaciones a los dos viajeros restantes que le habían arrastrado hacia el corazón de una Orden desconocida?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lúne, si no vienes me voy con el niño, e iremos los dos solos a dar una vuelta - sonrió Ichiro colocándose ya tras Neru, el cual ya había agarrado las riendas del animal y le había ordenado agarrar unos sacos con sus enormes garras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven resopló y dió unos pasos hacia el ave. Una vez junto a la montura y a las bridas puso los brazos en jarras y negó con la cabeza, clavando sus ojos grises en los de la joven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sé qué diablos te ocurre, Ichiro. No estamos en el país de las maravillas, a ver si de una jodida vez lo entiendes. Mi família ha desaparecido, y como ellos, miles, millones de personas. ¡Estamos en guerra y tu te dedicas a jugar como una niña pequeña! Me das vergüenza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras terminaba de hablar escuchó una orden de Solfka, una orden que esta vez parecía dirigida al enorme animal alado. El semblante de la muchacha se ensombreció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué me hablas así? Te hemos salvado la vida, te curé, y tu me lo pagas con esas palabras, de esa manera. ¡Eres...!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pudo terminar la frase, pues lo que vió la dejó paralizada, con los ojos abiertos.&lt;br /&gt;El pájaro había agarrado con su gran pico anaranjado a Lúne por la cintura y lo mantenía en vilo, sin que sus forcejeos y sus gritos le impidieran en ningún momento mantener la presión que ejercía sobre él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Suéltame! ¡Sabía que esto era una trampa! ¡Pero que demonios...!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Kruk'án! - gritó el niño, sin que aquello le quitara la sonrisa de sus labios y, llevándose al muchacho encerrado en su pico, el gigantesco pájaro dió unos cuantos aletazos y abandonó de inmediato la terraza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Perdóname Lúne, pero era necesario! ¡Eres muy terco! - exclamó tras ellos Solfka.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ave ya caía en picado hacia el centro de la ciudad y el viento soplaba en sus orejas.&lt;br /&gt;Ya no se escuchaban los gritos desesperados de Lúne, ni sus amenazas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;---------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El enorme pájaro planeaba entre las casas a una velocidad vertiginosa, aunque suficiente como para escuchar los gritos y los vítores alegres de los niños subidos a las azoteas dando sus particulares buenos días a aquel ser que traía abundancia, símbolo del renacer de un nuevo día. Era como aquella antigua leyenda humana del ave fénix, pensó una Ichiro eufórica y sonriente, recordando los libros de leyendas que había leído sobre el Mundo Ordinario. Estaba agarrada a la cinturita del niño, el cual parecía guiar a la bestia sin palabras ni susurros, quizá con el pensamiento, o con magia. Cualquier cosa parecía posible en Ciriol, incluso que algo tan aparatoso como que un amigo tuyo esté colgando del pico de una bestia alada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Efectivamente, el joven Varmálico aún seguía aprisionado por aquel gigantesco pico anaranjado, resignado ya en gastar energías para tratar de soltarse, pues cuanto más lo intentaba, más crecía la presión hacia su cuerpo. Si echaba la vista atrás, desde que habían salido de Fortaleza, huyendo de los Lamat después de la gran catástrofe, no hacía más que dar tumbos sin ningún objetivo real en el horizonte, sin una esperanza tangible.&lt;br /&gt;Había sido una herramienta, un títere de Agros, bien que lo recordaba: cada vez que aquel nombre reverberaba en su interior la rabia le oprimía el pecho. Había sido utilizado, ultrajado, y sin embargo aún seguía sin entender por qué le había querido utilizar ni para qué. Finalmente Agros había muerto, rompiéndose el hechizo que le mantenía ligado al jefe de Varmal, que le había provocado todas aquellas terribles alucinaciones, que le había alejado de tanta gente...&lt;br /&gt;Después de la Guerra, la tristeza y la desolación no le dieron tiempo de reconsiderar su nueva situación, su recobrada libertad. Sus padres...no, no quería aún recordar, debía ser fuerte, y más en aquella situación. No podía soportar el dolor de pensar en ellos, desfallecería, y no, no era momento para ello...&lt;br /&gt;¿De verdad era libre? ¿Qué diferencia había entre lo que había sucedido en la Fortaleza y en aquellos momentos? Unos Viajeros feéricos que no conocía de nada le habían arrastrado hacia un destino que seguramente ya habrían reservado para él...¿¡Pero qué diablos quería todo el mundo de él!? ¡Era un simple miembro más de Varmal! ¿Por qué Agros, los Viajeros, Nuán, y todos ellos esperaban algo de él?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En verdad, jamás habían tenido en cuenta su opinión, y su verdadero camino había desaparecido no se sabe hacia dónde. Ahora colgaba del pico de un pájaro...menudo cambio, pensó, es irónica esta vida. En cierta medida, tenía su gracia. Cerró los ojos y esbozó una sonrisa: basta ya de echar la culpa a los demás, él se había dejado arrastrar, él había sido dueño de sus actos hasta que...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...había decidido traspasar aquel Portal.&lt;br /&gt;Aquel Portal...muerte, terror, sangre...y las palabras de Agros, resonando en su cabeza, como un cruel martillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;-Lúne de Guibrush, tienes sangre feérica corriendo por tus venas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Mentiroso!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y luego le siguieron otros gritos más estridentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;_¡Maldito asesino!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;_¡Está loco!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;_¡Mira lo que has hecho, tarado mental! ¡Míralo! ¡¡Míralo!!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Siempre le odiaré!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahogó un grito rabioso y desesperado, con los ojos en blanco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se desmayó, entre lágrimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrió los ojos, sobresaltado, como si alguien le hubiera arrancado de las tinieblas, sintiendo una sensación de ahogo insoportable. Se agarró con fuerza el cuello y se irguió, dándose cuenta de inmediato que había estado echado sobre una cama de juncos. Miró alrededor, agitado, sintiendo como el corazón le bombeaba con fuerza las sienes. Y entonces fue cuando, poco a poco, fue recuperando el sentido de la realidad. Se encontraba en una pequeña habitación toda pintada de blanco y recubierta de estanterías con libros, una hoguera crepitante al otro lado, frente a él. Excepto por la lumbre del fuego, la habitación estaba casi a oscuras, y por las ventanas entraba la luz de la Luna. Frente a una de las ventanas, se hallaba una figura excrutando el exterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tosió sonoramente y la figura se giró brúscamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Lu...Lúne! ¡Ya has despertado!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era la voz cristalina e inconfundible de Ichiro. Momentos antes la había odiado con todas sus fuerzas, momentos antes había decidido no volver a verla jamás a aquella muchacha insensata, que se tomaba la Guerra como un juego. Aunque...¿En verdad la había odiado incluso aquella vez? No, ahora no podía creerlo. Le daba igual ya haber sido transportado a la fuerza por aquel ave, que la chica no hubiera mostrado síntomas de sentirse culpable ante aquel hecho. Y es que, en el fondo, todo era tan cómico...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sonrió, y recibió de ella un caluroso abrazo y un beso en la mejilla...y su llanto en su pecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Perdóname - susurró ella, de forma casi inaudible y entrecortada por el llanto - por no haberme tomado en serio las cosas...perdóname. Creía que ibas a...a...te pusiste tan pálido...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne la rodeó con sus brazos, sintiendo su perfume, su calor; y su sonrisa se abrió aún más, como una fría flor de invierno que por fín recibe la luz del Sol sobre sus pétalos casi ahogados por la lluvia y el hielo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sabes? Me alegro tanto de estar a tu lado en momentos como este...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aquel fue uno de esos momentos en qué el tiempo parece flotar como las hojas tras una ventana acristalada sobre un paisaje de Otoño: fundidos en él, todo parecía cobrar más belleza a su alrededor. Aquellas palabras...Ichiro sentía los recios y oscuros cabellos del muchacho rozar sus mejillas, su respiración pausada, calmada. Y, de repente, sintió como una especie de marea hirviente invadir su pecho.&lt;br /&gt;Se separó de Lúne unos segundos. Tragó saliva, sus mejillas ardiendo como el hierro al fuego. Sus ojos se llenaron de lágrimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo siento... - susurró, su mirada posada en el suelo y sus cabellos que aparecían de color azul oscuro bajo la luz de la Luna, recorriendo sus hombros - No sé por qué me he puesto a llorar. No sé qué me pasa...jamás me había sentido así - añadió, con voz temblorosa, sin poder mirar a los ojos del chico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven se levantó lentamente, con tranquilidad, y se separó del contacto que mantenía con la feérica. Se dirigió hacia la ventana y posó su mirada hacia las calles empedradas y desiertas bañadas por la Luna. A lo lejos se escuchaban risas y música quizá de alguna taberna escondida en algún callejón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo tampoco sé qué me pasa. Lo único que sé es que tenías razón. Es irónico cómo finalmente encontré la respuesta colgando como un burdo paquete en el pico de un ave que jamás había visto en mi vida - soltó una suave carcajada y la miró, guiñándole un ojo - Quizá hasta ahora me he tomado las cosas demasiado en serio, me he escondido tras una máscara de dolor y me he visto arrastrado contra mi voluntad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me alegro mucho que estés encontrando por fín tu camino - le devolvió la sonrisa la muchacha, sentada sobre la cama de juncos sobre la cual había dormido el chico hasta hacía poco tiempo - Es curioso pero por primera vez...tengo miedo, mucho miedo. Llegué hasta Espiral en busca de aventuras y en verdad me comporté como una niña consentida. Huí de casa, abandoné a mi gente...y...y siento mucho frío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso tiene fácil solución. Ven aquí conmigo, la Luna se ve espléndida - replicó él, sentado sobre la repisa de la ventana y dándole la espalda. Su voz, como siempre, era grave, un poco fría, pero reconfortante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dubitativa y con paso inseguro, la muchacha se levantó y se acercó al ventanal sentándose junto a él. Se arremangó la falda y dejó libres sus delgadas piernas, balanceándolas. En verdad, se respiraba un aire perfumado que enaltecía el alma. Jamás había olido unas flores con un perfume tan conmovedor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué bien huele! - exclamó ella, cerrando los ojos e inflando los pulmones, con ánimos renovados. De repente, se sentía ligera como una pluma y tenía ganas de reir y de hablar. Se giró hacia él y lo miró fijamente, con sus ojos ámbar, casi por vez primera desde que Lyr había despertado - En el mundo feérico tenemos cosas maravillosas, pero ese aroma tan arrebatador y tan cálido es la primera vez que lo huelo. Es una pena lo de la guerra, teneis un mundo...precioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro se apretujó contra el cuerpo del muchacho y ahí fue cuando las tornas cambiaron. Lúne ahora se sentía inquieto, nervioso y con el corazón casi saliéndose de su boca. Normalmente no solía ser así tan apasionado con las cosas que sucedían a su alrededor. Incluso aquellas reacciones le inquietaban. Sentía la piel de la feérica junto a la suya y sus cabellos cayendo hacia su propio pecho. Olor a flores...no, debía serenarse, debía recuperar el control de sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es curioso...yo desde pequeño siempre he anhelado viajar al Mundo Feérico. De hecho, ya estuve un par de veces. Y tengo la sensación que algo de aquello se me quedó para siempre dentro de mi corazón. Es...increible poder estar sentado al lado de alguien de ahí, y más siendo tú. Tú, que me pareces tan cercana, tan natural, tan...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Humana? - sonrió Ichiro - ¿Qué sucedió cuando viajaste a mi mundo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El semblante de Lúne se relajó, y posó sus ojos sobre las casas, más allá, hacia las lejanas murallas ahora cubiertas de una fina capa de niebla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No pasó gran cosa. Salté sobre una hoguera azul.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En el mundo feérico saltar una hoguera tiene un significado muy profundo - lo miró, repleta de curiosidad - Se hace cuando se quiere sellar un pacto. Es divertido, porque en tí veo algo...algo un poco...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Féerico?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muchacha asintió y ambos se echaron a reir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No te ha pasado alguna vez que apenas acabas de conocer a alguien y ya parece que la conocías de antes? - preguntó Lúne, tragando saliva, tratando de que no se le notara su nerviosismo y la sensación de haberla fastidiado con aquella pregunta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A mí solamente me ha pasado una vez en mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A mí también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro pasó una mano temblorosa por los oscuros cabellos del humano y, consciente de lo que había hecho, la retiró de nuevo, sintiendo que se le encogía el estómago al observar los ojos plateados del muchacho, que ahora brillaban aún más por efecto de la luz lunar. Se ruborizó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pe..perdona, yo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Te gustaría... - tragó saliva y también posó una mano temblorosa e insegura, esta vez alrededor de la espalda de la feérica, la cual, sintiendo el contacto del chico se apretujó aún más y posó su cabeza en su hombro - ...hallar tu propio camino conmigo...buscar nuestros caminos juntos? No ahora, pero quizá...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro lo miró con los ojos abiertos y resplandecientes y le cogió una mano, con suavidad, y fue ahí cuando ambos sintieron como un torrente de goce y de alegría caía desembocando en sus corazones, en una sonora y cristalina cascada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, me gustaría, no, mejor dicho, me encantaría - sonrió, y ambos de nuevo rieron sonoramente ya más por la violenta situación que por otra cosa. Ambos temblaban como dos lejanas estrellas, y ya no era por el frío precisamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Lyr!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos se sobresaltaron después de un largo silencio, como si hubieran estado deseando decir algo durante todo aquel tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es la primera vez que lo hago y me siento algo culpable pero...¿Pu...puedo bes...?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El muchacho, antes de que ella terminara la frase, le acarició una mejilla colocándole un dedo para silenciarla y entonces acercó lentamente los labios a los suyos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ahhh! ¡Qué vergüenza! - Ichiro se separó de él como un relámpago y estalló en carcajadas. Él también se unió a ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No me hables, yo estoy temblando. No...no creo que sea muy apropiado que tú, una feérica y yo...además Yume...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tienes razón...lo siento, no lo había pensado...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se volvieron a mirar y a partir de ahí solamente el sonido distante de las risas, los grillos y la brisa nocturna fue audible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Entonces...qué hacemos...? - espetó Lúne, acariciando los cabellos azules de Ichiro y con los ojos ligeramente entornados - No sé expresarlo, lo siento...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo tampoco, no sé qué más decir. Es algo que va más allá de las palabras... - contestó ella, acariciándole los labios con el reverso de la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La feérica acercó aún más su rostro al de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué hacemos? - repitió el joven, ahora de forma susurrante, sus ojos grises brillando con intensidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Algo de lo que no podamos arrepentirnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La feérica se acercó aún más y, rodeándole la cintura con sus brazos, le besó, sin dejar de acariciarle los cabellos. Lúne suspiró, a pesar de sentir su corazón que parecía que de un momento a otro le iba a estallar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos se separaron el uno del otro, henchidos de felicidad, y se dieron las manos, acariciándoselas mutuamente. Sus miradas parecían nadar la una dentro de la otra, sumergiéndose dentro de sus almas sin necesidad de usar las palabras. Ambos sintieron ganas de llorar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...de felicidad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2287872261746214684-5496280779797144802?l=luzmenguante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luzmenguante.blogspot.com/feeds/5496280779797144802/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2287872261746214684&amp;postID=5496280779797144802' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/5496280779797144802'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/5496280779797144802'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luzmenguante.blogspot.com/2009/03/la-resistencia-capitulo-5-parte-2-en.html' title='La Resistencia. Capítulo 5: Ciriol (parte 2)'/><author><name>Xavier Liras Garau</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2287872261746214684.post-1299692953063511967</id><published>2009-02-14T09:33:00.000-08:00</published><updated>2010-03-21T09:22:28.563-07:00</updated><title type='text'>La Resistencia. Capítulo 5: Ciriol (parte 1)</title><content type='html'>La niebla seguía flotando en aquellos oscuros mares y parecía que en aquellos lares no existía ni el día ni la noche, solamente unas tinieblas permanentes que se mantenían a caballo entre los dos.&lt;br /&gt;Llevaban 5 días en alta mar, navegando impulsados por fuertes vientos que les mantenían en una velocidad rápida y constante.&lt;br /&gt;Pero por alguna razón el navío se había detenido, colocando las velas al pairo, retirándolas. Diez minutos atrás unos esforzados marineros habían echado el ancla y ahora unas olas altas hacían que la nave se balanceara de un lugar a otro con bastante violencia. Había empezado a llover de nuevo y aquella vez de forma torrencial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hanuil estaba combado sobre la cubierta vomitando sonoramente. Desde hacía una hora no había vuelto a decir palabra y parecía haberse olvidado de la marinera a quien le hacía la corte desde el primer día. Los marineros pasaban a su lado, impasibles, gritándose instrucciones, mientras el capitán, subido en la torre de mando junto al timonel, hablaba con Elrick de forma grave y serena, como si el resto del mundo no les incumbiera. No daban señal de estar ni agitados ni molestos por el temporal que se había desatado sobre ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Te encuentras bien? - Ichiro se acercó a Hanuil por detrás y le dió unas palmaditas en el hombro. Se sentía algo mareada, pero de momento soportaba mejor que él las inclemencias de aquella horrible meteorología - Baja al camarote si eso. Aquí vas a empeorar - le sugirió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven viajero se giró hacia ella y clavó sus ojos rojos y llorosos en los de la joven y escupió en la cubierta, con el ceño fruncido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tenemos que estar todos en cubierta - su voz sonaba muy cascada y entrecortada - van a sacar la maldita piedra gigante para que, con un conjuro de Morada, podamos acceder a Ciriol con fórmulas mágicas. En Espiral así se hacen las cosas. Tienen que... - amagó una arcada y prosiguió - perdón...joder, malditos mares de los cojones... Te decía que en Espiral tienen que provocar la magia, no brota de forma natural como en nuestro Mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Justo dicho aquello, Hanuil volvió a darle la espalda y siguió haciendo arcadas sin poder echar nada más de su ya vacío y maltrecho estómago.&lt;br /&gt;En verdad, en Húgaldic, durante muchos meses del año la lluvia era presente, así se explicaba el verdor tan intenso y la inmensa cantidad de bosques húmedos y espesos que rodeaban la aldea.&lt;br /&gt;Así pues, estaba acostumbrada, aunque una jamás se acostumbra, pensaba ella, a los cabellos pegados en el cogote.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne, aunque ni él mismo se lo explicaba, se sentía de buen humor. Estaba apoyado contra la baranda del barco con las manos en los bolsillos, observando con sus ojos grises y penetrantes a un grupo de marineros que se habían reunido alrededor de Elrick y del capitán del navío.&lt;br /&gt;Sus cabellos oscuros se habían también pegado al cogote y alrededor de su rostro y ahora le tapaba completamente uno de sus ojos. El otro lo mantenía entrecerrado y ahora miraba como Ichiro se acercaba a él con paso dubitativo, pensativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sonrió levemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Están preparando un Paso de Morada, ¿verdad? - espetó el joven, con tranquilidad, mientras se retiraba unos cabellos mojados de su ojo izquierdo. Los marineros reunidos, junto con Elrick, se habían zambullido de repente en las oscuras aguas y habían desaparecido bajo ellas - seguramente la roca tiene un potente conjuro para arrancarla de ahí dónde está. Menos mal que, lógicamente, conocen su ubicación exacta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La otra mitad de la tripulación esperaba con seria profesionalidad ante la baranda que, los que se habían zambullido unos instantes antes, aparecieran con la gran roca y así la trasladaran sobre cubierta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así sucedio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de 2 minutos que se hicieron eternos, finalmente aparecieron todos ellos, cargando una gran roca en un saco atado a una larga cuerda. Los de arriba agarraron la cuerda y en unos pocos tirones ya habían arrastrado la piedra en cubierta. Se notaba que aquella era una operación con la que estaban muy familiarizados.&lt;br /&gt;Los que se habían zambullido saltaron de nuevo en cubierta, resoplando y escupiendo agua, pero al poco tiempo ya estaban ayudando a sus compañeros a arrastrar la piedra hacia el centro de la embarcación, para no desestabilizarla. En aquella roca habían escritas unas palabras en un idioma totalmente incomprensible para Ichiro. Parecían ideogramas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro, que se había sentado junto a Lúne y observaba todo aquello con una mezcla de sorpresa y extrañeza, arrugó la nariz tratando de descifrar aquel lenguaje. Pero fue en vano, y eso que en Húgaldic había estudiado diversos idiomas raros incluyendo algunos de Espiral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne pareció adivinar su desconcierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso son fórmulas mágicas escritas en el idioma de las primeras órdenes de Espiral, un idioma hermético, de orígen feérico, que solamente se usaba entre los miembros de estas, denominada Alta Lengua. Obviamente con eso no se puede acceder a la morada. A estas fórmulas se le añadía otra estrictamente oral para así salvaguardar la seguridad y el secretismo de las órdenes. Los idiogramas servían para, digamos - alzó los ojos tratando de buscar una palabra apropiada - dar pie para recordar las fórmulas orales, pues las palabras riman entre ellas. Por supuesto, todos los miembros sabemos leer estos ideogramas, aunque ya no los usemos para la conversación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro se rascó la cabeza, confusa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Apasionante. Lo único que no entiendo es, ¿Por qué tanto secretismo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne se incorporó sobre sí mismo y, viendo como todos empezaban a rodear la piedra y les echaban a ellos dos unas miradas que les reclamaban, comenzó a andar hacia allá con paso decidido. Mientras andaba, giró su cabeza hacia ella y la miró de reojo, con una media sonrisa algo sarcástica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Porque somos humanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco tiempo después ya estaban todos reunidos alrededor de la gran Roca negra, abrazados a ella y con los ojos cerrados, en silencio. Todos habían realizado aquel gesto de forma automática, todos excepto Ichiro la cual, en última instancia, fue cogida firmemente por el brazo y arrastrada hacia ellos. Había estado mirando el espectáculo pasmada, sin atreverse apenas a respirar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡¿Qué demonios haces, Ichiro?! - Lúne había perdido la sonrisa de antes y ahora la observaba con el ceño fruncido, bufando - Todas las consciencias deben estar unidas para que el conjuro tenga el efecto deseado. Abrázate ahí, junto a mí - relajó su voz y apartó los dedos de su hombro, notando la mirada molesta y contrariada de la joven - y limítate a repetir las fórmulas mágicas, tratando de no equivocarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Gracias por la explicación, Lúne - susurró la feérica, abrazando la roca con todas sus fuerzas - pero ni se te ocurra volver a tocarme y menos de esta forma. Que te esté agradecida por tu ayuda no significa que puedas tomarte esas libertades - sus ojos ámbar refulgían como las estrellas, dos supernovas apunto de estallar.&lt;br /&gt;Lúne apartó la mirada durante un brevísimo lapso de tiempo casi imperceptible, pero no lo suficiente para que Ichiro no se diera cuenta. Luego volvió a mirarla y parpadeó, algo descolocado, o al menos eso parecía. Un rubor anaranjado se había instalado en sus mejillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo siento - murmuró al final, entre dientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y dicho eso, ambos, como si se hubieran puesto de acuerdo, cerraron los ojos a la vez y aguardaron hasta que, uno de los marineros que no era el capitán, con una voz firme y engolada, empezó a realizar unos cánticos con palabras extrañas en ellos, o al menos extrañas para Ichiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acabado el conjuro colectivo [a Ichiro no le había costado repetir aquellas intrincadas palabras, pues el idioma parecía sencillo, claro y muy melódico] la joven, en contra de lo que se esperaba, no notó ningún cambio perceptible ni en el navío ni en los mares que les rodeaban. Éstos seguían cubiertos por una patena de espesa niebla que se perdía en el horizonte, dando la sensación que navegaban sobre cielos nublados en vez de sobre las aguas.&lt;br /&gt;El único cambio que, obviamente, había notado, era que había parado de llover y, además, tenía una extraña sensación: el aire parecía más ligero y, al respirar, entraba con mucha más fluidez hacia sus pulmones que antes. La atmósfera, antes electrificada, se había llenado de un silencio sereno, roto dulcemente por el constante romper de las olas contra la quilla del barco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro notó también como, de repente, el buen humor le invadía todo el cuerpo desde sus mejillas, pasando por sus pechos, por sus caderas y llegando a la punta de sus pies.&lt;br /&gt;Los marineros habían levado el ancla y habían vuelto a alzar las velas con la rápida y eficaz maestría de su oficio. Hanuil volvía a bromear y a hacer la corte a la recia y bonita marinera mientras ésta aseguraba nudos y ayudaba a estabilizar las velas con el viento cargado de salitre.&lt;br /&gt;No sabía por qué, pero desde que habían empezado el viaje, era la primera vez que Ichiro deseaba llegar a aquel misterioso sitio que se resistía a aparecer ante sus ojos. Se hallaba en proa, observando entre la niebla si podía ver algún cambio, el vestigio de alguna isla apareciendo con sus acantilados y sus playas tras aquel blanquecino velo.&lt;br /&gt;Sin embargo, pocos minutos después, lo único que sintió fue como el barco poco a poco detenía su marcha nuevamente y que los marineros, con movimientos mecánicos y precisos, volvían a bajar las velas y a echar el ancla sin que hiciera falta una orden específica del capitán. Sabían cuándo y cómo debían proceder, a la perfección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no olía a mar, no olía a salitre, y el navío parecía flotar sobre una superficie espesa y estable. Sin embargo, las nieblas seguían cubriéndolo todo sin rastro de ninguna tierra a la vista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya hemos llegado - gruñó Elrick tras ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se giró y lo vió oteando el horizonte que se extendía ante proa. Su rostro era pétreo, como de costumbre, y no parecía ni irritado ni contento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero...yo no veo ninguna isla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Isla? ¿Qué isla? - murmuró el calvo viajero, esbozando una sonrisa sarcástica - Eso es lo que nos dicen en Firya a nosotros y a cualquiera que viene de fuera. ¡Oh! ¡Qué rapidez! Ya han montado la plataforma. Bajemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ba...¿Bajemos? - arqueó las cejas la joven, sorprendida. ¡Pero si aún estaban en alta mar y notaba que el barco flotaba, aunque ya no se escucharan las olas chocar contra la quilla! Había algo que no cuadraba en todo aquello...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue la sensación más extraña que había sentido en toda su corta vida, y eso que venía de un mundo en dónde la magia flotaba y brotaba libremente, de forma natural, por todas partes, y más en los alrededores de Húgaldic.&lt;br /&gt;Estaban todos andando sobre una superfície gelatinosa, sobre aquella capa de niebla por la cual habían estado navegando hasta aquel momento...Ichiro tenía que hablar con alguien, urgentemente, pero flotaba ahí un silencio que tenía algo de sagrado, de inquebrantable. Se dirigió entonces a Hanuil, el cual era el único que no parecía verse forzado a guardar silencio, hablando de vez en cuando con aquella marinera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Dónde estamos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven viajero la miró, con expresión divertida y algo burlesca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh, pues en las afueras de Ciriol, Ichiro. ¿Verdad, querida? - miró a la marinera y, sin ningún reparo ni vacilación, la agarró por la cintura. ¡Pero si en comparación con ella casi parecía su hijo o, por lo menos, su hermano pequeño! Pero ella no pareció sorprenderse en absoluto y, encogiéndose de hombros, le abrazó la espalda de forma natural y ligera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si, no te preocupes, en breves momentos llegaremos a la última frontera mágica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho aquello, ambos siguieron hablando y riendo por anécdotas y banalidades que se contaban el uno al otro y, de vez en cuando, se besaban, sin disimular en absoluto. De hecho a nadie, ni siquiera a los marineros compañeros de ella, parecía importarles lo más mínimo.&lt;br /&gt;Así pues, siguió andando entre aquella espesura nívea, en silencio y expectante...inquieta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿La última frontera mágica? ¿Por qué en Espiral estaba todo tan repleto de fronteras? ¿Qué era exactamente una frontera? Aún no lo acababa de entender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La niebla, lejos de disminuir, parecía espesarse de cada vez más, y un frío intenso empezó a calarles los huesos a todos, sin excepcion. Ichiro ya había perdido la noción del tiempo que llevaban anduviendo por aquellos páramos desiertos cubiertos de hierba dispersa, o eso parecía, a tenor de la superficie mullida y húmeda que ahora pisaban.&lt;br /&gt;Al fín, después de un interminable caminar por aquel vacío extraño y, de nuevo, eléctrico (la magia casi se podía palpar con la mano) la niebla pareció empezar a ceder a golpes de aquel viento helado y ante ellos empezaron a aparecer, aquí y allá, unas verdes colinas redondas, perfectamente erosionadas por el viento y repletas de flores blancas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Los túmulos de la Orden - susurró Elrick, observando los ojos extremadamente abiertos de Ichiro y el ceño ligeramente fruncido de Lúne, el cual sentía unas extrañas vibraciones en su interior que casi le hacían retorcerse de dolor. Sí, allí había dolor, mucho dolor y tristeza. Y un silencio venerable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quienes están enterrados ahí? - preguntó el chico, en un murmullo sombrío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ciriol, antes de ser la Orden más bien defendida y escondida de toda Espiral, fue muy vulnerable y débil; a la vez que llena de sabiduría. Antes del Exilio y de la creación del Mundo Ordinario, Ciriol era solamente una de las numerosas Órdenes que poblaban Espiral. Solo que, a diferencia de los otras, Ciriol siempre decidió vivir al margen del resto, para bien o para mal, creando su propia lengua, cultura y forma de vida. Se dice que era la Órden que más relaciones tenía con los feéricos, y que más aprendieron de ellos. Era un pueblo muy pacífico y aferrado a su tierra - Elrick caminaba despacio entre los túmulos, con serenidad y hablando con la voz baja y con gran respeto - hasta que uno de los reinos más cercanos y limítrofes con la Orden empezó a ambicionar las tierras fértiles dónde se habían asentado. Lo consiguieron invadir, pero no sin antes tener que acabar con casi todos los miembros de la Orden, los cuales lucharon de forma valiente y feroz.&lt;br /&gt;Una vez en el Exilio, los pocos supervivientes de Ciriol, en el Mundo Ordinario, crearon una orden secreta independiente de la famosa Orden de Féntar y, con el Retorno, esta Orden se convirtió, en muy poco tiempo y con grandes archimagos en su seno, en una Órden profundamente hermética que consiguió separarse del resto de Espiral gracias a la inagotable fuente de sabiduría que antaño habían recogido de los feéricos. En Espiral, casi todos creen que esa Órden desapareció antes del Exilio. Pero eso ya es otra historia... - Elrick hizo otra pausa y observó tanto a Lúne como a Ichiro, que lo escuchaban con atención e interés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entonces, estos túmulos deben ser un recordatorio de la abominable matanza que ocurrió hace miles de años en otro lugar y, por tanto, ahí no están enterrados los cuerpos. Es un símbolo - dijo Lúne, asintiendo y sintiendo de repente una gran paz interior en su corazón y unas extrañas ganas de llorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Así es. Ciriol, la Órden maldita. La Órden olvidada por todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siguieron caminando cautelosamente entre aquellos pequeñas colinas y la niebla poco a poco iba disipándose, los colores de las flores de cada vez eran más claros y cubríanlas una pequeña pátina de rocío. Empezaron entonces a aparecer, aquí y allá, pequeños bosquecillos creciendo a los pies de las elevaciones.&lt;br /&gt;Y, sin darse cuenta, la niebla había desaparecido ya del todo. Lúne, asombrado, se restregó los ojos con una manga de su túnica negra, himnotizado por la belleza que ahora le rodeaba, que por fín se había desvestido de sus ropajes blanquecinos. Andaban por una casi imperceptible hondonada entre las colinas esmeralda y empezó a invadirles embaucadores perfumes provinentes de las flores, como mareas aromáticas, como si se hubiera abierto la veda para nuevas sensaciones que habían permanecido dormidas a causa de la niebla. El Sol ahora brillaba en todo lo alto, colgando en un cielo azul perfecto y limpio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo único que permanecía igual era un silencio espeso y penetrante, que se hacía extraño en medio de aquel ambiente tan primaveral, muy extraño. Nadie se atrevía a alzar la voz, ni siquiera Hanuil, el cual caminaba con una expresión seria y serena, como todos los demás. Lúne solamente recordaba aquella calma melancólica en los cementerios, y, en verdad, aquel, a pesar de todo, era uno de ellos. En cualquier otra situación le hubiera gustado aquella atmósfera, pero albergaba sentimientos muy contradictorios acerca de aquella tierra de bosques y verdes colinas: por un lado se sentía como en casa, y por otro solo deseaba huir de ahí en cuánto antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los que guiaban la expedición, los marineros y Elrick, cambiaron por fín de rumbo, subiendo por una escalera labrada en la piedra y saliendo de aquella pequeña hondonada que les separaba de las colinas y los bosques como el lecho seco de un río, y sobre la mojada hierba cubierta de flores empezaron a remontar una colina más alta que las otras, y no había camino, solamente tenían que subir directamente sin dar ningún rodeo. El terreno estaba muy resbaladizo y, en unas cuantas ocasiones, Lúne estuvo a punto de caerse hacia atrás. Subían y subían, y el miembro de Varmal tenía la sensación que el Sol se había transformado en un candelabro al cual se le van apagando sus velas, una a una, lentamente. Parecía que el ocaso se iba acercando. ¡¿Ya?! ¡Pero si hacía solo unos minutos aún quedaban restos de rocío sobre la hierba!&lt;br /&gt;Pero no, no podía obrar con lógica, y más en unas tierras rodeadas y repletas de magia. Debía seguir escalando, siguiendo el rápido ritmo de los marineros y de Elrick.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fín llegaron a la cima y la oscuridad, para sorpresa de Ichiro y Lúne, los dos únicos que jamás habían pisado Ciriol hasta ahora, ya era casi completa, el Sol ya ni siquiera se encontraba visible al menos en su forma, pero sí en esencia: una paleta de colores que iba desde el anaranjado al púrpura pintaba un horizonte que se perdía entre las aguas del océano que flanqueaba unas tierras sembradas por cientos de colinas. El resto: un cielo negro, sin estrellas, y la silueta casi invisible de la luna negra...algo que jamás ni Ichiro ni Lúne habían visto en su vida. ¿Era aquello un símbolo de toda la tristeza que gobernaba aquellas tierras? ¿Ya no había estrellas para los que habían hallado la muerte? Ichiro empezó a tiritar no de frío, sino de una sensación escalofriante que tenía más que ver con las ganas que ella también tenía de abandonar aquel lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acto seguido, el capitán de la embarcación se acercó a una pequeña roca con inscripciones desconocidas hasta para Lúne. Se trataban de runas talladas sobre la piedra, o algo parecido a éstas, pero la ortografía era absolutamente desconocida, con carácteres muy estilizados y alargados.&lt;br /&gt;Sin más preámbulos, todos procedieron de nuevo a colocar sus manos sobre la roca y a repetir las claras y concisas palabras de aquel nuevo y extraño idioma, y entonces fue cuando sintieron como si una potentísima ráfaga de viento les arrancara de aquella sombría cima y les llevara volando, en una suerte de espirales y de círculos en la oscuridad, a otro lado muy lejos de ahí. El encantamiento en aquel idioma resonaba grave y cavernoso en la mente de Ichiro, haciendo que esta tuviera ganas de gritar y de pedir auxilio, algo totalmente innecesario e inútil por otra parte así que, pensándolo mejor, trató de vencer el mareo y el miedo que le había invadido todo su ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne cayó sobre unas losas frías y duras de aquella forma tan desagradable que recordaba de sus viajes al Mundo Feérico. Pero aquello aún había sido peor: la caída había sido más aparatosa y sin duda tanto él como Ichiro, los únicos que no se lo esperaban, habían caído mal y se hallaban confusos y con la cabeza dándoles vueltas, ambos sentados en el suelo. Giró la cabeza de un lado al otro, tratando de situarse espacialmente y tratar de comprender dónde les había llevado aquel portal mágico, pero tras él solo pudo observar una muralla gigantesca que, como una torre de gran elevación, se alzaba sobre sus cabezas proyectando una enorme sombra, tapando el Sol. Sí, de nuevo el Sol... ¡Aquello era una locura!&lt;br /&gt;En el lado opuesto a la muralla, ante ellos, se hallaba una baranda de mármol cubierta de enredaderas y con un diseño exquisito y milimétrico con animales y hombres en distintas poses tallados en ella. A Ichiro automáticamente le recordó al Salón de Fölmendal, de hecho estaba segura que se trataba de los mismos constructores: los Núma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanto Lúne como Ichiro entrecruzaron miradas entre las conversaciones apagadas de los marineros y Elrick, y animadas de Hanuil y la mujer, los cuales ya habían recuperado de nuevo el brío y reían de forma algo idiota, algo que exasperaba a la joven feérica. Ambos, como si hubieran llegado a un acuerdo, se encogieron de hombros y esbozaron una sonrisa algo enigmática.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Estás pensando lo mismo que yo? - preguntó Lúne, dirigiéndo su grisácea mirada hacia la baranda de marmol que se alzaba ante la muralla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si. ¿Vamos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El muchacho asintió, abriendo más su sonrisa, y se levantó con esfuerzo al mismo tiempo que ella. Juntos se dirigieron, con paso rápido, hacia la baranda y, por fín, se asomaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y lo que allí vieron les quitó la respiración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante ellos se alzaba una bella ciudad con casas bajas y de diversos colores: blancas, anaranjadas, rojas, azules... que se amontonaban en el fondo de un pequeño valle y trepaban armoniosamente y sin pausa por una serie de terrazas labradas en las elevaciones que circundaban el valle, en última instancia encerrado por aquella enorme muralla. En el centro nada podía verse más que unos jardines muy tupidos que quitaban toda la visibilidad a lo que pudiera haber dentro de ellos. Solamente asomaba, entre unos árboles altísimos, una torre de marfil, de forma cilíndrica, terminada en punta. A doquier se escuchaban risas, voces de gentes que subían hacia allí con un eco perfecto, y una ingente cantidad de pájaros sobrevolando las casas y los jardines. También se oían tonadas de harpas y violines que, llevadas por el viento, tenían un regusto mágico difícil de explicar. Parecía una ciudad sacada de cualquier cuento de fantasía o, lo que era lo mismo para Lúne, de un cuento de hadas. Ichiro, que se había quedado anonadada respirando el aroma de las plantas aromáticas que se hallaban plantadas en el techo de cada una de los cientos de casas que trepaban casi hasta el pie de la baranda, pensaba justo lo contrario: era como una ciudad sacada de los cuentos de fantasia del Mundo Ordinario, de los que ella estaba tan enamorada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2287872261746214684-1299692953063511967?l=luzmenguante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luzmenguante.blogspot.com/feeds/1299692953063511967/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2287872261746214684&amp;postID=1299692953063511967' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/1299692953063511967'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/1299692953063511967'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luzmenguante.blogspot.com/2009/02/la-resistencia-capitulo-5-ciriol-en_14.html' title='La Resistencia. Capítulo 5: Ciriol (parte 1)'/><author><name>Xavier Liras Garau</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2287872261746214684.post-768883923115623153</id><published>2009-01-13T18:45:00.001-08:00</published><updated>2010-03-21T08:43:15.204-07:00</updated><title type='text'>La Resistencia. Capítulo 4: A bordo</title><content type='html'>El aura mágica que rodeaba la entrada del pequeño puerto propiedad exclusiva de la Orden de Ciriol era muy potente. Lúne sentía en su pecho un intenso hormiguero de forma casi insoportable. Ante ellos, ante los Viajeros, Lúne, Anie y Yume, se alzaba una pequeña arcada con espirales y animales fantásticos tallados en una roca cubierta por enredaderas florecidas. Nuán y los pequeños supervivientes, salvados por él y por Lúne de las garras del fuego y de los Lamat, se habían quedado en el Palacete, puesto que Nuán se dedicaba ahora a impartirles clases provisionales hasta que se les encontrara un colegio apropiado para todos ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un hombre menudo y ceñudo, ataviado con una toja roja y bordada con elegantes broches del color de la esmeralda típica de comerciantes ricos, les observaba a todos con desconfianza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no tenía por qué. El bloqueo mágico no tenía parangón en toda Espiral. Era insuperable incluso para un archimago, o aquello era lo que creía Lúne, el cual iba cogido de la mano con Yume. La joven, repleta de curiosidad ante el poderoso escudo mágico que les flanqueaba el paso, mantenía sus ojos abiertos como platos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No lo repetiré más - gruñó el menudo y rechoncho comerciante, paseando su mirada desconfiada sobre ellos y, sobretodo, sobre los Viajeros - no pertenecéis a la Orden y no se os permitirá pasar. Esto es todo. No me obliguéis a usar otros procedimientos menos agradables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro bufó desanimada, alternando su mirada entre los relajados y sonrientes rostros de Hanuil y de Elrick.&lt;br /&gt;Sí, Elrick, el hombre del rostro pétreo, sonreía de forma extrañamente radiante y se mantenía en silencio, pero su arrugada frente y sus ojos reconcentrados, que contrastaban con su abierta sonrisa, evidenciaban que, sin lugar a dudas, estaba usando la telepatía.&lt;br /&gt;El comerciante parecía mantener esa conversación velada con él, a tenor de unos gestos silenciosos con las manos que empleaba para enfatizar sus palabras cuando hablaba en voz alta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fín, su voz ronca volvió a vibrar en el extraño y cargado ambiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vuestra procedencia - miró a los Viajeros con una sonrisa torba, segura de sí misma - no deja lugar a dudas, señores míos. Pero en esos tiempos oscuros toda precaución es po...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su rostro, como si le hubiera alcanzado un rayo, se ensombreció de pronto. Parecía estar escuchando de nuevo en silencio pero, ahora, la tez de aquel guardián de aspecto ricachón se le había enrojecido: parecía avergonzado de algo.&lt;br /&gt;Inesperadamente, se dobló en una exagerada reverencia echándose con rapidez a un lado, dejando la arcada libre. Ante ellos ahora se veían unas casas coquetas, de color perla y forma redondeada, y una avenida embaldosada con diferentes colores vivos: rojos, amarillos, azules que flanqueaba un puerto con unos pocos pero grandes navíos atracados en él. Un viento muy agradable, aterciopelado, como de pinos y enzinas, les embargó a todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Os pido mil perdones, mis respetados señorías. Un barco os espera para partir presto hacia la Isla - Lúne sintió como en un abrir y cerrar de ojos el bloqueo mágico había desaparecido, con gran alivio para él y su molesto hormigueo en el estómago - Kérrion os espera en calidad de invitados de honor - hizo un ademán con su pequeña y enjoyada mano indicando a los Viajeros que pasaran, de forma muy servicial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elrick, por fín, habló con su propia voz, regalándole al menudo ser una mirada calurosa y elegante, algo impropio en él...o eso creía Ichiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No es sólo a los tres a quienes Kérrion espera - el hombretón pasó su fuerte brazo alrededor de la espalda de Lúne, con suavidad pero con firmeza - Él también viene con nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pe...pero...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Él también viene - los ojos de Hanuil brillaban con un extraño fuego oscuro y penetrante.&lt;br /&gt;El pequeño hombre alzó las cejas y abrió la boca para protestar, pero al instante prefirió hablar de otro modo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bien, así sea - dijo, inseguro - pero los demás deberán quedar atrás. La Orden...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Conozco mejor que tú las leyes de Ciriol, pequeño Ruko - espetó Elrick, entrando bajo la arcada junto con Lúne - no es la primera vez que vengo. Y lo sabes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su voz imponente y grave no permitía réplica alguna. Ruko, al ver que sabía su nombre, ya no osó decir nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si no viene Yume conmigo, junto con Anie, no iré a esa isla - Lúne se separó de Elrick bruscamente, retrocediendo hacia atrás, con una voz poco amigable - Además, creo que alguien aquí me debe una explicación, de una puñetera vez. Os agradezco lo que hicisteis por nosotros, pero estoy harto de andar a tientas, y más con tres desconocidos que, para más Inri, no són ni de este mundo - Lúne puso los brazos en jarras, desafiante, aguantando la dura y penetrante mirada de Elrick - Y no solamente yo. Yume y Anie, aquí presentes, y los demás, están en su derecho de conocer vuestros planes para con esta Orden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tiene razón - Anie asintió con la cabeza, el ceño fruncido y saliendo en defensa del joven - tenemos amigos y parientes desaparecidos o yaciendo muertos entre ruinas, destrozados. Decidimos permanecer siempre juntos, y vuestros silencios no me dan ninguna confianza. Más al contrario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hanuil enseñó sus dientes de alabastro con una mueca maliciosa y sarcástica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hay razones suficientemente importantes - dijo el rubio viajero, entre dientes - para que Ciriol quiera dejar pasar, por primera vez en siglos, a alguien ajeno de su Orden, de Espiral. Y no hay discusión alguna en este aspecto - hizo una pausa y miró la agria mueca de desprecio y de rabia que asomaban en los grandes ojos de Lúne - Vendrás con nosotros y no harás preguntas hasta que te den permiso. Malditos humanos...se creen que a nosotros nos es ajeno el hecho de que...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Basta, Hanuil - le cortó Elrick, con sequedad - Cuando volvamos todas las preguntas serán respondidas. El tiempo apremia. Vendrás con nosotros Lúne, pues te necesitamos y te necesitan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven miembro de Varmal miró desafiante a los dos Viajeros sin cambiar su expresión airada.  Ichiro, por su parte, se mantenía apartada de todos, pensativa y distraída, su mirada de miel detenida en la florecida enredadera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No dejaré que se me siga arrastrando como a un perro - siguió Lúne, escupiendo en el suelo con desprecio - y menos por gentes que se pasan la mayor parte del tiempo correteando entre rositas, en su maravilloso mundo, cerrándose a nosotros como si fuéramos apestados - dió unos pasos con sus pesadas botas de viajero hacia Elrick. Su tono de voz estaba envenenado - Nosotros somos los hijos de la muerte y de la guerra. Hemos visto, vivido y sufrido, en pocas semanas, cosas tan terribles que jamás lo podríais imaginar. ¿Y ahora qué? - alzó la voz, sus enormes ojos grises brillando como imbuidos en una tormenta - Ahora tenéis la desvergüenza de pretender liderarnos y, encima, no teneis intención de decirnos a qué hemos venido a esta apestosa ciudad y por qué. Si nos parece bien la propuesta, entonces iremos todos juntos, sin excluir a nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue entonces cuando, sin poder aguantarse más, el comerciante guardián de la arcada se dirigió a él con una leve reverencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Señor, con usted se ha hecho una excepción. Lo siento, pero yo sólo cumplo órdenes. Nadie más podrá traspasar el umbral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bien - Lúne se dió la vuelta, dando la espalda a la arcada - entonces nuestros caminos aquí se separan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yume agarró el brazo de Lúne con suavidad, pidiéndole con un gesto no-verbal que se tranquilizara. Le besó con ternura y, viendo como se quedaba ante ella un poco sorprendido, le pellizcó graciosamente la naríz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No me seas orgulloso, Lúne. A mi no me importa, y te agradezco que nos hayas tenido en cuenta. Pero yo te esperaré aquí, y me lo contarás todo, ¿vale? Anie y yo y el resto. Te esperaremos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven bufó y desvió la mirada, notando cómo Elrick ya estaba tras él, muy cerca, tanto que notaba su aliento en la nuca. Se giró bruscamente y le miró con odio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué? ¿Ya ibas a llevarme por la fuerza? - se colocó una mano en la vaina, amenazante. Pero, al observar la cara de reprobación de Yume, decidió caminar hacia adelante, sin mirar atrás y sin despedirse. Ni siquiera pareció escuchar la respuesta sardónica de Elrick, como le decía: "sabía que no haría falta. Hay personas con más sentido común que tú".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba muy enfadado, impotente, engañado, viendo como 3 desconocidos le trazaban una linea hacia un objetivo que no conocía. Odiaba aquello, lo odiaba con todo su corazón. Apretó los puños, pasando rápidamente bajo la arcada, sin corresponder a un "lo siento" murmurado por Ichiro, avergonzada por todo lo que había sucedido. No se sentía así desde...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...no quería recordarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una enorme cresta dentada apareció por debajo de la fina capa de niebla que, durante 3 días con sus noches había acompañado a los navegantes sin tregua, junto con un cielo gris y encapotado. Un ruido crepitante acompañó a la aparición de la cresta, como un ruido sordo, de sierra que subía y bajaba de intensidad. Ichiro sintió un fuerte escalofrío en la espalda y retrocedió unos pasos, hacia el centro de la borda. Aquella cosa...desprendía odio, maldad y algo más que no podía discernir, pero sin duda en el Mundo Feérico esa sensación tan horrorosa no la había sentido jamás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elrick se acercó a ella, con el semblante serio pero a la vez calmado y un poco reflexivo. Le sonrió, con ligereza, unas finísimas gotas de lluvia impactando contra los tatuajes de su calva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esas cosas son monstruos oceánicos controlados por los hechiceros de Ciriol - murmuró, echándole a la cresta gigantesca que poco a poco desaparecía entre la niebla una mirada petrea, inexpresiva - A nosotros no nos harán nada. Olvídate de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La joven de cabellos azules, ahora impregnados de una mezcla entre sal y lluvia, tragó saliva y forzó una sonrisa, tratando de olvidarse de los sentimientos sombríos que la habían acechado segundos antes. Caminó hacia proa, pasando entre los esforzados marineros que, con un trabajo serio y meticuloso se afanaban en aparejar las velas dependiendo de la dirección del viento y del tamaño de las olas. La carabela aquella era un barco seguramente destinado a muchísimos más viajeros y tripulantes, a tenor de su gran tamaño. Con sus 50 metros de largo y sus 20 de ancho, se asemejaba a una perezosa ballena que sin prisa y sin pausa, se dirigía hacia el interior de aquellos mares blanquecinos, ciegos, desprovistos apenas de luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras se dirigía, grácil, tratando de desenredar sus cabellos entumecidos por la brisa marina, hacia proa más que por curiosidad, por mero aburrimiento, observó a dos personajes con personalidades muy distintas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A un lado, a la izquierda, Hanuil charlaba animosamente con una marinera a la que el capitán del barco le había permitido un merecido descanso de una hora. La mujer parecía tener unos 30 años, era menuda, ancha de curvas y tenía unos pechos voluminosos que le sobresalían bajo una recia camisa de seda color beige. Llevaba sus cabellos rojizos y rizados recogidos en una cola de caballo y se recostaba con gracia profesional en la baranda. A pesar de su oficio, no parecía haber abandonado para nada su femenidad. Tenía una belleza alejada de ser clásica, una belleza salvaje, con unos ojos verdes rasgados, la frente ancha y una barbilla corta y orgullosa. Había aprovechado para pintarse los labios de nuevo, tratando a la vez de humedecerlos en contra de la sequedad que tendía a resquebrajarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se miraba en un espejo y reía a carcajadas seguramente por alguna ocurrencia de Hanuil, mirándole a veces de reojo y pestañeando con fuerza. Era increible como aquel joven insolente, del cual Ichiro mantenía una opinión de simple niño de papá que juega a las aventuras, conseguía escandilar a cualquier hembra, fuera quien fuera ésta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-...La última vez que estuve en Firya - relataba, después de contarle otras anécdotas que le habían ocurrido en su Mundo, con una sonrisa pícara y traviesa - la cagué, como siempre. En una taberna me emborraché, aprovechando que Elrick y los demás se habían ido ya a dormir, y me lié con una recia marinera, ni la mitad de bonita que tú. Pero ya sabes lo que hace el alcohol... - miró hacia el cielo encapotado y gotas de lluvia le cayeron sobre los párpados entrecerrados - Al día siguiente, me encontré metido en un armario, desnudo, escuchando la discusión acalorada de una pareja. De repente...un hombre de 2 metros, gigantesco y musculoso, abrió el armario y me encontró ahí, con un condón de esparto en la polla, ya usado, y agazapado en un rincón, con una resaca terrible... Salí de ahí corriendo, pasando bajo sus piernas y aún no sé ni como escapé de ahí...lo juro. Solamente acertó en inflarme un ojo de un puñetazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La risa de la marinera se prolongó durante un buen rato, dándole palmadas en el hombro y arqueándose hacia abajo, enjuagándose unas lágrimas. Ichiro negó con la cabeza, suspiró, y siguió caminando ya conociendo de sobra las tácticas de seducción de aquel niño insoportable y soberbio hasta el asco. Seguramente no era verdad ni la mitad de cosas que contaba pero...¿Quien iba a probarlo? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el otro lado se encontraba Lúne, con la espada desenvainada y clavada en la borda, sentado sobre la baranda, dejando medio cuerpo peligrosamente colgando hacia el mar. Pero no parecía ni mucho menos preocupado, ni siquiera después de la aparición repentina de aquella cresta que había sembrado el pánico en el lastimero estómago de la joven. Al contrario, estaba pensativo, con el ceño fruncido, fumando una larga pipa.&lt;br /&gt;La espada del joven resplandecía con unos brillos azulados, extraños, que contrastaban con el ambiente apagado de los alrededores. Lyr llevaba esos 3 días y sus noches sin apenas hablarle a nadie. En caso de extrema necesidad, echaba uso de los monosílabos, pero aquello era todo. Su mirada grisacea parecía ahora viajar muy lejos de ahí, parecía trazar algún plan, o quizá hacía balance del pasado...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...No, era incapaz de saber en qué pensaba aquel misterioso joven. Caminó hacia la proa, confusa y no pasó mucho tiempo hasta que, malhumorada, decidió irse a su camarote para leer algunos de los libros que había en sus estanterías, libros la mayoría de Historia de Espiral y de Leyendas del Océano, todos muy interesantes para ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó la noche y cenaron de forma frugral de pescado fresco gratinado con verduras en un gran camarote todos reunidos tripulación y viajeros, en una larga y vetusta mesa sobre la cual ardía un gran candelabro de 15 velas. El ambiente había sido bastante austero y callado, no parecían aquellos marineros los típicos alegres y desvergonzados que siempre aparecían en las novelas del Mundo Ordinario. Solamente Hanuil cortaba el silencio contando algún que otro chiste y hablando con la menuda marinera a la que le había caído, sin duda, en gracia. Ichiro estaba ya contando el tiempo que faltaba para que se la llevara a la cama, aunque la mujer no parecía precisamente de las fáciles. A veces callaba largo rato sin dar señal de escuchar lo que le decía el Viajero de rubia cabellera. Lúne había terminado de cenar y, con un amable y frío: "gracias por la cena", volvió a su camarote, con prisa, como si allí tuviera una importante tarea que realizar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero a Ichiro le extrañó algo en el rostro del joven, algo que la mantuvo en vilo durante los minutos que siguieron a la desaparición del chico.&lt;br /&gt;Justo cuando Lúne pasaba junto a ella haciendo resonar sus pesadas botas sobre el pavimento de madera resquebrajosa del gran camarote, se giró en un instante de segundo y le murmuró algo con sus pequeños labios, algo que Ichiro no supo interpretar, absorta más en sus pensamientos sobre en qué estaba obsesionado Lúne que en sus gestos. Que se dirigió a ella, aquello era indudable...¿Por qué lo había hecho? Eso ya la sumergía en un mar de dudas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuvo todavía un largo tiempo haciendo sobremesa, tratando de distraerse hablando de forma escueta con Elrick, el cual le comentaba los pormenores y los objetivos de aquel viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cuando lleguemos allí, nos encontraremos con un personaje muy... - se quedó pensando, observando el techo y sonrió ligeramente, rascándose la calva con lentitud - un Personaje, eso es todo. No lo sabría definir. Él y toda Ciriol saben más cosas de la Guerra y del supuesto poder de Lúne y de las consecuencias de todo ello que muchos que viven en su propio Mundo. Allí buscaremos consejo, sabiduría...y quizá algo más, si le caemos en gracia...si está de buen humor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿El supuesto poder de Lúne? Ya habían hablado de ello antes de llegar a Espiral y solamente conocían de ese destino lo que le había pasado en Folmendal. Aún no entendía por qué los Folns habían decidido hacer saltar a Lúne sobre la hoguera, si ni ellos conocían el alcance de su poder. Sin duda, debieron intuïr algo muy poderoso dentro de él, debieron sentirlo. De hecho, ella, cada vez que lo miraba...No, desechó aquel pensamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad- pensaba - en realidad no sabemos nada, absolutamente nada. Y él es solamente un chico como yo. Le han estado utilizando, le han sometido a grandes presiones, le han manipulado. Y él...no...no puedo entender que aún así esté tan tranquilo, tan sereno. Algo tiene que esconder, algo tiene entre manos que nosotros no conocemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se levantó, necesitaba irse a su camarote para poder pensar en todo ello con tranquilidad, para sopesar el futuro que les venía encima, para pensar en todo lo que le había contado Elrick y los Folns respecto a Lúne. Necesitaba llegar a alguna conclusión, aunque fuera suya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solamente suya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hizo una reverencia y entornó los ojos, tratando de fingir que se caía de sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me ha sido grata la compañía, pero estoy cansada y necesito dormir. Buenas noches y gracias por la cena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de las pertinentes y frías despedidas, excepto por parte de Hanuil el cual andaba tan enfrascado en la conversación que ni se inmutó de la partida de la joven, abrió la puerta de su camarote con más fuerza que la había pretendido pegando un sonoro portazo contra la pared.&lt;br /&gt;Se sentía extrañamente irritada, tenía ganas de tumbarse en el pequeño pero cómodo camastro y así, por fín, olvidarse de todo sumergiéndose en un onírico olvido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no sabía que aquella noche aún se avecinaba larga, muy larga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahogó un grito de sorpresa con su menuda mano, y ahí fue cuando intuyó que, precisamente, aquella noche no podría dormir tranquila: sobre la cama se hallaba sentado un joven de cabellos negros sacados levemente de sus naturales tinieblas por una sola vela encendida en el candelabro colocado sobre la menuda y destartalada mesita de noche. Sus ojos, con rapidez felina, se posaron en los de Ichiro entre unos destellos grisaceos e intensos que la miraban inquisitivamente, o eso parecía. Con todos aquellos elementos, era ya más que evidente de quien se trataba, de quien era aquel joven que había invadido su camarote sin su permiso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chico cerró un pesado libro que mantenía sobre su regazo y sonrió levemente. Ichiro, como respuesta, puso los brazos en jarras y frunció el ceño: no se sentía de buen humor como para aguantar silencios y misterios infundados y más en aquella situación tan surrealista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿A qué viene todo esto? ¿Por qué demonios has entrado en mi camarote sin mi permiso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven no pareció corresponder sus palabras con ninguna expresión visible, al menos no en aquella penumbra, y en vez de eso se levantó e hizo una breve reverencia con la cabeza, esbozando una risa cortés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mis disculpas, sé que no es este el método más ortodoxo para explicarle a alguien, y más a una chica, que tengo motivos de sobra para haberlo hecho - levantó la cabeza y, por efecto de la falta de luz, Ichiro sólo fue capaz de ver dos grandes y brillantes ojos grises, únicos elementos que atestiguaban su presencia, junto con una pequeña parte de sus mejillas ligeramente sonrojadas.&lt;br /&gt;Se sintió entonces algo turbada por la fuerza enigmática y poderosa que emanaba de aquella silueta, de aquel espectro que se había deslizado en el mismo epicentro de su intimidad.&lt;br /&gt;Y de nuevo aquella contradicción: aquel calor en el pecho y aquel tremendo escalofrío en el espinazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pronto, sin embargo, se rehizo y, cruzándose de brazos, frunció de nuevo el ceño, aquella vez con más efusividad y rabia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No pretendo consentir que nadie se inmiscuya en mi intimidad, y menos alguien que apenas conozco - espetó con un leve temblor iracundo en su voz. Jamás se había sentido tan enfadada...ni siquiera en aquella cena de Húgaldic, ni siquiera discutiendo con Hanuil. Tenía unas extrañas ganas de llorar, se sentía ridícula, no era aquello tan importante como para ponerse así...¿o sí? - ¿Qué quieres de mí? Espero una respuesta rápida porque sino...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Basta - la voz del joven se tornó más fría, casi gélida - Te recuerdo que soy yo al que han retenido en este barco en contra de mi voluntad - se hizo el silencio, pero los ojos de él eran más elocuentes que sus propias palabras. El problema es que su mirada le había dado tal impresión a Ichiro, que ella fue incapaz de interpretarla - Y tú - prosiguió, con una media sonrisa sardónica - eres cómplice de mi encierro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho aquello se dió la vuelta, dándole la espalda y, apartando las cortinas de la pequeña ventana circular dejó que el fantasmagórico resplandor de la niebla nocturna invadiera la habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miraba por la ventana, las manos metidas en los bolsillos de su túnica negra, la túnica de Varmal, la túnica de los hijos de la Luna Negra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro bajó los ojos, cediendo finalmente a la vergüenza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No estoy de acuerdo en cómo hablaron mis dos compañeros, sobretodo respecto a Hanuil. Yo jamás obligaría a nadie - tregó saliva, acariciándose los azulados cabellos para mantener una de sus manos ocupada al margen de los nervios que zarandeaban a la joven - jamás, pero yo Lúne...yo...aún estoy confundida por todo lo que está pasando, yo nunca pretendí...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-He encontrado un libro en este barco, un libro que jamás, durante mis años de empedernido lector, de devorador de bibliotecas, había leído - la cortó, aún de espaldas a ella y mirando por la ventana - Contiene una información muy interesante y...necesito colaboración de tu parte, si es que quieres saber de qué va esa historia - se giró hacia ella y recostó con gracia el codo en el cristal de la ventana. Su mirada ahora era más calida y serena, y en sus ojos grises como la niebla que dominaba aquellos oscuros mares parecían arder dos hogueras crepitantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro no comprendía nada. Se sentía como una extraña en su propio camarote escuchando como un joven bastante aniñado, algo desgreñado y de ojos bonitos, le contaba que había leído no sabía qué libro con información interesante, y confidencial, a tenor de su secretismo. Pero lo que más la extrañaba era...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y por qué...por qué necesitas colaboración de mi parte? ¿Por qué quieres compartir lo que sabes conmigo y no con los demás? - preguntó, más temblorosa aún que antes y evitando aquella mirada que la hería, le hacía daño y le escrutaba como si para él ella fuera un libro abierto de par en par. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne suspiró con efusividad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El por qué ahora carece de importancia - se encogió de hombros y se sentó en la cama, ante ella, con una sonrisa tranquila y algo melancólica - Si me pides que me marche, me marcharé, sin causarte ningún problema. Si en cambio quieres que me quede y siga contándote mi historieta que para tí, como buena feérica, te debe sonar a cuento absurdo de humanos... - se tumbó con lentitud en la cama, bufando un suspiro de cansancio y se colocó las manos tras la cabeza ahora bien visible por la cercanía de la única vela encendida - ...deberás confiar en mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro titubeó. ¿Pero cómo pretendía que confiara en él si aún no le había explicado absolutamente nada de lo que tramaba...si es que tramaba algo?&lt;br /&gt;Abrió la boca dispuesta a protestar contra el tono tan sentencioso y soberbio del joven. Sin embargo, había algo en aquella voz que la inquietaba y que, a la vez, la atraía con una curiosidad irresistible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué pensarían de ello Hanuil y Elrick si descubrían que les ocultaba algo a sus espaldas, ella, que había abusado de su confianza?&lt;br /&gt;¿Quizá Lúne quería compartir un secreto con ella a espaldas de sus dos compañeros? No, no podía hacerlo y tampoco quería y, sin embargo, sintió también como una serenidad casi sedante recorría cada poro de su piel, poco a poco, casi imperceptible, como la luz magenta que precede al alba en el horizonte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué era lo correcto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin apenas ser consciente de ello, había terminado echándose en la cama, a su lado, con las manos también tras la nuca y apartando sus frondosos cabellos lapizlászuli hacia el borde de la cama. Se giró hacia él y sonrió, frunciendo ligeramente el ceño y, aquella vez, fue ella quien lo miró intensamente con sus ojos de ámbar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dudo que toda esa historia vaya a convencerme pero... - relajó sus labios - Confío en tí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven pareció sorprenderse y abrir algo más de lo normal sus ya de por sí enormes ojos. La penumbra ya no conseguía encubrir ningún gesto de su rostro que quisiera esconder de la mirada de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Se había sonrojado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No lo sabía. Pero esa forma que tenía de parpadear tan repetidamente mientras le devolvía su mirada le recordó a cuando Rívon se turbaba por algo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...y aquello le regocijó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne se recostó sobre el respaldo de la cama después de encender el candelabro entero para así poder leer con más claridad.&lt;br /&gt;Abrió el pesado libro rojo de tapas desgastadas sobre su regazo y empezó a girar las hojas amarillentas, con lentitud, unas hojas muy finas y crepitantes que parecía que se quebrarían en cualquier momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro torció un poco la cabeza tratando de observar, por curiosidad, quien era el autor del libro y el título de este...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y su sorpresa fue mayúscula.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escrito con letras góticas y refinadas el título rezaba: "Leyendas de Ilmaren" por Nuán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Nuán? ¿Nuán era escritor? Jamás lo hubiera imaginado...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne no pareció advertir el desconcierto de la joven y siguió pasando páginas, una a una, hasta que por fín dió con el capítulo que buscaba. Entonces carraspeó para aclararse la voz y frunció el ceño, pues la letra era pequeña y la impresión estaba muy desgastada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;"Poco se habla del país de Gaül - &lt;/span&gt;empezó, con un tono de voz grave y profundo, usando una voz desconocida para ella - &lt;span style="font-style: italic;"&gt;pero en todos los pueblos asentados a los pies de las montañas de Ilmaren, las leyendas sobre este mítico país abundan, y una de las más corrientes aunque ya conocida por muchos es la de la "Joven de las estrellas" o de la "Joven que vino de los cielos", aunque hay versiones muy detalladas y únicas de las que hasta ahora yo no conocía su existencia (...)" - &lt;/span&gt;Lúne pasó unas cuantas páginas más y, deteniéndose en otra, prosiguió-&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;"Y así casi todas estas leyendas, curiosamente, se refieren a extraños seres de las montañas que proporcionan dones y maldiciones a los habitantes de estos pueblos.&lt;br /&gt;Durante los solsticios y equinoccios estas gentes se reúnen dentro de las casas, en família, dejando hogueras encendidas tanto dentro como fuera de los hogares. El fuego que se enciende ante la puerta, en el exterior, se rodea con piedras de colores, muy abuntantes en esas montañas y que, según ellos, apaciguan a estos tenebrosos visitantes que por las noches bajan desde el país de Gaül hacia el mundo de los humanos (...) - &lt;/span&gt;giró dos páginas más y rebuscó con una intensa mirada en otro párrafo y prosiguió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;"Durante mis andanzas con mi compañía de músicos, traté de averiguar algo más de este misterioso país que tanto me intrigaba, algo que pudiera hallar entre el confuso humus de las leyendas. Quería conocer cosas más concretas, ir más allá de cuentos y supersticiones, y solamente los más ancianos quisieron responderme, casi todos con secos monosílabos y con frases herméticas acompañadas de una serie de rezos y supuestas fórmulas mágicas para alejar de ellos los Colmillos del Destino, según sus propias palabras. Después de algunos relatos confusos sobre laberintos endemoniados, raptos de niños, danzas macabras y desapariciones, acababan siempre diciendo que "el Otro Lado es el único que Sabe" (...)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Considero que hasta ahora se ha tachado a los habitantes de Ilmaren de primitivos, desechando así todas sus creencias. Pero nada más lejos de la realidad. Si hay una tierra más misteriosa y con más poder mágico en Espiral, esas són las tierras que rodean esas montañas, estoy convencido. De hecho, es curioso, pero siempre observé esas montañas con un deseo y un ardor en mi pecho extraños, atraído por ellas desde siempre (...) - &lt;/span&gt;el joven negó con la cabeza varias veces, sonriendo levemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A este hombre le encanta divagar - espetó, algo irónico, antes de proseguir con un nuevo párrafo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Al fín nuestros pasos errantes, llevando con nosotros los instrumentos a cuestas y unas pocas monedas, nos llevaron a una pequeña caseta de madera construída justo en los lindes de un inmenso y sombrío bosque que se extendía por una profunda garganta abierta en la montaña.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Llegamos a aquella cabaña hambrientos, justo cuando el Sol se ponía entre las altas montañas que se alzaban ante nosotros. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Habíamos andado durante 3 días entre gargantas, despoblados valles, y no había señal de ningún pueblo y de ninguna aldea cercana. Los caminos pedregosos a menudo se introducían por frondosos bosques en los que era fácil perderse y aparecer en otra dirección no deseada. Solamente hallábamos sosiego ante la hoguera, tocando nuestros instrumentos y cantando mientras comíamos una frugral cena insuficiente para nuestros estómagos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Yo era reacio a molestar a la familia que pudiera habitar aquella casa y era partidario de seguir andando hasta dar con un pueblo, pero el resto de mis compañeros y el ruido incesante de mi tripa me hizo desistir.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;(...) Un anciano, delgado y menudo, calvo y de nariz afilada, nos miró sombrío tras un pequeño agujero abierto en la puerta&lt;/span&gt; - pasó unas cuantas páginas más frunciendo un poco el ceño y al fín arqueó las cejas y se le iluminaron los ojos. Miró a Ichiro y sonrió con cierta excitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aquí está. Escucha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La feérica se arqueó ligeramente hacia el pesado libro que sostenía el joven sobre su regazo y arrugó el entrecejo, esperando impaciente que la historia siguiera adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(...)  &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Amablemente, empezó a relatarnos con tranquilidad todo lo que sabía de aquellos bosques que se erigían como una pared forestal, salvaje, ante la cabaña. Después de comentarnos de pasada que hacía cinco años su esposa, que había vivido allí con él, había fallecido y que sus dos hijos se habían ido a vivir a una aldea lejos de allí, su rostro se ensombreció y sus ojos se clavaron en la crepitante hoguera ante la cual habíamos tocado para él después de cenar. Poco después empezó a hablar, su voz totalmente cambiada hasta el punto que parecía provenir de otra persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si en verdad queréis conocer las historias que se esconden tras estos bosques y estas montañas - guardó silencio, mirando por una ventaba que daba a los lindes del bosque. De repente parecía más viejo y su mirada muy cansada - yo no podré más que hablar de malos sueños, de oscuras visiones, de visitas inquietantes... - clavó los ojos en la hoguera - ...y de miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;Lúne&lt;/span&gt;&lt;span&gt; miró por la escotilla&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, &lt;/span&gt;&lt;span&gt;sereno y algo sombrío. Luego, giró una página más y se dirigió a Ichiro la cual, como una niña que escucha las historias de un cuenta-cuentos, se hallaba tumbada boca abajo, sus manos en las mejillas y con los ojos muy abiertos, unos ojos que pedían a gritos que el joven siguiera relatando la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y siguió leyendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- "&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Aquel anciano, en efecto, nos contó cosas aterradoras de sus pesadillas acerca del bosque, sobre diminutos seres enclenques que le susurraban frases incoherentes o sobre laberintos por los que se perdía en el interior de la floresta, rodeado de aullidos y lamentos. Pero, lejos de la impresión que me dejaron, algo me llamó la atención: aquel hombre solamente tenía aquellos sueños desde que vivía allí, en aquella casita de madera. También nos contó que había soñado algunas cosas premonitorias. Por ejemplo, el día anterior a la muerte de su esposa, había soñado que unos diminutos seres rodeados de luz, sin rostro, se la llevaban inherte hacia el interior del bosque, llevándosela a cuestas. Él los perseguía, desesperado, pero al internarse en la floresta siempre acababa hundiéndose bajo tierra, entre las raíces de los grandes árboles, cómo si algo en aquel bosque le impidiera pasar.&lt;br /&gt;Al día siguiente, halló a su mujer muerta en la cama: había fallecido mientras dormía (...)"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"El anciano también había penetrado en el bosque y, de tanto hacerlo, parecía haber perdido la razón. Nos decía, convencido, que el alma de su mujer había sido robada por Ellos y que él la debía rescatar de sus manos. Pero sin duda, había muchas cosas que no quería contarnos, por mucho que tratáramos de preguntarle lo más cortesmente posible.&lt;br /&gt;Cansado ya de relatarnos sus experiencias con aquel bosque, las cuales parecían dolerle como si cada palabra fuera un estilete que se clavara en su interior, nos enseñó otras cosas menos siniestras y funestas. Nos mostró gran cantidad de piedras de colores que tenían extraños símbolos grabados en ellas. Él nos aseguraba que jamás había encendido hogueras para espantar a los visitantes del Otro Lado y que esos grabados eran la forma que tenían aquellos seres de agradecérselo.&lt;br /&gt;Miré una de las piedras de color azul marino atentamente, entrecerré los ojos y en el símbolo grabado en ella (una pirámide de dos puntas) refulgía una luz anaranjada, casi imperceptible (...)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Nos enseñó una cesta llena de frutas diversas: bayas más rojas que el rubí, frambuesas, cerezas, bellotas y, por último, ramas de muérdago dibujando cruces, rombos y espirales.&lt;br /&gt;Según el anciano, había algunas frutas que databan de 20 años atrás, de cuando se había trasladado con su familia a aquella cabaña por razones que rehusó explicar. Se conservaban intactas, impolutas, como si estuvieran bajo el influjo de un conjuro.&lt;br /&gt;Cada solsticio y cada equinoccio por la mañana, sobre las brasas de la chimenea apagada, se encontraban con una pequeña cestita dentro de la cual había siempre un fruto y una piedra de color sobre la cual siempre había algún dibujo o símbolo tallado (...)"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Aquella noche la recordaré toda mi vida, no la podré olvidar jamás. Nos quedamos a dormir en aquella pequeña casa, todos en el que antaño había sido el cuarto de los hijos del anciano. Dormimos en nuestros sacos, pues ahí ya no había camas (...). En medio de la noche pegué un respingo y me encontré sudando a mares y mi corazón bombeando de forma alocada, arrítmicamente.&lt;br /&gt;A través de la ventana contemplé el fulgor de la luna llena entrar en la habitación, dibujando sombras danzantes de los grandes árboles cercanos. Me sentí atraído por aquella luz y aquellas sombras en movimiento, como los grillos hacia la noche.&lt;br /&gt;Entonces, salí sigilosamente de la cabaña, como poseído, atraído por algo que no podía discernir. Anduve no sé cuánto tiempo entre la maleza, a través del bosque, excitado, ajeno a todo, enamorado de un sentimiento que no puedo explicar con palabras. Fuertes rachas de viento se precipitaban entre las ramas de los árboles sumidos en la penumbra lunar, y en esa vestisca parecía escucharse, sólo durante unos pocos segundos, una melodía de arpa algo estridente pero tan bella que dolía, me hería, me consumía...&lt;br /&gt;Olía a magia, a una magia muy potente, absorbente, el aire vibraba a mi alrededor y sentía presencias extrañas rodeándome y también notaba que allí ya no era bienvenido.&lt;br /&gt;Sin embargo, lejos de temer por mi integridad, seguí caminando, adentrándome en la espesura como ebrio y fue cuando, al cabo de poco tiempo, comencé a vislumbrar una luz blanquecina resplandecer entre las ramas y recuerdo que, como un necio, estallé en carcajadas. Las carcajadas fluían solas, sin que yo hiciera ningún esfuerzo, aunque ahora a alguien le pueda parecer ridícula mi reacción.&lt;br /&gt;Corrí hacia la luz y el viento me seguía trayendo aquella melodía alegre y estridente cada vez con más fuerza. Quería unirme a aquello, fuera lo que fuera (...)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Lúne observó a Ichiro alzando sus grandes y semi-velados ojos grises, de ellos emanando destellos repletos de intensidad. Ichiro se frotó los ojos y se recostó sobre su lado izquierdo devolviéndole su mirada de miel, llena de sorpresa y deseo por seguir escuchando aquella extraña y oscura historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Resumiendo - dijo Lúne, con una sonrisa entre dulce y burlesca - Nuán rió por primera y, quizá, por última vez en su vida, y le duró poco al pobre. Según relata él mismo, al llegar a aquel claro luminoso de dónde provenía aquella música, se encontró de nuevo ante la cabaña, en el mismo sitio por dónde antes se había adentrado a la floresta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro entornó los ojos y reflexionó durante unos instantes, mientras se rizaba una mecha de cabello azul.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En el Mundo Espiral, cuando los feéricos os visitábamos a menudo, usábamos como medida de protección algo llamado... - la joven arrugó graciosamente la nariz, tratando de recordar algo que ya casi había olvidado. Unos segundos después dió un saltito sobre la cama, sonriendo e iluminándosele la cara - ¡Ya está! ¡Ya lo recuerdo! Lo llamábamos Crúan, el Arte de moldear el tiempo y el espacio. Con ello podíamos dejar entrar a quienes quisiéramos, sin arriesgarnos a que los humanos malvados penetraran en los portales que custodiábamos. Pero... - volvió a entornar los ojos, pensativa - ahora, excepto algún que otro Viajero, nadie quiere visitar el mundo de los humanos. A no ser que... - las miradas de ambos se encontraron y, al instante, como en un encantamiento, se comprendieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-...exista una tierra feérica en Espiral - murmuró Lyr, también pensativo, rascándose la barbilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro, en un gesto que Lúne no se esperaba, le cogió las manos con rapidez y sonrió abiertamente, con los ojos brillantes de esperanza y excitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Lúne! ¡Tenemos que viajar ahí, presto! ¡Si fuera cierto lo que pensamos...ahí debe hallarse la respuesta! No sé por qué...pero lo presiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo también lo presiento, Ichiro - sonrió también el joven, aún pensativo y ligeramente conmocionado por la reacción anímica de la joven feérica y habiendo retirado sus manos de las de ella algo inquieto y ruborizado - A pesar que los demás se opusieran...¿Vendrías conmigo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muchacha le miró con seriedad, su corazón sobrevoló como una grácil golondrina sobre sus propios sueños, su familia, sobre Rívon y sobre sus compañeros Viajeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí - sonrió de nuevo, con serenidad - a pesar de ello.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2287872261746214684-768883923115623153?l=luzmenguante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luzmenguante.blogspot.com/feeds/768883923115623153/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2287872261746214684&amp;postID=768883923115623153' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/768883923115623153'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/768883923115623153'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luzmenguante.blogspot.com/2009/01/la-resistencia-captulo-4-sentimientos.html' title='La Resistencia. Capítulo 4: A bordo'/><author><name>Xavier Liras Garau</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2287872261746214684.post-4475417129812327993</id><published>2009-01-08T13:16:00.000-08:00</published><updated>2010-03-21T07:44:10.194-07:00</updated><title type='text'>La Resistencia. Capítulo 3: Firya</title><content type='html'>Por todas partes se arremolinaban los marinos, comerciantes, curiosos, ladronzuelos y compradores alrededor de los buques y barcos atracados en aquel atestado puerto. Por doquier diversos puestos de comida, ropa, joyas, amuletos y todo tipo de accesorios, algunos de ellos de legalidad dudosa, se concentraban sin orden alguno en una sola callejuela, junto a las casas bajas, las tabernas y las posadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Al ladrón! - gritó Nuán, dándose cuenta demasiado tarde que un chiquillo andrajoso le había robado uno de sus saquitos de hierbas colgadas en su cinturón plateado. Con gran maestría, el ladrón se las había ingeniado para desaparecer entre aquella marabunta, doblando la esquina que daba a una estrecha calle que desembocaba en la zona portuaria - ¡Aún no entiendo qué demonios hacemos aquí, en esa ciudad sin ley, repleta de pendencieros!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elrick sonrió ligeramente, sin hacerle caso. Él sabía que en Firya, la única ciudad independiente de Espiral, ajena a cualquier Orden y a cualquier Capítulo, uno debía tener siempre los cinco sentidos alerta. Más de 2000 años atrás, las Órdenes se habían reunido para firmar un convenio con Firya, marginando así a los seres humanos que consideraban ruínes, en exceso rebeldes, parias y maleantes. A los que eran considerados así, les obligaban a restar ahí para siempre, en vez de encerrarlos en la cárcel, eliminando así suspicacias y problemas, alejándolos de sus pacíficas Órdenes. Así había nacido aquella población, junto al mar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O eso creían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Firya había cambiado mucho, y había florecido gracias al comercio y a la pesca, pues 500 años atrás los jefes de las Órdenes habían permitido abrir el mercado hacia aquella ciudad. Aún así, y pese a todo, seguía conservando su mala fama, siendo la antítesis de todo lo virtuoso y sabio. No, allí jamás pisaban sus calles ni siquiera los miembros de Wail, en pie de guerra en su conquista de Espiral. Siempre quedaban exentos de esas contiendas. Y por eso precisamente, cuando uno tenía la osadía de aventurarse en aquellos parajes peligrosos, se sorprendía ante la gran cantidad, no sólo de maleantes, sinó también de nuevos ricos, de gente elegantemente vestida, de jardines de reciente creación por los cuales las parejas se paseaban tranquilas y sonrientes, palacetes erigidos por familias de comerciantes y de artistas famosos, de bardos y poetas interpretando sus canciones con gran recepción. Tampoco faltaban las peleas, numerosos duelos entre pretendientes, asesinatos entre bandas, borrachuzos metiendo mano a las doncellas aprovechándose de la gran multitud y marineros venidos a menos que apestaban a ron y a whiskey.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Hanuil y a Elrik les encantaba aquella ciudad, puesto que era allí el único sitio dónde podían pasar siempre perfectamente desapercibidos. Hanuil, además, solía frecuentar las tabernas y los parques en dónde siempre conocía a alguna que otra mujer despistada, sorprendida y curiosa por el descaro de aquel jovencito que siempre lograba seducirlas con su labia. Sonreía pensando en todo eso, al contrario de Nuán, el cual se sentía agitado, inseguro, mirando a todos lados. Elrick, con su habitual racanería en palabras, le había explicado durante el camino que aquel era el único sitio dónde se podrían refugiar y estar seguros durante un tiempo. Y, además, podrían conseguir mucha información. ¿Pero qué información? Los Viajeros se limitaban a restar en silencio, y aquello le molestaba especialmente. Él, un hombre de mundo que había dedicado toda su vida a la música y a la naturaleza, él, que había sacrificado su libertad para permitir que los niños de Espiral estuvieran seguros en la Fortaleza, él, que se había volcado a la enseñanza con tanta pasión. Y ahora unos desconocidos llevaban a aquellos jóvenes a una ciudad sin ley, en dónde ni siquiera un adulto se sentía seguro entre sus calles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquello era una locura, pero se sentía muy cansado cómo para discutir, y más después de haber dejado los caballos en el establo a la entrada de la ciudad, junto a la caseta de guardia y a la gruesa muralla que les separaba del mundo exterior. Le dolían las piernas, el trasero y la espalda.&lt;br /&gt;Yume, que parecía haber vuelto a sonreir gracias a la vitalidad y a la suntuosidad de aquellos parajes, se había acercado a Lúne dando unos cuantos saltitos con las manos tras la espalda. Tenía que olvidar, volver a respirar nuevos perfumes, sentirse viva. Lo necesitaba. No podía ni quería mirar hacia atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Lúne! ¿No es maravilloso esto? - exclamó con una voz jovial la muchacha, con el rostro algo congestionado y las mejillas rojizas. ¿Cuánto hacía que no hablaba con él? Demasiado tiempo...y más después de comprobar que el joven no le guardaba ningún rencor por lo sucedido en el pasado. Sus ojos grises, intensamente abiertos de par en par, le sonrieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si, Yume. Aunque más maravilloso es ver que vuelves a ser la misma de siempre - replicó él, colocando una mano en el delicado y caliente hombro de la chica, la cual había decidido quitarse de encima el jersei de lana y lucir un sencillo vestido de tirantes que, aunque sucio por el viaje, le hacía sentirse mejor, fresca, renovada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Me...me perdonas por lo de...?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne la cortó y, sin dudarlo un sólo momento, le tendió la mano, con una sonrisa y un guiño. Ella le correspondió y se la dió, juntándose ambas manos. La oscuridad había cesado. Caminaban todos junto al mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esa ciudad decían que era una porquería, y lo es. Pero a mi me ha puesto de buen humor - dijo él, besándola en los labios y haciendo que Yume casi se desmayara del rubor que le subió desde el pecho hacia su rostro - Algún día podríamos enrolarnos en un barco y navegar por el mar, con ese buen tiempo que hace. Me gustaría...recuperarme aquí, recuperar todo lo que perdí - sus ojos se encontraron y, sin que precisara una conversación más exhaustiva, se comprendieron perfectamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro y Anie hablaban animadamente y, como si se conocieran de toda la vida, ya se habían regalado mutuamente unos amuletos para cada una. En muy poco tiempo, se habían hecho amigas, con esa extraña química que existen entre determinadas personas, una química inexplicable que se da la mano con el Espíritu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-...en serio! En las dos Órdenes bajo las que he vivido y estudiado, siempre me dijeron que, sobretodo como chica, no se me ocurriera para nada del mundo acercarme a Firya, pues allí todo era decrépito y decadente, refugio de gentes sin alma, de pordioseros y de malvividores - decía Anie, contemplando cómo unos marinos bajaban unas grandes botas que parecían de vino con gran ruido, entre imprecaciones, insultos y algunas carcajadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro estaba fascinada con todo lo que veía. Era todo tan caótico, desorganizado, sucio, ruidoso...era todo tan humano, que su mente empezó a soñar, a volar alto, a recordar todo lo que había leído en los cientos de novelas de autores de Espiral y del Mundo Ordinario. Se acordaba de descripciones así, de gentes peleando por las damas, de risas, enamorados escondidos en los rincones, intrigas, asesinatos, romances apasionados e imposibles. Venecia, le recordaba a Venecia, aunque nunca hubiera estado allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pero si esto es...es... -tartamudeaba la feérica, emocionada, su mirada nerviosa y sedienta de emociones fuertes posándose sobre cada tenderete, sobre cada taberna y escuchando los bardos con sus laudes y mandolinas interpretar sus canciones obscenas y divertidas entre los aplausos de las gentes, que se arremolinaban alrededor de ellos. Había pintores ambulantes, recitadores de poetas y esforzados bailarines que interpretaban las piezas de unos músicos avispados y pícaros - una maravilla! ¡Estoy que no quepo en mí, Anie! ¡Oh, fíjate en eso! - señaló un pequeño puesto de madera en el que un hombre recio y barbudo vendía todo tipo de sortijas hechas, supuestamente, de conchas, corales y otros productos del mar - ¡Quiero regalarte algo más!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anie sonrió, satisfecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡A mi también me apetece hacer lo mismo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras se dirigían allí, Ichiro sintió como una mano le acariciaba el trasero sin ningún pudor. Se giró, violentamente, creyendo que Hanuil le estaba echando una broma. Pero no. Era un hombre viejo, lleno de cicatrices, con una ropa ajada y sucia, que olía a mar y a algas de forma bastante desagradable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Eres preciosa, niña!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro buscó huir de aquel hombre lo antes posible pero, de repente, una de sus recias manos de marino le agarraba por un brazo, y la sostenía, mirándola a un solo palmo de su rostro, babeante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vente conmigo. ¿Ves? Este es mi barco. ¿Damos una vuelta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No veía a los demás. ¡Los había perdido de vista!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, Elrick siempre tenía los cinco sentidos pendientes, por suerte. Con rapidez, había agarrado de la ajada camisa a aquel viejo infeliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Deja en paz a esta muchacha antes que te dibuje otra herida en esta cara de culo que tienes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El anciano lo miró. Ante él se hallaba un hombretón calvo, imponente, con brazos gruesos y musculados. Le bastaron esas palabras y su mirada amenazante y oscura, para no tener ni siquiera que discutir con él. Se escabulló entre la muchedumbre, al instante. Pero Elrik no se hallaba para nada satisfecho por haber hecho desaparecer a aquel pervertido. Al contrario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Parece mentira que siendo las más mayores del grupo de refugiados, seais a la vez las más niñas. Es la última vez que os vigilo, pequeñas - el calvo se giró y se dirigió de nuevo hacia el grupo de viajeros, que se había parado observándolas a las dos, con risas ahogadas, todos menos Hanuil, que se dedicaba a alabar las cualidades de las jóvenes bonitas que pasaban a su lado, aunque a veces tuviera que verse con el marido y estuvieran a punto de lincharle en más de una ocasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siguieron andando bajo aquel día radiante, y, sin querer, se habían olvidado de todas las preocupaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegaron, al fín, a una posada que Elrick y Hanuil parecían conocer a la perfección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;---------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro miraba con los ojos desencajados y una sonrisa de oreja a oreja por una de las ventanas de aquel palacio. Un largo canal se extendía entre unos caóticos y enormes jardines desembocando en una orilla virgen, al otro lado del puerto. En aquel canal navegaban numerosas barcazas animadas por músicos ambulantes que acompañaban a las familias y parejas que habían decidido dar un paseo en ellas aprovechando el buen tiempo que se cernía sobre la pequeña ciudad. Se oía música de mandolinas y muchas risas. Y un perfume de flores silvestres que emanaba directamente desde aquellos jardines.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se había enamorado de Firya, ya no había marcha atrás. Suspiró, sujetando la barbilla con ambas manos. Estaba en un sueño, en un sueño que parecía no tener fín. Escuchaba cómo Elrick y Lise, la alcaldesa de Firya, hablaban animadamente, sobretodo por parte de la última, la cual parecía feliz y emocionada por la inesperada visita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues la verdad es que últimamente las cosas no pintan tan bien como siempre, pero en Firya nos las arreglamos lo mejor que podemos. El último ataque de los Lamat fue hace dos días, pero ya sabes que estamos bien...hm...defendidos - le guiñó un ojo y Elrick sonrió de forma cómplice, como si conocieran un secreto por ambos compartido - Y conseguimos detenerlos sin muchos problemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Ichiro le cayó bien desde la primera vez que la vió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer era de mediana edad, menuda, algo gruesa pero no lo suficiente para decir que tuviera sobrepeso. Tenía las mejillas rojizas, que le daban un tinte muy simpático y desenfadado, y unos cabellos largos y negros, recogidos en una gran variedad de trenzas dispuestas en extravagantes círculos. Mientras hablaba no paraba de sonreir, sus bonitos ojos verdes parpadeando, y su melodiosa y musical voz daban a su rostro bastante corriente un toque de belleza especial, resaltada por unas suaves arrugas a ambos lados de la comisura de sus labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaban todos reunidos en un salón decorado con todo tipo de tapices, cuadros y muebles tallados con preciosas formas, todos de madera de fresno. Allí dentro también había todo tipo de instrumentos musicales nuevos y viejos, peces disecados de todo tipo, grandes y pequeños y una gran arpa dispuesta en un rincón de la habitación junto a una silla. Pero lo que más le llamó la atención a Ichiro fue una biblioteca gigantesca que daba la vuelta prácticamente a toda la habitación conteniendo gruesos libros casi todos viejísimos, pero muy bien cuidados. Olía ligeramente a rosas y a canela... ¿Y decían que en Firya se encontraba la peor calaña de Espiral?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No hace falta que me lo pidas, Elrick, ya sabes que siempre serás bienvenido a nuestra ciudad! ¡Os quedareis aquí el tiempo que haga falta! ¡Tenemos sitio de sobra! - gritó con entuasiasmo la rolliza y agradable mujer - ¡Oh, jovencita, siéntate aquí con nosotros, de seguro que tanto tú como tus amigos estaréis hambrientos! - Ichiro, al notar sus ojos en su espalda se ruborizó. Se giró con rapidez y trató de disculparse agachando la cabeza, como dirían en el mundo ordinario, a la japonesa, pero no le salió palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era cierto, estaban hambrientos, muy hambrientos. Y cansados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer requirió el servicio de un joven cocinero que, en poco tiempo, les preparó una especie de gran pizza con marisco y pescado absolutamente deliciosa, todo regado con el mejor licor de Cristal Ancestral de Espiral. Hasta Elrick sonreía ligeramente tras aquel delicioso banquete. Si algo superaban los humanos a los feéricos era en cocina, y eso los dos Viajeros lo sabían de sobras. En el mundo feérico casi todos los platos se basaban en verduras y frutos, aunque bien es cierto que en ocasiones especiales se cocinaba con carne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de la comida, Elrick y Hanuil charlaron con la mujer durante un breve lapso de tiempo, repasando los acontecimientos que habían tenido lugar en ambos mundos. A ellos también se unió Nuán para relatarle cómo estaba la situación fuera de Fyria.&lt;br /&gt;A todo ello la mujer escuchó con atención, asintiendo con interés, ya fuera real o fingido. Y habló.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sabéis que en Firya somos absolutamente ajenos a lo que pasa en el exterior. Ellos también són ajenos a lo que pasa aquí. Como veis - dió un sorbo a su copa y prosiguió - se trata de una simbiosis muy curiosa. No tomaremos partido, como siempre hemos hecho, aunque también es cierto - su rostro se oscureció ligeramente - que esta vez las cosas se han oscurecido más que nunca. Parece que una era se está acabando, para bien o para mal. Las órdenes han estado jugando al ajedrez entre ellas, y el jaque mate lo ha hecho Wail. Lo que no esperaban es que el odio y el afán de poder se volviera contra ellos - sonrió de forma sarcástica - Es curioso como los que se consideraban como los virtuosos y sabios del Mundo, han terminado hundidos en el barro. Nosotros, en cambio, los monstruos de Firya, sobrevivimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lise, esta vez la equidistancia no os salvará - espetó Elrik, también después de darle un largo sorbo a su copa. Sus ojos negros relampagueaban y la miraban algo siniestros - De cada vez los Lamat són más numerosos, y ni siquiera nosotros, feéricos como ellos, sabemos a qué se debe ese afán de destrucción sin precedentes, puesto que durante el Exilio, la última vez en qué Espiral fue invadida por los Lamat, era con nuestra supervisión. Y esta vez no es así. No podeis esconder la cabeza y pretender salir ilesos de esta guerra, Lise.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La alcaldesa se acomodó en su cómoda butaca y cruzó las piernas, mirando al techo, reflexiva y calmada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La Orden de Ciriol nos protege. Los Lamat y menos Wail, tienen nada que hacer con sus defensas mágicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El silencio se hizo en la sala. Un silencio incómodo, espeso, solamente quebrado por el trino de los pájaros que provenía del gran jardín que se abría a los pies del Palacete. Al fín, Hanuil lo rompió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La Orden de Ciriol no es infalible, Lise. Yo soy de los que opinan que existe algo mucho más peligroso que los Lamat y Wail detrás de todo esto - se combó hacia ella y sonrió de forma tenebrosa - Los primeros son instrumentos de algo o de alguien, ya sea de aquí o de nuestro Mundo, y los segundos, unos necios que pretenden aprovecharse del Caos para alzarse con el poder, con un poder efímero que les será arrebatado en menos que canta un gallo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y quien sería tan necio como para usar a los Lamat, cuando estos odian a cualquier ser humano? - Lise le miraba incrédula con los ojos bastante abiertos y las cejas alzadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Las sombras són siempre más alargadas de lo que nosotros creemos - intervino por fín Lúne, después de restar en silencio desde que entraran en el Palacio - Sea dónde sea, hay algo o alguien que pretende un poder que, seguramente, es mayor del que imaginamos. Y si es capaz de controlar a los Lamat...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es alguien muy poderoso - añadió Ichiro, algo distraída, su mente aún rondando por la ciudad de Firya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso solamente són elucubraciones - replicó Hanuil, con una sonrisa torba - Cualquier cosa es posible cuando se trata de humanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;---------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne entró en su nueva habitación. Una sencilla y práctica cómoda, una cama bastante pequeña pero confortable a primera vista con frazadas de seda y sábanas de lino, y un vetusto escritorio junto a una ventana abierta hacia el puerto que a esas horas parpadeaba con la luz anaranjada de las lámparas de aceite encendidas a lo largo del camino antaño repleto de mercaderes y de ajetreo, y ahora solitario, a excepción de los gritos de algún que otro borracho de una taberna cercana. Era aquella habitación muy pequeña, pero se mantenía caliente y era coqueta. Aquello le bastaba e incluso le parecía un auténtico lujo después de aquellos días infernales que le había tocado vivir. No, no quería volver a pensar en ello. Había sufrido demasiado y se sentía destrozado, demasiado cansado para hacer balance, para pensar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una cama...por fín una cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al instante sopló las velas que ardían en el candelabro que se mantenía renqueante pero digno sobre la cómoda. Sopló con fuerza, y el aposento se sumió en las tinieblas a excepción de un leve rayo de Luna que cruzaba la habitación desde la ventana hacia la otra punta. Pero no le importaba, más al contrario. Se colocó de costado, con el equipaje aún sin abrir y sin molestarse en vestirse con la muda que le había prestado Lise. Necesitaba dormir, olvidar, renovarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero los pensamientos són libres, más libres que las golondrinas que revolotean durante el día y cantan con sus trinos refrescantes y luminosos sus odas marinas y veraniegas, de un verano que estaba a punto de terminar. Pensó en lo efímera que es la felicidad, en cómo en un sólo instante se puede pasar de la gloria a la tragedia. En lo delgada que es la línea entre el bien y el mal. En sus sentimientos confusos y contradictorios. En un camino sumido en la niebla, en un futuro inexistente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El vacío...se sumió en el vacío, y aquello le sobresaltó. Abrió los ojos y los clavó en el techo oscuro, ligeramente plateado gracias a la Luna Creciente que extendía su abrazo desde la ventana semi-cubierta por una cortina blanca hasta su rostro. El vacío... ¿Cómo superar aquel vacío? ¿Contra qué y contra quien luchaban? ¿Por qué...por qué seguir luchando? ¿Por Espiral, por inercia...o por él mismo?&lt;br /&gt;Se incorporó, y se agarró la cabeza con sus dos manos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...El amor, quizá el amor era la respuesta. ¿Pero qué era el amor? No, no sabía definirlo. Escuchó el corazón, pero nada le dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Necesito ver a Yume - murmuró, hablándose a sí mismo, una práctica esta que todo el mundo realiza pero no reconoce - Tengo que salir de aquí. Empiezo a recordar, a hundirme...demasiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salió presto de la habitación y cerró tras él con un sonoro portazo. Anduvo por los pasadizos sombríos con largos pasos. Recordaba dónde se hallaba la habitación de la joven...o no. Sólo sabía que estaba en el piso tercero, en el último, lo había oído de la alcaldesa. Piso tercero, celda...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Demonios! ¡No lo recordaba!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sintió un gran desasosiego en su interior y una vez halló las escaleras de madera, empezó a subir con prisa por ellas, haciendo que los peldaños resonaran, resquebrajados, por todo el edificio. Llegó al último replano que ya conducía directamente al pasillo interminable del tercer piso. ¿Cómo diablos iba a encontrarla? No...debía encontrarla. Presto. No soportaba más aquella soledad, aquellos pensamientos sombríos. No quería volver a su vida anterior, a su fatalismo, no quería bajar los brazos nunca más, a pesar de qué se sentía...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chocó violentamente contra un objeto blando, el cual le hizo caer de espaldas al suelo. Oyó un leve grito de sorpresa y alguien que retrocedía hacia atrás. Alzó la mirada, lentamente, y la luz de la Luna fue benévola con ambos. Sus rostros aparecieron iluminados con un aura plateada desde la oscuridad y se miraron con ojos recelosos y asustados, mútuamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus cabellos rubios, libres y cayendo en cascada sobre sus pechos como manzanas. Un vestido de tirantes resquebrajado y sucio, unas piernas desnudas y contorneadas que graciosas desembocaban sobre unos pies pequeños y desnudos sobre el pavimento de madera. Estaba asustada, como un inocente y grácil corzo, dispuesta a huir a toda prisa.&lt;br /&gt;Pero se reconocieron al instante. Y no hizo falta verse con más claridad. Lentamente empezaron a andar uno hacia el otro, transformándose aquella marcha tambaleante en un galope alegre, sin bridas, uno hacia el otro...sí, uno hacia el otro, convencidos y abrazados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne y Yume. Yume y Lúne. Las palabras sobraban. Se abrazaron con fuerza, con fiereza, con empuje y casi con desesperación. La soledad, ¿Qué era la soledad? El vacío...¿Había pensado alguna vez en él? Ya no lo recordaba. Sus labios se encontraron y un intenso y caluroso beso con lengua los llevó a la habitación de ella. Sus manos agarraron su cintura con dulzura pero con intensidad, y las de ella su espalda. Con la mano izquierda Yume abrió la puerta y ambos cayeron al suelo, por el empuje, en el interior de la pequeña celda. Respiraban con rapidez, entrecortadamente. Se abrazaban, se amaban, la puerta abierta...y qué más da.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Te amo! ¡Perdóname Lúne!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No! - la levantó y la condujo hacia la cama, con suavidad, tumbándola en ella y colocándose sobre su cuerpo, acariciándola con precisión y ternura - ¡No digas nada más! -sonrió y le hizo unas cuantas cosquillas - No me perdones nada. ¡Basta de comedias...eso no es un drama! Yo... ¡Yo también te amo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se abrazaron, sus manos acariciando cada rincón de sus cuerpos. Empujando. Gemidos, risitas, la puerta abierta...¿Qué más da? Se amaban, dos jóvenes sedientos de pasión y de cariño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gritos de placer, rincones inexplorados, satisfacción. Sus sexos encontrándose por fín, acallando con dificultad los fuegos que ardían entre ellos, empujando, saltando, descubriendo nuevos rincones. Más risas. Ella cogiéndole del cuello, él besándola tras las orejas, sus manos tejiendo el placer en su cuerpo. Respiraciónes entrecortadas, pasión, lujuria, locura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacían el amor...y nada más importaba.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2287872261746214684-4475417129812327993?l=luzmenguante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luzmenguante.blogspot.com/feeds/4475417129812327993/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2287872261746214684&amp;postID=4475417129812327993' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/4475417129812327993'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/4475417129812327993'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luzmenguante.blogspot.com/2009/01/la-resistencia-captulo-3-firya.html' title='La Resistencia. Capítulo 3: Firya'/><author><name>Xavier Liras Garau</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2287872261746214684.post-49037352272307214</id><published>2009-01-02T11:45:00.000-08:00</published><updated>2010-03-20T08:50:28.298-07:00</updated><title type='text'>La Resistencia. Capítulo 2: Ensueño</title><content type='html'>-¿Qué lees, inútil? ¿Otra vez esas mierdas del Mundo Feérico? ¡Hey, chicos! ¡Aquí está!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pequeño Lúne, en el descanso entre clase y clase, había decidido irse hacia el bosquecillo de al lado de la escuela. Uno de aquellos muchachos de su clase le había sorprendido bajo un fresno leyendo sobre su túnica roja un grueso volumen que rezaba "Leyendas Feéricas", y que relataba las historias que los feéricos habían legado a los humanos durante los Días de Armonía. Hacía un día soleado, primaveral, olía a lilas y a rosas. Un día perfecto para leer si no fuera por aquellos desalmados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué diablos quereis de mí ahora?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El más corpulento de aquellos niños escupió a un lado y le miró con sus ojos verdes y globosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Que asco me das, Lúne! ¡Me das nauseas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh, que lástima - Lúne bajó sus grisaceos ojos de nuevo a las páginas del libro y siguió leyendo, concentrado en aquellas bellas historias que sonaban tan lejanas, y tan cercanas para él a la vez. Leyó un poema firmado por un tal Allyan. La leyó en voz alta, como solía hacer cuando se sentía más a gusto, con los ojos cerrados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;El viento empaña la certeza&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;  de lo que siento por tí&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;  entre silencios opacos,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;  y entonces&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;  tu canto engalana mis sueños&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;  con colores nuevos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;  que en un sólo suspiro&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;  aparecieron susurrando mi amor&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;  por tí.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mariquita!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel niño le propinó una patada al libro, arrancándoselo de las manos y, con gran velocidad, arrancó la página que estaba leyendo y la hizo pedazos. Lúne alzó los ojos enrabietados, llenos de ira, hasta el punto que algunos de los que rodeaban a aquel malvado niño retrocedieron. Agarró una piedra del suelo y, lanzándose contra él, se la hundió en un ojo, dejándole tuerto para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y llegó la expulsión de aquella escuela y su família tuvo que irse de aquella región, de aquella Orden.&lt;br /&gt;Llegaron a Varmal, más tarde, sin dinero, muertos de hambre. ¡Cuánto se había odiado a sí mismo por aquello! ¡Cuánto había deseado no haber nacido, solamente para traer problemas a sus padres!...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...pero ellos solamente le habían dedicado sonrisas y atenciones. Y por eso, prometió tratar de ser un chico normal, olvidarse de aquellas historias y de aquellos absurdos sueños. Papá, mamá, ¿dónde estais?... ¡¿Están muertos?! ¡No! ¡¡No!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se despertó en un espasmo, llorando, con la garganta resentida. Sobre él se tendía una mujer, a la cual solamente podía entrever en una especie de bruma, con sus ojos empañados en lágrimas. Sentía arder violentamente su pecho, y un agudo dolor en su mano izquierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Mamá? - susurró, confuso, aún nadando en el ensueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Eh? N...no, no soy tu madre. Soy Ichiro. ¡Ya estás despierto!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chico se frotó los ojos con efusividad y de pronto su rostro se hinchó de vergüenza. Ante él se combaba una bella joven de cabellos azules, con los ojos de ambar extremadamente abiertos y una sonrisa feliz dibujada en su rostro. Parecía una visión del Otro Mundo, un hada. Su voz era cristalina, musical. Alrededor de ella, se hallaban dos figuras más recortadas contra una hoguera encendida. Por lo visto, aquellos seres extraños habían alzado un campamento en plena noche, en un claro, bajo las innumerables estrellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Do...dónde estoy? - alcanzó solamente a decir el joven, evitando la preciosa mirada de la amaru.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Échate, joven. La herida de tu pecho estuvo a punto de acabar contigo. Necesitas estar tumbado y no hacer muchos esfuerzos, por ahora - un hombre gigantesco con un vistoso tatuaje en la cabeza se arrodilló junto a él y lo tapó con una manta, pasando su manaza sobre el vendaje que cruzaba su pecho herido - No temas, hemos aislado este sitio con una magia que los Lamat no són capaces de atravesar. Mi nombre es Elrick, por cierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y yo me llamo Hanuil, ¡Encantado de verte vivo, Lúne!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un joven rubio, que parecía tener su edad, también se arrodilló a su lado y le pasó una mano afectuosa y reconfortante sobre sus cabellos negros. Lúne no sabía qué pensar de todo aquello, pero sentía su corazón ligero, se sentía extrañamente vivo.&lt;br /&gt;Recuperado por dentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Gr...gracias por todo. ¿Cómo están los demás? - fue lo primero que le pasó por la mente, al llegar a sus recuerdos el rostro aterrado de Anie y la brutal patada que el capitán le había propinado a Nuán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No te preocupes, Lúne - dijo Ichiro, acariciándole su mano con suavidad - Ahora todos duermen. Les di unas hierbas relajantes, sedantes, para que recuperaran las energías. A tí también te las di, pero - hizo una pausa y lo miró con ojos interrogativos, extrañados - no sé qué pasa, pero en tí no obran del todo bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me alegro...y os lo agradezco - suspiró Lúne sonriendo de forma algo tímida y melancólica. Parpadeó unas cuantas veces, sorprendido - ¿Cómo sabéis mi nombre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hanuil se tumbó a su lado y dirigió su mirada hacia las estrellas con los ojos soñadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En un poblado del Mundo Feérico, eres una leyenda. Ahí dicen que eres la última esperanza para los humanos en Espiral - se giró hacia él, sonriente y empezó a cantar una bonita canción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Tiempos oscuros&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;y en su espada una luz&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;que dibuja la Espiral.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Contra muchos destinos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;se alzará&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;y sobre la hoguera&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;saltará de nuevo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;como antaño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;---------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;Contemplaba el cielo nocturno con sus ojos de ámbar abiertos como platos&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;span&gt;Después de revolverse de un lado a otro sobre la estera de lana echada en el suelo, ante la crepitante hoguera que ahora cuidaba un silencioso Elrick al cual parecía no importarle hacer guardia durante horas en la madrugada, supo que no podría conciliar el sueño. Sabía que aquella cantidad desesperante de pensamientos no haría más que torturarla si es que tenía la inmensa suerte de sumirse en un sueño. Prefería mantenerse despierta y tratar de serenarse tanto como podía. Tampoco quería molestar a Elrick con sus preocupaciones de fémina adolescente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escuchaba el viento acariciar las ramas de los árboles que rodeaban aquel claro con bastante fuerza, silbando y mezclándose con el monótono ulular de los búhos. Millares de estrellas resplandecían con frialdad, con mucha más frialdad que en el Mundo Feérico, en el cielo nocturno. La luna creciente le daba un aspecto pálido, fantasmagórico y, a la vez, sereno a la hierba de distintos tonos verdosos que cubría el pequeño prado. Sabía que al día siguiente el hecho de no poder conciliar el sueño la torturaría con unas ojeras y un mal humor inevitables, pero no podía hacer nada para remediarlo. Absolutamente nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Giró el cuerpo dando la espalda a la hoguera y se colocó de lado apoyando con suavidad una mano bajo su mejilla izquierda. Suspiró. ¿Hacia dónde iban? ¿De qué huían? ¿Cómo iban a enfrentarse a los Lamat, ellos tres, solamente ellos tres? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los humanos no podían hacer nada contra ellos más que huir, aquello era más que evidente. Hasta en el Mundo Feérico se les temía, a pesar que no constituían un peligro para ellos, sinó más bien para los humanos. Siempre habían acechado el Mundo Espiral, pero jamás habían osado cruzar las fronteras de aquella forma puesto que una vez los Lamat entraban en Espiral, no podían volver nunca más al Mundo Feérico. Así eran las leyes que regían a los Feéricos Oscuros desde el principio de los tiempos. Sin embargo... ¿Qué había ocurrido para que, después de miles de años, decidieran acabar con la raza humana y expulsarlos, como en la época del Exilio? Se hablaba de un pacto secreto entre Agros y los Lamat. Pero Agros había muerto, y ahí teóricamente acababa todo. Pero no...lo que más le desconcertaba es que, tal y como lo relataba Elrick, los Lamat seguían viniendo a cientos a Espiral, como si fueran llamados por algo o alguien. Y mientras tanto, en el Mundo Feérico todos parecían no querer saber nada del asunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada tenía sentido en todo aquello...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus pensamientos emigraron hacia otros recovecos de su mente, viajaron sin tregua hacia la oscuridad que ahora la dominaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rívon...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezó a temblar de pies a cabeza. Tenía impulsos de querer que la abrazaran, de querer estar junto a él, de volver a escuchar su voz. Sentía que estaba cerca, que sentía su presencia increiblemente cercana. Pero aquello era imposible, totalmente imposible. Rívon no era un Viajero, no sabía ni podía usar y moldear la magia para realizar el peligroso viaje a través de las espirales de magia que llevaban a los escasos Portales que aún quedaban abiertos entre los dos Mundos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-"Rívon...no puedo dormir... Te necesito a mi lado. He sido una egoísta. Hasta ahora, justo en el momento cuando no sé si podré volver jamás a Húgaldic viva, me doy cuenta de cuánto te echo de menos. Espiral no es cómo me la imaginaba: todo es fuego, destrucción y muerte...Tengo miedo..." - Su corazón le latía con rapidez, con fuerza, y sintió como unas lágrimas empezaban a centellear en sus ojos. Se tapó el rostro y empezó a sollozar, en silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Tú tampoco puedes dormir?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una voz cálida se deslizó entre los azulados cabellos que cubrían su rostro enrojecido por el llanto.  Las danzantes y rojizas llamas descubrían un rostro triangular, una nariz respingona y unos grandes ojos que por efecto de la ardiente luz tenían un aspecto casi sobrenatural. Eran grises, pero los destellos del fuego le hacían adquirir una profundidad y una intensidad que Ichiro apenas podía soportar. No es que fuera excesivamente bello, pero había algo que la ruborizaba en él, algo electrizante y oscuro que la hechizaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desvió los ojos de él y su mirada bajó hasta topar con una enorme venda que le cruzaba el pecho de lado a lado. ¿Aquel joven era Lúne? En principio no lo hubiera dicho, pero cuando vió su melancólica sonrisa dibujarse en su rostro le reconoció, al fín. Estaba también echado de costado, con la mano apoyada en su mejilla. Sus cabellos caían hacia el suelo como en una lluvia oscura, de invierno, solamente iluminada por la Luna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, no puedo dormir - murmuró temblorosa Ichiro por fín mirándole a los ojos, con gran esfuerzo, tratando que no se le notara que había llorado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Has estado llorando. ¿Verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mierda...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de la oscuridad y de haberse enjuagado bien las lágrimas con las manos, tratando de controlar el temblor de su voz, lo había notado. Se dió cuenta, por primera vez en su vida, que le ponía muy nerviosa que le supieran leer los sentimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desvió la mirada, enojada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A tí eso no te incumbe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven de Varmal se incorporó, con una leve mueca de dolor, sobre sí mismo y se sentó sobre su estera, estirándose y apoyando las manos en el suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Claro que no - replicó, con dulzura y clavando sus ojos en la hoguera, pensativo - Solamente me preguntaba si podía hacer algo para que no estuvieras triste - hizo una pausa y la miró, sonriente - Gracias a tí estoy vivo, y me corroe la consciencia de no saber cómo corresponderte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Corresponderme? ¿Qué quería decir con aquello? Era su obligación curar a un herido, aquello no se correspondía. Simplemente se hacía sin esperar nada a cambio, o eso le habían enseñado desde pequeña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Era mi deber ayudarte, eso es todo - también se incorporó, sentándose y mirándole con una sonrisa triste que no podía disfrazar de ningún modo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne guardó silencio y la miró con el rostro serio pero relajado y calmo. Odiaba el modo de cómo la estaba mirando y escrutando. Parecía leerle los pensamientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente, sus ojos dejaron de mirarla y una mueca de dolor cruzó el rostro del joven. Se apretó con fuerza su mano izquierda vendada y se irguió hacia adelante, sentado como estaba, haciéndose un ovillo. Tenía el ceño fruncido y masculló una maldición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Amaru volvió a la realidad y abrió de par en par sus grandes ojos, con preocupación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Te encuentras bien?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No...no es nada, no te preocupes. Solamente ha sido una punzada... - replicó él, tratando de sonreir a pesar de la mueca torcida de su boca a causa del profundo dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro rebuscó en uno de sus saquitos de ungüentos y, al cabo de poco tiempo y a pesar de la oscuridad que se cernía sobre ellos, encontró lo que estaba buscando. Se incorporó sobre si misma y se puso de rodillas a su lado, agarrándole la mano con cuidado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Arg!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo...¡Lo siento! ¡Te he apretado demasiado!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No es nada, Ichiro, en serio. Ya se me pasará - apartó cortesmente la mano que le aferraba con suavidad la joven y le guiñó un ojo, tratando de tranquilizarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ni hablar, vas a dejarme ver esa herida de nuevo. Tienes que cuidarte - replicó ella, ligeramente enfadada y con un tono de voz que no admitía replica. Tenía una forma de hablar muy bonita y jovial, pero sus palabras resonaban confiadas y seguras. De mala gana, el joven de la túnica oscura le tendió la mano y clavó su mirada en la hoguera, de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Está bien...me pongo en tus manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Veamos qué tenemos aquí...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con cuidado y quitándole las vendas una a una ichiro acabó palpando con sus tiernos deditos la terrible herida circular que aún parecía abierta y mal cicatrizada, dejando en sus manos un rastro de sangre. Lúne apagó un grito de dolor con la boca y la miró a los ojos, suplicante, con las cejas alzadas y con cara de cordero degollado.&lt;br /&gt;Ichiro mantuvo su rostro serio tratando de darle importancia a la gravedad de la heridad, pero finalmente no pudo evitar explotar en carcajadas que intentó amortiguar también con su mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Perdona, perdona! - se enjuagó las lágrimas como pudo, con su antebrazo - Es que me ha parecido muy graciosa la cara que has puesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Muy graciosilla... - Lúne la miraba con una expresión entre sorprendida y alegre, a pesar de las punzadas de dolor - Un inválido como yo y tú riéndote a mi costa...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro tuvo que soltar momentaneamente la muñeca del joven para volver a echarse hacia atrás en un nuevo ataque de risa. Su risa sonaba tan cristalina, tan infantil y jovial...parecían campanillas moviéndose gráciles bajo un viento perfumado, y aquella era una metáfora que sin duda se alejaba mucho de lo que realmente sentía al escucharla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Perdona de nuevo, en serio, no lo pude evitar... - el rostro de Ichiro había enrojecido ante el supuesto y teatral enfado de Lúne que la miraba de forma torba, amenazándola con la mirada - ¡No me mires así! ¡Me das miedo y no te podré poner más ungüento sanador en la mano!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esta bién - replicó él, resignado, alargando el brazo y apoyándolo ligeramente sobre un muslo de ella - Haz lo que tengas que hacer, pero rápido. Me temo que eso va a doler.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella, con ambas manos, volvió a agarrar la mano de Lúne y la miró atentamente. Luego, se untó su mano derecha de un unguento que, bajo la luz de la hoguera, aparecía de color castaño oscuro. Una vez se lo aplicó sobre la piel, el joven dió un respingo y no pudo evitar un leve grito de dolor, de nuevo, por culpa de la reacción que se producía sobre la herida. Sin embargo, al cabo de unos pocos segundos, su mano dejó de dolerle por completo mientras la feérica seguía masajeándosela dulce y pacientemente. La miró de nuevo a sus ojos melosos que, concentrados en aplicar aquel unguento, yacían posados en aquella faena, parpadeando con gracia, y con los labios de piñón apretados, arrugando ligeramente la nariz. Fue ahora Lúne quien sonrió abiertamente sin dejar de mirarla con curiosidad. Sus cabellos azules producían destellos celestes y sutiles bajo la luz de la Luna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mano de la Amaru se paró al cabo de unos escasos minutos, y sintió como el joven la miraba con una sonrisa divertida, repleta de curiosidad. Le devolvió la mirada y otra vez un largo silencio se sucedió. Un silencio que decía muchas cosas, pero que ambos eran incapaces de descifrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su mano herida y caliente. Su cuerpo a escasos centímetros del suyo, creando una especie de aura poderosísima que vibraba en cada respiración, sobre cada poro de su piel. Aquella electricidad que casi la dejaba sin sentido, aquel olor humano tan difícil de describir que la extrañaba y a la vez la atraía irremediablemente. Una energía que como una llama la quemaba entera, y su voz...tan bajita, sus ojos fríos y algo tímidos. ¿Acaso añoraba tanto a Rívon que le atribuía sus sentimientos a aquel ser humano? Necesitaba descansar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...y no obstante necesitaba hablarle, necesitaba sentirse protegida, no soportaba estar sola ni un segundo más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿De verdad... - bajó ella la mirada, timidamente, sin atreverse ahora a mirarle directamente a su rostro. Le agarró la mano con un poco más de fuerza - eres un sueño?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin perder la sonrisa, los ojos de Lúne se endurecieron un poco y se volvieron algo tristes y melancólicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Acaso importa esto? Yo... - hizo una pausa y alzó la cabeza hacia las estrellas, iluminando sus ojos grises y profundos - ...no soy cómo pensais. No soy ningún héroe, ni merezco estar en ninguna canción. A veces siento que es el Destino o algún conjuro quien guía mis acciones, pero yo realmente...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su rostro enrojeció de nuevo y sus ojos parecieron brillar en un instante. Parecía no encontrar la palabra adecuada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Realmente? - respondió ella, acercándose a él un poco más y agarrándole la otra mano con la que tenía libre. Estaba a punto de llorar, pero no sabría decir si era por tristeza. Jamás había experimentado algo igual junto a otra persona - ¿Realmente lo que te preocupa es...la soledad y no saber hacia dónde vas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne guardó silencio y la miró con intensidad. No hizo falta responderla. Con aquella mirada bastó para que la Amaru le comprendiera. Sí, lo había adivinado. ¿Cual era su meta, hacia dónde había escapado su futuro? ¿La muerte era lo único que le esperaba? ¡No! ¡No podía ser! La piel suave de la joven que recordaba al terciopelo le acariciaba lentamente. Su corazón bombeaba con rapidez. No, no, estaba confundido...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...Necesitaba descansar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Más vale que intentemos dormir, Ichiro. Nos espera un viaje muy largo y agotador - de repente, Lyr había soltado la mano de la joven intentando ser cortés, pero realmente había sido algo brusco. Ambos enrojecieron mutuamente. Sí, debían descansar, pues alrededor de las hogueras, después de una gran soledad, se decían y se soñaban muchas cosas que al día siguiente se olvidaban para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tienes razón - contestó ella, aún algo ruborizada y tapándose con la manta - Buenas noches, Lúne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buenas noches, Ichiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;E inquietos, se sumergieron en el ensueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2287872261746214684-49037352272307214?l=luzmenguante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luzmenguante.blogspot.com/feeds/49037352272307214/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2287872261746214684&amp;postID=49037352272307214' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/49037352272307214'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/49037352272307214'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luzmenguante.blogspot.com/2009/01/la-resistencia-captulo-2.html' title='La Resistencia. Capítulo 2: Ensueño'/><author><name>Xavier Liras Garau</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2287872261746214684.post-2645062072660404338</id><published>2009-01-02T09:41:00.000-08:00</published><updated>2010-03-20T08:14:54.325-07:00</updated><title type='text'>La Resistencia. Capítulo 1: Aparición</title><content type='html'>Atardecía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel caballero de la armadura esmeralda, reluciente, con un rostro poco agraciado cruzado por una fea herida bastante reciente que apenas había cicatrizado les observaba con desconfianza, sobretodo a Lúne, de arriba a abajo, sobre un enorme caballo semental color castaño. Tenía el ceño fruncido y mascaba algo crujiente en su boca torcida. Tras él, un pequeño grupo de 4 caballeros le escoltaba a ambos lados del camino. Eran caballeros de la Orden de Wail, la más poderosa de Espiral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No estais en posición de exigir - espetó con una voz grave, desagradable - y más llevando el escudo de Varmal. Agros ha sido el culpable de esta guerra, y nuestro Señor ha dado orden de apresar a todos los de dicha Orden. Y bien que hace. Hace ya tiempo que deberíamos haber terminado con todas esas cucarachas negras - añadió, agarrando la empuñadura de su espada aún envainada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuán tenía el rostro congestionado, rojizo de ira y agarraba su vara de madera con fuerza, como si quisiera partirla en dos. Lúne y él, junto con la pequeña comitiva de guerreros de Varmal, iban a pie y la mitad de ellos cojeaban y presentaban heridas de diversa consideración. Desde que cruzaran las montañas habían tenido que luchar con los monstruos que en ocasiones les atacaban por sorpresa. Dos de ellos ya habían fallecido de forma horrible. El resto de supervivientes, todos adolescentes y niños, iban sobre los caballos y restaban en silencio algunos llorosos, y otros impasibles y con esperanzas rotas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Es qué os debo volver a repetir que no tenemos nada que ver con el ya fallecido Agros? - replicó Nuán - ¡Llevamos heridos y enfermos sobre los caballos! ¡No podeis hacernos esto!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel hombre que les hablaba con cabellos rubios, sucios por el polvo y la roña, se bajó del caballo y escupió al rostro de Nuán, agarrándole por la túnica a la altura del cuello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aquí las órdenes las damos nosotros, maldito pseudo-druida enclenque, y yo soy quien las dicta, el capitán de esta guarnición - exclamó, desenvainando su espada, dispuesto a clavársela al Profesor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente, un pequeño y afilado estilete se posó sobre la nuez del capitán, haciendo que al instante brotara un hilillo de sangre de su cuello. Lúne había dado dos rápidos pasos y de una de sus botas había sacado aquel arma. Sus ojos grises eran fríos, terribles, sus negros cabellos chorreantes de sudor cayendo por sus mejillas y su espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te recomiendo que nos dejéis pasar, si es que no quereis que a vuestro capitán se le sesgue la voz para siempre - hizo una pausa y miró a los lados, en dirección al bosque que les rodeaba a ambos lados del camino - Por mucho que querais luchar contra los Lamat, eso no os servirá de nada. Esa es vuestra última oportunidad para uniros a nosotros en nuestro viaje al otro lado de las montañas. En caso contrario, ambos recorreremos caminos distintos. Si os oponeis a esto último y quereis retenernos, nos veremos obligados a pintar el camino de rojo - añadió, haciendo un ademán al resto de guerreros de Varmal para que desarmaran a los de la orden de Wail, los cuales no tuvieron más remedio que ceder para evitar quedarse sin capitán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo vas a pagar caro, jovencito insolente, tarde o temprano - al capitán de la guarnición le resplandecían los ojos y trataba de disimular con una voz amenazante el temblor que dominaba su cuerpo ante el contacto de aquel hierro frío que le hacía sangrar el cuello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Señor Lúne, ¿Qué hacemos con las armas de estos desgraciados? - preguntó uno de los guerreros de Varmal que mantenía su espada sobre el pecho de uno de los de Wail que tenía la mirada baja, avergonzado por aquella situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nos las llevamos con nosotros. Ya que no quieren acompañarnos, que tengan su merecido y los Lamat hagan lo propio con ellos. Al fín y al cabo su Jefe fue el culpable de que las luchas de poder entre Órdenes nos abocaran a la decadencia. Hipócritas de mierda, eso són todas esas ratas verdes de Wail - dijo el adolescente, desenvainando la espada del capitán y lanzándola a un lado del camino, desarmándolo. Tenía una sonrisa torva, implacable&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Quitadles también todas las cosas de valor que lleven. Necesitamos conseguir más provisiones, ya casi no nos quedan y cruzar esas montañas nos llevará mucho tiempo - exclamó Nuán, alisándose la túnica y escupiendo al capitán de vuelta, el cual se hallaba arrodillado en el suelo, indefenso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y con un golpe sordo, ocurrió algo totalmente inesperado y terrible. Desde ambos lados de la floresta, unas flechas se clavaron certeras en algunos hombres de Varmal. Tres de ellos cayeron fulminados sagrando con abundancia en el cuello, y otra flecha más fue a clavarse justo en medio del pecho de Lúne, el cual se hallaba en aquel momento rebuscando en los bolsillos del jubón del infeliz capitán. Cayó hacia atrás y de su garganta salió un alarido de dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Lúne!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuán se precipitó hacia él, mientras los guerreros de Varmal trataban de averiguar sin éxito, moviéndose en semicirculos, de dónde provenían aquellas flechas. Por el rabillo del ojo, Nuán observó como el capitán alzaba una mano en un gesto seco que no admitía réplica y, recuperando su espada, le propinó al Profesor una patada en la boca con tal fuerza que lo dejó inconsciente en el suelo, al instante. Lúne se debatía en el suelo con espasmos y trataba sin éxito de quitarse la flecha, la cual se había clavado con gran profundidad en su pecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El capitán se volvió a poner la armadura con nerviosismo y su sonrisa era terrible, asesina. Agarró el estilete con qué Lúne le había amenazado y se lo clavó al adolescente en la mano izquierda, provocando que este lanzara otro alarido desesperado y una lágrima cayera por una de sus mejillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No tenía intención de mataros, pero esto ha cambiado absolutamente las cosas, niño insolente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Basta! ¡Basta por favor! - una chica de negros y cortos cabellos se dirigió corriendo hacia el capitán - ¡No le hagais más daño! ¡Nos...nos iremos de aquí!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lúne entornó los ojos tratando de soportar el dolor que se extendía por todo su cuerpo y que le dejaba sin respiración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Anie, no te metas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre se giró hacia ella y, dejando al chico gravemente herido en el suelo, agarró a la joven por el brazo, con violencia. Su sonrisa era diabólica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quien eres tú? ¿Una jovencita prostituta de Varmal? ¿Una de las que abundan? - Anie forcejeó tanto como pudo, sin éxito. Los ojos azules y aguados del capitán se volvieron hacia sus hombres, los cuales ya habían recuperado sus armas y habían rematado a los 2 guerreros de Varmal restantes, aún vivos a pesar de las flechas, con sus espadas - ¿Qué os parece si montamos una fiesta con esa putita y sus amigas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los guerreros rieron, acercándose a grandes zancadas a los caballos sobre los cuales unos temblorosos niños y adolescentes se abrazaban y lloraban ante el panorama que les había sido dado a contemplar. Yume parecía haber dejado a un lado su impasibilidad y mantenía su rostro hundido entre sus manos mientras pronunciaba el nombre de Lúne y de Anie, sollozando de forma aterrada. Uno de aquellos guerreros de Wail la bajó de un solo golpe del caballo y al poco tiempo ya la estaba arrastrando por el suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Curad a Lúne! ¡Se va a morir! ¡Él es inocente! ¡Solo pretendía salvarnos! ¡Se va a morir! ¡Por favor! - gritaba la joven, entre lágrimas, señalando al joven de Varmal que ya se debatía entre la vida y la muerte sobre un charco de sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Cállate, zorra, cállate de una puta vez! - gritó el que la llevaba con ella, dándole un duro puñetazo en el rostro - ¡Éste idiota y el pseudodruida morirán mientras os damos placer, putita! ¡Seguro que os gusta! - añadió, riendo a carcajadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos jóvenes habían tratado en vano de evitar que se llevaran a las chicas, pero no había nada que hacer contra unos guerreros experimentados. Pronto los habían reducido a golpes, en el suelo, dejando a algunos inconscientes, como en el caso de Nuán. Solamente Yume, Anie y un pequeño grupo de jovencitas quedaba a merced de aquella guardia de Wail.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre las ramas, un resplandor rojo. Alaridos y gritos pidiendo auxilio. Los guerreros de Wail dejaron en el suelo, temblando y medio desnudas, a las jóvenes. El que quería violar a Anie se había llevado de ella unos serios arañazos en el pecho y paró para ver qué pasaba a su alrededor, justo cuando iba a golpearla con la empuñadura de su espada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Silbidos de flechas. Y luego silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Deben haber sido unos bandidos que han atacado a nuestros arqueros! ¡No temais! ¡Ya los han silenciado cosiéndoles a flechazos! - exclamó el capitán asomándose entre unas ramas y tratando de entrever en la oscuridad de la floresta lo que había ocurrido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hubo tiempo de reaccionar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un gigantesco hombre calvo se lanzó sobre él y, con un limpio sesgo de su espada a dos manos, le cortó la cabeza límpiamente, haciendo que ésta cayera en el suelo justo después del corte. Viendo como aquel bandolero les había atacado por sorpresa y había conseguido asesinar a su capitán con aquella brutalidad, los demás guerreros empuñaron sus espadas y le atacaron todos a una. El gigantón tenía el rostro calmo, moviéndose en semicirculos con pasmosa agilidad y evitando los golpes que le propinaban de por todos lados. Parecía esperar algo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...y aquel algo no tardó en aparecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un ser con los cabellos rubios recogidos en una larga trenza, bajo de estatura, se lanzó hacia ellos en un salto increiblemente largo desde el bosque y, sonriendo de forma triunfal, rebanó las piernas al primero que encontró con una espada negra que iba envuelta de llamaradas rojas y quemaba todo lo que tocaba. El guerrero se consumió vivo en el suelo, mientras que el grandullón había decidido atacar de nuevo y hundir su espadón en el pecho del infeliz que había osado atacarle a traición, por la espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el cuarto guerrero iba a huir hacia el interior del robledal dejando atrás su caballo, pues no tenía ya tiempo para retroceder e ir en su busca, una flecha se clavó en sus genitales, haciendo que al instante cayera de bruces y se retorciera de dolor, aullando con gritos que ponían la piel de gallina: la punta de la flecha estaba dentada y debía haber cortado la carne. En el caso de los genitales no hace falta decir qué había cortado y de qué forma. Una jovencita con los cabellos azulados apareció tras él con el rostro congestionado, y mirando con terror al hombre que se debatía moribundo en el suelo. Llevaba un arco corto y un carcaj en la espalda. Tenía los ojos color miel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Elrik, Hanuil, yo no quería...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hanuil se echó hacia atrás y lanzó unas cuantas carcajadas. Fue hacia el hombre y le clavó su espada en el pecho, acabando así con su sufrimiento inhumano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No querías pero le jodiste bien ahí dónde más duele, jaja!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elrik se había arrodillado ante Lúne, el cual ya había perdido el conocimiento. Con rostro grave, le estaba palpando la muñeca, buscando su pulso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tiene el pulso muy débil - dijo, alzando sus ojos preocupados hacia la joven y frunciendo el ceño - ¡Ichiro! Ahora debes demostrar tus artes Amaru. Saca tus ungüentos, bendajes y brebajes. Se está muriendo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2287872261746214684-2645062072660404338?l=luzmenguante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luzmenguante.blogspot.com/feeds/2645062072660404338/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2287872261746214684&amp;postID=2645062072660404338' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/2645062072660404338'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/2645062072660404338'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luzmenguante.blogspot.com/2009/01/la-resistencia-captulo-1.html' title='La Resistencia. Capítulo 1: Aparición'/><author><name>Xavier Liras Garau</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2287872261746214684.post-6862841270106522659</id><published>2008-12-24T11:56:00.000-08:00</published><updated>2010-03-19T12:41:32.665-07:00</updated><title type='text'>El Viajero. Capítulo 8: El juego de las piedras</title><content type='html'>-Vengaaa, por favor Elrick, vamos a divertirnos antes de irnos... ¡Puede que sea la última vez que tengamos ocasión en vida! ¡Además me da miedo ir sola! - Ichiro se había puesto drástica, sus ojos melosos abiertos y resplandeciendo, sus cejas hacia arriba dibujando un rostro lastimero. Sin querer había sacado dos piedrecitas del saco, ambas del mismo color, dos piedras esmeralda (la fiesta de la playa). Hanuil, por su parte, había sacado con gran satisfacción la roja del Romance, por lo cual las enseñó a algunas menudas chicas que le miraban con sonrisitas desde otras alfombras, y les guiñó un ojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Está bien, con tal de no oírte más iré. Eso sí, no me pidas que sea el alma de la fiesta. No estoy de humor para ello - Elrick se levantó con el rostro petreo e, impasible, cogió aquella piedra esmeralda de la mano de la joven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acto seguido, uno a uno fueron desapareciendo de la Sala del Banquete entre los alegres rasgueos del arpa del bardo entre risas, comentarios jocosos y canciones picantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Vas tu primero, Elrik? - la chica le agarró de la manga varias veces, con el mismo tono de voz y la misma expresión que antes - Va venga, ya casi todos se han marchado...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre la miró con el ceño fruncido por el rabillo del ojo y, sin decir una sóla palabra más, se metió la piedra esmeralda en el bolsillo izquierdo y desapareció en un abrir y cerrar de ojos. Ichiro miró hacia la derecha. Hanuil también había desaparecido y solamente algunos ancianos, incluido Kirin, estaban charlando animadamente en su alfombra. Con un leve temblor, Ichiro finalmente se introdujo la piedrecita en el bolsillo y, de pronto, se encontró sentada en la arena, con la espalda contra un grueso pino. Miró a su alrededor y lo que vió la dejó, de nuevo, maravillada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se trataba de una playa poblada de pinos que llegaban justo hasta la orilla del mar. El mar se arrastraba calmo y sereno por las orillas, con un susurro silencioso bajo las estrellas, las cuales creaban un calidoscopio de blanquecinas luces en la superficie del agua oscura que se extendía ante ella. Aquella tranquilidad solamente se veía truncada por risas y conversaciones subidas de tono que provenían de su izquierda. Casi todas eran voces femeninas, coquetas. Entre las ramas se entreveía una rojiza hoguera encendida y siluetas alrededor de ella gesticulando o danzando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Dónde estaba Elrik?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y lo vió, agazapado contra un pino, fumándose una pipa bien cargada. Parecía que se había puesto a relatar algo. Ichiro se escondió tras unos pequeños matojos que creían sobre la arena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Por qué os obstinais en viajar al Otro Lado? ¿Qué tienen de interesantes esos humanos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Eso! ¡Eso! ¡Siempre están enfadados, siempre en guerra! ¡No saben disfrutar de la vida! ¡No se puede confiar en ellos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran unas menudas jovencitas, todas con cabellos larguísimos de distintos colores que se arreglaban con preciosas trenzas que dibujaban círculos, espirales, intrincados diseños entrelazados... Otra cosa que le sorprendió a Ichiro es que iban totalmente desnudas, y no mostraban ninguna vergüenza en mostrarse así ante Elrik. Él tampoco parecía ruborizarse ni sorprenderse en absoluto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A veces ni yo mismo estoy seguro - dijo él, con los ojos fijos en las llamas - pues es verdad que el ser humano jamás aprende de sus errores y constantemente se ve envuelto en guerras fraticidas, en engaños y en traiciones, producidas por el cáncer de la ambición y del poder. Pero al mismo tiempo poseen una vitalidad y una libertad que nosotros no tenemos. Son nuestros sueños, y antaño los cuidábamos como si fueran nuestros propios hijos. Cuando ambos estamos en armonía, nuestros Mundos florecen y se complementan a la perfección - hizo una pausa y sonrió levemente - ¿O es que no conocéis la Historia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de ellas, que no había dejado de contemplar el tatuaje que llevaba grabado en la calva, saltó sobre la hoguera con habilidad y, poniéndose de cuclillas a pocos centímetros de su rostro, le observó aquel dibujo con gran interés y con la boca abierta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y esto qué es?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No es de tu incumbencia, pequeña entrometida - respondió él cruzándose de brazos y analizándola de arriba a abajo. Era muy pequeña de estatura pero bien compensada por todos lados y esbelta. Aún así, Elrick no se dejó embaucar por sus morritos que le daban un aire de enfadada - ¿Cómo es que en un país tan obsceno estais aquí todas juntas, sin hombres alrededor?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas, sin excepción, se echaron a reir. La que se había acercado tanto a él habló, sentándose a su lado, apoyando su cabeza en el hombro del Viajero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Les engañamos! ¿Verdad chicas? Ya nos basta tener que aguantarlos el resto del tiempo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Sí! - gritó otra que estaba al otro lado de la hoguera - Les hacemos creer que hemos cogido todas piedras de romance, pero les enseñamos unas piedras falsas que encontramos por el camino, y las pintamos de rojo. ¡Y se lo creen! ¡Són tan idiotas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas rieron de nuevo. Elrik esbozó una sonrisa y se encendió de nuevo la pipa. Ichiro se sentó entre ellas, algo cohibida por estar entre muchachas totalmente desnudas y además, desconocidas y mucho más esbeltas y femeninas que ella. Se sentó cerca de Elrick y contempló el movimiento balanceante de los pinos que se movían al suave ritmo de la brisa marítima. El perfume que emanaba de ellos era embaucador e hiptonizante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oh! ¡Mirad quien tenemos aquí chicas! ¿No os parece adorable? - exclamó una de ellas con una risita apagada, luego imitada por las otras que ya estaban mirando a la joven de cabellos azules de arriba a abajo - ¿Cómo te llamas, bonita, y de dónde eres? - prosiguió, sentándose junto a ella y acariciándole sus cabellos - ¿Cómo es que te has unido a estos fascinerosos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eh... - se sonrojó y miró de reojo a Elrick, el cual seguía fumando su pipa sin inmutarse y con el rostro relajado - Me llamo Ichiro - miró a la menuda chica que se había dirigido a ella, la cual seguía acariciándole el pelo sin ningún pudor - So...soy de Húgaldic, encantada - esbozó una vergonzosa reverencia - Y en verdad Elrick y Hanuil són muy buenos conmigo, aunque...este último a veces es un poco odioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las muchachas estallaron en carcajadas e incluso Elrick esbozó una sonrisa divertida mientras observaba las tintilantes estrellas que aparecían deslumbrantes entre las ramas de los pinos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Cuidado con Hanuil, pequeña Ichiro! - exclamó una de ellas, la cual se había subido de un ágil salto sobre la rama más baja de un pino y balanceaba sus piernas desnudas con picardía - Es un embaucador y un idiota, aunque reconozco que algunas nos hemos divertido bastante con él - echó una mirada acusadora, sonriendo de lado, hacia algunas de las presentes - Y no digo más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra tormenta de carcajadas se alzó entre los pinos, mientras la muchacha que se sentaba al lado de Ichiro seguía mirándola de arriba a abajo con ojos curiosos y algo provocativos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ichiro, puedes desnudarte. Aquí estamos entre iguales, y nos gustaría que te sintieras como en casa - le guiñó un ojo y le pellizcó la mejilla con una sonrisa - No te avergüences. Elrick es de confianza, no como el bribón rubio que siempre le acompaña. ¡Bañémonos juntas, la Luna tiene el Aura Violeta hoy! ¡Es una buena noche!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿El Aura...Violeta? - murmuró Ichiro, frunciendo el ceño pensativa, recordando si aquello lo habían estudiado en la Instrucción de su aldea mientras pretendía no haber escuchado la proposición de la muchacha que le invitaba a desnudarse...¡Cómo si aquello fuera tan fácil y natural, y encima delante de un hombre!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh, cierto, no me acordaba que en Húgaldic no tenéis mar, aunque nosotros tampoco. Pero como ya ves, mágicamente está aquí - la chica de su lado abarcó con su mano las aguas que se extendían hacia el horizonte, con la luz de la Luna resplandeciendo sobre ellas - Si entornas bien los ojos mirando hacia la Luna, podrás observar un aura violeta que rodea la Luna. Cuando eso ocurre, las aguas se vuelven más dóciles y armoniosas con los seres que se zambullen en ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro asintió, asombrada, descubriendo algo nuevo de su propio mundo que desconocía. ¡Y ella que creía que ya no había nada que aprender del Mundo Feérico...!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Vamos, vamos a nadar! - exclamó la joven que había trepado al árbol, saltando como una grácil cervatilla sobre la hierba y saltando repleta de alegría y excitación, dando vueltas alrededor de todas las presentes. Ichiro sonrió, animada por la vitalidad sin limites de aquella joven. Entonces, la joven del árbol se precipitó corriendo hacia el mar y aullando como si fuera un animal salvaje, siguiéndola, al instante, el resto de muchachas que también gritaban repletas de libertad en sus corazones. Al cabo de poco tiempo, todas desaparecieron bajo el mar, como si se trataran de sirenas que aparecían en las historias humanas que tanto gustaban a Ichiro, saliendo de vez en cuando a la superficie para saltar sobre el mar como peces, riendo a carcajadas y danzando. Ichiro seguía sonriendo y sus ojos empezaron a brillar iluminados por la luz lunar. Tenía unos deseos irresistibles de unirse a aquella fiesta bajo el mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ves, Ichiro - susurró Elrick, dibujando anillos de humo con su pipa y visiblemente relajado, apoyado contra el tronco del pino - No te preocupes, estoy de espaldas al mar. Aunque tampoco es que me interese tu desnudez: podrías ser mi hija, y casi mi nieta - torció la boca con una sonrisa algo burlesca - ¡Anda y ves a divertirte! Aprovecha, que en Espiral tendrás pocas oportunidades como esta de pasarlo bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como una niña pequeña, soltó una risita satisfecha y, comprobando que Elrick se hallaba de espaldas, se desnudó poco a poco, aún sintiéndose algo violenta por aquella anómala situación quitándose el vestido rojo que llevaba puesto y luego su ropa interior de encaje y las medias blancas. Comparada con ellas, sentía como su cuerpo era el de una niña algo crecidita. Pero ya no le importaba en absoluto, quería sentir la felicidad que estaban sintiendo aquellas feéricas de Folmendäl.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ichiro, estás guapísima! - exclamó una de ellas, haciéndose escuchar sobre el plácido murmullo del mar - ¡Pareces una Ylesse, una hada de los mares, salida de las aguas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro, olvidándose ya de su propia desnudez, sonrió con dulzura y observó la Luna, entornando los ojos, para cercionarse si aquello que le había dicho aquella chica era verdad. Al principio solamente vió una mancha blanca y borrosa, pero al cabo de unos segundos, empezó a intuir que a su alrededor, extendiéndose hacia las estrellas cercanas, una gran aura de color violeta rodeaba el astro. Su corazón se aceleró y, en aquellos momentos, se sintió una privilegiada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡La he visto! ¡He visto el Aura!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Corre Ichiro! ¡Bañémonos juntas y deja la timidez atrás! - exclamó otra que nadaba de forma tan perfecta y bella como lo hace un delfín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Voy! ¡Vooooy! - replicó ella, corriendo entre carcajadas de felicidad que no recordaba desde los fuegos mágicos que se lanzaban en las fiestas de su aldea, cuando era pequeña y se maravillaba con las figuras de animales que dibujaban éstos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus pies desnudos por fín empezaron a zambullirse en la fría y cristalina agua que le puso la piel de gallina. A medida que iba metiéndose más y más profundamente en el mar, sentía cómo si se cuerpo iba flotando y que se adaptaba a las aguas que la rodeaban. Cuando ya se había zambullido hasta el cuello, cerró los ojos, sintiendo una extraña energía recorriendo todo su interior como un flujo ininterrumpido e infinito, notando, poco después, como una mano agarraba con fuerza su pie izquierdo y, acto seguido, tiraba de él. La feérica de cabellos azules cayó hacia atrás y fue arrastrada hacia el fondo de forma inevitable. Sin embargo, al contrario de lo que pensaba, su cuerpo empezó a flotar y pudo respirar perfectamente bajo el agua, observando como el mar se teñía de un color violeta muy ténue y como las jovenes nadaban alrededor de ella, sonrientes y saludándola con unas pequeñas branquias que les habían salido del cuello. Ella se lo palpó, y, efectivamente, de repente también le habían crecido unas pequeñas branquías que se abrían y cerraban paulativamente. El fondo del mar estaba repleto de piedras preciosas de diferentes colores, brillando todas gracias a la luz de la Luna: verdes, azules, rojas, amarillas, negras... Algunas muchachas se hallaban en el fondo marino engarzando diferentes piedras preciosas entre sus cabellos, y estas se quedaban pegadas a ellos sin ningún problema. Una vez se encontraban entre los cabellos, las piedras resplandecían con más fuerza, realzando aún más la belleza de aquellas feéricas de Fölmendal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro sonrió, infinitamente satisfecha y también descendió hacia el fondo. Aquellas mismas muchachas, entre grandes risas, le empezaron a engarzar piedras de todos los colores en sus cabellos azules y sintió su corazón aligerarse aún más.&lt;br /&gt;Cálidas mareas la arrastraban de un lado a otro mientras se agarraba a las manos de las jóvenes y daba vueltas, danzando de cualquier forma, sin ningún pudor, sin ninguna voz que acallara sus sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hanuil corría con gran agilidad, saltando sobre las raíces sueltas y las piedras traicioneras, recogiendo los lazos atados a los árboles que iba encontrando dispersos por toda la floresta. Sin duda, la muchacha a quien perseguía era muy astuta y no era la primera ni la segunda vez que participaba en aquel juego: ataba los lazos de forma totalmente arbitraria, evitando que su ubicación fuera previsible. Así, el rubio viajero tenía que mantenerse totalmente concentrado sin permitirse cometer ningún error, como si se hallara en un laberinto. Observó durante unos instantes el lazo que había escogido entre los otros lazos de otros colores que se hallaban atados al árbol que marcaba el comienzo de aquel ancestral juego: el juego de los lazos; y su afilada sonrisa se abrió de par en par: un dragón rojo que se mordía la cola, sobre fondo verde. Sin duda, la muchacha a quien le había tocado perseguir en el interior del bosque, poseía un gran carácter indomable y salvaje. Su intuición y aquel dibujo se lo decían. Ya había participado en otras ocasiones, y siempre había conseguido atrapar a su "víctima" antes del fín del juego, que lo marcaba el mediodía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún le quedaban un par de horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El juego consistía, simplemente, en atrapar a la joven habiendo recogido todos los lazos atados por ella, sin excepción, devolviéndoselos a cambio de una cita por toda una noche. Cada una de las participantes ataba un lazo de diferente color y con diferentes motivos en él, y luego tenía que "guiar" a su perseguidor atando otros lazos del mismo color alrededor de los árboles junto a los que pasaba. Era árduo, pues el bosque era grande y frondoso, pero el olfato rastreador del Viajero le facilitaba las cosas.&lt;br /&gt;De vez en cuando, su mirada se dirigía hacia los claros que se abrían a un lado y a otro del bosque, iluminados por el sol primaveral, y podía ver a los feéricos de Folmendäl sentados en corros o por separado, escuchando a un juglar que tocaba canciones de amor en el centro y emborrachándose con unos frutos que crecían de unos arbustos presentes en todo el bosque, para terminar todos ebrios y haciendo el amor entre la maleza...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...¿Y qué tenía aquello de apasionante? ¿Dónde estaba esa sensación tan arrebatadora de pensar en una relación prohibida, a ciegas, con un desconocido? ¡La eterna persecución entre el caballero y la dama, entre el artista y la musa, entre la bella y la bestia! Ellos se lo perdían. Prefería un largo y arduo camino, más placentero, que un corto y previsible camino fácil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escuchó unas risitas nerviosas tras unos árboles hacia el Oeste, de espaldas al Astro Rey, ahí dónde dos pequeños arroyuelos se unían para formar un riachuelo. Allí, allí vió a la muchacha a quien estaba persiguiendo, tratando de esquivar el agua para no bañarse sus pies desnudos, levantando su larga falda blanca y mirando hacia su perseguidor con una sonrisa entre asustada y excitada por la adrenalina de la persecución. Se escabulló de nuevo entre los árboles y desapareció tras aquella sombría zona del bosque que bebía de las abundantes aguas circundantes y, entonces, Hanuil decidió jugárselo todo en una carta. En vez de perseguirla a través de los arroyuelos, siguiendo directamente su rastro, decidió probar suerte y tratar de adivinar hacia dónde se había dirigido aquella joven escurridiza.&lt;br /&gt;Rodeó el riachuelo y empezó a impulsarse con sus pies haciendo fuerza contra los troncos de los árboles, saltando y corriendo con gran velocidad. Otro lazo. Lo recogió, tirando con un golpe seco. ¡Bien, había dado en el clavo!&lt;br /&gt;Más risitas nerviosas, ahora mucho más cerca y proviniendo justo delante de él. Y, por fín, sucedió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La joven enganchó su pie accidentalmente contra una gruesa y traicionera raíz y cayó al suelo de bruces. Ahora la veía perfectamente. Se hallaba en el suelo y empezó a retroceder hacia atrás, arrastrándose por el suelo y revolviéndose de risa, con grandes carcajadas. ¡Era una chica muy adorable, sin duda más joven que él! Tenía el pelo largo y lacio, de color negro, nariz respingona que le recordaba a una ratita, boca de piñón y una mirada color castaño claro. La ropa que llevaba era muy sencilla: aquella falda blanca y larga con rebordes de color carmesí y una blusa también blanca y en ella unos motivos florales también del mismo color que los rebordes de la falda. ¡Había cazado un especímen más que interesante!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se dirigió hacia ella, caminando con una risita triunfal, al verla sentada en el suelo y recostada contra un árbol, con el rostro congestionado por el cansancio y esbozando una sonrisa traviesa en sus labios. Sí, ya era suya, aquella pequeña ratita ya no tenía escapatoria posible.&lt;br /&gt;Se lanzó sobre ella y, en última instancia, cuando la jovencita trataba de escabullirse de nuevo, consiguió agarrarla por el tobillo. Ella reía a grandes carcajadas, pero el Viajero era incapaz de ver su rostro, escondido tras una gran maraña de cabellos de color castaño claro. Aquella voz tan dulce como un manantial ya la había escuchado alguna vez, de eso estaba completamente seguro. Así que, soportando las suaves patadas de la feérica, consiguió agarrarla por sus pequeños hombros y se dispuso a quitarle los cabellos de delante de su cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No! ¡No quiero que veas mi rostro ahora, Hanuil! - se resistía, revolviéndose como si de una gata acorralada se tratara - ¡Antes tenemos que ir a otro sitio! A otro sitio...más tranquilo - susurró, esta vez con dulzura para tratar de convencerlo. Pero el rubio viajero no era sencillo de convencer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Has perdido - dijo, triunfante, inmovilizándola en el suelo con sus manos sobre las de la joven - No valen excusas, no haber participado. Enséñame tu rostro y explícame cómo diablos conoces mi nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Está bien... - se limitó a contestar, con la cabeza gacha - Pero prométeme que me acompañarás a ese sitio, sea quien sea quien esté detrás de esa cabellera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hanuil se encogió de hombros y, sin más dilación, le apartó los cabellos de delante de la cara...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...y sus ojos se agrandaron por la sorpresa y se quedó paralizado, sin saber cómo reaccionar. No, no podía ser verdad...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Aurora! - exclamó, saltando hacia atrás y frunciendo el ceño - ¡Estás loca! ¡No deberías estar aquí, sinó con tu esposo y con tu padre!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aurora, la princesa de Folmendäl, era una muchacha de finos rasgos que parecían esculpidos por un benévolo escultor y sus rasgados y salvajes ojos de color magenta eran capaces de dejar sin aliento al mismísimo Hanuil. ¿A qué estaba jugando aquella niña? Sí, porque a pesar de estar casada, aún no había abandonado la adolescencia, la cual en el caso de los feéricos era mucho más prolongada, como su vida. Sí, conocía bien a Aurora: desde que el joven viajero había empezado a visitar Folmendäl para realizar el Paso hacia Espiral, entre ambos siempre había existido una química que iba más allá incluso de la atracción física. Sus miradas siempre se encontraban y se rehuían, conociendo la imposibilidad de poder ir más allá de aquellos simples gestos. Nunca había hablado con ella más que para cuestiones formales junto con su padre, el Señor de Folmendäl.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquello era una locura. Y ella lo sabía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Hanuil! Por favor...no lo pongas más difícil... - la muchacha se acercó al Viajero y con su pequeña mano le acarició la mejilla derecha. El joven trató de rehuir su mirada pero, finalmente, sus ojos se encontraron y aquellos no engañaban a nadie: ambos sabían perfectamente lo que sentían el uno por el otro, era una atracción irremediable - Tengo una piedra que yo mismo creé con magia, esperando precisamente este día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aurora...yo...tú estás comprometida. Y yo no soy quien te crees que eres - el viajero le dió la espalda y cerró los ojos, tratando de buscar algo de serenidad. Su corazón bombeaba a una velocidad inusual y su estómago parecía estar repleto de aves cantarinas. Odiaba sentirse así, pero a la vez sentía el rubor crecer en su rostro - Apenas nos conocemos y ya no somos dos niños. Tenemos nuestras vidas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hanuil sintió cómo la muchacha le abrazaba lentamente por detrás y podía oler su perfume a tan poca distancia que se sintió mareado, sumergido en el eterno placer de lo profano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hueles a Miriella, una flor nocturna de estas tierras. Hace años que la usas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tú no sé a qué hueles... - la chica le dió un suave beso en el cuello, que hizo temblar al viajero de pies a cabeza, a la vez sintiendo como si flotara con las alas de su corazón desbocado - Eres un aventurero bravucón y alegre con una mirada que me hace temblar por dentro. Y a la vez hay más en tí sellado que expuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Basta, Aurora...Ya no puedo soportarlo más, necesito... - se giró hacia ella y, sin ya poder resistirse más, la besó apasionadamente en los labios, con ansia. En el fondo lo había estado esperando durante todos aquellos años, desde que se habían conocido cuando aún no eran más que dos críos recién salidos del nido familiar.&lt;br /&gt;La muchacha le puso una mano en el pecho y le sonrió, con ternura y con una pizca de picardía en su mirada. Sí, ella también era un misterio para él: tan inocente, y a la vez tan extrañamente sensual. Acto seguido, Aurora se metió una mano en el bolsillo interior de su larga falda blanca y de él sacó una reluciente piedra de color azabache. Lo miró con aquellos ojos irresistibles y agarró su mano con suavidad, acariciándola poco a poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hice esta piedra pensando en tí. No sabes...lo duros que han sido estos años pretendiendo que no te amaba. Me casé con alguien a quien nunca quise, creyendo que así podría olvidarte, creyendo que solamente había sido una fantasía de una niña inmadura y mimada... - una lágrima empezó a escurrírsele por su mejilla sonrosada - Pero no era así. Lo que siento por tí, lo que sentimos...es tan real...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por favor, no digas nada más - Hanuil por fín sonrió, ya más relajado y limpiándole las lágrimas a la muchacha con el reverso de su mano - Vayamos a ese sitio secreto del que hablabas y dejémonos llevar - la besó nuavemente, y esta vez ambos estaban sonrientes. Le guiñó un ojo - ¿Qué hay que hacer para ir?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aurora miró hacia otro lado, esta vez dejando ver en sus mejillas un rubor bastante importante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No te rías de mí...¿Vale? - carraspeó y ató sus manos tras la espalda, clavando sus ojos en el suelo - Hay que entrelazar nuestras manos alrededor de la piedra...Así es como se activa la magia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;-Hagámoslo, sea dónde sea que nos lleve - dijo Hanuil, sonriendo de oreja a oreja - Y no me pidas que no me ría. Es extremadamente ridículo y, aún así, me encanta.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ambos entrelazaron sus manos alrededor de la piedra y esta empezó a brillar con un gran halo de luz de un azul oscuro muy intenso. Acto seguido, desaparecieron del sitio dónde se hallaban en un abrir y cerrar de ojos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2287872261746214684-6862841270106522659?l=luzmenguante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luzmenguante.blogspot.com/feeds/6862841270106522659/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2287872261746214684&amp;postID=6862841270106522659' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/6862841270106522659'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/6862841270106522659'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luzmenguante.blogspot.com/2008/12/el-viajero-captulo-8-el-juego-de-las.html' title='El Viajero. Capítulo 8: El juego de las piedras'/><author><name>Xavier Liras Garau</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2287872261746214684.post-9212482901127399606</id><published>2008-12-19T14:49:00.000-08:00</published><updated>2010-03-19T12:24:10.516-07:00</updated><title type='text'>El Viajero. Capítulo 7. El Banquete</title><content type='html'>-¡Por supuesto que tengo en cuenta todos los peligros que nos acechan!. Espiral está en guerra, y te puedo asegurar que cada uno de mis compañeros lo sabe de sobra. ¿Por quien me has tomado? Creía que después de tantos años me conocías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elrik y Kirin se hallaban en medio de una acalorada discusión mientras que con el mismo ritmo frenético iban engullendo sin piedad unas aves en escabeche regadas con un licor añejo y jugo de limón, y acompañada por vegetales frescos. Elrick estaba especialmente indignado, su rostro congestionado, ardiente. Ichiro jamás lo había visto así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cuando se trata de cuestiones de viajes se pone así. Recuerda lo que pasó en aquella Aldea. Pues igual - decía Hanuil con una sonrisa despreocupada. El joven no prestaba demasiada atención a aquellas airadas palabras de su viejo compañero, y prefería sonreir a algunas chicas que, con sus alfombras, se acercaban a la suya para charlar con él. Parecía desenvolverse bien en aquellos asuntos más banales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Se hace saber al gallardo viajero Hanuil que desde la alfombra de los mosaicos rojos y amarillos, reclaman su presencia! ¡Se trata de unas jovencitas con deseos de conocerle! - el bardo, antes y después de cada canción, se dedicaba a pasar recados entre alfombras, un gran número de ellos. Hanuil e Ichiro, curiosamente, eran los más nombrados, aunque sus reacciones eran notablemente distintas. Hanuil sonreía satisfecho, guiñaba un ojo a las damas, se levantaba, les prometía que pronto iría a charlar con ellas, y hacía profundas reverencias. Ichiro, en cambio, seguía comiendo, avergonzada, pero sin ninguna intención de corresponder a aquellas peticiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Parece que no te agrada mucho este sitio - decía el joven, encogiéndose de hombros con una  cálida sonrisa, a Ichiro - Nadie te va a hacer daño aquí, más al contrario. Lo único que debes evitar es emborracharte en demasía. Aunque tampoco te lo impediré - añadió, mirando de reojo a Elrick.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La chica paró de comer un momento y alzó sus ojos hacia él, ligeramente hundidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Solamente me agobia un poco todo esto, pero estoy bien - dijo, con una ligera sonrisa - ¿Cuando partiremos hacia Espiral?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh, pronto, pronto. Mañana mismo haremos ya los preparativos, aunque la resaca nos martillee los sesos. Oh, toma, bebe un poco más - le tendió de nuevo una copita de madera llena de licor a la chica - Hoy debes olvidarte de todo lo que te preocupa, Ichiro - le guiñó un ojo, con una mirada reconfortante y una sonrisa más tranquila.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Gracias, Hanu, este agua al menos me alivia el corazón, aunque presiento que algo en mi interior no anda bien...pero prefiero no aguarte la fiesta con mis problemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hanuil se arrastró un poco hacia ella, por la alfombra, hasta rozar sus muslos con los de la chica. Descargó el peso de su cabeza sobre una mano en la mejilla y la miró con atención, con sus ojos celestes y su cabellera rubia colgando sobre su pecho, descuidada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es acerca de Rívon, ¿Verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro le aguantó la mirada mientras martilleaba quedamente con su dedo índice un costado del plato de madera que aún contenía una gran cantidad de comida. Era una mirada de preocupación, pero su sonrisa dulce no se quebró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, pero en serio, ahora no hablemos de ello. Gracias por preocuparte, Hanuil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven bajó los ojos hacia el plato y dejó de sonreir ante aquellas palabras, para luego recuperarse y devolverle la sonrisa con una pequeña reverencia con la cabeza, y le tendió la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahora somos hermanos de profesión, preciosa. A pesar de los roces que podamos tener, hay que seguir juntos, que la cosa está muy mal para pelearnos por tonterías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tienes razón - Ichiro le tendió la mano educadamente y abrió su sonrisa - Me siento orgullosa de pertenecer a vuestro Gremio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hanuil le guiñó un ojo y la besó en la mano, con suavidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y ahora a divertirse y a olvidarse de todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras Hanuil e Ichiro hacían las paces sin darse cuenta, Elrick seguía igual de encendido, en medio de aquella calurosa discusión con Kirin. Parecía que el tono incluso había aumentado pasado el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Me la resbala todo cuanto me digas, Kirin, y más después de ver con qué pasotismo y cobardía se han tomado esa guerra las gentes de nuestro Mundo! ¿Qué habeis hecho vosotros? ¿Emborracharos y follar a diario? ¿Comer y dormir? ¿Y me quieres tú dar lecciones sobre qué hacer y qué no hacer una vez allí? ¡Debería darte vergüenza sacar ese tema cuando a vosotros no os importa una puta mierda!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por lo que más quieras, Elrik, tranquilízate y hablemos de forma más reposada - dijo Kirin, amasándose las barbas y dando un sorbo de su copa - En verdad aprecio más que nadie todo lo que habéis hecho por nuestro Mundo y el de los Humanos, Elrik. De hecho, te recuerdo que somos los únicos aquí que os apreciamos de verdad, y que, además, tenemos abierto uno de los poquísimos Portales existentes en el Mundo Feérico. No te dejes cegar por el orgullo, y en esto al menos debes hazme caso - lo miró con ojos graves y pensativos, mientras trataba de serenarse con respiraciones profundas, después de aquella gran discusión - Nosotros también hemos tomado parte de toda esa Guerra, Elrik, y de forma diría yo que importante. Aunque nunca se sabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elrik frunció el ceño, echándose hacia atrás y acomodándose en la alfombra, cruzando las manos sobre su regazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿De qué diablos me estás hablando? ¿Parte en esa guerra? - dijo en un susurro airado - Cuéntamelo todo, Kirin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bien - Kirin se arqueó de forma renqueante y lenta hacia él y también cruzó las manos sobre su regazo, con el gesto grave - Supongo que sabrás quien es Lúne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por supuesto. Sigue&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-De acuerdo, pues el año pasado estuvo aquí con dos amigos, en contra de las leyes de la Fortaleza que prohibían a los chicos de su edad entrar en contacto con Feéricos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elrik abrió los ojos ligeramente. Su sorpresa era enorme, pero trató de serenarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Me estás tomando el pelo? ¿Lúne en nuestro Mundo, a su corta edad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Efectivamente - el anciano suspiró, cerrando los ojos por un momento, en una mueca de sufrimiento - Y desde el principio sentimos que un gran poder corre por sus venas, un poder inmenso. Elrick - se arqueó más hacia él, con la mirada entornada - No sé de dónde diablos ha recogido todo ese poder latente, pero tanto puede hacer el Bien, como el Mal. En un niño como él, sin formar, es muy peligroso. Así que decidimos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Hacerle saltar sobre una Hoguera Azul? - le interrumpió el Viajero, cargando una pipa y ya algo más relajado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kirin pareció profundamente desconcertado y se llevó lentamente las manos a la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Efectivamente, Elrick. ¿Cómo lo has sabido?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Actuar sobre el libre albedrío de un humano es algo que un feérico es muy propenso a hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No me mires así Elrick! - exclamó Kirin, afectado por la suposición acertada del Viajero - Lo hicimos por él, para que no se desvíe por el camino de la destrucción, como ya casi ocurrió hace muy poco tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elrik había recuperado la serenidad y la compostura. Se dedicaba a echarle miradas cortas y profundas mientras saboreaba una última y pequeña costilla de ave, deliciosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sabía que te preocupara tanto una acción tan común entre feéricos. Recuerda los secuestros de niños humanos, las visiones a las que les hemos sometido, las pruebas, y, en definitiva, putadas disfrazadas de lástima hacia ellos - hizo una pausa, dejó de comer y se acercó a unos pocos centímetros de su rostro con una mirada oscura y temible - Kirin, ni con mil hogueras podrás controlar del todo el poder de un humano, su ambición, su libre albedrío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué sabrás tú de poderes, alguien que no siente nada aunque le pinchen con una aguja! - Kirin era ahora el que hacía muecas nerviosas con su rostro enrojecido ya fuera por rabia o vergüenza - ¿Sabes qué acaba de hacer Lúne, por si no lo sabías? Y eso lo sé gracias a la imprudencia - pronunció aquella última palabra con ironía - de mantener un Portal abierto hacia el Mundo Espiral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sorpréndeme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ha matado al jefe de Varmal, se ha llevado a los últimos supervivientes de Fortaleza y se ha puesto claramente a favor de echar a los Lamat de Espiral. ¿Te das cuenta que nuestro hechizo ha funcionado y le ha permitido escapar de las garras de Agros?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elrick se echó hacia atrás y rió a carcajadas, dando luego un pequeño sorbo a su copa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Bravo! - aplaudió - ¡Larga vida a Fölmendal! Gracias a vosotros volverá la felicidad y la armonía entre Espiral y el Mundo Feérico. Oh, ¡pero qué digo! - hizo una pausa, sonriendo de forma violenta - ¿Es que ha existido alguna vez tal armonía? ¡Sois unos ilusos! Te repito: su poder no tiene nada que ver con vosotros. No se soluciona nada haciendo saltar humanos sobre hogueras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kirin lo miró con ojos chispeantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y tú se puede saber qué has hecho aparte de observar los acontecimientos desde fuera? - su voz sonaba quebrada por la rabia, mientras que el resto de ancianos los miraban graves y en silencio, dejando de comer por unos instantes. Había una gran tensión en el ambiente e incluso Hanuil había dejado de bromear con las alfombras vecinas y había agravado su rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No tienes derecho a cuestionar a Elrik, Kirin, ninguno - Ichiro, bajo la sorpresa de todos, había alzado los ojos del plato y con una mirada bastante agresiva acechaba el rostro del anciano - El Gremio de Viajeros está marginado y ya nadie le da importancia, pero durante miles de años ha asegurado la estabilidad entre los dos mundos. ¿O es que ya os habéis olvidado de eso? Él trata de decirte que manipulando así a los seres humanos, solamente rompeis más la armonía que debería existir entre nosotros - Su voz sonaba temblorosa pero decidida. Hizo una pausa y observó todos los ojos vueltos hacia ella, abiertos, escrutándola de arriba a abajo. Se había producido un silencio de desconcierto entre los ancianos, ya que era evidente que no se esperaban la reacción de aquella niña - Ah, y otra cosa. Dejad de discutir como niños y disfrutad un poco del banquete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kirin se echó hacia atrás y empezó a reir a carcajada suelta. Una vez se recuperó, se arrastró hacia ella por la alfombra y le pellizcó una mejilla de forma cariñosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya lo decía yo, esa chica nació para ser Viajera y tiene más seso que los dos juntos. Tienes razón - el anciano también miró de reojo a Elrik - Sé que los viajeros siempre habeis desempeñado un papel esencial en nuestras tierras. Discutir es inútil, así que mejor disfrutemos del banquete como es debido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elrick no dijo nada y se mantuvo sobrio como una estatua, dando algún pequeño sorbo a su copa, ligeramente distraído y con el ceño algo fruncido.&lt;br /&gt;Mientras tanto, Hanuil había cogido de las manos a la chica y le decía lo increible que había sido su intervención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Gracias, lo dije sin pensar... - replicó ella, con una tímida sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hanuil soltó una risita divertida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues el día que se te ocurra hablar pensando, el mundo se postrará a tus pies.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ichiro se giró hacia otro lado y fingió enfadarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tu zalamería no te servirá conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh, perfecto, siempre preferí los retos difíciles - dijo él, sonriente, quitándose con la mano unas mechas de cabello rubio que le caían sobre los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente, todos los comensales empezaron a entonar emocionados las últimas frases de una canción tocada por un bardo que empuñaba una especie de arpa, todos a la vez, a viva voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-...&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ahora que ya no recordamos&lt;br /&gt;ni nuestros nombres,&lt;br /&gt;ahora que cambiaríamos&lt;br /&gt;a esposas y maridos&lt;br /&gt;por otra copa,&lt;br /&gt;ahora que la estrella polar&lt;br /&gt;ha cambiado de posición,&lt;br /&gt;las piedras subirán el telón&lt;br /&gt;de lo que aún&lt;br /&gt;la vergüenza esconde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;Al terminar la canción, la explosión de júbilo entre los presentes fue tremenda, arrancando unos aplausos ensordecedores.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;-¡El juego de las piedras! - exclamó, lleno de regocijo, Hanuil - ¡Solo por eso me alegro de haber venido a este estercolero!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿El juego de las piedras? - preguntó Ichiro, temblando ya por alguna otra locura perpetrada por aquellos imprevisibles seres, viendo como aquel que les había guiado hacia la Gran Roca se desplazaba con una pequeña alfombra entre los comensales, tendiéndoles a todos un gran saco del que cada uno extraía una pequeña piedra de distinto color.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es sencillo - el chico dió otro sorbo más a su copa y se irguió hacia ella - Se trata de sacar una piedra mágica al azar. Hay 3 tipos de piedras: la piedra de la fiesta del mar, de color esmeralda; la piedra de la fiesta de la montaña, de color perla; y la piedra del romance, de color rojo - hizo una pausa y se echó hacia atrás, recordando algo con una media sonrisa - Por supuesto la última de ellas es la más...hmm...interesante.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2287872261746214684-9212482901127399606?l=luzmenguante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luzmenguante.blogspot.com/feeds/9212482901127399606/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2287872261746214684&amp;postID=9212482901127399606' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/9212482901127399606'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2287872261746214684/posts/default/9212482901127399606'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luzmenguante.blogspot.com/2008/12/el-viajero-captulo-7-el-banquete.html' title='El Viajero. Capítulo 7. El Banquete'/><author><name>Xavier Liras Garau</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2287872261746214684.post-7022503275492624246</id><published>2008-12-15T14:07:00.001-08:00</published><updated>2010-03-19T11:57:10.900-07:00</updated><title type='text'>El Viajero. Capítulo 6. La Gran Roca.</title><content type='html'>Detrás de aquel menudo ser saltarín, fueron atravesando grupos de aquellas casas-árbol que de cada vez eran más numerosas. En seguida, un camino empedrado se fue formando bajo sus pies, y seres risueños, charlatanes, desgarbados y menudos como Hrum, sus melenas enormes recogidas en trenzas que enrollaban alrededor de sus cuerpos o sueltas al estilo de su espontáneo guía, se amontonaban cada vez más numerosos andando junto a ellos, abrazando y besando a los forasteros de forma extrovertida, sin ningún pudor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué jovencita tan hermosa! ¿Cómo te llamas? ¿Te vienes con nosotros?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un nutrido grupo de adolescentes, o eso parecía pues llevaban barbas menos pobladas y el pelo algo más corto, no paraba de rondar a Ichiro, la cual se sentía totalmente desbordada por aquel excesivo cariño que le brindaban. En su aldea jamás nadie le había dicho aquellas palabras tan halagüeñas, por lo cual el rubor de sus mejillas le quemaba el rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Gracias por vuestras palabras, pero tengo prisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos, a través de aquel camino que ya se había convertido en una ancha calzada, se encaminaban hacia una sola dirección que no era otra que un gigantesco y burdo agujero abierto en la Gran Roca, que ya se alzaba imponente sobre ellos, dibujando una sombra alargada provocada por un Sol ya desaparecido en el Oeste. Era aquella roca muy irregular, formando múltiples puntas en su superficie erizada, creciendo a una altura vertiginosa y con una anchura que podría compararse con la Torre Central de un Castillo.&lt;br /&gt;Sin darse cuenta, Ichiro se había quedado pasmada, hipnotizada, tratando de adivinar la altura de la roca, observando la punta de arriba del todo, la cual se escondía tras una fina niebla blanquecina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Vamos Ichiro! - espetó Hanuil, agarrándola con firmeza por un brazo - Esas pulgas hediondas y hormonadas cada vez són más numerosas, y cada vez te rondan con más descaro - y, efectivamente, a su alrededor las risas y los chascarrillos empezaban a elevar su tono - Bajemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y más gente. Risas, cantos, correrías y palmaditas en el culo de las jovencitas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conversaciones animadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos bajaban en gran número por unas anchas escaleras de piedra que se introducían hacia el interior de la Gran Roca, formando una gran galería . Entre el calor, la humedad, y aquella marabunta de seres bajitos que se precipitaba animada hacia abajo, Ichiro empezó a sentirse algo mareada, y para más inri, aquellos jóvenes aduladores la seguían muy de cerca, susurrándole zalamerías al oído y haciéndose luego los suecos cuando la fría y severa mirada de Elrik se encontraba con sus ávidos ojos. Tampoco faltaban las jovencitas que se insinuaban a los dos Viajeros, a lo cual respondían ellos con sonrisas queda y con educados ademanes que indicaban que no tenían tiempo de entretenerse con ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fín, después de unos minutos de angustioso descenso por las blanquecinas escaleras rodeadas por la fría y húmeda roca, Ichiro observó como la galería se ensanchaba y desembocaba en una enorme plaza con un suelo recubierto de baldosas de color perla. Y lo que vió allí fue lo más 
